e-maquinar

Muchas veces los viajes, esos que uno hace para desconectar de las rutinas, para cambiar de aire, para conocer lugares nuevos y aventurarse a experiencias diferentes, pueden resultar en un viaje interior, uno, que a través de paisajes, olores y sabores, te movilice de tal manera, que te vuelva a conectar con ese ser ancestral y nómade, que se desplazaba en busca de bienestar. “Salir de la zona de confort”, que le llaman.

Y de repente, es como si la vida fuera de eso, no solo de la búsqueda de bienestar, sino también de encontrar el balance justo entre conectar y desconectar. Y estos términos, que más allá de sus respectivos significados lisos y llanos del diccionario, también tienen una connotación cultural y de las circunstancias de cada uno, también se han “aggiornato” al paso del tiempo, y hoy en día hasta contamos con dispositivos o aparatos electrónicos para conectarnos. Y uno no solo busca conectarse con los demás, sino consigo mismo también.

Y todo esto viene a cuento de que hace días vengo intercambiando pensamientos/ideas con una amiga en whatsapp, y ella es una amiga nueva, de esas que llegan en la vida adulta, donde uno ya es más selectivo y más mezquino, entonces se aprecia que además de hablar castellano, uno pueda conectar desde otros ángulos, como por ejemplo el humor o las ganas de hacer cosas. Y pensando, tratando de activar la creatividad y la imaginación, hasta ese punto donde lo que uno hace a diario, te guste o no, también es percibido/absorbido de manera tal que puede sumar o restar, y es entonces cuando se va haciendo más claro y preciso, ese deseo de escribir, porque escribir permite ordenar los pensamientos.

Y escucho que los términos blog, blogger, etc ya caducaron y que nadie lee blogs. Qué parece que ahora la gente va por el mundo viendo videos y que la “cámara en vivo” es el hit del momento. Y pienso: Qué reiterativos! Yo, que hace nada acabo de descubrir los audio libros, leídos por sus propios autores, y no se me puede ocurrir nada más lindo y placentero, que disfrutar el resultado de ese proceso, tan sagrado e íntimo,  que es el escribir de los otros, de su manera de percibir el mundo, de su manera de amar, porque cada uno es tan diferente. Y se me hace claro y trasparente eso mismo que me dijo una chica escritora, que había escrito un libro sobre una experiencia muy personal, y que era la primera vez que sentía que no podía modificar nada de lo que había escrito, porque era el relato textual de su itinerario, y que este proceso la había llevado a descubrir la importancia de la autenticidad por sobre la perfección. Porque el deseo de escribir también es ancestral, desde los jeroglíficos en las cuevas, y a cada uno se le devela de una manera diferente, ya sea desde lo creativo, o de una experiencia personal, o de la necesidad de relatar o narrar.

Y le pregunto a mi amiga, que le sugiere el término “e-writer”, sin pensar que por supuesto ya existe un dispositivo llamado escritor electrónico, que no es más que una libreta electrónica donde hacer apuntes. Sin embargo sigo empecinada, porque “e”, siempre fue mi número preferido, por ser irracional y trascendente. Porque CREO en la “e-conexión”, entre la gente que escribe y la gente que lee, independientemente del formato o el dispositivo de moda.

Ya en China mis alumnas andaban fascinadas con un escritor taiwanés, que solo publicaba e-books, y dos por tres les tenía que secuestrar el teléfono en clase porque leían las aventuras de este autor con voracidad, y les brillaban los ojos cuando me contaban sus historias. Y para ellas, que el teléfono es un órgano vital, del que no se pueden desprender porque les falta el aire, y quedan desorientadas e incomunicadas e indefensas, era algo inconcebible. Y como con el enemigo, si no puedes con él… ya saben! Les pedía que me lo tradujeran. Y ahí andaba yo, desvelada con las tragedias chinas, pero conectada con ese grupo de gente que era una parte importante de mi vida.

Y como decía, uno puede conectar con otros desde muchos ángulos, como cuando esta misma amiga, te manda la foto de una receta, o te invita a cocinar y degustar un plato. Y en esa misma reunión hay otra persona, que te invita a una actividad budista, y las maneras de conectar se hacen infinitas. Y siento la necesidad de estar en todas partes, y vivir todas esas experiencias, porque creo que también es una parte importante, la posibilidad de seguir aprendiendo y descubriendo.

