La escuela…

Justo una semana antes de viajar a Holanda, nos mandaron una nota de la escuela invitándonos a participar de una reunión de padres que se realizaría el siguiente sábado a las 2 de la tarde.

Ese día BW tenía que trabajar, pero volvió al mediodía, así que cuando Antoinette se dispuso a dormir la siesta, yo me escapé a la reunión.

La reunión empezó como a las 3, porque vinieron muy pocos padres, y el director del colegio quería esperar un rato más por si alguien aparecía. Había preparado un power point y tenía planeado leer una carta.

Era la primera vez que lo veía, porque siempre tuve trato directo con su esposa, que es la directora del Jardín de Infantes.

A las tantas comenzó la reunión y nos informó mediante la carta que el dueño del establecimiento donde funcionaba el jardín tenía planeado hacer remodelaciones, y que éstas comenzarían a principios de diciembre, con lo cual el jardín se mudaría a otro edificio, donde funciona lo que sería la escuela primaria para ser más específicos.

Me sorprendió que a mitad de semestre sucedan estas cosas, y que no haya más remedio que mudarse. Pero ya suficiente tengo con mis luchas diarias como para ponerme a lidiar con otra. Así que escuché con atención, y al salir les expliqué que la semana siguiente Antoinette viajaba, así que no asistiría a la escuela por dos semanas.

La semana pasada recibí un mail invitándonos a participar de una segunda reunión para informar el “estado de las cosas”. Yo tenía pensado mandar este lunes pasado a Antoinette a la escuela, pero la maestra me avisó por mensaje de texto que la mayoría de los peques estaban con conjuntivitis o con mucha fiebre, sin que supieran hasta ese momento que tipo de virus era.

Se supone que la reunión sería el martes, pero en el cuerpo del correo electrónico decía que estaban agradecidos a las maestras que se iban, que les deseaban mucha suerte, y entre esas maestras estaba la adorada A.

A. ha sido el pilar emocional de Antoinette en la escuela, no solo por su empatía, sino porque era la única persona que realmente mostraba interés y preocupación por Antoinette.

Con un nudo atravesado en la garganta le mande un mensaje a la directora preguntándole si había entendido bien, a lo que me respondió que después de la mudanza, muchos chicos dejaron de venir y que se hizo una reestructuración. Que se quedaban solo con dos maestras extranjeras, y que dividirían los 18 peques que quedaron (entre 2.5 y 5 años) entre esas dos maestras.

Ella suele publicar fotos de los peques en lo que sería el equivalente chino de twitter, y de una de las fotos deduje que tenían una sola sala de clases, dividida por una cortina, y allí están los 18 peques con las dos maestras.

Ya no quise ahondar en las medidas de seguridad e higiene, después de escuchar que el programa de clases también cambió. Primera clase de la mañana, clase grupal de gimnasia seguida de una hora de estudio bíblico en chino. Supongo que para las familias cristianas chinas esto es un lujo, pero para nosotros no hace otra cosa que aportar más confusión. Así que desde esta semana Antoinette ha vuelto al “homeschooling”, y nosotros a plantearnos seriamente que la etapa/aventura china llegó a su fin.

Veremos que planes tiene Dios para nosotros…  

Shanghai por un día…

El viernes pasado, por primera vez en 4 años, Antoinette y yo, no dormimos juntas y cerquita. Estaba apenas recuperándose de su gripe mala y del jet lag del mini-viaje a Holanda, así que con BW decidimos que no era buena idea que se fuera de viaje por un día a Shanghai conmigo.

Yo iba a participar como examinadora de los exámenes DELE en la biblioteca del Cervantes, y solo podía llevármela si BW venía con nosotras, pues de 11 a 7 de la tarde iba a estar ocupada.

Si se queda con el padre, no puede estar en mejores manos, pero para mi era un paso difícil, sobre todo porque la que se despierta varias veces a la noche a controlar que todo esté en orden soy yo. Estaba segura de que si se quedaban solos, BW la metería a la cama temprano, y el se quedaría dormido primero. Cosa que confirmé al día siguiente, cuando volví tarde y me encontré con que Antoinette había llenado de pegatinas su cama, y BW roncaba como un lirón.

Ese viernes con BW apenas nos vimos, él llegó del trabajo y yo partí rauda al aeropuerto. Estaba encantada porque me había organizado un viaje express low cost. Pagué el precio de un ticket por un viaje ida y vuelta, y reservé habitación con un super descuento en un hostal.

El aeropuerto en Xiamen estaba lleno de gente, y casi todos los vuelos demorados. En un aeropuerto chico, como es este, esto se hace cuesta arriba porque primero te ponen a esperar en la puerta, luego el tiempo se hace eterno esperando en el autobús como sardinas enlatadas, para finalmente ver y sentir como pasa el tiempo sentada en tu asiento, y pensando en como un viaje que supuestamente iba a durar una hora y media, ya se ha llevado más de 3 horas de tu tiempo.

