Leche fresca y Li Li Hua

Como todos los días, cuando baja el sol, enfilamos para la feria:) Lo especial de las tardes del Puerto de Zhangzhou es el viento de mar: húmedo, saladito, con aroma a algas.

Nuestro paseo de rigor comienza por la panadería, antes de que vendan todo lo que nos gusta, y luego nos perdemos entre los puestitos del mercado nocturno. Poco a poco vamos develando sus secretos, por ejemplo hoy descubrimos quien es el dueño de las cabras que vienen en taxi a la feria:)

Había cola en el puestito, y el señor con toda su pericia ordeñaba las chivas y luego con un embudo ponía la leche fresca y tibia en una bolsita de plástico.

Hoy nos encontramos una amiga nueva, Li Li Hua, tiene un puestito diminuto donde vende “fantasia” -pulseras, diademas, aros, caravanas, etc-. Li Li Hua habla perfecto inglés, estudia en la Universidad de Shanxi y esta visitando a su papá que trabaja acá en el puerto -oh casualidad! En la misma compañia que BW-, y como el trabaja de noche y este turno comienza a las 4 de la tarde, después que su papá se va, ella viene y se sienta una rato en la plaza y luego arma su puestito en la feria.

Li Li Hua es pequeña y menudita, muy simpática, al principio estaba muy nerviosa pero cuando empezamos a charlar descubrimos que teníamos muchas cosas en común y ya todo fluyó.

Ella compra estas cosas en internet -como todas mis alumnas- y luego las revende en la feria. También tiene algunos esmaltes y como tiene buen pulso puede hacer pequeños dibujos de diferentes colores en las uñas. En las fábricas de los alrededores trabajan muchas chicas, y al igual que nosotras, después de la cena van a pasear al mercado nocturno, así que clientela no le falta.

Me invitó para que la fuera a ver mañana, pero tenemos que ir al cumpleaños de uno de los compañeros de BW, me hubiera gustado invitarla a que viniera con nosotros, pero después pensé que mejor no, no conozco a las personas que irán a la fiesta. Es una fiesta sorpresa en la playa. Y según BW hay que llevar regalo (?).

Antoinette, por supuesto, toqueteó todas las cosas de Li Li Hua, y se compró un par de pulseras que ahora las tiene puestas y esta mirando dibujitos parada como una estatua. Se las saca de una mano y se las pone en la otra.

No me dí cuenta de pedirle a Li Hua su teléfono, espero que cuando volvamos el lunes la podamos encontrar.

  La plaza del Pueblo
Familias disfrutando de la tarde
Andamios de bambú
Bananas, también venden mangos y papaya:)
Huevos, ajos y jengibre:)

Golosinas:)

Arroz

Pan relleno con carne o verdura -baozi-

El puesto de las pastas:)

Este puesto vende carne cocida, generalmente pato, pollo y suelen tener salchichas también:)

Masas dulces -bollos-

Pescado fresco

Tardes en Zhangzhou …

Las tardes de Zhangzhou me traen muchos recuerdos de nuestra estadía en Shanghai, unos días antes de que Antoinette naciera. Nos habíamos hospedado en un hostel, y todas las tardes caminábamos hasta la clínica, luego nos dábamos unas vueltas por la concesión francesa y volvíamos a tomar el té, después de nuestras suculentas cenas en diferentes restaurantes que BW se encargaba minuciosamente de buscar en guías, revistas, comentarios en internet, etc.

Era verano, como ahora, y por la tarde se montaba un mercado callejero en las inmediaciones del hostel, igual al que tenemos en la calle principal del barrio todas las tardes.

Más o menos a las 16 comienzan a llegar con sus puestitos, entre risas y charlas los van acomodando, y poco a poco muchísimos autobuses de diferentes fábricas comienzan a retornar los obreros a sus hogares, todos se dispersan en la misma esquina, unos hacía el mercado de las verduras, otros hacia el mercado de conveniencia, algunos se pierden entre los puestitos de comida, mientras que otros se sientan en grupo en la plaza de la esquina y comparten una lonchera con la familia que los está esperando. Aunque cansados nunca los veo de mal humor, siempre riendo y haciendo bromas.

Por las tardes, cuando el sol baja un poco, nosotras vamos a la panadería, y poco a poco vamos saludando a nuestros nuevos amigos, el Señor que nos vendió Dorothy Fish, las chicas que trabajan en la tienda -tipo mercería- que vende cosas para bordar, a veces nos encontramos con KL que es compañero de trabajo de BW e intercambiamos algunas palabras.

El olor a frito, el murmullo de la gente, las motos y las bicicletas por aquí y por allá, mucho ruido, mucho. Esto es China para mí, no importa donde esté, si en la cosmopolita Shanghai o en el mercado nocturno de Zhangzhou.