Y entonces escribo, escribo principalmente para mi. Quizás inspirada por las amigas a las que visité recientemente, y que se dedican a traducir otros decires, y una acababa de traducir El Hambre de Caparrós, y la otra estaba recién llegada de Corea, todavía con uso horario del lejano oriente, y tratando de traducir en prosa todo eso que había vivido en tierras remotas.

Escribo, porque siento que al igual que con la fotografía, uno puede capturar esos momentos y atesorarlos, como esa pequeña charla que me traje de souvenir de la chuppah de mi amiga, cuando todos los rituales religiosos habían terminado, y sentada en medio del novio y mi marido, hablábamos de tiempo y espacio en GB, y entonces el novio me preguntó, que hasta donde imaginaba yo que pudiera llegar a desarrollarse la tecnología, y mi respuesta en términos de velocidad les robó una carcajada a los dos, que muy animados trataban de retrucarme utilizando a modo de ejemplo los vinilos long play de toda la vida, con esa nostalgia del sonido analógico. Pero aunque la tecnología pueda desarrollarse más allá de nuestra imaginación, gracias a esas mentes tan diferentes, tengo que reconocer que todavía me da mucha pena, pensar que las estrellas también van envejeciendo, y que una a una se van apagando, y que un día el cielo quedará absolutamente oscuro, en términos de tiempo, porque su paso es inexorable, aunque en este momento parezca imposible que pueda llenarse alguna vez ese vacío tan inmenso, en términos de espacio.

Nostalgia

Para que la vida no me sea tan inmediata, en otra palabras… Para que la vida no me arrase, suelo tener mi teléfono en silencio. Solo cuando la peque no está conmigo, estoy atenta a llamados o mensajes, el resto del tiempo, en el mejor de los casos, mi teléfono cumple la función de reloj. Así que de vez en cuando, cuando necesito saber la hora, voy leyendo mensajes, respondiendo llamados, etc.

Ayer, en la lista de mensajes de whatsapp había uno de mi suegra. Lo abro, y se descarga una imagen: una selfie de la susodicha con la Torre de Pisa de fondo. Me toma unos 17 minutos responderle, no sabía que escribir, como si se hubieran esfumado todas las ideas, por un momento me siento pacata.

Sigo dando vueltas por la casa, y la imagen sigue nítida: mi suegra y la Torre de Pisa. De repente me viene a la mente la cocina celeste de mi abuela, y sobre la mesada una torre de panqueques. Dejo de recorrer mi casa, para recorrer la casa de mi infancia en busca de mi abuela. Desde el ventanal de la cocina, la veo con su delantal y un atado enorme de acelgas. Panqueques + Acelga = canelones. Asiento.

Decido responderle a mi suegra con una expresión similar al Eureka!!!  Has encontrado la Torre de Pisa!!! Felicitaciones!!!

Y con el mismo entusiasmo de quien acaba de descubrir un misterio, me pongo a buscar una receta de panqueques.

100 gr de harina común

2 huevos

300 ml de leche

1 cucharada de aceite vegetal

Una pizca de sal

En un cuenco, colocar la harina tipo corona, y en el centro agregar los huevos, el aceite y unos 100 ml de leche, batir hasta formar una masa homogénea, y seguir batiendo mientras se agrega, poco a poco, el resto de la leche. Dejar descansar la mezcla al menos una media hora antes de usar (para que mejore la consistencia).

Después de la cena, hago un poco de dulce de leche, y pongo un marcador en mi cuaderno de recetas. Para variar, panqueques con dulce de leche y crema para el desayuno.

Esta ha sido, la primera semana de las vacaciones de verano. La peque se está recuperando de un resfrío, y yo sigo mortificada con mi amígdala izquierda. Más que las rutinas de las terapias, no hemos hecho gran cosa. Cada vez que fuimos a la biblioteca, deseé volver a casa a por una siesta reparadora en el sofá.

Esta mañana, el dolor me despertó pasadas las 6. Como cada día, curé mis penas con una taza de té. Esos primeros tragos son como abrir las entrañas con un cuchillo sin filo, hasta que el dolor comienza a ceder, y es como si encontrara un canal por donde escapar. Cuando me sentí un poco mejor, empecé a preparar las cosas para el desayuno y a medida que no avanzaba, mi mal humor crecía.

La casa mínima no es gran cosa, en la planta baja hay una sala de estar, el comedor diario y la cocina. Pensé que el plan de emergencia era la mejor opción. Es decir, recojo la sala de estar metiendo todo en una bolsa, que luego con tiempo y dedicación separo y ordeno. Luego sigo por el comedor diario y termino en la cocina, donde ya no queda espacio ni para apoyar un palillo chino, y donde me dispongo a hacer panqueques.