 
Después de una hora y media de vuelo, aterrizamos en Shanghai cerca de la medianoche. La temperatura es un poco más baja que en Xiamen, con lo cual fue llegar y sentir frío, sumado al cansancio, lo único que quería era meterme en la cama a dormir. 
Hice la cola infinita para tomar un taxi, y casi una hora más tarde estaba de camino al hostal. Las chicas del hostal me habían enviado un mail ofreciendo ir a recogerme al aeropuerto, cosa que es un servicio bastante común de los hostales en China (recoger a los pasajeros en las estaciones de tren, autobús o aeropuerto), pero me pareció caro, comparado con el metro que me pensaba tomar. Finalmente terminé pagando lo mismo que hubiera pagado por el servicio, más una hora de espera en el frío. 
Llegué al hostal, hice el check in y me fui directo a la cama. Y hubiera dormido hasta la mañana siguiente, si no fuera por un grupo de “adolescentes para siempre” que llegó a los gritos a las 3 de la mañana. Los escuché durante 20 minutos, hasta que me tuve que levantar a pedirles que dejen de gritar. 
A las 7 de la mañana sonó la alarma del teléfono, y yo tenía la sensación de que recién me había metido a la cama. Pero tenía que arrancar el día si le quería sacar provecho a la mañana. Así que un rato más tarde ya estaba de camino a la biblioteca. 
El hostal está en la concesión francesa, y queda super cerca de la biblioteca. La zona me es familiar, porque tengo que pasar por el hospital donde nació Antoinette. Quería desayunar en nuestra cafetería preferida (Baker and Spice), y para hacerlo cómoda tenía que llegar temprano. 
 
La ropa colgando en las veredas, la gente a su ritmo y en su mundo, ese olor tan típico de Shanghai… 
Me ilusionó ver las butacas vacías frente a la cafetería, pero claro, con el fresco de la mañana era obvio que todo el mundo quería estar acurrucado adentro, en la única mesa que hay. Es una mesa larga, donde caben muchas personas con buena voluntad de compartir. 
Y el olor de todas las cosas ricas y frescas, se mezcla con el aroma del café recién molido, y a través de los cristales ver los dos puestitos que venden flores y cerámica antigua, todo se transforma en una postal. 
El lugar estaba repleto, así que me pedí un café y un scone con pasas y miel, y me senté afuera, solo hasta que se hiciera un lugar para volver al calorcito. No tuve que esperar mucho tiempo, y me instalé en un lugar cómodo y pude leer un poco las noticias, intercambiar algunos mensajes con BW y ya iba siendo hora de cruzarme a la biblioteca, que queda justo enfrente. Me hacía ilusión ver que novedades tenían, pero justamente por el examen la biblioteca iba a estar cerrada 🙁 Así que solo tuve acceso a la sala de exposiciones. 
Exponían dos artistas latinos, y en la misma sala tendrían lugar clases de flamenco y guitarra española, y casi al final de la jornada también hubo un pequeño concierto de guitarra.

La biblioteca es ya parte de la vida diaria de los shanghaineses, y por la mañana temprano se puede ver a personas mayores haciendo taichi  y también se ve gente acercándose a ver el programa de espectáculos. Ojalá la biblioteca permanezca por mucho tiempo allí, no solo porque podemos disfrutar de ella  los que estamos relacionados a la enseñanza o aprendizaje del español, sino porque es un lugar donde se respira cultura.

Hace poco la escritora argentina Samanta Schweblin, presentó en la biblioteca su libro “Pájaros en la boca”, y por no leer mi correo a tiempo, me perdí este evento. Samanta fue una de las primeras personas con las que tuve contacto cuando decidí venirme a China. Llegué a ella a través de mi amiga A. que trabajaba como pasante en la revista independiente La mujer de mi vida. Intercambiamos un par de correos, y finalmente yo me vine a China por mi cuenta y no fue hasta ahora, casi 7 años después, que tuve noticias de ella.

Cada semana hay diferentes espectáculos, presentaciones, y eventos culturales relacionados al mundo de habla hispana. Así que si se dan una vuelta por Shanghai, recuerden visitar la biblioteca Miguel de Cervantes.

Mi día terminó a las corridas, y a las 7 PM me despedí de mis colegas y sali corriendo -literalmente- a tomarme el metro desde la estación Jing’an, justo frente al templo Jing’an, hasta el aeropuerto de Pudong.

Después de más de una hora en metro, tenía exactamente 23 minutos para recoger mi ticket -que ya lo tenían impreso-, y pasar por seguridad antes de empezar a abordar. El avión salió a horario, y una hora y media más tarde estaba haciendo cola para tomar un taxi que me dejara en casa. Finalmente el domingo pudimos dormir, dormir y dormir. Ni siquiera BW se despertó para el café y las noticias. 

This special girl…

Esta mañana Antoinette me acompañó al supermercado, hoy faltó a la escuela, porque sus pocos compañeros, están lidiando entre conjuntivitis y algún virus que les produce fiebre alta, y como está apenas recuperada de la fuerte gripe que tuvo, esta mañana me revelé contra el mundo y nos quedamos en casa. Ir juntas al supermercado, es EL plan para Antoinette, sobre todo cuando vamos a uno que está en el centro, que es muy pequeñito y tiene carritos para niños.

