Casas de té y otras yerbas…

En el puerto de Zhangzhou no hay centros comerciales, pero hay un par de tiendas de conveniencia que tienen de todo, y si necesitas algo en particular la dueña te la tienda te lo consigue para el día siguiente.

L. la única amiga que tengo acá, compra “todo” por internet, y le llega “todo” por el correo privado en uno o dos días. Ella se conoce todos los recovecos de Zhangzhou porque nació y se crió acá, y para preparar sus delicias, va directo al molino a comprar el tipo de harina que necesita. 

Yo todavía sigo en una nebulosa con el dialecto de acá y estoy convencida que necesito urgente volver a mis clases de chino, porque se me están llenando las neuronas de telaraña. Ayer preparé los muffins de siempre (no les puedo llamar magdalenas, que en realidad es el nombre correcto en español, porque para mí magdalenas son unas galletitas que se venden en Argentina de la firma Terrabusi) con la harina que compró BW en el supermecado Metro de Xiamen, y la calidad era malísima, llena de grumos. Y es cara. Y estas cosas me enojan mucho, porque son productos importados que se echan a perder por estar mal almacenados!!! Todo lo que se compra tiene gusto a viejo o a jabón en polvo. Hay cosas, como el café o el té, que no se pueden almacenar en cualquier lado, porque absorben olores y después el sabor es horrible. Y creo que esta es una de las razones principales por la que a muchos chinos no les gustan los productos occidentales importados, porque claro, además de caros todo sabe raro. Hasta los chocolates!!! 
Y como venía diciendo, en el puerto de Zhangzhou no tenemos centros comerciales, pero tenemos muchas tiendas de conveniencia y por cada cuadra/manzana/vecindad/urbanidad hay 3 o 4 casas de té (茶馆, “chaguan”, 茶屋, “chawu” o 茶樓 “chalou”). Y siempre están llenas. La mayoría de las veces son todos hombres sentados alrededor de una mesa, charlando, fumando, jugando a las cartas o al  majiang (麻將), apostando y una chica que en silencio, o a veces charlando animadamente también, les va sirviendo el té en sus diminutas tazas. 
En esas mismas casas de té, se puede comprar té verde u otras variedades que se cultivan en esta región -vienen embolsados en unas bonitas bolsas de lona, algunas con unos bordados preciosos-, y también los accesorios. Algunas de ellas incluso venden tabaco y licores.

La de la foto es el diseño más común, está justo a la vuelta, al lado de la gomería/lavadero/mecánico, hay otras un poco más lujosas, una que incluso tiene mesas para hacer caligrafía china. 

Y yo creo que en cualquier momento, me hago habitué de alguna casa de té y voy con Antoinette todos los días para tomarme un té como la gente y de paso hacer ejercicios de comprensión auditiva. Porque la única manera de hablar es escuchando, y la única manera de escribir es leyendo, y si no me pongo las pilas con la lengua de acá (Minnanyu), voy a estar siempre limitada, comprando porquerías en Metro. 
Siempre que viajo voy con mis hebras de té, mi taza y el termito con agua (en Argentina iba a todos lados con mis saquitos de té, mi mate cocido y mis sobresitos de sopa). En China en cualquier lado se puede encontrar una pava eléctrica, así que no hay excusas para tomarse un buen té. Pero esta vez, BW me había dicho que no trajera nada porque había comprado todo lo que necesitábamos. Solo traje mi taza, el termo y el té verde que más me gusta, porque es natural, no está tostado, simplemente dejan secar las hojas, y para mi es mucho más especial aún porque lo cultiva la familia de una de mis ex alumnas en las montañas de Jinhua, ciudad china también famosa por sus jamones. BW ya conoce mis mañas respecto al té, así que había comprado peperina, manzanilla y té negro o común. 
La noche que llegamos, antes de ir a dormir quise tomarme una manzanilla, y cuando abrí la caja sentí el perfume de las velas aromáticas de vainilla. Miré la caja por todos lados y me encontré con que era un mix de té de manzanilla con miel seca y aromatizantes. Un asco! Revoleé la caja y agarré la caja de peperina. Lo mismo! Terminé al mejor estilo chino, tomándome una taza de agua caliente, porque si me tomaba un té negro o un té verde me iba a desvelar.