Me gusta perderme entre esos sonidos, esos olores, y me gusta compartir todo esto con Antoinette, que va sentada en su coche prestando mucha atención.

Aquí comienza todo cada tarde, y poco a poco se poblando, hasta el final de la calle donde comienza el cerro. Hasta las cabras bajan del cerro para curiosear entre la gente, algunas incluso lo hacen en taxi:)

Desacatada!

Hoy Antoinette estaba en plan “hago lo que quiero”, a veces amanece así -bueno, muchas veces amanece así-. Le metía juguetes a Dorothy Fish en la pecera -sí, tenemos una mascota-, le sacudía la pecera y le gritaba “abuuuuuaaaaa”, el pobre pez iba de un lado a otro con los ojos desorbitados.

Pero si le sacaba el cubo de agua de su alcance lloraba como si le hubiera sacado un órgano!

Así que acerqué una silla a la mesita donde está la pecera y me senté para ver si se tranquilizaba. Ella vió que el padre le puso un plástico que asemeja un rincón al pez, porque según él los peces lo necesitan, y aquí viene una larga historia de porque las peceras necesitan ser rectangulares … En fin …

Y como vió eso, ahora piensa que no hay mejor idea que darle a Dorothy Fish los bloques del lego para que se vaya construyendo algo. Así que dos por tres ando con un colador sacando bloques de la pecera.

Cada vez que se le cae algo al piso grita “HELPPPPP”, para que la ayudemos a levantarlo, el padre la sostiene y la hace recoger, yo -por una cuestión de practicidad, porque casi siempre estoy ocupada- se los levanto y se los doy en la mano y le hago decir “gracias”, que en realidad lo que hago es preguntarle en español “Qué se dice?” y en su medio chino me dice “tie tie” -xie xie- y entonces le repito un par de veces “gracias, gracias, gracias”, pero nada.

Hoy que además de “hago lo que quiero” estaba también en plan “le grito a quien quiero”, se le ocurrió que quería cocinar, y andaba de acá para allá revolviendo aire con una cuchara de plástico en un cuenco, y después se hacía la que tomaba un “de” en un vaso de plástico naranja que tiene. A cada rato se le caía la cuchara así que gritaba “HELPPPPP”, y yo la ayudaba. Hasta que en un momento se le cayó el cuenco, que era grande y lo podía recoger sola sin ayuda, así que me acerqué y le dije “esto lo podes levantar sola, así que yo voy a contar hasta 3 y los vas a hacer”.

Por supuesto que no puede entender toda la oración, pero tonta no es, así que rápido entendió que yo no lo iba a levantar, entonces empezó a tirar todo. Le volví a repetir “cuento hasta 3 y levantás todo lo que tiraste”. Y empecé a contar -yo solo le hablo español, porque a mi hablarle en inglés no me nace, además de que siempre está alguno de mis alumnos conmigo así que hablo español a diario, y los chicos también le hablan en español a ella- “UNO … DOS … TRES … ” Cuando terminé de decir “tres” me dice “JUMPPPP”, y se empieza a reir a carcajadas.

Es que con el padre juegan a un juego, que el cuenta en inglés “one, two, three … jump!” y ella salta. Y ella cuenta en su medio chino “yi aaaa san jumppppp” -yi er san jump- y él salta. Pero nunca lo habíamos jugado en español, así que me sorprendió su reacción.

En qué momento dejó de ser “un bebé pequeño” para transformarse en esta toddler que anda todo el día arrastrando una cartera -bolso- donde tiene un par de teléfonos celulares que no funcionan, una billetera llena de tarjetas en desuso y un reloj pulsera?

Hay días, en los que el reflujo no nos da tregua, en los que pienso que el tiempo no pasa más. Sin embargo hay días como hoy, cuando me grita “mama, el pie” para que le vuelva a calzar el zapato, y me quedo mirándola como después de ponerle el zapato se va rápido a seguir batiendo aire en un cuenco con una cuchara de plástico.

Yo no soy de las mamás que se sientan a jugar con los hijos, pero si interactuo mucho con ella, si me trae un “de” en su taza de plástico, finjo tomarlo, se lo agradezco y le digo que está muy rico. O cuando estoy haciendo algo en la cocina, que ella sabe que no puede entrar y se para en la puerta con una bolsa de plástico y me dice “dame”, como si fuera una tienda yo le doy un par de cosas de plástico, ella saca una tarjeta de su cartera, me la da y se despide en chino “zai jian” -adiós-. Y vuelve al sofá donde tiene desperdigado todos sus juguetes y los ordena una y otra vez, hasta que se le ocurre tirar todo al piso y gritar “HELPPPPPPP”.