Íbamos de góndola en góndola mirando, ya hay cosas de navidad, y ella sacaba algunas cosas que le llamaban la atención, me las mostraba y yo le explicaba que eran: sopas japonesas instantáneas, fideos instantáneos para niños, etc.

De repente se para frente a la góndola donde están los productos para el cuidado del calzado, toma un aplicador líquido color marrón, lo destapa y se lo pasa por las axilas como si fuera desodorante. Luego toma un cepillo para lustrar los zapatos y se cepilla el pelo. Coloca las cosas en su lugar, me mira, y con el dedo pulgar me hace ok!. Le sonreí y le dije que estaba muy linda. No le iba a matar la ilusión. Donde todo el mundo ve una góndola con productos para cuidar el calzado, Antoinette se encontró un tocador. My very special girl 🙂

Hoy tengo un poco de esperanza, la asistente social que trabaja en uno de los colegios donde Antoinette está en lista de espera, nos mandó dos listas. Una con terapeutas y terapias que Antoinette podría hacer de manera independiente hasta que se produzca la vacante, y otra con información de otras instituciones (colegios privados) donde podríamos averiguar si tienen plaza.

Y hablando de chicas especiales, quería compartir este vídeo de Rion Paige, una nena de 13 años con una voz increíble! Cantando una canción muy especial 🙂

Born this way (Lady Gaga & Jeppe Laursen) 
My mama told me when I was young
We are all born superstars
She rolled my hair and put my lipstick on
In the glass of her boudoir

There’s nothin’ wrong with lovin’ who you are
She said, ’cause He made you perfect, babe
So hold your head up,
girl and you’ll go far
Listen to me when I say

I’m beautiful in my way
‘Cause God makes no mistakes
I’m on the right track, baby
I was born this way

Don’t hide yourself in regret
Just love yourself and you’re set
I’m on the right track, baby
I was born this way, born this way

Ooh, there ain’t no other way, baby, I was born this way
Baby, I was born this way
Ooh, there ain’t no other way, baby, I was born this way
I’m on the right track, baby, I was born this way.

Spijkenisse

Spijkenisse es el pueblo o municipalidad donde vive la mamá de BW, y donde él pasó parte de su infancia. Para mi es un pueblo especial, y por alguna razón que desconozco, es un lugar donde me siento bien. Quizás sea porque me ubico, yo, que soy tan desorientada. Porque tiene un río, un lago, porque tiene una panadería que hace el pan más rico que he comido. Qué se yo. Me gusta. Me siento como en casa.

Aunque es parte del área metropolitana de Rotterdam, Spijkenisse (es que ni siquiera puedo pronunciar bien y deletreo para escribir su nombre) tiene aires de pueblo, de villa pequeña, con gente que saluda y se conoce.

Me gusta su silencio, me gustan sus árboles, me gusta escuchar los pájaros y ver a las personas pasar en bicicleta.

El departamento de BW está en Rotterdam, sin embargo a mi me gusta pasar el día, las horas, el tiempo en Spijkenisse.

 En Spijkenisse no pasa el tiempo, todo está prácticamente igual desde que BW era chico. La casa de su mamá es de ensueño, es su propio atelier, donde pinta y trabaja. Solía dar clases para personas jubiladas, pero no sé si lo sigue haciendo. No hemos tenido mucho tiempo de charlar. Pues el tiempo que la visitamos me la pasé tratando de que Antoinette no derribara la casa, pues estaba fascinada con todo. Por suerte Antoinette no es de tocar cosas sin permiso, y cuando le decís no, entiende. Aunque se queda mirando las cosas con pena y te parte el alma. Y claro, la Oma empezó a darle cosas, porque nadie puede resistirse a su carita. Y entonces le fue dando libros y juguetes, y claro, Antoinette quería saber de donde venían, y después de jugar un rato con lo que le había dado, a media lengua y con señas le pedía más 🙂

La idea era sorprender a la mamá de BW, así que no le dijimos que íbamos y llegamos de sorpresa. Pero la sorpresa fue para nosotros, porque ella no estaba en casa. Habíamos comprado un par de cosas en el supermercado y la panadería, así que no hicimos un mini pic-nic en su taller, y antes de irnos BW le dejó una notita, sin decirle que éramos 3.

Por la tarde volvimos, y cuando abrió la puerta se encontró con Antoinette. Se puso super contenta. Además ella también vendría al memorial de Ch., cosa que nos alegró a los 3.

Casi todos los días pasamos por Spijkenisse, pues ahí esta la zapatería de siempre donde BW quería comprarse zapatos, hay una sucursal del banco donde tenía que hacer unos trámites, y hay una tienda de MS donde yo puedo comprar ropa que me gusta, muy pero muy barata. Esta vez no tuve suerte con los zapatos, porque la última vez que fuimos me compré unos zapatos muy lindos (que he usado un montón y todavía están bastante pasables) por tan solo 3 euros.

Nos turnábamos para cuidar a Antoinette, porque claro, en China ella puede tocar todo lo que quiera, y ordenar y desordenar estantes a su gusto, pero eso solo en China.

