Fiebre de viernes por la noche

Esta semana, podría hacer una lista de todas las cosas que no hicimos (igual nada tan importante que no podamos hacer en cualquier otro momento, todo sea dicho), porque mi niña ha estado con fiebre. Pero sin embargo, un viejo dicho se me hace carne, y es que “por más que las cosas vayan bien o mal, la vida sigue, no se detiene”.

Estar enfermo es parte de la vida, y sentirse cuidado y atendido tiene efecto placebo 🙂

Antoinette entiende que el tomarle la temperatura a alguien, es cuidarlo, así que con solo tomarle la temperatura, ella ya se siente un poco mejor. Como lo hacen a diario en la escuela, y en el aeropuerto, no tiene una connotación negativa para ella, y cuando se siente mal, tener el termómetro a mano, ayuda.

El miércoles era su turno de llevar frutas y flores a la escuela, así que se levantó contenta y fue a clases muy animada. Por la tarde vino una persona de la compañía que hará la mudanza, para hacer un inventario de las cosas, y a Antoinette le pareció fascinante mostrarle todo, incluso lo que había en los cajones de la cama y en los armarios.

La chica hacía notas, listas, tomaba fotos y Antoinette posaba para ella. No saqué fotos, ya que mientras esto pasaba, tenía a Z., la maestra de Antoinette en el teléfono, pues me había llamado para avisarme que Antoinette haciendo yoga (???) se había golpeado la cabeza.

Supongo que lo que Z llama yoga, son los ejercicios que Antoinette hace con la OT y la fisioterapeuta. Y como Antoinette quiere ser “gimnasta”, y nos valemos de eso para que haga sus ejercicios, seguro los debe practicar en la escuela también.

Me quedé pensando, que Z me llamó, porque cuando fui a buscar a Antoinette, ella me estaba esperando con la nueva ayudante de clase, y como noté que Antoinette había llorado, le pregunté como estaba, pero no sospeché nada raro. Antoinette vió que traía conmigo su sombrero, me dijo “hat”, se señaló la cabeza y nos fuimos. Como le hablé en español, la ayudante habrá interpretado que Antoinette me contó que se golpeó la cabeza, y Z. después llamó con la excusa de agradecer las frutas, y decirme que la peque se había golpeado. El problema es que no sabían exactamente en que parte de la cabeza se había golpeado, porque fue “un segundo que miró hacia otro lado”.

Esto hubiera sido un mero detalle, si no fuera que por la noche, después de la cena, empezó a bostezar, se quedaba casi dormida, y vomitó. Cuando estas cosas pasan, las noches se me hacen más oscuras. Por suerte BW actúa de manera contraria, y él insistía en que cuando se está por engripar se siente “dizzy”, que le da sueño, y que durmiendo un rato se le pasa.

Y así comenzó nuestra primer noche sin dormir, para augurar un día con fiebre. Antoinette sintiéndose bastante miserable, tendida en el sofá, sin ganas de nada, llorando de vez en cuando.

Es difícil no saber que tienen, y tener tanta información en la cabeza. Se había golpeado la cabeza, estaba bastante estreñida, y no tenía los típicos síntomas de una gripe.

El segundo día de fiebre lo llevé peor. Era la segunda noche sin dormir, y me había propuesto hacer cosas para no pensar.

Por la tarde ya estuvo más animada, y en un momento la escuché decir con toda claridad “Mamá, where is the ball?”. Yo me quedé perpleja, pero traté de que no se me notara y le respondí “there”, señalándole la pelota. Entonces ella respondió “Ahhh there is the ball”.

Generalmente yo le hablo solo español, pero como estoy acostumbrada a “hablar sola”, no estaba preparada para este intercambio, cuando durante todo este tiempo Antoinette solo ha usado la lengua de señas y de vez en cuando alguna palabra suelta.

Pensé que habría sido algo al azahar, pero no, también vino a preguntarme donde está su muñeca, y esta mañana se la ha pasado muy despabilada con el padre contando cosas en inglés del uno al diez. Desde muy chiquita, cuenta con los dedos de las manos. Entonces mira las tarjetas (flash card) y cuenta con los dedos cuantas cosas hay en la imagen.

Y como decía más arriba, la vida no se detiene. Al fin y al cabo parece que fue solo eso, un virus o bacteria, que nos habremos pescado por ahí. Y gracias a Dios, hoy se siente mucho mejor. Y aunque ha sido mi tercer noche sin dormir, verla y ESCUCHARLA, me animan el alma.

