Esquizofrenia …

En algún momento, se perdió su mirada, y una extraña luz apareció en sus ojos. Unas voces suaves pero persistentes asecharon sus noches, y así comenzaron sus largos desvelos y la confusión.

Las noches se tornaron interminables, solo la luz del amanecer podía poner en duda aquellas visitas que con el tiempo comenzaron a hacerse familiares.

La oscuridad se presta para los juegos confusos de la razón, y hasta los sonidos más insignificantes cobran vida en personajes imaginarios.

No podría precisar cual fue el momento en que la ficción se confundió con su realidad, pero si quizás recuerdo el primer acontecimiento de este desequilibrio. Había regresado de un viaje que compartió con su madre, pero paradojicamente su compañero de asiento resultó ser otra persona del pueblo.

Esta persona había sido sacerdote, activista, formaba parte de la Liga Agraria, defendiendo los derechos de los trabajadores e instruyendo a las personas carenciadas en trabajos agrícolas que les permitieran su autoabastecimiento. Tras el gobierno militar, y después de haber sido arrestado y torturado, logró emprender un viaje a Italia, el cual lo tuvo por mucho tiempo alejado.

Pero al pueblo, todos sus personajes vuelven, por no decir que nunca se van. En un juego de palabras podría asegurar que aquel regreso, fue el paso inicial para un viaje del que mi amiga no pudo retornar.

Ella dijo haberle hecho muchas preguntas, sobre el comunismo y los montoneros, sobre la guerrilla y las torturas en las carceles clandestinas por parte de los militares. Lo recordó ameno, respondiendo sus preguntas sin tapujos, con la naturalidad de los sabios.

Solo fueron una serie de relatos, alguna explicación concreta sobre su idiologia, que quizás para otra persona podría sintetizarse en una “charla interesante” con alguien que podía contar lo que le habia tocado vivir en primera persona, a diferencia de los miles de desaparecidos. Sin lugar a dudas, cualquier persona se hubiera quedado pensando en aquellos relatos.

Para mi ella era sencillamente “mágica”, era mi amiga “grande”, la que me prestaba sus maquillajes, la que compartía conmigo sus fines de semana cuando volvía de estudiar. Yo la admiraba. Era la única persona que tuteaba a mi abuela, solíamos pasar horas y horas entretenidas en charlas. Me gustaba peinar su pelo largo, y escuchar sus historias cuando volvía de sus viajes.

En la casa de mis abuelos ella gozaba de la inmunidad de los nietos, la recordaban traviesa y audaz, la mas pequeña de tres hermanos, o de siete, porque mi padre y sus hermanos también la consideraban como tal.

Aquella tarde fue diferente, la recuerdo fatigada, aunque podría haberlo considerado natural después de tantas horas de viaje. Pero ella tenía muchas ganas de charlar, e hicimos ronda de mates con mi madre y mi abuela. Ella habló sobre el viaje, pero se mostró particularmente interesada en su charla con el ex sacerdote. A tal punto, que con el correr de los días, y para cuando se había vuelto monotemática, su madre había caído en la paranoica idea de que aquella inoportuna charla sobre los temas “prohibidos” la habían trastornado.

Desde aquel día ella quería hablar sobre todo lo “incorrecto”, y solía incomodar a las personas con sus conjeturas. Comenzaron las discusiones, y su familia, particularmente su madre, buscaban en otras personas los pensamientos que ella manifestaba. Quizás la consideraban influenciada por alguien, y logicamente pensaban que estas personas no eran una buena compañía. Pero ellos no puedieron advertir que las malas compañías eran imaginarias y formaban parte de un mundo interior que poco a poco la iba consumiendo.

Sus mañanas se convirtieron en infiernos, donde no había lugar para los alimentos, y mucho menos para la tranquilidad. Se despertaba destruída, luego de largas horas de debates demoledores con aquellos personajes imaginarios. A medida que el tiempo pasaba, los temas eran más engorrosos, y entonces comenzó la agresión.

Para entonces su familia estaba convencida de que estaba endemoniada, y la sometieron a las tareas de exorcismo por parte de un sacerdote. Este hombre no me gustaba para nada, siempre vestia una sotana negra, y por su rostro pálido, podría jurar que dormía en un sarcofago. Otros sin embargo lo recordaban alegre y jocoso, parece ser que cuando se sacaba la sotana era un fiel adepto a las fiestas paganas de libre albedrío.

Las crisis nerviosas poco a poco iban destruyendo su sistema nervioso, el tiempo pasaba sin que pudieran encontrar un remedio que paliara aquellos síntomas. Se sucedian cientos de pastillas de diferentes formas y colores, pero todas no hacian mas que doparla y anularla como persona.

Todo lo que había sido, toda la luz que irradiaba, se habían opacado, transformandose en miedo por todo lo que la rodeaba.

Los pocos momentos de lucidez que tenía, le permitian volver a ser ella misma, entonces con humor irónico describía lo que sentía. Ella misma no podia creer todo lo que estaba ocurriendo, su deterioro físico, el dolor en el cuerpo, porque por razones que no podría explicar, luego de una gran crisis nerviosa, devenía una lucidez absoluta, que la dejaba en un total desconcierto. Solía mirarme y decirme mientras sonreía, “no entiendo nada, solo quiero dormir un rato, estoy muy cansada”.

Unos meses antes de venirme a China, su familia la había internado en un hospital psiquiátrico, y hace unos días falleció por una peritonitis. Hay cosas que nunca voy a entender …

Adviento …

Finalmente llegó el adviento, este período en el que preparamos nuestro corazón para la Navidad. Esta Navidad será muy especial para mi, la primera Navidad con Bob, rodeada de amigos, con algunos de los cuales ya pasé la Navidad anterior y a los cuales considero mi familia. Lejos de los míos, pero a la vez tan cerca …
Podría ser una Navidad más, pero no. Es verdad que la vida es una cuestión de actitud, y de ahora en más cada Navidad será especial …
Porque alguna vez nació aquel que predicó el amor, porque me imagino lo difícil que habrá sido la vida para muchas personas en aquellos tiempos. Porque hoy día, cuando muchos países están en guerra por sentimientos mezquinos, por cosas materiales que nadie nunca podrá realmente poseer, porque hoy día cuando la tecnología avanza y aún siguen muriendo de hambre muchas personas, muchos de ellos niños … todavía quedan esperanzas de un mundo mejor. Un mundo, que como la caridad, empiece por casa.
No se tu credo, ni tu religión, y creeme que realmente no es importante, solo se que compartimos la misma ilusión, la de estar cerca de nuestros seres queridos, de saber que estan bien y que son felices, que tenemos las fuerzas necesarias para afrontar todos los obstáculos … y si por algún motivo hoy las cosas son un poco difíciles … aún nos quedan esperanzas de asumir nuestra realidad de la mejor manera e intentar ser felíz con todo lo que nos rodea.