  Además de visitar varias veces a la Oma, tuvimos tiempo de ir a cenar al restaurante favorito de BW (que ya no es tan favorito) donde sirven comida asiática, la típica comida mix indonesa-china que se come en Holanda, pero que no es ni china ni indonesa.  De todas maneras BW se sacó el gusto de comer satay con salsa de cacahuete y cerdo agridulce. Yo me pedí unos fideos fritos con verduras y el resto comimos como en China, BW había ordenado varias cosas, y compartimos entre los 4. Era tarde para la hora de la cena holandesa, así que éramos los únicos, los dueños -un matrimonio cantonés- se reían porque parecíamos una familia china comiendo, así que nos sirvieron té.

 Hicimos muchas cosas en familia, me hubiera gustado pasar mas tiempo con mis cuñados, ya que solo los ví en el memorial y había mucha gente. Para varias Antoinette, la tia de BW, le había prestado un album de fotos a nuestra Antoinette, o Antoinette Jr. como ellos la llaman, y cuando se tenía que ir se lo sacó. Y la peque entre el cansancio y su obsesión/aprehensión por las cosas que le gustan mucho, rompió en llanto como nunca. No la podíamos calmar, y decidimos irnos, era ya bastante tarde, y fue ponerla en el auto y que se quede profundamente dormida. Había sido una tarde agitadísima, la madrina le dió besos, abrazos y achuchones para un año completo. Y anduvo de brazo en brazo y de regazo en regazo, hasta que tuvo que devolver el album de fotos. Durante esa tarde, aunque llevé la cámara, no me animé a sacar ninguna foto, por suerte me llegaron algunas fotos de esa tarde dedicada a Ch., y me quiero quedar con esta foto, con Antoinette y el hermano más chico de Ch., osea el tio de BW. El tiene dos hijas, y la más chica ha sido tan difícil como nuestra Antoinette y desde siempre, él y su esposa, han estado muy atentos a nuestra hija, a pesar de la distancia. Él mismo ha sido diagnosticado con autismo hace unos años atrás, y fue como encontró respuestas a tantas cosas que le habían pasado hasta ese momento. Pero tanto él. como su peque, que tiene una vida completamente normal, nos impulsan a seguir luchando para que Antoinette salga adelante.

Notas de un viaje…

Este ha sido para Antoinette, su primer viaje largo. Su primera vez en los Países Bajos. Siempre había pensado que solo la pondría en un viaje así en caso de necesidad extrema, al menos hasta que “entienda”. Y esa es una de las razones, por las cuales no he vuelto a Argentina aún. Supongo que el próximo año, ya con 4 cumplidos, podremos organizar un viaje acorde a nuestras necesidades, y a nuestro ritmo.

Hay una idea, bastante extendida, de que los peques se adaptan a todo. Y en parte estoy de acuerdo, pero por otro lado, y aunque es muy bueno viajar, creo que somos los adultos los que ponemos a los niños en esas situaciones. Y ellos, en su inocencia, teniendo cerca a sus padres o cuidadores, emprenden todas nuestras locuras.

Antoinette desde siempre, y por su reflujo, duerme prácticamente sentada. Así que ese no sería un problema, dormir un poco en su asiento, y otro poco en nuestros brazos. Aunque está acostumbrada a viajar, y ya se conoce de memoria todos los pasos a seguir en los aeropuertos, desde enfocar a la cámara en el control de migraciones, hasta pasar solita extendiendo los brazos por la puerta de seguridad; esta vez no era un vuelo corto (Hong Kong – Amsterdam 12 horas de vuelo).

Los días no nos coincidían para hacer un vuelo directo desde Xiamen a Amsterdam, así que hicimos nuestra primera escala en Hong Kong. Pensamos que lo más conveniente sería viajar de noche, así la cría podría dormir y que el viaje no se le hiciera eterno.

A eso de las 6 de la tarde nos tomamos un taxi al aeropuerto de Xiamen, y ahí tomamos un vuelo a Hong Kong, que por supuesto salió demorado. Estaba previsto para las 7 de la tarde, pero finalmente despegó pasadas las 9 y media de la noche.

Había que abordar el vuelo a Amsterdam pasada la medianoche, así que fue llegar a Hong Kong y transferirnos a la puerta de donde saldría nuestro próximo avión.

El vuelo de Xiamen a Hong Kong se nos hizo corto, ni bien subimos le dieron a Antoinette una bolsa que incluye lápices, libros para pintar, pegatinas, etc. Con esto se distrajo los casi 50 minutos que dura el vuelo.

Cuando llegamos a Hong Kong tratamos de que camine y corra todo lo que quiera, para gastar energías, y poder reponerlas durante el viaje. Sabíamos que “la mañana china”, se le haría un poco eterna en el avión, así que le habíamos llevado cosas para entretenerse.