Esperando a Vicente …

Estamos esperando a Vicente, y no, no es un viejo amigo que viene de visita, es un tifón. Al mirar por la ventana tampoco pareciera que fuera a venir un fuerte tifón que ya tuvo en alerta a Hong Kong he hizo cerrar el aeropuerto por precaución.

Mientras leía el alerta y miraba por la ventana, recordé las palabras de V. Me contó que aquella mañana de diciembre en Sri Lanka el cielo estaba precioso, completamente azul y sin ninguna nube. Que habían comenzado el día en el bungaloo como todas las mañanas de vacaciones y que una familia francesa estaba alojada en el bungaloo vecino. De repente algo crecía en el mar a tal punto de arrasar con todo … era un tsunami.

Cuando conocí a V. en el 2006, habían pasado apenas 2 años de aquella tragedia. Nos pasábamos el día charlando, y yo lo escuchaba con atención y contemplaba sus cicatrices, quería rescatarlo de todo eso, y no advertí hasta hoy que él me había rescatado de todo aquello.

V. es una de las razones por las que estoy en China, él fue el camino hacia este hoy …

Mis rutinas y yo …

Yo soy de las que se aburren y cansan rápido de las cosas -y de las personas también-, necesito que el mundo gire, que las cosas se renueven, necesito aprender cosas nuevas todos los días y hacer cosas que me gusten y estar ocupada haciendo algo.

Me gustan las rutinas -las rutinas de horarios y tiempo, no las rutinas de actividades-, me gusta organizar mi tiempo, y me encanta el tiempo que puedo dedicar a hacer mis cosas -porque así sea lavar los platos, desenredar el pelo de Antoinette, lustras los zapatos… yo le pongo onda! empeño! pasión! A  mi no me va eso de andar arrastrando los pies o llevando la vida a la rastra-. 
Para bien o para mal, Antoinette es igual, y nosotras tenemos nuestras propias rutinas, esas que si se alteran nos ponen de MUY MAL HUMOR. 
Esta semana BW trabajará de noche, porque el calor es sofocante, en las tardes suele diluviar y hay cosas que necesitan terminar si o si, es un horario raro, porque se va a las 16 y vuele a las 2 AM. Tener  a BW durante el día en la casa -también- es raro, porque él también tiene sus propias rutinas y es de las personas que imponen cosas a los demás -la música que escucha, los ruidos a motores de los videos que ve, esos programas de humor en holandés que a mí, más que risa me dan ganas de llorar, otra que el Marsupilami!-. 
Para empezar yo arranco la mañana con todo, pero él por la mañana es un inimputable. Ahora mismo cuando yo ya hubiera tenido el living listo para que Antoinette los disfrute todo el día, el está disfrutando su café y leyendo periódicos en internet. Entiendo que leer un periódico en alemán aporta a su cultura en general y le permite mantener su fluidez en el idioma, además de que se informa. Pero si me diera una mano en juntar todas las cosas de Antoinette que están desparramadas por todos lados, haría un aporte inmenso a la humanidad toda!  
Como si fuera poco, esta comiendo galletitas y le convida a Antoinette, la cual por supuesto acepta gustosa, y en una hora no querrá almorzar porque está llena de cosas dulces. 
Entre el primer y el segundo desayuno de la peque, yo suelo trabajar porque ella duerme -6.30 a 9-. Cuando la cría se despierta la cambio, le doy de comer y entonces comienzan nuestras actividades domésticas, ella juega y yo recojo la casa, pongo la ropa a lavar, doblo la ropa seca -ya no plancho más-, cambio las toallas de los baños, esterilizo cosas, paso la aspiradora, etc. Todo esto varias tazas de té mediante. 
Y -ahora mismo- siento que la mañana ha transcurrido y yo con el pescado sin vender, ya no hablemos de Antoinette que no sale de su asombro porque él juega con sus juguetes y porque le da ordenes de lo que tiene que hacer, y la cría va de rabieta en rabieta. 
En mi casa en el campo, los hombres después de desayunar si iban al “galpón”, ahí tomaban mate y hablaban de sus cosas, si llovía trabajaban en cuero o limpiaban los motores de los vehículos o engrasaban cosas, pero nunca estorbaban en la casa, donde las mujeres hacíamos y deshacíamos a nuestro antojo. 
Yo estoy pasando la aspiradora y BW dice: “You don’t need to do that every single day, just every now and then … it´s not very dirty here … just a little bit of dust!” Y yo le contesto en español: “Noooo si yo lo hago porque me gusta, es parte de mi labor terapia de todos los días” -me dan ganas de decirle, lo hago por no agarrar un cuchillo y ajusticiarme!- Y él responde “I see”, lo cual significa que no me escucha, que solo me dice eso porque le molesta el ruido de la máquina. 
Y mientras escribo esto, pienso que sería buena idea hacerle una oficina -por decirlo de alguna manera- en esta casa, así no me lo tropiezo cuando me levanto. 