Vuelvo a poner la pava, esta vez para el café, mientras escucho como una tropa de elefantes hambrientos baja por la escalera.

Cuando termino de servir el desayuno, y me dispongo a disfrutar de mi taza de café, BW me pide que le sirva un panqueque espolvoreado con azúcar impalpable, porque tenía nostalgia de los panqueques de su infancia.

Y mientras degusta su panqueque azucarado, la conversación matinal se explaya en tipos y estilos de panqueques, que si más finos o más gruesos, que si con los bordes crocantes o espesos.

Llega la hora de acicalarse para ir a la biblioteca, y a medida que la cosa no avanza, voy perdiendo los estribos. Quería ir al centro a ver la exposición de cerámica, pero es casi medio día y estos apenas van saliendo, mientras la casa mínima se me cae encima.

Y con el sonido de la llave en la cerradura, hace su presencia el silencio, intenso, profundo, como si el mundo se hubiera detenido. Y me sumerjo en un pensamiento infinito, y vienen a mi mente las musas chinas. Esas mismas que aparecían todos los años en la estación de los ciruelos, cuando el monzón no da tregua en el Delta del Yangtsé.

Las musas chinas son muchas, como las cuentas de un Mala budista, y cada una tiene su propia mantra, que se repite una y otra vez. Tenía nostalgia de este ejercicio de introspección, que me permitía poner en palabras la magia de lo que me rodeaba. Como cuando la lluvia abundante golpeaba los techos chinos, y el agua se deslizaba y corría ligera llevándose todos sus secretos milenarios. Como cuando después del monzón, la madera rancia de la pagoda crujía en cada escalón y la sensación de embriaguez producida por la humedad y el calor, solo se desvanecía en presencia de los escritos sagrados, en ese rincón absoluto donde la corriente de aire te invitaba a postrarte y meditar.

Y meditar era eso, conectarse y fluir. Y con esa energía ordené la casa mínima, y después me sumí en una siesta profunda y reparadora de tres horas. Me desperté para la cena, BW había hecho bami-goren (fideos fritos con panceta y verduras).

Dime que haces, y te diré quien eres.

Ildiko

Como parte de un proyecto en el que vengo trabajando hace un tiempo, quiero compartirles una serie de entrevistas a mujeres de mi entorno. Con algunas, compartimos espacio de trabajo; con otras, compartimos sueños y anhelos.

La primera entrevistada es Ildikó Wooning, una joven húngara a la que podrán descubrir a través de este reportaje.

¿En qué proyecto trabajas actualmente?

Suelo trabajar en varios proyectos de manera simultánea, pero hay uno que apremia, y seguramente estará listo para la próxima semana: el sitio web de delftmama.nl.

¿Cuál es el “lugar a destino” de tu actividad actual?

En realidad estoy en un proceso de búsqueda, tratando de encontrar esa profesión, que me permita crear y al mismo tiempo llevar el pan a la mesa.  Y ojalá, este trabajo soñado tenga como ingredientes dos de mis grandes pasiones: hacer comunidad y hacer películas.

¿Has encontrado algo interesante o sorpresivo durante este proceso?

Descubrí un líder, y ha sido realmente sorprendente para una persona tímida como yo. Definitivamente, soy esa persona que puede estar/liderar detrás de escena: organizando, haciendo que otros puedan interactuar y logrando que cosas increíbles sucedan.

¿Con qué objeto representarías tu trabajo?

Sin lugar a dudas, mi cámara.

 

Ildikó Wooning es como cualquiera de nosotros: mamá, esposa, amiga, hija… Sin embargo hay algo que hace la hace muy especial: su manera de ver el mundo en movimiento.

La primera vez que vi sus vídeos, me dieron muchas ganas de participar de sus talleres, porque estaba destinado a que podamos recopilar momentos de la vida cotidiana simplemente con el teléfono. Pero, había algo más…

Al principio fue difícil descifrarlo, porque si bien Ildikó es muy activa en el grupo, personalmente es una persona extremadamente tímida. Y fue entonces que descubrí, que desde ese lugar silencioso y observador, desde donde ella siempre se posiciona, es de donde mejor se puede apreciar la vida en movimiento.

Ildikó logra eso, como cuando la imagen del columpio en movimiento y el sonido del engranaje sin lubricar, te dan la sensación de que el mundo se detuvo para siempre, quizás, porque simplemente su profesión sea esa, “capturadora del tiempo” (en su cuenta de instagram, hay muchos momentos de esos).