Al subir al avión con destino a Amsterdam, nos alegró ver a otras familias. Algunas incluso, con recién nacidos. Algunas con más de 2 peques. Antoinette se angustia un poco cuando los bebés lloran, pero si los ve y ve que los padres o cuidadores los atienden, se calma rápido. Algún día voy a comentar como se comunica Antoinette, siempre me ha llamado la atención como se hace entender. Ella llama a los peques “baobei” (宝贝), esto no sabemos a quien se lo escuchó (porque nosotros utilizamos la palabra “baobao” 宝宝 para referirnos a los bebés), pero desde que lo aprendió lo usa con la pronunciación exacta. En  chino “baobei” significa tesoro, y está relacionado al  valor monetario de las joyas. Y por extensión del “valor”, “tesoro”, también se usa para llamar a los bebés, o los más peques de la casa. Muchos señalan que sería una palabra inventada por aproximación a la fonética de bebé en inglés: baby. Pero lo cierto es que la palabra existe, y si buscan su significado encontrarán que “baobei” refiere a: bebé, tesoro, cariño, etc.

Durante este vuelo, BW quedó separado de nosotras por el pasillo. Pero si está dentro del campo de visión de Antoinette tampoco es un problema. La ubicamos en el asiento de la ventanilla, y pronto llegó otra bolsa con pegatinas y libros para pintar, unos auriculares muy bonitos para niños, y por supuesto la comida. Con esto se entretuvo hasta que se quedó dormida. Dormimos varias horas, y nos despertamos en lo que sería la mañana china, a mitad de viaje, y ya casi estábamos sobrevolando el cielo europeo después de haber dejado el siberiano. Ahí quiso que el padre la tomara en brazos, y trató de volver a dormir pero no pudo.

Cerca nuestro había una familia con una peque de la edad de Antoinette, que daba gusto escucharla hablar (en holandés), super despabilada, hasta que la mamá entró en acción y entendimos el porqué de la cría. Había turbulencias así que nos recordaron abrochar el cinturón, la peque que iba parada en el pasillo, no se quería sentar. La madre se levantó, la revoleó en el aire y quedó estampada en el asiento, donde a grito pelado, la ciñeron (literalmente) con el cinturón de seguridad. Durante media hora, la peque gritó con todas sus fuerzas “is te strak” -está muy ajustado-, y a cada grito tenía un desesperado “baobei” de Antoinette. Antoinette habrá pensando que la estaban matando, y no se calmó hasta que alguien de la tripulación vino a decirle a la madre que “ya la podía soltar” (literalmente).

Yo suelo “sacarme” (enojarme), mucho más que BW, pero siempre explico todo con lujo de detalles, porque estoy segura que Antoinette entiende. Y esto es algo que constantemente le reitero a BW, que cada vez que él está con ella, y por alguna razón se tiene que ir, tiene que explicarle. El hecho de que no hable, no quiere decir que no entienda, y que por ende si no sabe que pasa, se angustie. Máxime cuando no se puede expresar. Debe ser muy frustrante. Qué le guste o no la explicación es harina de otro costal, a veces nos responde “ok”, y otras veces negando con la cabeza dice “ah ah”, que es como dice “no” ahora (alguna que otra vez también le suma el dedo índice moviéndolo de lado a lado en signo de negación). Pero la idea general es trasmitirle seguridad.

Y entre turbulencia y turbulencia, llegamos a Amsterdam a las 7 de la mañana del jueves. La diferencia de temperatura entre el otoño holandés y el de Xiamen, es de aproximadamente 20 grados, así que el frío se hizo sentir rápido.

Volver a la “civilización”, cada uno en su mundo, la gente respetando el espacio personal del otro, personas de todas las razas y colores en armonía, sin miradas raras ni gestos o comentarios desubicados. Que lo piensen y no lo digan es otra cosa.

El aeropuerto ya está decorado para las fiestas y llegar cuando los negocios están abriendo, y se siente ese olor tan especial a café y a pan caliente, es indescriptible.