Hasta ahora su comunicación se basaba en muchas expresiones y palabras sueltas. Ella en sí, es muy expresiva. Puede dramatizar desde alegría extrema, hasta congoja por alguien que se siente mal. Por otro lado, es muy difícil “leer” lo que ella realmente siente. Y esto a veces me asusta, aunque BW tiene sentimientos, pero no emociones. Supongo que lo que ella expresa, es un resumen de los dos, yo, el drama hecho carne, y el padre sumido en un solo estado emocional: el control de sus emociones.

Yo sigo fascinada con su manera de ver el mundo, somos tan distintas. Y yo no me considero normal, en absoluto. Su manera de ver el orden y organizar, es metódica como si todo llevara instrucciones, y como puede captar lo que una publicidad transmite.

En casa no tenemos televisión, pero de la misma manera que ella captó que “Papá (Noel)” tenía algo que ver con el invierno y con diciembre, ahora anda maravillada con los “egg”. Y ella no come chocolate. Es simplemente que ha percibido la imagen que se repite en varias publicidades que vimos en la calle, de manera llamativa, y su presentación en los supermercados.

Ahora a su metódica rutina del aeropuerto, le hemos sumado la rutina del metro (subway) -que es donde pensamos que nos pescamos el virus/bacteria-, es fácil explicarle mostrarle como funciona algo. Compramos una tarjeta de la máquina, marcando la estación primero, y colocando el dinero después. Ella espera la tarjeta en la ranura correcta y después recoge el vuelto/sencillo. Tiene un GPS incorporado (igual que el padre), y entiende los mapas a la perfección. Utiliza las escaleras mecánicas con atención y repite -según corresponda- up/down.

Es como cuando en “argentino” le dicemos a alguien “¿Querés que te lo dibuje para que entiendas?”. Se lo dibujo, y entiende perfecto!!!

A veces imita a la logopeda, y le “muestra” sus tarjetas o libros a un paciente/alumno imaginario, pero parece que este no sabe o no dice correctamente las palabras, porque ella le dice “Nooooo”, con cara de circunstancias, un poco meaning (como diciendo no sabés esta palabra tan fácil), y después ella repite la palabra (como si la dijera “perfecta”).

Le encantan las texturas, los colores, los juguetes de peluche. Le gusta entrar en las tiendas y medirse cosas, verse en el espejo, abrazar a los peluches y volver a ordenarlos en los estantes.

Ella ha hecho la vida más lenta, y me ha permitido ver cosas en las que nunca me había detenido a observar antes. Y eso también tiene un lado bueno, ya que siempre estoy buscando recursos para entrar en su mundo, y que finalmente nos podamos comunicar lo mejor posible. 
Por supuesto hemos cometido graves errores, y ella los ha percibido/absorbido. De ahí la importancia de los mensajes que le damos a los demás con nuestros gestos y acciones. A disfrutar también se aprende. Y hacer las cosas metódicas con la cara seria, y el peso de la responsabilidad, muchas veces no implica transitar el camino adecuado. 
Con Antoinette hemos tenido que volver a ser niños, porque ella no sigue los patrones adultos. De la misma manera, que no reacciona naturalmente como un niño neurotípico. Porque para ella, mancharse las manos o la ropa, eran todo un tema. Por eso ahora los 3 nos embadurnamos con comida, para que ella entienda que no tiene nada de malo. Y que tarde o temprano podremos controlar la hipersensibilidad, y esta no será nunca más un obstáculo en su vida. 
Y pensar que muchas veces pensamos que los niños con trastornos del desarrollo no pueden entender o aprender, y es increíble lo receptivos que son, y justamente sus sentidos hiper-sensibilizados hacen que ellos se encierren en si mismo, como un mecanismo de defensa, ya que se sobre-estimulan con ruidos, olores, etc. 
Y los libros han sido nuestra principal herramienta, aún cuando todo era solo sospechas. Siempre hemos tratado de que esté rodeada de libros, revistas, cuentos, etc. De que estén al alcance de sus manos, de que los pueda ver, tocar y hojear todas las veces que quiera. 
Me siento optimista con respecto a su diagnóstico en general, aunque tengo que reconocer que el día a día es agotador.  Y que son las pequeñas cosas las que suelen hacer todo más complicado. Por ejemplo tomar la decisión correcta frente a este estado en el que se encuentra ahora, “recuperándose”, después de dos días de fiebre. Decidir si ir a terapias esta semana o no. Y lo tengo a BW en frente, “frente al deber ir”. Y esas pequeñas decisiones me agobian, porque después estaremos en el aeropuerto de las esperas forever and ever, y él se entera de la vida que pasa por el whatsapp, mientras la que está de cuerpo presente soy yo. Y más que “este cuerpo”, esta “mente” ya está saturada de información/posibles soluciones/y un largo etc.
A veces no tenemos tiempo ni para hablar, trato de hacer resúmenes lo más específicos posible. Escribo carteles con los horarios y las actividades y los pego en la pared, para que sepa que va pasando. Y no lo culpo, trabaja casi de domingo a domingo. Y tengo la esperanza que en Holanda las cosas mejoren, al menos tendrá un trabajo con horarios y vacaciones más organizado. Porque el poco tiempo que estamos juntos, es para hacer alguna cosa con Antoinette, ya sea leerle, practicar algo, etc. 
Hay tantas cosas que me gustarían hacer, y claro, lo único que necesito es tiempo. Un poco más de tiempo. 

