12.13.14

Mientras trataba de retomar el calendario, y pensando en los feriados chinos, me vino a la mente mi primera impresión de China. Recuerdo haber llegado en pleno verano, y aún sorprendida por el vaso de agua caliente que me habían convidado, y todavía sonrojada por lo ridícula que me sentí al señalarle a mi jefa que se habían olvidado de darme el “saquito de té” junto al agua caliente, me topé con una imagen que quizás nunca pueda borrar de mi mente.

En ese momento, no tenía una cámara de fotos a mano, así que algunos recuerdos quedaron vagos, detalles quizás sin importancia. Pero lo que si recuerdo, es haberme quedado perpleja frente a los rascacielos de Shanghai, y frente a ellos, una mujer menuda con un sombrero típico de paja, limpiando la calle con una escoba de bambú.

Desde entonces para mi, China fue eso, contraste. Un contraste constante. Y los feriados no son la excepción a esto. Una mezcla del pasado que aflora en todas partes, de la modernidad que no se detiene y de la vida misma, de todo eso que no podemos evitar.

Durante el mes de Mayo, en muchas regiones de China, se celebra, o mejor dicho se vuelve a celebrar, el cumpleaños de Buda. Durante la Revolución Cultural todo esto estuvo prohibido, y actualmente no es un feriado oficial. Pero la gente mayor, con costumbres más arraigadas, presenta respetos y hace sacrificios para Buda en su día.

La modernidad trajo consigo, el día del trabajo, paradójicamente, cuando llegué a China, era un feriado de casi 10 días corridos, durante el cual se podía viajar. Recuerdo que aquel primer año, durante las vacaciones de mayo, me fui con mi mochila a Indonesia.

Al regresar, la tierra tembló, y un pueblo remoto, en la provincia de Sichuan, quedó sepultado bajo los escombros. Y al cumpleaños de Buda y el día internacional del trabajo, se le sumó ese 12 de mayo para recordar/marcar en el calendario.

Pasaron los años, el feriado de mayo se acortó, y para poder disfrutar de 3 días feriados, había que trabajar el fin de semana anterior o posterior.

Y todo esto me hizo pensar en el señor de la foto, un trabajador rural, dedicado a su parcela de arroz, que junto a su esposa se ocupan del nieto, porque sus hijos trabajan en una fábrica en la ciudad, y solo pueden verlos una vez al año, para el Año Nuevo Chino.

Mayo en China. 

Ajos Chinos

Llevo varias semanas de “bloqueo mental”, pero poco a poco voy saliendo. Y mientras trato de hacer cosas que me vayan activando, voy descubriendo otras que me transportan lejos, muy lejos.

Esta semana me dispuse volver a cocinar, y poder comer esas cosas que son tan nuestras, y que a mi hija le gustan tanto. Así que finalmente ayer, cenamos con gusto espaguetis con abundante salsa de tomate.

La salsa estaba bastante sosa, porque no había logrado encontrar ni laurel ni ajo, no quería los ingredientes granulados ni en polvo, quería las hojas de laurel y una ristra de ajo.

Y como no me doy por vencido tan fácilmente, esta mañana volvimos al super, y compramos todo lo que hacía falta para que nuestras salsas sean tan ricas como siempre.

Ya después de la merienda, desplegué los ingredientes en la mesada de la cocina, y mientras iba limpiando las verduras, me acabo de llevar una sorpresa: el ajo viene de China!

Y me puse a pensar, que probablemente vengan de la provincia de Shandong. Y quizás fueron producidos en Gaomi, el pueblo natal de Mo Yan.

Mo Yan es un escritor chino (premio nobel), que ha escrito varias novelas. Él se considera a si mismo un “cuenta cuentos” más que un escritor, por esa manera tan amena y cordial que tiene de narrar sus historias.

En una de sus novelas, Las baladas del ajo, Mo Yan describe su Gaomi natal al mejor estilo García Márquez, y es inevitable pensar en Gabo y su realismo mágico, que como bien dijera hace muy poco Gioconda Belli, García Márquez no solo había revolucionado el mundo de la palabra, sino también el concepto que tenía el mundo de América Latina.

Los libros de García Márquez (al igual que los de muchos otros autores hispanohablantes) han sido traducidos al chino hace muchísimo tiempo, y muchos de ellos de manera “pirata”. De hecho hace muy poco tiempo que García Márquez firmó un acuerdo con una editorial china para autorizar la traducción “oficial” de sus libros (muchos de ellos traducidos en varias versiones, y que llevan muchos años de lectura obligatoria en las universidades chinas donde se aprende español).

Mo Yan ha reconocido públicamente que ha sido influenciado tanto por William Faulkner, León Tolstoi como por Gabriel García Márquez. Y sus novelas realmente están empapadas de realismo mágico, y habla de todas esas cosas que pocos se atreven.

De la misma manera que Las baladas del ajo hicieron muy popular a su pueblo, con el libro Rana, su tía, uno de los personajes del libro, se hizo muy famosa.

Así que esta noche nuestra cena, tiene un poquito de China y su tierra. 

¡Hasta siempre China!

Despidiéndonos 🙂 

La última semana de abril, decidimos que lo mejor para los 3, era estar juntos. Así que después de embalar la vida china y meterla en un contenedor, nos tomamos un vuelo directo desde Hong Kong hasta Amsterdam.

Amanecimos en Holanda un domingo por la mañana, y en familia. En unos días, previos trámites de rigor, estaremos instalados en la que será nuestra casa por un tiempo.

El cambio de hora y de temperatura se notan, pero nada que no podamos “curar” con una rica taza de sopa.

Todavía me sabe raro poder beber agua del grifo, tirar el papel higiénico en el inodoro, y otras tantas cosas que en China serían una catástrofe. La primera vez que vi que BW le sirvió agua del grifo a Antoinette casi me da un paro cardíaco.

A las 6 de la tarde, ya nos caemos de sueño, y Antoinette se despierta a las 4 de la mañana reclamando el desayuno, como si fueran las 10 (hora real en China).

Antoinette extraña la escuela, y de a ratos me pregunta por sus amados “baobei”. Durante el último tiempo, ir a la escuela era su plan favorito. Ojalá la nueva escuela le guste. Si todo va bien, podría comenzar el 12 de mayo.

Tengo recuerdos muy preciados de China, y por suerte nuestra hija también. Me gustaría que podamos mantener el contacto con V. y su familia, pues él ha sido muy importante para Antoinette.

Hoy recibimos un correo de su maestra, con un montón de fotos preciosas. Fotos del dia a día de nuestra peque en la escuelita.

Acuarelas
Papeles y cola
Amigos
Compañeros
Pequeñas responsabilidades 
Geometría 
Coincidencias
 Texturas y formas 
Desde la experiencia china, el mundo se me ha hecho más pequeño, China no es lejana para mi, todo lo contrario. Me ha permitido entender muchísimas cosas, y la verdad, el último tiempo viviendo en China como una “expatriada” no me hizo bien. Prefiero quedarme con los recuerdos de los primeros años, cuando era simplemente una maestra con muchas ganas de compartir cosas con sus alumnos. Esos mismos alumnos que están ahí cada vez que los necesito, porque C. se tomó un avión para hacer 800 km y acercarnos unos documentos que necesitábamos. Porque siempre están ahí con palabras de aliento, y haciendo que todo sea más llevadero. Y porque siempre van a estar, porque la tecnología también ha hecho el mundo más pequeño.