Y después de recoger nuestras maletas, aún sorprendida porque de los pasaportes de BW y Antoinette solo miraron la foto, sin poner ningún sello, y a mi solo me preguntaron porque no tenía permiso de residencia en Holanda (a lo cual respondí porque no vivo acá) y de que después de sellar el mio, me desearan una “buena estadía” (sin siquiera saber por cuánto tiempo me quedaba o si tenía ticket de regreso); nos dirigimos hacia el estacionamiento donde nos esperaba el coche, con la flamante silla para Antoinette. 
En China prácticamente no se usa la silla para el coche, de hecho no es obligatorio, y es muy común ver a los peques sentados incluso en la falda del conductor/a. Así que esta era una experiencia nueva para Antoinette, y no sabíamos como iba a reaccionar. La silla era de la misma línea que de su cochesito (carriola), con lo cual pensamos que sería cómoda/conocida. Por suerte no tuvimos ningún problema, y se adaptó super bien, incluso durmió varias siestas. 
Amsterdam nos recibió con lluvia y frío, pero al día siguiente pudimos disfrutar de un día frío y soleado, para finalmente lidiar con la niebla cuando nos tocó pegar la vuelta (volver). 
Al viaje de vuelta, tengo que reconocer que le tenía miedo, sobre todo porque nos pusimos en camino al aeropuerto a las 9 de la mañana. Pensé que sería eterno. A las 12 y media ya estábamos abordando nuestro vuelo de vuelta a Hong Kong. Tenía un humor de perros, pues el policía de migraciones se puso a hacer preguntas estúpidas y BW se distrajo, porque claro, las preguntas no eran a mi, sino a él sobre mi, y en un descuido estampó el sello de salida en una página limpia (habiendo cientos de lugares disponibles, incluso donde la semana anterior habían estampado el ingreso), una de las 3 últimas páginas limpias que me quedan en el pasaporte. Es decir que ahora tengo solo 2 páginas limpias, y espero con esto poder renovar el próximo año mi residencia en China. Estaba tan enojada, que le hice tirar a BW todas las cosas que le habían encargado sus compañeros, incluso dos cajas de fórmula (esto merece un post aparte). Me acordé de todos sus parientes, y le hubiera partido algo en la cabeza sino fuera porque me hubieran detenido y hubiera perdido el vuelo. 
Y vuelta a la rutina del avión (pegatinas, libros para colorear, películas, música, juegos, comida, etc), y aunque viajé super incómoda, tengo que reconocer que Antoinette durmió la mayor parte del tiempo, y eso se agradece. Llegamos a las 7 de la mañana a Hong Kong y nuestro vuelo a Xiamen era a las 10 AM. Así que desayunamos, y dejamos que Antoinette jugara a sus anchas. 
Si tuviera que hacer un balance, cosa que no me gusta en absoluto, por eso digo: si tuviera… Tengo que reconocer que el viaje estuvo muy bueno, que pudimos hacer un montón de cosas, y que Antoinette disfrutó mucho. Que lo que menos me gusta son los efectos del jet lag en Antoinette, que esta mañana por ejemplo, se sentía descompuesta. Pero reconozco sus síntomas, porque cuando estoy muy cansada me siento igual. La llevamos recuperándose de un resfrío, que no se ha ido del todo. Y aunque tratamos de mantener los horarios chinos, nos fue imposible. Así que su pequeño cuerpo está un poco confundido. 
Esto ha quedado hecho un “rollo”, pero no quería dejar pasar ningún detalle. Para cuando sea vieja y no me acuerde (o no me quiera acordar) de nada 🙂 Este viaje era muy importante para BW y para Antoinette. Y si lo es para ellos, por supuesto lo es para mi. 

Domingo en Rotterdam

Casi una semana en Holanda, una semana de locos, levantándonos a las 4 de la mañana y yéndonos a dormir a las 8 de la noche. Teníamos 3 días hábiles para hacer un montón de trámites, y teníamos un fin de semana para compartir con la familia y participar del memorial del papá de BW. 
Tratamos de estirar al máximo posible cada minuto, y Antoinette pudo pasar bastante tiempo con su Oma. Y el domingo conoció a prácticamente toda la familia de BW, solo faltaban 2 primos, pero el resto estaban todos. 
Nos habían dejado el coche aparcado en el aeropuerto en Amsterdam, así que de ahí nos fuimos directo a Rotterdam, y el domingo el memorial fue en La Haya. Caminamos bastante, porque había muchos trámites para hacer, pero es mejor dejar el coche estacionado en algún estacionamiento y caminar, y caminar, y caminar. Lo bueno de esto, es que amerita de vez en cuando, tomarse algo calentito, comer algo rico, para reponer energías. 
Como arrancábamos muy temprano por la mañana, teníamos la ciudad para nosotros, y aunque hacía bastante frío, sobrevivimos!
BW nació y se crió en Rotterdam, y la conoce como la palma de su mano, yo apago todas las luces y lo sigo. Durante esos días atravesamos varias veces la Estación Central de trenes, pues estacionábamos el coche justo detrás. 
La Estación Central, aunque todavía está en obras, no deja de ser llamativa. Las personas se vuelven diminutas, se absorben en el diseño del edificio. 
Rotterdam es una mezcla de edificios antiguos y modernos, con mucha cultura: museos, obras de teatro, etc. 
Hay muchísimos lugares donde comprar comida de paso (mucha comida asiática), donde tomarse un chocolate o café, o simplemente donde sentarse a comer unas ricas papas fritas. 
La ciudad se está preparando para las fiestas (San Nicolás, Navidad y Año Nuevo), hay mucho color por todos lados. 
Un montón de cosas interesantes para ver, unas tiendas super lindas de craft, un montón de cosas ricas para comer (aunque a mi me bastan unos paquetes de roomboter stroopkoeken con unas tazas de té English de Pickwick), la gente es muy agradable, casi todo el mundo habla inglés y te dan charla. 
Antoinette disfrutó un montón, y creo que nos tomará unos días terminar de procesar tanta información para los sentidos. Una ciudad muy bonita y muy “caminable” 🙂  (el tráfico y encontrar lugar donde aparcar es harina de otro costal!)