Nowruz

Nowruz, que se traduce literalmente como Nuevo Día,  es el Año Nuevo del Calendario Persa, que se celebra justo el día del equinoccio de primavera, el 21 de marzo, de este lado del mundo. Z. la maestra de Antoinette es de ascendencia persa (iraní) y con la llegada de la primavera celebra su Año Nuevo.

Y como ella y su familia, son muy especiales para Antoinette, decidimos hacerles unas tarjetas para saludarlos en esta fecha tan especial, celebrada por la comunidad persa por más de tres mil años.

En nuestras tarjetas, pusimos uno de los símbolos que suelen decorar la mesa persa durante esta festividad: peces. Y también como el número 7 es muy representativo, pegamos 7 pescaditos.

Lo más simbólico de este festival, es sin lugar el Haft Seen: La preparación de una mesa, que incluye siete cosas que comiencen con la letra “Seen” del alfabeto persa.

Algunas de esas cosas suelen ser: Seeb (manzana), Sabseh (pasto), Serkeh (vinagre), Samanoo (una comida típica), Senjed (una clase de fruta), Sekke (monedas) y Seer (ajo).

Y el plato típico para esta fecha suele ser arroz cocido con hierbas y pescado ahumado.

La escuelita Montessori le ha dado a Antoinette la oportunidad de conocer muchas cosas nuevas, y pensamos que es una buena idea que siga yendo a una escuela Montessori en Holanda. Sobre todo, porque tendrá que aprender un idioma nuevo, así que al menos, que el método escolar siga siendo familiar para ella.

Ya nos pusimos en contacto con la escuela Montessori de la ciudad donde viviremos, y ella podría comenzar el próximo 12 de mayo, si logramos terminar de traducir y legalizar la vida china, que nos está tomando su tiempo.

Estos días nuestra vida está reducida a: las terapias, la escuela y hacer trámites. Qué no es poco!!!

Siempre aparecen cosas nuevas para preocuparnos, eso es inevitable. Antoinette se ha venido quejando que le duelen las rodillas, y hemos detectado una especie de sobrehueso en su piecito izquierdo. Así que volveremos al especialista que le hizo los primeros estudios en Hong Kong allá por el 2011. Como estoy harta/cansada de preocuparme, ya directamente me ocupo. Así que ni bien advertimos este problema, pedimos un turno con el especialista.

Hay cosas que me resultan difíciles de explicar con palabras, pero ojalá pudiera trasmitirles la importancia de una  SONRISA. Aún en esos momentos, en que uno anda arrastrando el alma en penas. Esto se lo tengo que recordar a BW todo el tiempo, para que nuestra hija no note nuestro cansancio. Para ella una sonrisa, significa que todo está bien. Y eso es lo único que me importa.

Las terapias traen nuevos aprendizajes, y estos estimulan la confianza, y como en la vida, tiene un lado bueno y otra que hay que gestionarlo. Así que como está más independiente, también quiere resolver más cosas por sí misma, o quiere elegir que hacer y que no, y a veces todo no se puede. Así que vamos haciendo un poco y un poco, que a mi, lo de negociar no se me da. No sé porque, no creo que tenga que negociar algo con mi hija, podría charlarlo, explicarle porqué hacemos una cosa, escuchar su opinión o sus quejas de porqué no quiere hacerlas, pero las terapias hay que hacerlas sí o sí, aunque duela.