Haciendo números …

Como mi trabajo de verano se reduce a escribir (así estoy, con las neuronas reducidas), en mis recreos, escribo más, escribo las ideas que se me cruzan cuando debería estar finiquitando mi trabajo. Ya está casi terminado, y me prometí a mi misma que cuando lo termine me voy a dar dos días de vacaciones (porque soy mi propio jefe).

Un año atrás, cuando BW emprendía viaje a este punto del planeta, pensé que solo estaríamos distanciados un año, y que durante este tiempo, él podría adaptarse a su trabajo y yo podría dejar el mio como maestra, y hacer un trabajo “freelance”.

Vender mis fotos impresas en diferentes productos, algunos artículos que escribí sobre viajes, y traducciones. Una amiga mexicana que dejaba China me pasó una lista de contactos con los que trabajaba y así empecé poco a poco, pero sin tregua.

Me abrí una planilla excel para control de gastos y ahí iba anotando mis ingresos, trabajé sin descanso, sin vacaciones ni feriados por un año! Le destiné muchas más horas que a mi trabajo “formal” y en números no me redituó ni la mitad de lo que gano como maestra.

En la Facultad donde estudié derecho también se cursaba la carrera de traductorado público, y siempre me llamó la atención, pero a la hora de la verdad me convenía más en tiempo y plata hacer las equivalencias de inmobiliario I y II y recibirme de escribana pública (notario), aunque después tuviera que parir para tener mi propio registro.

Con esto de empezar a estudiar chino, andar todo el día hablando en inglés, se me volvió a cruzar la oportunidad de traducir algunas cosas y no lo quise dejar pasar. Ya van casi 3 años, los 2 primeros más amateur y este último año ya más como trabajo fijo.

Sin embargo creo que no es lo mio, y no se cuanto tiempo más lo pueda seguir haciendo. Y que no me sea redituable creo que es lo de menos, porque no hay nada más “embolante” que traducir una cosa que no te interesa en lo más mínimo: llámense manuales de instrucciones de artículos chinos:(

El lado positivo es que he aprendido un montón de cosas, y que me permitió conocer a un montón de personas a las que nunca me hubiera cruzado si no fuera por esto.

Demás está decir que seguiré trabajando otro año como maestra, viviendo a 800 km de BW, con la agradable compañía de mi Antoinette, que ya veremos si después del feriado de octubre comienza o no el jardín de infantes.

Y tengo un año más para despedirme de este trabajo que me quitó horas de sueño y colaboró con estos chotocientos kilos de más que tengo y a ver si de una vez por todas finalmente encuentro “ese” trabajo freelance que me guste muchísimo y que nos permita unificar la familia. He dicho!

Comida de Sichuan en Zhangzhou …

Estos días, durante el día, estoy bastante ocupada (traducciones y mi retoño … que no es poco), pero después de las 6 PM, cuando BW llega a la casa, tratamos de hacer vida en familia:) Y entonces uno se ocupa de la cría y el otro de la cena.

Al mejor estilo chino, BW vuelve del trabajo con una bolsa de verduras que compra en un convenience store donde todos sus colegas chinos compran, así que supongo que habrá algún alma samaritana que se apiada del laowai (extranjero) y le ayuda a escoger las verduras.

La semana que nosotras volvimos a Ningbo para la mudanza, fue a Metro y compró carne para un mes! Unos cuantos litros de aceite de oliva y las especias que acá en el pueblo no encontramos. Una bolsa grande de arroz tailandés, varios paquetes de pasta y muchísimas latas de legumbres.

Como todos los miércoles tiene reunión en el trabajo, que generalmente se extiende unas dos horas, ayer, cuando pasó por el almacén ya no quedaba nada de verduras. Le pregunté porque el día anterior no había comprado el doble, y me respondió que por camaradería, todos sus compañeros compran una cebolla, una zanahoria, un par de papas, etc… Dios!

Así que después de darle la cena a nuestra peque, fuimos a cenar a su nuevo restaurante favorito, donde por supuesto todo es picantísimo!

Un año atrás el centro comercial donde está el restaurante estaba en plena construcción, y nosotros tratábamos de imaginar que tiendas lo poblarían.

En menos de un año ya todo está terminado, pero solo hay unos pocos locales. Un par de karaokes, otro par de casas de té, casas de masajes, una pastelería china (100% trans) y este restaurante con comida de Sichuan.

En el restaurante tienen un montón de camareras, y las chicas estaban super nerviosas, se les caían las cosas, no encontraban el menú en inglés, y nadie se animaba a acercarse a nuestra mesa jajajaja Al final me levanté y fui a buscar el menú en la entrada, y cuando lo pedí en chino se relajaron un poco, pero en vez de venir a ofrecernos algo para tomar, fueron viniendo una por una para sacarse una foto con Antoinette.