Mañana me espera un día duro con la chica de la casa de las cortinas, porque apenas entiendo un 20% de lo que habla, pero bueno, haré tripa-corazón, me sentaré con toda la paciencia del mundo a tomar todas las tazas de té que me ofrezca hasta que logremos el resultado justo. Porque esa es otra de las cosas típicas de estos lares, a donde vayas te van a ofrecer una taza de té, y es mejor aceptarla, porque nadie tiene apuro, además de té se toman todas las cosas con CALMA.

En general los ventanales de las casas chinas no tienen persianas, solo cortinas, y es muy difícil oscurecer el dormitorio, así que hay que agregarle a las cortinas una especie de plástico/fibra que no permite que entren los rayos del sol. Para esto fui a la tienda, le expliqué a la chica lo que necesitaba, y me dijo que tenía que hacer el pedido del material por internet, y yo le iría llevando las cortinas por par.

Y para darle un poco de color a esta entrada les dejo un par de fotos del barrio:)

Me gustó el detalle del pájaro sobre la señalización:)
Inauguración del Banco de la vuelta, con bombos y platillos:)
Edificio de la Seguridad Marítima del Puerto
Publicidad autoadhesiva de taxis al centro de la ciudad
El edificio multicolor entre los cerros es la escuela primaria, el jardín de infantes
lo tengo debajo de mi casa! 
El edificio de Tribunales
La oficina de correo
Los salamines secándose al sol
Tendal de ropa en la vereda
Restaurante de comida hakka
La clínica del barrio. 
Me quedó pendiente sacarle una foto a la farmacia que está al lado de la tienda de conveniencia donde hacemos las compras, es super completa, ofrecen acupuntura, masajes y otros tipos de terapias. 

Zhangzhou Winter 2013

El invierno en Zhangzhou está siendo muy amable, ayer por la noche cayeron apenas unas gotas, pero bastó para que esta mañana amaneciera todo florecido:)

Estábamos sumidos en una nube de polvo, y aunque llovió poquísimo, alcanzó para despejar un poco y hoy domingo por la mañana pudiéramos disfrutar de un cielo despejado.

Cómo aquí en el puerto no podemos conseguir pan, lo que hago es amasar todos los días. Nada especial, apenas unos bollos para el desayuno y para que BW se pueda llevar algunos al trabajo para la hora del café.

Los ingredientes son los básicos:

3 tazas de harina de trigo (500 gr. aproximadamente)
1 sobre de levadura instantánea deshidratada (17 gramos)
80 gramos de aceite de oliva o cualquier aceite vegetal (1/3 taza)
1 cucharada de azúcar (tablespoon)
1 cucharadita de sal (teaspoon)
1 taza de agua tibia (250 ml)

Preparación: 

Hay que mezclar los ingredientes secos y poco a poco ir incorporando el agua tibia y el aceite. Una vez mezclados hay que amasar hasta que la masa quede lisa. Luego colocarla en un recipiente de vidrio o plástico -nunca de metal-, taparla con un repasar y dejarla reposar por media hora en un lugar seco.

Durante ese tiempo la masa habrá duplicado su tamaño, y entonces hay que separar los bollos y ordenarlos en la fuente del horno. Volver a dejar reposar la masa durante otra media hora e ir precalentando el horno a 180 grados.

Cuando haya pasado el tiempo indicado hay que meter los bollos al horno y cocinarlos durante media hora. Así de simple!

Si no fuera por el levado tendríamos pan en media hora, pero la verdad es que lo que lo hace exquisito es el tiempo que se toma la masa.

No serán tan ricos como el pan flauta o varilla de mi pueblo, ni como las marraquetas chilenas, pero están hechos con mucho AMOR:)

Antoinette: 29 meses

A cierta personita no le gusta la carne, así que para que reciba las proteínas necesarias, además de las que consume provenientes de la soja, lo que hacemos es cocinarle suculentas sopas de pollo o de res, con toda clase de verduras, que son siempre bienvenidas.

En la foto está probando si la sopa está caliente, se acordó un poco tarde de controlar la temperatura, ya casi había terminado su almuerzo.