Y para conocerla un poquito más, nos recomienda una película holandesa y un autor húngaro, sobre el cual le gustaría hacer películas.

Film: Admiral 

Autor: Jenő Rejtő

立春 Lìchūn – El comienzo de la Primavera

立春 Lìchūn - El comienzo de la Primavera

立春 Lìchūn – El comienzo de la Primavera

 

Como saben, el Calendario Lunar se divide en 24 períodos, y el pasado 4 de febrero comenzó el primer período de este Año del Mono, Lichun.

春 -chūn-  signigica Primavera, y con este primer período, los chinos celebran el Festival de la Primavera, comúnmente conocido como el Año Nuevo Chino.

En mi casa solía haber un libro muy viejo, que mi abuelo llamaba, el calendario del agricultor. Había que prestar mucha atención, y lo mejor era ir marcando las lunas en el almanaque, porque no solo se tenía en cuenta el calendario lunar en sí, sino el comportamiento del clima en general. Si el viento y las lluvias se adelantaban o atrasaban, etc.

Como regla general, no se preparaba la tierra, ni sembraba, ni siquiera había que cortarse el pelo, durante la luna nueva. Si se sembraba durante la luna nueva, se corría el riesgo de que las semillas se “abichen”, lo mismo si se cortaba madera, o se podaba una planta. Cuartomenguante y luna llena era tiempo de ponerse manos a la obra.

No sé por qué siempre confundí el inicio de la Primavera con el Despertar de los insectos, cuando en realidad este es el tercer período. Con el inicio de la Primavera, tenemos los días más fríos, y luego cerca del 19 de febrero llega el período más conocido como “agua de lluvia”. Con la lluvia lleva el cambio de temperatura, y finalmente despiertan los insectos.

El año pasado coseché semillas de amapolas en Pueblitolindo, y tenía muchas ganas de ir viendo cuando sembrarlas, pero debo reconocer que la humedad que tiene el suelo me tiene confundida. En Pueblitolindo, la tierra era más arenosa, y filtraba mejor el agua. En nuestro nuevo jardín, veo la tierra muy pero muy negra y siempre húmeda. Y me pregunto ¿Será humus?

Entonces me acordé de mi abuelo, y me puse a pensar que lo mejor sería, esperar a que pasen las lluvias, esperar a que despierten los insectos, y con la primer “mejor” luna, voy a tirar las semillas, no todas, por las dudas, para ver que pasa.

En el calendario de las amapolas, aconseja sembrarlas al final del invierno, pero solo si la tierra drena bien, cosa que creo que acá no pasa. Así que paciencia, porque si bien las amapolas son bastante resistentes, el exceso de agua va a terminar pudriendo las semillas.

BW me dijo que para calmar mi ansiedad de “campo/verde”, quizás podría hacer almácigos. Así que anduve mirando, y vi unos para frutillas en la tienda HEMA, eso sí, carísimos!!! (12 euros!!!)

No suelo extrañar mucho el calor, pero si extraño el verde, tengo ganas de volver a ver los follajes de los árboles, y que las cestas del supermercado se llenen de ciruelas y frutillas. Escuchaba con tristeza, que en Argentina, los productores estaban tirando las peras, porque el precio está bajísimo. Ojalá el Estado se haga presente en todos esos baches ausentes que fue dejando por ineficiencia (y corrupción). Ojalá el productor pueda estar  al alcance del consumidor, sin que los supermercados se vuelven intermediarios de productos inaccesibles.

En Argentina, la fruta del Alto Valle es deliciosa, pero lamentablemente el problema fundamental han sido siempre las distancias, el transporte es caro, y no muy variado. Ojalá el tren pudiera llegar a los rincones más recónditos, como en China (y ojalá pudiéramos fabricar nuestros propios vagones, sin tener que agotar nuestros recursos naturales endeudándonos de por vida con unos vagones chinos de pésima calidad).

Mientras el tiempo adecuado llega, tendría que ponerme a hacer una limpieza a fondo, a ver si nos vamos haciendo minimalistas de una buena vez 🙂

Navidad en familia

Esta es la primera Navidad que pasamos en nuestra casa, en familia, y con la familia política. En Holanda, la mayoría de la gente celebra la Navidad durante el 25 y 26 de diciembre, y ambos días suelen ser feriados. En mi casa, siempre hemos celebrado la navidad el 24 de diciembre, y desde que nos conocimos con BW, hemos mantenido esta tradición. Cenar el 24 por la noche, el 25 por la mañana disfrutamos de un rico desayuno, relajados y tranquilos, en el calor del hogar.