Crochet + Estrellas = Xmas Stars

Debería estar estudiando, pero no le cuenten a nadie, me distraigo viendo cosas bonitas en otros blogs. Y es que Paula, una chica española, que tiene un blog llamado Holamamá ha hecho una entrada titulada “Una navidad de crochet” y no me pude resistir.

Y entonces me picó el bichito, ese que me susurra al oído “5 minutos y nos tomamos un té”, y en un recreo de quince  minutos hice una mini guirnalda, que finalmente colgamos en el armario de la NO habitación de Antoinette (es la No, porque era el lugar destinado A… pero al final sigue durmiendo con nosotros). Cada día va quedando más colorinche, porque también se ven las cajas (recicladas de pañales descartables) que forramos con papel coreano (BW eligió el diseño) para guardar la ropa fuera de estación.

Paula es una cazadora de blogs fantásticos, llenos de inspiración! Y así fui a dar con el blog alemán de Barbara, donde explicaba paso a paso como hacer unas estrellitas al crochet. Super fácil!!!

Creo que las de la foto están hechas en hilo -quizás macramé-, de ahí su textura. Yo las he hecho con lana, y están un poco más “flácidas”, pero me gustó el resultado. Y se pueden unir en una guirnalda, o se las puede colgar de manera individual en el arbolito, o quizás bordarle algo. 
Recuerdo que en Argentina mucha gente se quejaba de las costumbres importadas de los países del hemisferio norte, porque justamente en Navidad, por mis pagos, no estamos ya muriendo de calor jajaja Y muy por el contrario de las delicias chocolatosas y la comida caliente, nosotros solíamos hacer platos fríos, ensaladas, etc. 
En Ningbo experimenté mi primera Navidad en invierno, pero reconozco que mi primer año en China, aunque pasé la nochebuena con una familia amiga, no sentí para nada el espíritu navideño que ahora se respira en China. 
Y ahora me toca aprender el invierno en Xiamen, donde no hará mucho frío. Pero igual me dan ganas de tejer y preparar sopas. 

Temporada de patos y temporada de conejos…

Me resulta una frase recurrente, pero es que siento que la vida es así: cíclica. Que hay un tiempo para todo. Y que aunque nos guste o no, todo pasa. BW está en uno de esos ciclos en que su cuerpo le pasa factura por toda su compasión.

Los dos tenemos ideas muy diferentes sobre compasión. Lo que él llama compasión, yo lo llamo “lástima”, “tolerancia”. Él nunca grita, siempre rebalsa de paciencia, siempre tan correcto, tan “controlado”, hasta que no puede dormir del dolor de cabeza.

Yo no soy un ejemplo de nada, pero a mí la vida me pasa, por ende yo me controlo y me descontrolo todos los días, varias veces al día. Y dejo que a Antoinette le pase lo mismo, si quiere saltar como una loca en el sofá la dejo, le pongo unos almohadones alrededor para que no se parta la cabeza y listo. Y si quiere marearse como una autista hasta quedarse acostada en el piso muerta de risa, mirando como el mundo gira a su alrededor, también la dejo. Seremos lo que tengamos que ser, o no seremos NADA. Ese es mi lema.

Lo que nos pasa a Antoinette y a mi, no es un secreto para BW, yo me encargo de que todos los días, así se esté desmoronando, se entere de que pasa por nuestras cabezas y nuestros corazones. Porque abstraerse no sirve de nada.

El piensa que cuando yo tejo y destejo me abstraigo, pero no, yo me entretengo, que es diferente. Me entretengo, hago algo, para no enloquecer, mientras esperamos. El que espera, desespera…

BW tiene un grupo lindo de compañeros en el trabajo,  y lo que les pasa a ellos, tampoco escapa a su esfera emocional. Han pasado un montón de cosas, que podrían desestabilizar a cualquiera. Y aunque después de la tormenta siempre suele venir la calma, mientras las cosas pasan el sentimiento es de remar con un remo roto y el brazo inmovilizado en un yeso.

La esposa de uno de sus compañeros, anunció su divorcio por facebook, juntó sus cosas y se fue. El marido, ahora ex, quedó un poco “no entiendo que pasó”. La esposa de otro de sus compañeros tuvo a su bebé prematuro, lo pusieron en cuidados intensivos, solo lo podían ver a través de un vidrio dos veces por semanas, durante 15 minutos. Hasta que un día les dijeron que necesitaba una cirugía en la cabeza y que tenían que llevarlo en tren a Shanghai, 800 km al norte de donde vivimos. Y esto es a modo de resumen, porque también pasaron otras cosas, pero es solo para ejemplificar, que la mayoría de las veces en China, solo nos queda rezar. Rezar con todas las fuerzas. Aunque no creas en nada.

Todo eso pasaba mientras nosotros, en casa, tratábamos de digerir el diagnóstico de Antoinette, que es provisorio, porque el médico piensa que si no fuera por la dulzura que nuestra hija demuestra, sería directamente: autismo.

El autismo no es una enfermedad, es un trastorno neurobiológico, que afecta a una persona desde el período embrionario, y durante toda su vida. No tiene cura. Aún es para la ciencia, casi un misterio. Pero lo que si es cierto, si es posible, es hacer que estas personas sean independientes y se inserten en la sociedad, y que sean felices como cualquier otra persona. Y para esto las terapias son fundamentales, y cuanto mejor si los terapeutas son personas compasivas y llenas de pasión por lo que hacen.