Cuando la sesión de fotos terminó ya habían pasado unos 40 minutos, y entonces finalmente nos sirvieron una taza de té de trigo tostado, y para agradecernos por las fotos nos trajeron unos vasitos con licor de yangmei (fresas chinas) que los tienen destilando en la entrada del local.

Después del licor, finalmente pudimos ordenar la cena, y como les dijemos que Antoinette ya había cenado, le trajeron un plato lleno de frutas, con las cuales -por supuesto- se puso a jugar porque estaba llena. 
Como no la dejamos jugar con la comida, lo que hacía era darnos la fruta en la boca, así que entre bocado y bocado nos teníamos que comer un pedazo de sandía o melón:) 
BW ordenó Gongbao Jidin, que yo apenas probé porque era muy picante, la salsa mala (no la mala salsa) era para alimentar a un dragón. 
Yo ordené arroz frito de Sichuan -chao fan-, era la primera vez que probaba este estilo, y me gustó, tenía panceta ahumada y no era picante. 
También ordené este plato que no recuerdo el nombre en chino pero era carne de cerdo con una salsa de ajo, muy rico, un pelín picante:) Y para acompañarlo un tazón de arroz, riquísimo! 
BW ordenó unas papas semicocidas que también son bastante picantes:)
Y por último unas lumpias, que resultaron “caseritas” y muy ricas, aunque yo estoy segura que el relleno era comida reciclada. 
Las lumpias las había ordenado para empezar, pero en China generalmente se ordena un plato frío como aperitivo, que en los restaurantes que sirven comida de Sichuan suelen ser unos fideos fríos, y los arrollados suelen estar en la última página del menú, y por ende -salvo que se los repitas chotocientas veces que los querés primero- te los sirven al final. 

Todo estuvo más o meno rico, y resultó una opción diferente para la monótona vida de Zhangzhou, acá hasta trabajar se me hace cuesta arriba, porque en Ningbo suelo hacer mi trabajo en una computadora grande, con un monitor inmenso, con un teclado acorde a mis manos, y aquí mi vida está reducida a mi mini-portátil. Ni ganas de sacar fotos me dan, porque todo está cubierto de un polvillo que opaca los colores. 
Todavía no nos adaptamos a los temblores producidos por los cerros dinamitados, primero se siente un temblor bastante fuerte y luego se escucha la explosión, y lo hacen a toda hora, a las 3 AM a las 2 PM! 
Desde el sábado pasado que BW nos recogió en el aeropuerto solo he salido dos veces, una para comprar una cama para extender el colecho y que Antoinette se nos escape de noche o se siente en el medio de los dos a dibujarnos la cara con sus fibras, y a comprar unas galletitas de agua. 
BW que no conecta con nadie piensa que estoy feliz descansando, mientras yo soy un volcán. Cada vez que salgo del bloqueo de la traducción y todo comienza a fluir, es hora de atender a mi hija, o de sacar la ropa de la lavadora, o de sacar las cosas de Antoinette del esterilizador o de cambiarle el pañal, cuando mi hija por fin logró dormise su siesta la vecina comienza a gritarle y a pegarle a los hijos como si estuviera endemoniada. 
Como extraño la paz del campus! Que todo esté en su perfecta armonía, poder hacer las cosas que me gustan, mi burbuja:( 
Por suerte ayer tuve la sorpresa más linda en mucho tiempo, mi amiga M. que estÁ de paso por Shanghai me llamó por teléfono y me alegró el AÑO! Gracias M. por ser tan linda, tan real, tan … LINDA! Y que pequeño es el mundo, este sábado ella almorzará con la maestra china con la que discutí en las Jornadas de Shanghai, porque oh! casualidad, será la directora del Instituto Confucio de Madrid:) Que los Dioses Chinos se apiaden de ella y los tan temidos estudiantes occidentales jojojojo … 

3 años de casados …

Para los que me conocen personalmente, sabrán que no es novedad. Pero para los que no me conocen, vayan conociendo un poquito más sobre la sotoescrita.

Ayer era nuestro aniversario de casados, y yo ni me acordé. Ahora que estamos de vacaciones de la Universidad, yo no se en que día vivo, además que hace rato mi vida se rige por el calendario escolar chino.

La cuestión es que BW -que si se acordó- me invitó a cenar, pero como a mi Zhangzhou no me llama la atención para nada, y con tanto calor, le propuse que mejor nos quedábamos en casa.

Cuando volvió de trabajar, se desató una tormenta de esas de película, con rayos y centellas! Esta mañana todavía se podía ver los árboles que el viento arrancó.

Así que mientras llovía torrencialmente, nos comimos un guisito de arroz y entretuvimos a la cría que se quería escapar para ir a escurrir el balcón.

