53 Semanas [7]

tea tima

Un poco tarde, pero aquí estamos con la foto del desafío 53 semanas, y si quieren ver un montón de fotos lindas pueden darse una vuelta por el blog de Paula, La Punta del Obelisco.

Esta semana fue la previa, a una semana con un montón de reuniones, así que teníamos “pre-reuniones”, llegué al jueves con la cabeza llena de información, completamente “overloaded”, sin poder sacar nada en limpio, porque en las “pre” no está todo dicho.

Por otro lado, tengo que reconocer que estoy bastante desacostumbrada a los parientes, tampoco nunca fui muy fanática, pero a veces me cuelgo mal, y me olvido que todos los días hay alguien que espera a la peque con mucha dedicación, siempre le tiene algo preparado, ya sean cajas vacías para hacer trenes, o papeles de colores, o como dice mi niña, “surprises” y “presents”. Y en mi “bola”, me olvido de agradecer, o de avisar que llegamos un poco más tarde, y es que en esta cultura, eso que para nosotros es un hecho o lo damos por descontado, tipo “una abuela dedicada a los nietos”, es un tanto diferente.

Había escuchado cientos de veces lo de “concertar citas” para ver a los parientes, pero no fue, hasta ahora mismo que nos está pasando, que no tomé conciencia de eso. Por ejemplo, este fin de semana tenemos el cumpleaños de la prima de BW, y recibimos la invitación casi un mes antes, por supuesto que yo no confirmé asistencia, porque “claro que vamos a ir”, su mamá es la madrina de Antoinette, siempre vamos a sus cumpleaños, etc. BW que se supone que es el que sabe que tiene que hacer, tampoco confirmó, y todo el mundo se andaba preguntando porque no íbamos.

En el caso de los abuelos, parece que el día miércoles suele ser el día que ellos comparten con los peques, porque al menos en esta parte de los Países Bajos, es el día que hay solo media jornada en la escuela.

Así las cosas, nosotras tenemos que agradecer un montón a la Oma, que nos espera todos los días, con un montón de actividades super divertidas para Antoinette, y no hay nada más lindo en el mundo, que las ricas meriendas en la casa de la Oma, después de un día ajetreado.

53 Semanas [6]

Rotterdam

Erasmusbrug

 

6 semanas ya!!! Y yo, con el pescado sin vender (prefiero ahorrarles todos los detalles). Una semana más sumándome al desafío de Paula, la chica de La Punta del Obelisco.  Y como esta semana hemos vuelto a nuestras rutinas, después de que la peque estuviera unos días “pachucha” (gripe), he decido mostrarles una foto de la ciudad donde “rutineamos”: Rotterdam.
En la foto pueden ver el Eramusbrug -Puente de Eramo-, y es que en esta ciudad, Don Erasmo ha sentado huella. El puente de marras fue diseñado por el arquitecto holandés Ben van Berkel, y cruza el río Nieuwe Mass -Nuevo Mosa- conectando el norte con el sur de Rotterdam.
Don Eramo de Rótedam, como se le conoce en español, fue un filósofo neerlandés nacido en Rotterdam en 1466, hijo de un sacerdote y una sirvienta. Su padre se encargó de que recibiera educación, y su vida fue muy rica en conocimientos, viajó a Inglaterra, estudió teología en Italia y fue un arduo defensor del pensamiento libre, y por ende un ferviente opositor de toda institución autoritaria que impidiera desarrollar dicho pensamiento.
Erasmo de Róterdam siempre me ha parecido un sujeto fascinante, y su obra “Elogio de la locura” es uno de esos clásicos que todo el mundo debería leer.
En Rotterdam, la Universidad también lleva su nombre, y por ende el Hospital Escuela.  Y en nuestro día a día, Don Erasmo nunca pasa desapercibido, siempre de algún modo u otro toca nombrarlo.
Ayer al mediodía, después de recoger a Antoinette de la escuela, nos fuimos a tomar nuestra colación frente al río. La verdad el día estaba bastante gris, pero no hacía mucho frío, así que nos quedamos un rato sacando fotos, hasta que Antoinette se durmió y nos pusimos en marcha a la casa de la Oma. Es solo cruzar la calle, y ya tenemos la estación del metro, esta parte del metro es subterránea, así que el Puente de Eramo desaparece a medida que bajamos en el ascensor, lo curioso es que en un par de estaciones más adelante, donde ya podemos ver el paisaje desde las ventanillas, el Puente vuelve a aparecer.
Rotterdam