Siempre que vamos a cenar a un restaurante solemos pedir para Antoinette la sopa de maiz, que es bastante ligera, porque en general las sopas chinas son bien proteicas, ya sean las de pescado o de cerdo, que además suelen ser también picantes.

BW pensaba que la peque iba a resistirse a comer la sopa que hice ayer, porque era un poco más consistente de la que suele comer a diario, pero al igual que el monje budista de la leyenda de la sopa fo tiao qiang (佛跳墙), Antoinette ni siquiera pudo resistirse al aroma y desde ayer andaba dando vueltas por la cocina y hacía “mmmmmmm”.

Aprovechando que estamos de vacaciones, tengo un poco más de tiempo y ganas de cocinar, hemos inaugurado la temporada de sopas, aquí no hace tanto frío como en Ningbo, pero igual dan ganas de comer algo calentito. Y ayer me puse manos a la obra e hice una sopa de pollo y calabaza, que en realidad incluyó un montón de verduras:) Así que mientras Antoinette tomaba su sopa le contamos una leyenda.

Según cuenta la leyenda china, cierta vez un maestro viajaba con sus amigos, y llevaba toda su comida en un recipiente de porcelana de los que se utilizan para almacenar el licor de arroz. Y cada vez que se disponía a almorzar, calentaba su botellón de porcelana a fuego abierto y el aroma que desprendía era sumamente exquisito.

Cierto día, al llegar a Fuzhou, la capital de la provincia de Fujian el maestro y sus amigos estaban acampando cerca de un templo budista donde había muchos monjes meditando, cuando éste se dispuso a almorzar. Preparó el fuego y puso su damajuana a calentar.

A los monjes budistas que viven en los templos no se les permite comer carne, pero uno de ellos se dispuso a saltar la muralla  a fin de poder degustar tan delicioso manjar.

Fue así que uno de los amigos del maestro, poeta, dijo que incluso Buda hubiera saltado el muro para poder comer la deliciosa sopa.

Y fue así como esta sopa recibió el nombre fo tiao qiang (佛跳墙) que literalmente se traduce “Buda saltando sobre una pared”

Según la creencia popular china, la sopa es tan deliciosa, que ni siquiera los monjes budistas vegetarianos pueden resistirse a comerla.

Nuestra sopa es muchísimo más modesta que la famosa sopa fo tiao qiang, que suele incluir muchísimos ingredientes, desde jamón hasta brotes de bambú, e incluso otros ingredientes bastante criticados por la forma en que son capturados, como es el caso de las aletas de tiburón. Pero no por eso menos exquisita:)