Mis padres también se casaron un 17 de julio, y los padres de BW cumplen años el día 17 -pero de diferentes meses-, supongo que por eso es más fácil para él recordar esa fecha.

En China en general se celebran los cumpleaños o aniversarios en decenas: 10, 20, 30, etc. Los cumpleaños en general se rigen por el calendario chino.

Creo que el hecho de vivir en un tercer país, y de que somos tan diferentes, ayudó a que nuestra relación se afiance. Yo soy la ciclotímica y él es el equilibrado, yo soy la que habla y él es el que NO escucha, etc. No hay ningún secreto sobre esto, pero creo que en general lo que alimenta una pareja es el complementarse.

Ambos tenemos la misma prioridad: nuestra hija. Ambos empujamos hacia la misma dirección: nuestra familia.

Somos tan diferente en cientos de cosas: yo soy pesimista, él es super optimista; yo vivo gritando, a él hay que pedirle que abra la boca para hablar. El toma el tenedor con la mano izquierda, yo lo tomo con la derecha. Yo como con el tenedor, el come con la cuchara. Yo odio la comida picante, él le pone pimienta negra y salsa tailandesa a todo.

Qué bueno haber encontrado este compañero en China!

Antoinette: 23 Meses:)

Casi 2 años, 3 veranos juntos, 2 vacaciones en Zhangzhou:) Hemos vuelto después de la ajetreada mudanza. Me sorprende su capacidad de adaptación, en muchas cosas se parece tanto a BW. No habla mucho, pero es muy precisa. Tiene una ensalada rusa de idiomas, aunque entiende los 3 que escucha a diario, y alguna que otra frase que el padre repite y repite en su lengua materna.

Cuando no me ve grita en chino: mama ne? 妈妈呢? Mamá donde estás? Seguramente porque cuando estoy trabajando, Li le pregunta, dónde está mamá?

Ha dejado de decirle “papa” a BW y simplemente lo llama “Bob”. Así que ahí andamos los dos repitiéndole todo el día “papá Bob”. Nos mira y dice “papa”, y afirma con la cabeza, pero cuando se le pierde de vista o necesita algo grita “Bob”. Y esto es porque una de mis amigas siempre le pregunta “dónde está Bob?” (Yo no le digo Bob a BW, yo lo llamo “Velázquez”, es que en nuestra primera cita se la pasó toda la noche hablando de las pinturas del pintor español Diego Velázquez)

Cuando Antoinette ve que estoy preparando la mesa dice: “A momeeeee”.

Los benditos 3 días que duró la mudanza, anduvo de fiesta, M. -mi alumna (lo cual es invaluable de mis alumnos porque ellos estás en vacaciones de verano por 2 meses) vino a cuidarla y distraerla mientras yo terminaba de poner cosas en cajas. Saludaba a todo el mundo, y andaba de ayudante de las personas que vinieron a desarmar los muebles -para bajarlos por la escalera de un quinto piso y subirlos de la misma forma a otro quinto piso-.

Por las noches terminó exhausta, así que se durmió de un tirón a eso de las 10 de la noche y había que despertarla al día siguiente, pero al ver que estaba M. se le dibujaba una sonrisa y le estiraba los brazos para que la saque de la cama.

El nuevo departamento en el campus está a medias, aún sin cocina y el baño parece de utilería, tiene ducha pero nunca la conectaron y tampoco hicieron lo propio con el termotanque. Protesté bastante para que pusieran en condiciones los aire acondicionados y al final decidí volver a Zhangzhou y dejar todo como estaba, apenas abrí unas 10 de cajas de las 50 en las que empaqué mi vida china.

Antoinette hace las cosas como si fueran rituales, sube al avión, se sienta en su asiento, se traba sola el cinturón de seguridad -yo solo se lo ajusto-, saca los “book” -revistas- y los mira una y otra vez, muerde su “tete” -chupete- cuando la altura y las turbulencias bloquean los oídos (generalmente pide el chupete para dormir, pero también cuando la gente la empieza a estresar), y saca su “cup” cuando pasan las chicas para que le den “agua” (seven-up).

Cuando llegamos a Xiamen, después de buscar nuestro equipaje y su coche, ella camina rápido por el pasillo buscando a “Bob”.

Ya en la casa va directamente al cuarto donde le cambiamos los pañales y saca todos sus juguetes del placard.

Cuenta en chino ” yi, er, san” (1, 2, 3) y salta. Y se sabe muchos juegos que le enseñan Li y mis alumnos.

M. mi amigo de siempre me ayudó con la mudanza, la verdad es que ese tipo de gestos desinteresados uno nunca los termina de agradecer, al igual que mis alumnas que también vinieron a ayudar, y que gracias a ellas todo fue más rápido y eficiente. Y mientras Antoinette las veía como se pasaban las cosas entre ellas, ella también trataba de ayudar.