Antoinette es feliz, y esos momentos en los que ella es solo disfrute, yo trataba de pensar en L. con todas mis fuerzas, para que él pudiera sentir el calor de los brazos de su mamá lo antes posible. Porque yo no podía imaginarme en esa situación. Ahora él ya está en casa, y como no lo pueden vacunar hasta que se estabilice por completo, rezo con todas mis fuerzas para que no se enferme, y que su sistema inmunológico lo proteja. No sé cuando lo podré conocer, pero yo lo siento un poquito mio, porque desde que nació no he podido dejar de pensar en él.

E. ya está en su tierra tratando de rehacer su vida, aquí su ex, al igual que BW, y el papá de L., están sumidos en proyectos de trabajo que tienen fecha de entrega en el 2016. El trabajo absorbe 12 horas de sus días, a cambio de “buenas” condiciones de trabajo. En el trabajo le han ofrecido a BW pagar el colegio de Antoinette en Hong Kong, cosa que se agradece, porque es carísimo, pero no sé si es realmente lo que necesitamos.

Hoy le compré una cafetera para la oficina a BW, y pienso ponerle una foto “enorme” de Antoinette en el escritorio para que no se evada. Porque el trabajo “bueno” produce reconocimientos y recompensas a corto plazo, pero a largo plazo, todo lo que un ser humano necesita es una FAMILIA. 

Media estación

Un nuevo noviembre para aprender 🙂 En Ningbo no teníamos “media estación”, pero en Xiamen si. Es raro, porque por las mañanas y las noches refresca, pero sin embargo todavía hace mucho calor al medio día y a la siesta.

Es difícil decidir que ponerse, sobre todo con los peques. BW andará de mangas cortas todo el invierno, yo llevo ropa liviana, pero las chalinas se vuelven imprescindibles, mi garganta es mi talón de Aquiles, y la contaminación no ayuda. 
La pregunta de cada mañana es ¿Cómo visto a Antoinette? ¿Qué le pongo? 
Sus compañeros van super abrigados, y suelen ponerles unos paños de algodón o gasa en la espalda para que les absorba el sudor. También lo hacen durante el verano. Son unos paños que se compran, y en un extremo tienen un diseño (que puede ser una carita de animal o del animé de moda) y este va como tapete del lado de afuera de la ropa, para impedir que se deslice y se caiga. 
Nosotros tratamos de que Antoinette no sude tanto, va con ropa cómoda, de ser posible algodón. Antoinette no tiene mucha ropa, la mayoría son pijamas o ropa de entrecasa. En cada cambio de estación le comprábamos dos o tres remudas para salir, pero nada más. 
Antes de que comenzaran las clases, en la liquidación de verano, fui a Zara y le compré 3 pantalones deportivos, un breche y un jean. En Zara venden ropa bonita, pero no es barato. Es de mejor calidad, porque generalmente es ropa hecha en Portugal o Turquía, y los diseños son más occidentales. En M&S y H&M suelo comprar los básicos: medias y camisetas. El resto de la ropa es demasiado “chillona” para mi gusto. Pero los “packs” de camisetas y medias nos funcionan. 
El sábado pasado, aunque me sentía morir de lo apestada que estaba, decidí ir a ver la liquidación de otoño, y si o si tenía que comprar una camisetas mangas largas. Quería ver si encontraba en Zara unas blusas de algodón para que Antoinette las lleve sobre sus camisetas mangas cortas. 
Al final no encontré lo que buscaba, pero si encontré unas camisas de algodón que nos vinieron como anillo al dedo 🙂 Quedan lindas, se arremangan, y se las ponemos sobre las camisetas mangas cortas por ahora, y ya cuando refresque un poco más, irán las de mangas largas y algún pullover o saquito para la época más fría, que no creo que dure mucho. 
Esa pensaba que sería mi compra para lo que resta del año, hasta que esta semana encontré cerca de la escuela de Antoinette una tiendita que vende cosas muy lindas. Todo hecho de manera artesanal, con telas y diseños japoneses y coreanos. 
Me hubiera comprado todo! Pero no. Compré un par de cosas que me gustaron mucho y que espero poder usar de “molde” para hacerlas con mis propias manos. 
Esta blusa de viyella estampada me pareció de ensueño desde el minuto que la vi. Es suave y livianita. Y esperamos sacarle mucho provecho!!! 
Y por último estos tres pantalones, el primero de algodón japonés y los otros dos de tricot. Ya veremos si son tan cómodos como parecen 🙂 
Y de “yapa” unas fotos de nuestro día a día, tratando de ponerle color a la cosa:) Ya empezaron a poner la decoración de navidad por todos lados, y a Antoinette hace rato que la tiene ilusionada “papá” (papá noel) y cuando lo ve se rie “jo jo jo”. No sé si habrán hecho alguna actividad en la escuela, pero le encanta la idea 🙂