El año pasado, cenamos en la casa de mi suegra el 24, y después disfrutamos de nuestra pequeña familia en la campiña belga. Y este año, no ha sido la excepción. El 24 por la noche, vinieron mi suegra y cuñados a cenar, y el 25 arrancamos nuestras mini vacaciones con un rico desayuno, quizás un poco más temprano de lo que hubiésemos querido, Antoinette nos despertó a las seis y media de la mañana, ansiosa por ver si “Santa” le había dejado algo en el arbolito.

Desde el 18 de diciembre, la peque tiene dos semanas de vacaciones de invierno. En la escuela pasaron de la celebración de Sinterklaas, a los preparativos navideños. En el calendario de diciembre ya teníamos apuntado, que el 12 de diciembre había que ir a colocar los adornos navideños, y el 17 había que ir a recoger todo y limpiar la escuela.

El fin de semana antes de la última semana de clases, nos engripamos los tres, y la peque se lo pasó con fiebre. Señal de que el cuerpo ya pedía vacaciones. BW había comprado un pino natural, y mi suegra junto con Antoinette habían decorado el arbolito con unos preciosos adornos de cristal que eran de la oma de BW.

Los últimos días de clases, tuvieron muchas actividades relacionadas a la Navidad; hicieron adornos navideños, pintaron, cantaron villancicos, etc. Y finalmente el 16 de diciembre tuvieron la Cena de Navidad. Cada alumno tenía que colaborar con un plato de los que se mencionaban en una lista, y Antoinette llevó “olliebolen”, hechos por el padre, que también la acompañó a la cena, y ayudó a servir la comida.

Durante las últimas semanas, se sumaron muchos niños a la escuela, razón por la cual, tuvieron que dividir en 3 los 2 primeros grupos. Así que a la vuelta de las vacaciones, Antoinette tendrá un grupo nuevo de compañeros, pero solo con una de sus maestras. A ella, en general, siempre le sientan bien los cambios, y esperamos que este no sea la excepción. Por supuesto mantendrá algunos de sus compañeros, pero algunos de sus favoritos ahora están en otros grupos.

Los primeros días de vacaciones fuimos al biblioteca del centro, que a Antoinette le encanta, y donde tiene otras amigas con las que le gusta jugar. Y entre listas y mandados, llegó la noche de Navidad.

De entrada hicimos un antipasto y empanadas de hojaldre al horno, de plato principal Lasaña Boloñesa y de postre Pan Dulce y galletitas dulces. Abundante comida, que siguimos disfruntando durante nuestros días de ocio.

Y se terminaron los festejos navideños, ayer domingo por la noche, con una cena en la casa de una de las tías paternas de BW, donde comimos un pastel de arroz con menta, limón y zanahorías, del que quedé prendada, y tengo que probar de hacer en casa!!!

Pero no se terminó el espíritu festivo hogareño, ya que recibiremos al año nuevo con nuestra familia pequeña de tres, en el calor del hogar, tapados con nuestras mantas, leyendo libros, con las luces del arbolito en un rincón, y todas nuestras postales repletas de buenos deseos que fueron llegando por correo en otro rincón.

Este que pasó ha sido un año muy importante para nosotros, y tenemos muchas ganas de seguir trabajando y superándonos durante el año que se viene. Y desde este rinconcito, les deseo todo lo mejor para el año entrante, que sea de mucha superación personal, que se cumplan todas sus metas y objetivos, que puedan descubrir muchas cosas lindas, y que por sobre todas las cosas, tengan mucha SALUD.

12+3=15

december

Llegó diciembre, y todo el mundo no hace más que hablar de Sinterklaas (San Nicolás de Bari). Los más pequeños están contando las horas, porque este sábado 5 de diciembre será el gran día. Las familias se reunirán, leerán poemas, y compartirán una tarde amena hasta el momento de los regalos.

Y ustedes se preguntarán,  ¿quién es Sinterklaas? ¿será la versión holandesa de Papá Noel?

Sinterklaas era el arzobispo de Mira, lo que hoy es Turquía. Cuando murió, su cuerpo fue llevado a Bari, Italia, que en aquel momento se encontraba bajo la corona de España. De ahí la leyenda popular de que Sinterklaas viene en su barco a vapor, lleno de regalos, con la ayuda de sus asistentes, desde España. Sinterklaas sería el origen de Papá Noel.