Mi bebé pequeño se va haciendo más independiente, y durante los días de mudanza se dormía sola, sin cuentos ni canciones. Pero ya de vuelta en Zhanghou tiene padre y madre a disposición las 24 horas del día:)

La nada misma …

Desde la ventana de la cocina puedo ver el puerto, por la noche se escuchan las sirenas de los buques de carga y el ruido del mar que choca contra el muelle viejo. El olor a algas es penetrante, y más aún el olor al aceite de máquina que el viento remolinea desde el astillero. 
A Antoinette le gusta abrir las ventanas y sentir el aire caliente en la cara, lo disfruta, le causa gracia. 
En Zhangzhou hay silencio de pueblo, cuando todos duermen la siesta y poco a poco se van despertando y van acomodando sus mesas y sillas bajo la sombra de los árboles para tomar el té de la tarde. 
A mí, ese silencio me hace eco en la cabeza, y me aturde. Y entonces mientras mi hija duerme la siesta yo empiezo a recorrer la casa descalza. Acá no tengo plantas, y yo que soy de campo, me siento amputada. Tampoco puedo traerme algunas porque BW las va a dejar morir y eso me enoja mucho. 
Cuando estoy en Beilun, entre el caos de los pendientes, añoro la paz de Zhangzhou, pero cuando estoy acá la desolación me abruma. 
Las Jornadas del Cervantes me dejaron la cabeza hecha un volcán de ideas, no se como le resultaron al resto, pero a mi, me desató la imaginación mucho más de lo que esperaba. Hubo un par de ponencias que fueron el detonante de muchas ideas. 
Este año el tema era el arte en la enseñanza, y una chica catalana me dejó fascinada con su visión sobre la pintura en clase. Lo primero que explicó fue las diferentes lecturas de una pintura china clásica y una pintura occidental. Cuando en la pintura china los vacios, la nada misma, lo son TODO. En las pinturas occidentales no se dejan espacios en blanco, todo está absolutamente cubierto por la pintura, si hubiera un hueco sin pintar, pensaríamos que la obra está incompleta. 
Yo soy criminóloga, entonces me vino a la cabeza el shock emocional que debe ser para un estudiante chino, que lo pongan frente a frente a la pintura “Fusilamiento del 3 de mayo” de Francisco Goya. Y yo lo he hecho, peor aún, había utilizado la pintura para explicar la función social de las plazas y los parques. Los acontecimientos más importantes de la historia que sucedieron en las plazas. 
Y el shock emocional no es por la violencia que se desprende de la pintura en cuanto a lo que narra, sino a los colores, la cantidad de información, etc. 
La pintura china clásica tuvo su origen en la caligrafía china, y no se necesitaba más que tinta china, tintero, pincel y papel de arroz. Por supuesto que hay una clasificación mucho más profunda, pero eso, un occidental lo tiene que estudiar, aprender, y así poder disfrutar de lo que la pintura nos produce. Como occidentales nuestra percepción de las cosas está “educada” de una manera diferente, y por lo general una pintura occidental nos ofrece un retrato completo, todo está ahí. Aunque muchas veces nos quedemos pensando, en qué habrá estado pensando la Mona Lisa. 
En la pintura china clásica nos podemos encontrar con montañas y ríos, flores, bambú, paisajes, la bruma en las montañas, un poema … y eso es lo que como occidentales podemos recordar, la información que ofrece la pintura, pero en los vacíos o blancos de la pintura generalmente no encontramos nada, y es donde ellos, los chinos, lo encuentran todo. La percepción del universo. 
Interesante. Pero a esta altura, tendría que nacer de nuevo:)
Por otro lado la poesía, y entonces un chico catalán utilizó poemas cortos para corregir pronunciación. Lectura de las sílabas reales, y así en un poema corto, encontrar la seguridad que se necesita para pronunciar correctamente. Simplemente magistral, además de que su voz y manera de hablar eran una invitación a disfrutar de su ponencia. 
La música me endemonió jajaja quizás porque el chico que la presentó es más amigo de un método que a mi particularmente no me gusta mucho. No voy a nombrar métodos ni nada, pero estos son de los poco convencionales, por ejemplo: Decirle a un alumno una palabra y “presionarlo” para que entienda su significado y además se la aprenda. Y entonces con una de esas melodías de suspenso, donde uno siente que en cualquier momento va a aparecer alguien y nos va a matar, había que hacer un dibujo. Yo dibujé un puente, un río, un tren, la noche … pero en realidad tenía ganas de dibujar un cuchillo jajaja. Esto era un taller. 