En el patio de la escuelita en Hong Kong hay un montón de cosas para jugar, cosas sencillas, como bicicletas, autitos, monopatines, pelotas. Y en los recreos, los peques pueden jugar con esto. A Antoinette le encantan, porque claro, no es lo mismo andar en bici en la escuela, que hacerlo en casa. Así que entre recreo y recreo tenemos “drama” cuando toca volver al aula.

 Como este año me dispuse disfrutar más, y la verdad que es todo un desafío, trato de que todos los días, estemos donde estemos, hagamos al menos una cosa que nos guste muchísimo. Como por ejemplo, visitar las librerías, o contar los días para el Viernes de Libro, que es cuando Antoinette se puede comprar un libro.

Paseamos, entramos a las tiendas. Poco a poco Antoinette interactúa más, así que siempre encuentra alguien con quien intercambiar “gustos”. 

Esta que pasó ha sido una semana bastante buena, y eso lo tengo que escribir, para cuando tengas días “de los otros”, y sienta que hace mucho tiempo que las cosas buenas no me pasan a mi. También tengo que reconocer que soy una persona con suerte, y que la perseverancia es mi mejor aliada a la hora de hacer que las cosas funcionen.

Esta semana teníamos todo listo para ir a Guangzhou, pero ya en el aeropuerto, después de varias horas de espera nos cancelaron el vuelo. BW está obsesionado con esto de los trámites, y que yo iniciara el trámite de mi pasaporte en el Consulado de Guangzhou, era un tema de vida o muerte para él. Era ya muy tarde, y la mayoría de los pasajeros estaban desbordados. Así que pensé que lo mejor era volver a casa, y lo más temprano posible volvería sola al aeropuerto a tratar de tomar el primer vuelo que saliera, y llegara a la hora que llegara, iba a tratar de hacer lo imposible por iniciar el trámite.

Llegué al aeropuerto a las 5 de la mañana, pero la oficina del primer vuelo a Guangzhou todavía estaba cerrada. Ni bien abrió conseguí un pasaje, y la promesa de un vuelo puntual. En el Consulado tenía turno a las 9.30 de la mañana. Pero la niebla que nos cubre durante esta época del año, me daban pocas chances de llegar a tiempo. Pero como dije antes, por una cuestión de suerte, a las 9:15 de la mañana ya estaba esperando mi turno en el Consulado.

Me registré en el Consulado, y pude hablar con el Cónsul para explicarle los motivos de mi apuro, pero como no todo puede ser perfecto, me comentó que ese día el sistema que carga los datos no funcionaba. Que estaban sin sistema desde el lunes, y ya era jueves.

Les dije que me arriesgaba a esperar hasta el viernes, y me dijeron que ni bien el sistema volvía me llamaban. Bajé a tomarme un café, y antes de terminarlo me llamaron porque milagrosamente el sistema comenzó a funcionar. Así que pude ingresar el trámite del pasaporte y del nuevo documento de identidad.

En Guangzhou, la humedad y el calor era un bochorno que te quitaba el aire. Me hizo recordar a mi pueblo, a esos minutos antes de que se largue a llover torrencialmente. Y así fue, mientras esperaba en el banco para pagar un estampillado, vi como la gente empezó a correr, mientras que otros abrían sus paraguas, y un monzón bastante fuerte cubrió la ciudad por un buen rato. Cuando salí del banco, ya se podía respirar, y con el correr de las horas, la temperatura descendió 10 grados.

Guangzhou 
Aeropuerto de Guangzhou
Así que ya estamos un paso más adelantados con nuestros trámites, y ahora solo nos resta esperar a que todo salga, para finalmente volver a presentar todo en el otro consulado. Trato de no pensar mucho en esto, simplemente cuando hay que hacer algo lo hago lo más rápido que puedo y así podemos seguir enfocados en lo que realmente importa. 
Antoinette sigue disfrutando de sus rutinas, ella siempre encuentra algo con que entretenerse, siempre descubre algo nuevo con que maravillarse. 
Los niños tienen esa cosa maravillosa de reponerse completamente con unas horas de sueño, aunque hayan tenido un día malo o ajetreado. Y para mi hija, el día sigue dividido por esa reparadora siesta, de la cual suele despertarse llena de energía y sonrisas. 