La llegada oficial de Sinterklaas fue el pasado 14 de noviembre, y desembarcó en La Haya. Desde entonces, montado en su caballo blanco, Amerigo, ha recorrido Holanda, dejando regalos por aquí y por allá.

A San Nicolás de Bari, se le atribuyen varios milagros, como por ejemplo, ayudar a tres jóvenes en edad casadera, que eran tan pobres, que no tenían dinero para su dote. Según la leyenda, una noche Sinterklaas les lanzó monedas de oro desde la chimenea, y estas cayeron en las medias que colgaban frente al fuego para secarse (de ahí la tradición de colgar medias o poner los zapatos para recibir regalos).

También se le atribuye haber resucitado a tres niños que cayeron de un árbol, y ayudar en una noche de tempestad en medio del mar a unos marineros. Y su milagro más reciente, fue durante la segunda guerra mundial, durante un bombardeo, en Italia, un niño que se había perdido de su madre, fue rescatado y puesto a salvo por un señor con las características de San Nicolás de Bari.

La leyenda popular holandesa tiene ya mucho años, y a los holandeses poco les gusta cambiar sus tradiciones, de ahí que suelen defender con fervor el hecho de que el Santo tenga ayudantes negros. Así las cosas, y a fin de apaciguar un poco las aguas, parece que los asistentes no serían negros, sino que se ensuciaron al bajar por la chimenea:)

Y si bien fiel a sus tradiciones, algunas partes de la historia van quedando a destiempo, como cuando a mi suegra le decían de niña,  que si se portaba mal, los ayudantes de Sinterklaas le iban a dar escobazos o azotes, y la pondrían en una bolsa de arpillera para llevársela a España. Supongo que hoy día muchos se portarían muy mal, con tal de pasar unos días de sol y playa en la Península:)

En la televisión pasan un Journal de Sinterklaas, nosotros no tenemos tele, pero se los pasan en la escuela, así que Antoinette estuvo bastante ocupada dejando sus zapatos cerca de la puerta de entrada, con zanahorias y manzanas para el caballo de Sinterklaas. Hubo varias actividades, y una panzada de regalos.

Sinterklaas met Antoinette

Esta foto es del año pasado, la anécdota es que lo encontramos a “Sinterklaas” en el metro, y Antoinette lo reconoció 🙂 

San Nicolás tiene un libro gordo, donde lleva todo anotado. Y antes de recibir los regalos, hay que responder algunas preguntas que el Santo tiene preparadas 🙂

Con la llegada de Sinterklaas, los supermercados se llenan de pepernoten, unas galletas típicas de esta época, que los Zwater Piet -ayudantes de Sinterklaas- arrojan a los niños (literalmente).

Y esta es la receta elegida, para la última foto del Calendario propuesto por Flor de Mums and Kids. Son muy fáciles de hacer, solo se necesita una taza de harina leudante, 3/4 taza de azúcar morena, un huevo, dos cucharadas de manteca y dos cucharadas abundantes de speculaas, aproximádamente 60 gramos (en medidas de cucharas de té, mezclar: 1 canela molida, 1 jengibre molido, 1 nuez moscada molida, 1 pimienta blanca molida, 1 semillas de anís molidas, 1 semillas de cilantro molidas y 1 cardamomo molido). Se mezcla todo, se amasa y se deja reposar la masa en la heladera por una noche, luego se estira y se cortan como los ñoquis. Se cocinan a 180 grados durante 8 minutos y listo!!!

Desde que llegó el frío, dan ganas de hornear algo por la tarde, para el té o la merienda; y estas galletas son la excusa perfecta, se cuecen en poco minutos, y los peques de la casa pueden ayudar 🙂

Eso si, son adictivas!!!

Y así completamos nuestro calendario, con el sabor de la labor cumplida. Muchísimas gracias Flor, fue un placer ponernos manos a la masa durante este año que nos trajo un montón de satisfacciones. Creo que más lo disfruté, cuando enmarañada de cosas, que aveces se complican más de la cuenta, pensaba en el calendario y sacaba el cuaderno de recetas, o cuando me enganchaba leyendo las entradas de las fotos e historias bonitas que se compartían 🙂

Un millón de gracias a todos los pasaron a visitarnos, y seguro seguiremos compartiendo mil cosas más durante el 2016!!!

Calendario 2015

12 + 3 = 15

Noviembre

Huele a Noviembre!!! Si, Holanda en noviembre, huele a speculaas 🙂 La receta para este mes, es la preferida del marido. No hay cosa que le guste más!!! Sobre todo las gevulde speculaas (especulaas rellenas con pasta de almendras).