Planes …

Para este 2013 la verdad que no tenemos planes, ni hemos puesto en él grandes expectativas. No hay lista de objetivos ni de deseos. Este será un año en el que nos dejaremos sorprender, e iremos resolviendo las cosas sobre la marcha.
De solo pensarlo así, me he quitado un enorme peso de encima. Y por primera vez en mucho tiempo me siento optimista. No optimista porque no vayamos a afrontar inconvenientes, sino optimista en que confío que podremos sortear, resolver y seguir creciendo con las vicisitudes que se nos presenten.  
Hoy, con casi 36 años, me siguen ilusionando las mismas cosas: los libros, la música, viajar. En este paréntesis oscuro que fue para mi el puerperio, ir poco a poco recuperando mi YO ha sido como sacar un saco viejo y pesado, lleno de moho, con olor a humedad e intentar hacer algo con él. 
Y es totalmente natural, ha terminado una etapa, y uno siente ese sabor agridulce. Pero fue una enorme enseñanza para los 3, un aprendizaje para toda la vida. 
Durante este último mes se sucedieron una serie de hechos que fueron marcando el fin de esta primera etapa. Llega la hora de ir a dormir y Antoinette se prepara sola para ir a la cama, y cuando ya está en su cuna me pide que apague la luz. A veces le explico que necesito un ratito más la luz porque tengo que terminar algo del trabajo, o porque necesito leer algo, entonces me saluda con su manito y se pone en posición de dormir abrazada a sus perros de peluche. Y por último despedirse de mi e irse sin ningún problema con su papá -teniendo en cuenta que nosotras vemos a BW como mucho 2 veces al mes-. 
Pero que este proceso se haya dado de manera natural -irse a dormir, despedirse de mi sin ansiedad- no quita que no le haya transmitido ansiedad en otros aspectos. Y son cosas que yo necesito trabajar, y para ello necesito separar la maternidad de mi yo existencial y conflictivo. 
Mi terapia ha sido siempre el trabajo, ahí canalizo todo, lo bueno y lo malo. Y esta no será la excepción, porque mi trabajo me permite explorar diferentes campos: el arte, las manualidades, la oralidad, la expresividad, la literatura, la didáctica, y tantos otros. En todos sus aspectos, tanto el práctico como el académico. Infinitos. Porque enseñar exige un aprendizaje constante, y trabajar con jóvenes te mantiene en modo “alerta non stop”. 
Yo no aspiro a ser la mejor mamá del mundo, solo quiero ser la mamá más acorde a las necesidades de Antoinette. Y lo único que espero como resultado de mi trabajo como mamá, es una persona responsable. Lo mismo para mis alumnos, y para BW. Solo necesito estar a la altura de las circunstancias. Y para no desbarrancar y estar en modo caída libre necesito estar 100% activa. Física y mentalmente.
Leer me atrapa, me despeja la mente. Me renueva los sueños. La música es ese sonido que te acompaña todo el día, que te ayuda a almacenar recuerdos lindos. Y viajar, pienso que es mas ancestral -antropológico llamémosle-, algo que me viene de las entrañas, quizás persista en mí algún gen nómade. Qué debo habérselo transmitido a Antoinette, porque no conozco a otra persona que le guste tanto viajar. Antoinette está siempre lista para viajar, y le encantan las aventuras.
Quiero seguir descubriendo, aprendiendo y tengo una enorme sensación de que no hay tiempo que perder. 

En Zhangzhou …

Ya estamos en Zhangzhou! Llegamos el viernes por la noche, tras un vuelo demoraaaaaaaaaado por varias horas debido a la condiciones climáticas en el norte de China. La cría dentro de todo se portó muy bien, cenó con palillos la comida (cuatro cubitos de carne de pollo y arroz blanco) que nos dieron mientras esperábamos. Corrió por todo el aeropuerto de Ningbo -que no es muy grande- y se sacó fotos con todo el mundo haciendo la señal de “victoria” con los dedos. Se compró un par de chupetines -chupa chups- y los pagó con sus 5 yuanes. Las chicas del quiosco se reían porque cuando les dió el dinero se quedó muy seria esperando el vuelto, no le convenció mucho que le hayan dado monedas, ella quería billetes.
Cuando finalmente pudimos abordar, nos dieron una segunda cena, lo cual puso de mal humor a todo el mundo porque había que seguir esperando. A mi esperar sentada en el avión no me hace ninguna gracia porque había un montón de gente con gripe, tosiendo y estornudando sin taparse la boca, gente haciendo cola para pasar al mini-baño del avión después de las mencionadas, cenas para hacer sus necesidades sin pudor alguno, sin contar con los eructos y olores varios que solo Dios sabe. Y si nos tomamos un avión para evitar estar encerrados en un tren por más de 5 horas con mala ventilación y gente yendo y viniendo del baño todo el tiempo, parece una broma de mal gusto haber estado 3 horas dando vueltas en el aeropuerto y otra hora más entreteniendo a la cría en el avión hasta que finalmente despegamos.  
Generalmente sirven la cena en unas cajas muy prolijas con todas las cosas embolsadas, así que cada vez que subimos al avión Antoinette se sienta, despliega su mesa y espera a que le den su caja y su botella de agua. Después va desembolsando uno por uno el contenido de la caja y separa las cosas que le gustan de las que no. Cumplida su rutina, la pobre estaba tan cansada que al final se durmió, y aunque lo hizo en mis brazos y yo estaba terriblemente incómoda gracias a los diminutos asientos chinos del avión, fue un alivio inmenso sentir que ella estaba tranquila y relajada. Ya que el avión estaba lleno de familias con críos y muchos la estaban pasando terriblemente mal. Niños llorando, vomitando -después de dos cenas-, con miedo -quizás la primera vez que subían a un avión-, con berrinches típico de la edad, y más llantos seguidos a gritos de “bu yao! bu yao! -No quiero! No quiero!-. Decir que el aire se cortaba con una tijera, y que un par de monjes budistas que venían en el vuelo le dieron varias vueltas a su rosario, es poco.
Por suerte fue llegar, y el autobús que traslada los pasajeros desde el avión a la puerta de salida nos dejó exactamente en la puerta correspondiente al número de cinta donde recoger nuestro equipaje. Y desde la cinta pude ver a BW, así que me acerqué a la valla de seguridad y Antoinette se fue con él, mientras me saludaba con su manito como diciendo “me voy con mi papá”. Recogí el equipaje, negociamos el precio del taxi y nos vinimos directamente a Zhangzhou.
Zhangzhou siempre tan tranquilo, con su gente haciendo las cosas a paso lento y bebiendo té a toda hora bajo la estricta ceremonia. El ruido del mar, del viento, las sirenas de los barcos en el puerto, el cantar de los pájaros … es tan diferente a donde vivimos.
BW tenía muchas sorpresas para nosotras, sorpresas que nos gustan, porque a mi los regalos y las flores no me gustan para nada. Sorpresas para compartir y disfrutar. Compró prosecco, diferentes tipos de pasta, salame, aceitunas, parmesano, grana padano, runder zwieback, harina, mermeladas, mozzarella, tomate, etc.
No he traído ninguna actividad manual para hacer, lo único que traje fue mi computadora llena de libros para leer.
Desde que llegamos no hemos hecho mucho, una día salimos a cenar, anoche hice pizzas y pan casero, hoy nos levantamos tarde con la cría -que ahora duerme plácidamente la siesta- y todavía siento que no tengo mucha energía, pero mi cabeza ya empezó a maquinar cositas. Hoy quiero diseñar un mueble para la cocina, así mañana lo llevo a la carpintería para que se pongan manos a la obra. Y cuando tenga un poco más de energía tengo que ir a la tienda de las cortinas para ver si puedo cambiar las cortinas del dormitorio. Pero tiempo al tiempo. Solo quiero descansar. 