Y cuando volvemos a la isla, y vuelven nuestras rutinas de escuela, también vuelven mis rutinas de ama de casa, y aunque no le he terminado de encontrar la vuelta a esto, aunque sigo pensando que necesito un trabajo aunque sea de media jornada, trato de seguir haciendo cosas que me permitan descubrir y aprender cosas nuevas.

En mis descansos y entre tazas de té, sigo enganchada a las fotos y mis manualidades, cada viernes, una foto para el Florar Friday. 
Y ahora gracias a Roville me engaché con el #drawingalongmarch de Gemma de Wasel. Un dibujo por día. Dibujos sencillos, y los que más me gustan son los doodles. 

Y así van pasando nuestros días, entre mandados y viajes. Y aunque a veces el cansancio hace estragos, la consigna es Never Give Up!!! -No bajar los brazos!!!-.

Y aunque hay días en los que me tomaría una damajuana de varios galones del más puro licor de arroz, siempre encuentro el momento para el slowdown -bajar la velocidad-, repensar las cosas y volver a aliarme con mi mejor aliada, la perseverancia del Never Give Up.

Nota importante: Quiero responder todos los comentarios de las entradas anteriores, pero solo necesito un poquito de tiempo. Muchas gracias por su visita, por su tiempo, y sobre todo por sus lindas palabras. 

12.13.14

Llegó Marzo, y el Calendario Chino marca el Festival de Shangsi (上巳节) o Festival del doble 3, porque se celebra el tercer día del tercer mes del calendario lunar. 三 -san- significa “tres” y 月-yue- significa “mes”, así que para referirse a este festival, suelen escribir 三月三节 -sanyuesan jie-.

Este es un festival muy antiguo, celebrado principalmente por la etnia han (los han, son la mayoría étnica en China, y sus rasgos son los típicos rasgos que los occidentales asociamos con los chinos: piel pálida (amarilla) y ojos rasgados). En China conviven más de 56 etnias, con sus respectivas lenguas, costumbres y tradiciones.

Al ser uno de los festivales más antiguos, se cree que comparte origen con el Festival Samjinsal o Sangsa, que celebran los coreanos, y el Festival Hinatmasuri celebrado por los japoneses.

El tercer mes (o período) del calendario lunar se llama 惊蛰 -Jinzhe-,  y se traduce literalmente “despertar de los insectos”.

Así que este tercer período, que coincide con el mes de marzo del calendario internacional, es precisamente el período del despertar de los insectos -empiezan a aparecen las primeras mariposas- y el despertar de las flores. De repente los campos chinos (también los coreanos y japoneses) se vuelven amarillos al florecer las canolas. De ahí la imagen para este mes de marzo, “Campos de Canolas en Flor”.

En el Festival de Shangsi, también se celebra el cumpleaños del Emperador Amarillo. Se considera que durante este día se deben practicar rituales de limpieza, para llamar a la buena fortuna, espantar a los malos espíritus y prevenir enfermedades.

En algunas regiones de China, ofrendan a la Diosa Gao Mei (Fu Xi), que es la diosa protectora de los matrimonios y la procreación, celebrando rituales de inmersión, donde participan jóvenes en edades “casaderas”. En China, el matrimonio no es cosa de dos individuos, sino de 2 familias al completo. Al igual que el tema “hijos”.

En la ciudad de Wuxi, en la provincia de Jiangsu, las mujeres suelen comer calabazas durante este día, pues existe la creencia, que esto les garantiza parir hijos varones (cada loco con su tema).

Antiguamente este festival se celebraba en las afueras, a la vera de los ríos. Nunca se menciona mucho esto, pero en la cultura china, desde tiempos inmemoriales, con el comienzo del buen tiempo, los chinos celebraban algunos de sus festivales haciendo picnics. Familias al completo, compartiendo comida y canciones. También solían hacer flotar en los ríos huevos, dátiles, copas de vino y recogían orquídeas.

Siempre sentí que eso es algo que llevan dentro, he tenido la suerte de compartilo muchas veces, ya sea en las excursiones con mis compañeros de trabajo o alumnos. Y nos ha pasado con Antoinette hace unos días. Estábamos en el aeropuerto de Hong Kong, volviendo a casa, y una señora se acercó y me pidió sacarse una foto con Antoinette. Le dije que si Antoinette quería no había problema, y la peque aceptó encantada. Lo que no sabía, era que ella era parte de un grupo de mujeres (viajaban juntas), y después que ella se sacó la foto, vinieron todas sus compañeras para sacarse la respectiva foto. Eran más de diez.