Las speculaas son las galletas típicas que se hornean por estos lares antes de la llegada de Sinterklaas -San Nicolás-, no solo tienen un sabor intenso, sino que su aroma especiado invita a tener una infusión calentita entre las manos.

Los ingredientes estrella de esta receta son las especias que determinan el sabor: canela, pimienta blanca, jengibre, clavo de olor, nuez moscada y cardamomo.

La masa es muy sencilla: 2 tazas de harina leudante, 1 taza de azúcar moreno, 200 gramos de manteca, 2 cucharadas repletas de especias para speculaas, una pizca de sal, 50 ml de agua tibia y una yema de huevo para pintar. Se tamizan las especias con la harina, la sal y el azúcar moreno, y se integran con la manteca. Poco a poco se le va agregando el agua tibia, y se amasa hasta que quede una masa suave. Se recomienda guardarla por una noche en la heladera, y cocerla al día siguiente, así se intensifica el sabor, pero yo suele hacer la masa a primera hora de la mañana, y la pongo al horno cuando la peque vuelve de la escuela, y tenemos ese rato de merienda y charlas.

Acá en Holanda la pasta de almendras se puede encontrar en cualquier supermercado, pero sino, se puede poner una taza de almendras en remojo en un litro de agua caliente, durante media hora más o menos, y luego retirar el pellejo. Una vez peladas hay que procesarlas con una taza de azúcar. Para el relleno de las speculaas, a la pasta de almendras le agrego una yema de huevo y luego relleno la masa como un “alfajor”. Utilizo un molde de budín (rectangular), porque es mucho más fácil para cortar en porciones.  Se hornea a fuego medio (150C) durante 40 minutos.

Y para hacer más especial nuestro aporte al calendario fotográfico de Flor de Mums & Kids, también compartimos la música linda que nos regalan las amigas a la distancia, haciendo muy especiales nuestras meriendas y que nos permiten atesorar estos recuerdos que huelen a tardes de otoño y speculaas 🙂

 

Volver al ruedo…

Hace rato que tengo ganas de volver a escribir, por ganas puras, y siempre me quedo pensando sobre que quiero escribir, y que fotos quiero publicar, y entre una cosa y la otra, no escribo. Y como publico fotos casi a diario en Instagram, quizás tenga que venir a este espacio y escribir, así sin más.

Llegó noviembre, y es como un cuaderno en blanco, descubriremos como es noviembre en nuestra nueva ciudad. Que de nueva no tiene nada, tiene un casco histórico precioso, lleno de historia, con edificios muy bonitos y casas muy típicas.

El ritmo de las rutinas los marca la escuela, y ya me están dando muchas ganas de aprovechar mejor el tiempo, a medida que entiendo como funciona la ciudad, el transporte público, los horarios, etc. voy armando mis propios esquemas, y comienzan a aparecer esos huequitos en los que puedo plantearme hacer algunas cosas diferentes.

Estoy haciendo un “research” chiquitito de derecho internacional, surgió de otra mamá, y nos reunimos a charlar, y las cosas se pusieron en marcha, quizás pueda dedicarle una mañana de la semana, y me gusta la idea de arrancar, así de a poco, y que además vaya mezclado con otras cosas, así puedo descubrir, explorar, y ver que hay más allá de todo esto.

Al principio no fue fácil, me angustié bastante y me sentí desorganizada, además de que no quiero descuidar las rutinas de mi casa, pero después de nuestro primer intercambio, de los primeros resultados, me sentí segura, y me dio la sensación de que puedo hacer mucho más, en mucho menos tiempo, y que las reuniones o charlas, ayudan un montón para “destrabarse”, y permiten que las cosas fluyan.

Así que ahora que me volvieron las ganas de escribir, en cualquier momento puedo volver, y seguir narrando todo eso que pasa a diario y que hace la cotidianidad un poco más interesante 🙂

12 + 3 = 15

Boerenkoek Octubre

Bienvenido Octubre!!! Qué lindos colores tiene este mes, la luz más bonita del año. Los chinos le llaman el medio otoño, y con la luna llena, que según dicen es la más grande porque es cuando más cerca de la tierra está, celebran uno de los festivales más importantes, el Festival del Medio Otoño. Las familias se reúnen para leer a la luz de la luna, beber vino de arroz, té y comer pasteles de luna.