Una chica argentina presentó los relatos en el aula, y nos contó un par de leyendas, una era guaraní … me gustó mucho, porque en realidad es la técnica que uso. Yo soy más antropológica y el origen de todo fue la comunicación oral, de hecho muchas lenguas nunca desarrollaron la escritura. Y el hecho de que un grupo de personas conozcamos una misma información nos transforma en una comunidad, que por otro lado tiene mucho que ver con la cultura china, donde la comunidad y las leyendas son muy importantes. 
Hubo mucho más cosas, también una chica muy amable presentó la actuación como herramienta en el aula, y también se presentó material didáctico. La realidad es que la falta de materiales en español, hace que la mayoría de los que andamos trabajando por estos lares saquemos el autodidacta que tenemos adentro y lo pongamos a trabajar. De hecho hablamos sobre eso, y la importancia de trasmitirle esta herramienta a los alumnos. 
En China hablar sobre los problemas o las cosas que no están bien es algo incorrecto, por eso muchas veces se hace difícil plantear problemas, e incluso hablar sobre soluciones. En las reuniones uno no escucha más que cosas positivas. Es cultural. Por ende criticar también está catalogado como algo sumamente negativo. No tiene nada que ver con el régimen, simplemente que el régimen se aplica perfectamente a esta sociedad, donde culturalmente se predica la obediencia, el respeto a las jerarquías, el hacer prevalecer el mantenimiento de la armonía por sobre todas las cosas, jamás ir a la confrontación. 
Al final de las Jornadas tuve un duro cruce con una maestra china, sobre el mito de la supremacía, sacrificio y abnegación de los estudiantes chinos. Los niños y jóvenes chinos no hacen del estudio el todo por motus propio, es la familia y la sociedad en general la que los presiona a esto. Por ende, si alguien leyó algo sobre Esparta, entenderá lo que es que lo críos se críen en hordas. 
Tienen en general un fuerte sentido de la unidad como grupo y del grupo como unidad, desde la escuela secundaria -en su mayoría- han vivido en los colegios, totalmente ajenos a los problemas de la familia y de la realidad en general. Los que no siguen este patrón difícilmente podrán ingresar a la universidad, ya que no se habrán ejercitado lo suficiente para el examen nacional. 
En el aula el maestro lo es todo, y en general no participan en clase, donde prefieren permanecer callados y si uno los deja solos, sin direcciones específicas no saben que hacer. 
Los estudiantes occidentales podrán ser todo lo conflictivos que quieran, y los maestros chinos podrán tenerlos aún más mitificados porque casi ninguno de ellos ha tenido la experiencia de trabajar en Universidades occidentales, pero yo si puedo hablar de los estudiantes en Argentina. No solo como profesora sino como ex estudiante también. 
Yo trabajé 3 años en tribunales, como meritoria, sin cobrar un centavo -desde los 19 años-, y cursaba la carrera simultáneamente. Vivía en un departamento compartido, compartiendo los gastos y las responsabilidades, y mi familia estaba a 1000 km de distancia. Cursé el CBC en Ciudad Universitaria,  me tomaba el 45 en Constitución a las 6 AM entre prostitutas y travestis, y mientras esperaba el colectivo conversaba con las chicas paraguayas que salían de las bailantas y tomaban el mismo colectivo para volver a sus respectivos trabajos/hogares. 
Tenía un bolso de tela azul que me lo había hecho con retasos de tela que compré en una feria ambulante en Quilmes -donde vivían mis tíos- y mientras todo el mundo dormía en el colectivo, yo repasaba mis apuntes. 
Tenía muchos amigos en clase, y estudiábamos en grupo. Con mi amiga J. amanecíamos estudiando, mates de por medio, escuchando música instrumental. Siempre hacemos broma porque nunca en mi vida comí tantos tomates como en aquella época, mi amiga J. es de Carmen de Patagones y sus padres son ingenieros agrónomos, siempre cuando venían de visita traían muchísimas verduras de regalo. 
En algunos ejercicios que solemos hacer, mis alumnos, ni remotamente, se imaginan viviendo solos en Shanghai. 
Mis alumnos son infinitamente sabios en muchas cosas, pero una cosa no quita la otra. No hay mejores ni peores, simplemente somos culturas diferentes. Y en la cultura china, que un alumno haga una crítica a su profesor en clase, o discuta, es prácticamente impensable. 
Me quedé con la frase de una chica que es estudiante e hizo una ponencia en las Jornadas, ella como estudiante del ultimo curso de la licenciatura y que además ya hizo una cursada en España, después de leer un cuento de Borges llegó a esta conclusión: “Que dice este tío?”
Y yo me acordé de los alumnos del colegio secundario donde trabaja mi amiga M. en Buenos Aires, donde se hacen talleres literarios no solo sobre Borges. De todas maneras pienso que despertar el espíritu crítico en mis clases no es una utopía. 
Y eso, la nada misma.