Mientras se sacaban fotos, charlamos un rato, y me preguntaron porqué tenía una sola hija, y les dije que porque ya estaba vieja jajaja Me preguntaron cuántos años tenía y les dije que ese día cumplía 37. Entonces me empezaron a saludar, y sacaron comida para compartir. Me cantaron el feliz cumpleaños en chino, y me preguntaron si sabía alguna canción en chino.

Yo me sé las canciones típicas (clásicas) del karaoke, así que al rato estábamos en pleno picnic, comiendo y cantando. De vez en cuando, se acercaba alguien a preguntar que pasaba, y alguna de ellas respondía “estamos celebrando el cumpleaños de nuestra amiga” (ni siquiera teníamos el mismo vuelo jajaja). Antoinette, a los 5 minutos ya les estaba diciendo “ayi” -tía- a todas, aunque había una que le gustaba más, y a esa la llamaba “nainai” -abuela-.

Nos despedimos como si nos conociéramos de toda la vida, deseándonos que todo vaya tranquilo, y me regalaron un montón de comida. Y esto me ha pasado muchísimas veces, ya sea viajando o esperando en las estaciones de tren o autobús.  

Y así llegó marzo, el mes de mi cumpleaños, el mes de las flores de canola, el mes del Festival de Shangsi. Y con estos despertares, va llegando el tiempo de las actividades “outdoor”. No dejen de visitar plazas, parques, jardines botánicos. Hagan muchos picnics con sus seres queridos. Canten y bailen.

Este es nuestro pequeño mensaje desde este lado del mundo, gracias a la iniciativa de Flor de Mums and Kid in Madrid. Un mes más compartiendo la vida china, y disfrutando del calendario de un montón de gente linda que se suma y comparte. ¡Hasta la próxima!  

¡Proceso en marcha!

Estrenando el Año del Caballo, había comentado que este año esperaba que pasen muchas cosas en nuestras vidas, y que ojalá todas fueran para bien. El tema que más me preocupaba era  encontrar una buena escuela para Antoinette, y aunque aún no la hemos encontrado (la escuelita Montessori, es solo Jardín de Infantes), el hecho de que en Holanda la educación sea obligatoria desde los 4 años, le garantiza el derecho a tener una plaza en cualquier escuela pública del país (pero hay que empezar cuanto antes, por el tema del idioma).

En Xiamen he conocido a dos familias, que la única opción que les ha quedado es el homeschooling, ya sea porque no pueden afrontar los gastos de los colegios internacionales (que rondan los catorce mil euros anuales) o porque los peques no pueden seguir el ritmo de la escuela china (aún siendo hijos de chinos, que por un motivo u otro, no los escolarizaron en el sistema lo más temprano posible, y entonces ya no tienen solo la barrera del idioma, sino la del método de estudio). La isla está superpoblada, y encontrar una escuela china buena para peques “normales” es bastante difícil, solo queda a la imaginación, pensar que hacer con un peque con problemas.

Este es el año del Caballo de Madera, y el caballito de la foto, está en el patio de la escuelita de Hong Kong. Allí Antoinette está en lista de espera, para una plaza, que podría producirse a partir de septiembre. Pero, ¿y si no conseguimos plaza?. En Hong Kong hay muchos residentes que están en lista de espera hace 2 años. Y esta escuela también, es solo Atención temprana y Jardín de Infantes. Y las tres opciones privadas que hay (educación completa), cuestan entre veinte y treinta mil euros al año, sin incluir los gastos de terapias. Una tiene lista de espera, las otras -al ser integradoras- analizan la situación particular del alumno y su familia, y si ellos entienden que aporta algo bueno para la institución le otorgan la plaza.

Así las cosas, el ofrecimiento que le hizo la compañía a BW, nos vino como herradura de la suerte. Es como cuando los occidentales solemos decir “se alinearon los astros”. Para los chinos, esto simplemente sería, lo que uno puede esperar del Año del Caballo de Madera.

Y primero fue algo que nos pasaba solo a los 3, hasta que decidimos compartilo, y ahora la familia en Holanda nos espera, aunque mientras organizamos papeles y encontramos nuestra casita definitiva, viviremos en Bélgica. O como dice BW, “en el borde”.