Frío

El 2013 nos ha traído de regalo uno de los inviernos más fríos en años! Aunque en toda China el clima suele ser extremo, en Ningbo no es muy común que nieve, y por varios días seguidos!

Llega un momento en que el frío se instala en el cuerpo, y entonces lo único que uno desea es que salga el sol. La nieve será muy bonita, pero por estos lares la mayoría de las casas no están preparadas para estas temperaturas, entonces el frío se “padece”.

En las aulas no hay calefacción, y así está el humor de todos:) Los chicos están contando los días para volver a casa, y Dios mediante esta será la última semana y comenzarán nuestras ansiadas vacaciones.

Generalmente nosotras hacemos todas nuestras actividades llueva o truene, pero estos días de tanto frío tuvimos que entretenernos “in door”, aunque sí salimos -lo estricto y necesario-.

volviendo del supermercado
desde la ventana de la cocina
desde la ventana del living
volviendo del trabajo
desde la ventana del living
jugando
Así que hemos mirado dibujos animados, jugado con bloques, bailado, tejido y un largo etc … 
armando bloques después de la siesta mientras preparo la merienda
bailando mientras limpio y ordeno el dormitorio
mirando una película mientras corrijo exámenes
preparando el té en un día de esos: no me mires, no me toques, no me hables …
mirando dibujitos mientras preparo el desayuno
tejiendo a la siesta
También participamos de todas las actividades de fin de año y año nuevo, pero no he sacado fotos, de hecho las que se publican en esta entrada son todas fotos tomadas con el teléfono. No sé si será el frío o en cansancio, pero no tengo ganas de nada, hasta lo más mínimo me resulta un esfuerzo enorme. Antoinette no está muy cooperativa que digamos, pero bueno, es la edad, y es entendible. Además no me puedo quejar porque dentro de todo es bastante buena, va a las actividades y se divierte, la pasa bien, socializa, y no es poco para un crío que vive sola con su mamá. 
BW está poniendo la casa a prueba de niños, y si Dios quiere el próximo fin de semana nos instalaremos en Xiamen por un mes:) Quiero/necesito vacaciones!!!