Octubre es la época de cosechar el arroz. Por las tarde solía sentir el olor a quemado de los rastrojos, y estos días. que ya los vecinos empezaron a encender sus salamandras en el jardín, me trajeron muchos recuerdos.

De camino a la escuela vamos viendo como los árboles cambian de color y poco a poco van perdiendo sus hojas, y ya hemos juntado algunas piñas de pinos y castañas que caen de los árboles que bordean las veredas. Todo huele a otoño.

Y para nuestro calendario fotográfico de este mes, elegí una receta muy sencilla, pero potente!!! Boerenkoek, se traduce literalmente como torta de los agricultores o campesinos (farmer cake).

En la cocina holandesa utilizan la palabra “boeren” para referirse a las recetas sencillas, pero nutritivas. Por ejemplo la “boerensoepgroenten”, literalmente sopa de verduras de los campesinos o agricultores.

Creo que en Argentina, más que una torta, esto sería un budín, sobre todo por la cantidad de manteca que lleva (200 gramos). No necesita decoración o cobertura, y se la puede saborizar con vainilla, cáscara rallada de limón o naranja. Riquísima para acompañar con té o café. Pero como les decía, es bastante pesada, lleva 4 huevos, 200 gramos de harina tamizada con 200 gramos de azúcar (yo usé azúcar con sabor a vainilla) y 200 gramos de manteca. Una porción de 30 gramos tiene casi 150 calorías. Así que hay que andarse con cuidado.

Como el budín, se cocina a fuego medio (160 grados) durante una hora aproximadamente, y hay que dejarlo reposar al menos un día, envuelto, antes de cortarlo. De hecho lo horneé en un molde de budín, porque es más práctico para cortar y las porciones encajan perfectas en la lonchera de BW.

Y este ha sido nuestro aporte para Flor de Mums & Kids, a la que como siempre le agradezco infinitamente esta oportunidad de compartir con un montón de gente linda. Hasta la próxima!

12 + 3 = 15

Casi se me escapa septiembre!!! Pero aquí estamos, después de mudarnos, comenzar la escuela, despedir el verano, y darle la bienvenida a la estación más bonita del año: el otoño.

Hubo días durísimos, de esos que uno agradece poder apoyar la cabeza en la almohada, y desconectarse por un rato de la realidad. Han sido días de abrir cajas y más cajas (y aún no terminamos), de adaptarse a todo lo nuevo, desde las rutinas, hasta los nuevos ruidos (uno de nuestros vecinos tiene un reloj de péndulo antiguo precioso, pero que suena cada hora, así que los primeros días me despertaba a cada rato!!!), olores, etc. Pero como dice el dicho, “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Y ya tenía muchas ganas de recuperar este espacio, y el Calendario Fotográfico de Flor de Mums & Kids es la mejor excusa.

Para este mes que nos trajo el otoño, elegí una receta que es un clásico del desayuno holandés, Ontbijtkoek (literalmente, galleta de desayuno). En nuestro cuaderno de recetas familiar, la tenemos como Kruidkoek, algo así como galleta o torta de especias (en inglés la llaman Dutch Spice Cake).

Como lleva varias especias fuertes, el sabor es bastante intenso. Pero creo que los paladares holandeses están muy acostumbrados a este sabor, y es lo que para nosotros el pan durante el desayuno, de hecho las rebanadas de Kruidkoek se comen untadas con margarina o manteca.

BW siempre bromea, que su abuela era mucho más moderna que yo, sobre todo cuando me ve batiendo cosas con el tenedor. Pero lo hago por pura practicidad, antes de sacar la batidora y ensuciar un montón de cosas, prefiero, si no requiere mucho batido, hacerlo rápidamente con un tenedor. Y esto viene a cuento de que hoy en día, ya casi nadie hace su propio Kuidkoek para el desayuno, ya que se puede comprar en el supermercado y la marca más popular es Peijnenburg, y nosotros en casa, preferimos desayunar con pan negro. Además de que no se suele comer en el momento, una vez horneado, hay que dejarlo reposar envuelto, al menos por dos días, y después recién cortar.

Sin embargo, me pareció una buena propuesta para el café/té, porque es un sabor típico holandés, y hecho en casa, sabe a un budín de especias (lleva canela, nuez moscada, jengibre, etc).

Y con la satisfacción de la labor cumplida, me despido hasta dentro de unos días, cuando volvamos a encontrarnos con la publicación de la imagen de Octubre. Casi que se nos acaba el año, aunque tengamos la sensación que con el comienzo de las clases, esto recién empieza, y estamos contando los días para las vacaciones de otoño 🙂