Y esta semana, hemos puesto “el proceso en marcha”, solicitando papeles, traducciones, legalizaciones, etc. Ayer viernes tuvimos que cancelar la clase de arte y música, para poder cruzar el charco e ir a pedir nuestros certificados de antecedentes penales en Zhangzhou.

Fue una tarde diferente, ir al muelle, subirse al bote, cruzar al otro lado del mar. Y después la vuelta. Como premio BW nos invitó a cenar en un restaurante mexicano. Volvimos tarde, pero un poco más convencidos, de que finalmente hemos puesto el proceso en marcha, y de que esto nos está pasando realmente. Ya no es un deseo, es una realidad.

Antoinette se está recuperando de un “atracón”, que activó lo peor de su reflujo y su estreñimiento, y a veces el remedio es peor que la enfermedad. El domingo pasado BW nos tuvo que acompañar a Hong Kong, porque ya el sábado poco y nada toleraba su pequeño estómago. Así que el lunes, nos pasamos la tarde en el pediatra.
La noche anterior apenas habíamos dormido, y en el afán de ayudarla a sentirse un poco mejor, salimos a caminar, casi hasta la media noche. Llovía, pero eso no la privó de que se quisiera trepar a los columpios mojados. 
Hong Kong es muy bonita a toda hora, incluso cuando llueve y hace frío. Pero la realidad, es que ya estoy bastante cansada de vivir en ciudades grandes, donde la gente se disputa un poco de espacio, y los alter ego están a la orden del día. 
Quisiera vivir en un lugar más tranquilo, donde haya más tiempo para esas cosas simples que a uno le llenan el alma. El cambio tiene que ser para bien, aunque sé que habrá momentos difíciles. En Bélgica no sé exactamente donde vamos a vivir, pero cuando finalmente el permiso de residencia salga (se supone que tarda unos 3 meses), la ciudad donde viviremos se llama Schiedam. 
Schiedam es parte del aerea metropolitana de Rotterdam, y BW trabajará ahí, en el puerto, haciendo casi lo mismo que hace acá en el puerto de Zhangzhou. 
Esta nueva aventura me produce mucha curiosidad, y no la veo como una mudanza, sino como un viaje. Esos viajes que te cambian la vida para siempre, como ese viaje de 37 horas vía Londres, que me trajo a China. Este nuevo viaje que se produce justo, en el momento justo, cuando más lo necesitamos. 
Cuando vine a China, solo me traje mi mochila con lo imprescindible. También traía un pequeño bolso, bastante pesado, lleno de libros que quedaron en la biblioteca de la Universidad. Esta vez también, armaremos nuestras valijas con lo imprescindible, el resto viajará en un contenedor. 

Galletas de Ayyám-i-Há y Carnaval

En la escuelita Montessori, Antoinette tiene compañeritos de la Comunidad Bahá’í, y este viernes han celebrado el Festival de los Días Intercalados, también conocido como Ayyám-i-Há o Days of Há. Durante estos días la comunidad Bahá’í hace actos de caridad, cuidando a los pobres y a los enfermos, y algunas personas suelen hornear galletas para regalárselas a la familia y a los amigos. Otros simplemente hacen regalos, pero suelen ser pequeños, porque “hacer regalos materiales” no es el espíritu de esta celebración, sino el “acto de regalar” en si, y entonces lo que se regala no es lo importante, sino la “acción que se tiene para con el otro”. Son días para ser solidarios, para tener actos de amabilidad y amor para con sus semejantes. Algunos lo conocen como la Navidad Bahá’í. Me gusta todo lo que respresenta este festival, y me alegra saber que Antoinette puede compartir con personas de diferentes culturas y religiones, en un ambiente de respeto y contención. 

Y con este último festival, se nos acabó febrero, que ha tan sido fugaz como intenso. Hemos aprendido un montón de cosas, y entre sesiones de terapia mi hija se va haciendo más independiente. En su pequeña vida, pasan tantas cosas juntas, que muchas veces se queda dormida en el sofá de cansancio.

Entre idas y vueltas, de isla a isla, hemos hecho miles de kilómetros y hemos esperado decenas de horas. Y ella es solo disfrute, y aprovecha al máximo cada minuto de sus terapias, y juega mientras esperamos en los aeropuertos. Y aunque todo el esfuerzo vale absolutamente la pena, no puedo dejar de pensar que todavía es muy chica para todo este ajetreo.

Esperando para hacer el check-in 
Jugando con sus flash cards 
Jugando a ser la cajera del supermercado 
Al final la pobre solo descansa los sábados, y la mayoría de los sábados BW trabaja, así que tampoco tenemos otro plan, más que entretenernos solas en casa. Que no nos aburrimos nunca, todo sea dicho. Y que aburrirse no tiene nada malo tampoco, todo lo contrario, enciende la lamparita de la creatividad. 
Y ya está muchísimo más adaptada a la escuelita, y vamos llueva o truene. Que la lluvia y los charcos nos encantan. Y esas mañanas que pasa ahí se les hacen cortas, si ella lo que quiere es “play” con los “baobei”, porque poco a poco a ido encontrando la forma de comunicarse con ellos (aunque no es la parte que más le guste). Y ella es niña de juego de niños, y se pelea por la pelota con el líder de los peques, porque claro, aunque comparten el aula, él ya tiene 6 años. Pero al final él siempre cede, y le da la pelota de basket, porque ella es así de irresistible, de implacable, cuando quiere algo (y con ella, no hay negociación posible). 
Pero en rigor de verdad, nunca estoy cien por ciento tranquila, porque un día la maestra se olvida que ella tiene alergias, y organizan una actividad de hacer galletas de huevo y miel. Y yo llego corriendo, casi sin aire, a decirles que por favor no la dejen tocar el huevo crudo, o que le den las galletas que lleva ella para comer, porque no puede comer huevo. Así que al final ella termina amasando y cortando galletas de plastilina, mientras los compañeros se ocupan de las galletas de verdad. 
Y entonces me vuelvo a llenar de miedos y angustias, pensando que un día se vuelven a olvidar y Antoinette se bebe una taza de leche de vaca completa. Y sé que no hay mala intención, que la quieren y la cuidan lo mejor que pueden. 
La inspectora de charcos de camino a la escuela 
Y nuestra vida va, a la velocidad de la luz. Nunca pensé que eso pudiera pasar, todavía tengo resabios de los tiempos en que “todo estaba igual” y me desesperaba. Ahora, mientras escribo esto, mi hija toca la armónica, y eso me hace pensar en que lo que tenemos que hacer es llenar su vida de oportunidades, para que ella pueda experimentar y seguir creciendo. 
Y sin darnos cuenta, llega el viernes. Y viernes es el día en que Antoinette puede comprar UN libro. Aunque este viernes hemos roto la “política del libro único”, para comprarnos una pequeña colección de libritos con actividades de pliegue. Compramos 6!!! Qué desparpajo!!! 
El útlimo viernes de cada mes, los maestros tienen reunión por la tarde, por eso, no hay clases de música. Así que teníamos la tarde libre para nosotras y nos organizamos un workshop. Lo pasamos tan a gusto, que se nos olvidó preparar la cena 🙂 
“Baobei” también estrenó zapatos plegado por Antoinette, el pobre siempre anda desnudo, pero tiene un par de pegatinas en la frente por “buen comportamiento”. También fue viernes de Floral Friday, de tejido -punto- (necesito terminar este pullover, antes de que se vaya el frío) y de costurero arreglando algunas cosas y ajustando botones, etc. 
Y después de la lluvia han soplado vientos de cambio, y ya está confirmado que nos vamos de China, la misma empresa donde BW trabaja le ha hecho una muy buena oferta para volver a Holanda. Ahora mismo, los sentimientos son raros. China ha sido parte de mi vida por muchos años. Por otro lado, la preocupación de no encontrar una escuela acorde para Antoinette nos tenía muy preocupados. No será fácil, aún no sabemos cuando nos vamos, pero lo cierto que es también sentimos un poco de “alivio”, sabiendo que el cambio TIENE que ser para bien. 
Pero este año me he propuesto disfrutar más, así que la despedida de China también será un disfrute. China siempre será parte de nuestras vidas. Y espero poder encontrar un trabajo que tenga que ver con esto, aunque suene muy pretencioso, lo cierto es que aunque sea de cajera en un supermercado chino o de camarera en uno de sus restaurantes, yo estaría feliz:) 
Mientras tanto, la vida sigue, y seguiremos con la escuelita y las terapias, y poco a poco iremos traduciendo y legalizando la vida china, embalando todo lo que podamos meter en el contenedor, que se llevará nuestros petates a los Países Bajos.  
Antoinette ya está lista para celebrar el Carnaval 🙂 Y como dice Celia “… que la vida es un Carnaval y las penas se van cantando…” Azúcar!!!