Erasmusbrug

53 Semanas [5]

playtime

“Play-time”

 

Esta semana nos hemos quedado en casa, curando una gripe que no se quiere ir. Ha nevado casi a diario, pero también tuvimos ratitos de sol. Antoinette se ha pasado muchas horas jugando solita, y me hace pensar en lo afortunada que fui de criarme con mi prima hermana (fui hija única hasta los 8 años).

Mi prima y nuestra amiga N. también eran prácticamente hijas únicas, así que teníamos la excusa perfecta para juntarnos en mi casa y jugar por horas.

No sé si tendremos más hijos biológicos, pero me encantaría que Antoinette tuviera herman@s de crianza, para pelear, para jugar y divertirse.

A Antoinette su imaginación nunca la deja sola, su perro fiel, hace piruetas y ella lo felicita “good boy”, es imposible jugar solo con tantos amigos (imaginarios).

12 + 3 = 15

Nonnevotten

Nonnevot

Llegó febrero, y otra oportunidad de sumarnos al desafío de Flor de Mums and Kids y su Calendario Fotográfico. Al igual que el mes anterior, la foto elegida para este mes, tiene que ver con la gastronomía holandesa: Nonnevotten.

Son típicos de la provincia de Limburg, especialmente durante el Vastelaovend, en criollo, Carnaval. Y como el mes de febrero, para mi siempre estuvo relacionado al carnaval y los corsos de mi pueblo, no podía dejar pasar estar oportunidad de ponerme “manos a la masa”.

En Rotterdam celebran el Carnaval durante el verano, mientras que el Carnaval de febrero es más típico de las zonas católicas de los Países Bajos. De hecho, la traducción literal de Nonnevot sería “nudo de monja” haciendo alusión al nudo que llevaban las monjas franciscanas del convento de la ciudad de Sittard (1600-1700), de donde son originarios.

Cuando encontré la receta, me resultó muy familiar, pues es la masa básica de las rosquillas (donuts), e incluso lleva manteca de cerdo, que en mis pagos llamamos grasa fina. En las panaderías argentinas también se puede encontrar esta masa frita, pero en forma de bolas, algunas veces están rellenas con crema pastelera o dulce de leche, y son popularmente conocidas como “bolas de fraile” ó “suspiros de moja”. Sin embargo en mi casa siempre las hacíamos con forma de “patitas de chancho”.

El Carnaval holandés se suele celebrar en las escuelas, y los peques asisten disfrazados, pero también se organizan “parades”. A ver si tenemos suerte y BW nos lleva a ver alguna.

En mi pueblo, apenas terminaban las fiestas, había rumores de comparsas. Todos los años, cada comparsa, escogía un tema y customizaba a su escuadrón. Enero suele ser un mes muy caluroso en mi pueblo, así que generalmente las comparsas ensayaban sus “pasos” (ritmos) al atardecer. Después que el regador pasaba a “apagar” las polvareda de las calles de tierra, se escuchaban las primeras baterías y redoblantes, poco a poco iban llegando las risas de los niños, y finalmente comenzaban los “ensayos”.

Así transcurría todo el mes de enero (vacaciones estivales), tratando de finiquitar la faena durante la mañana, para que quedaran las siestas libres para juntarse a bordar lentejuelas y pegar purpurina. Las más habilidosas cortaban y cosían los trajes de tafeta. Y finalmente llegaba la tardecita, para sentarse con el mate en la vereda, y ver los ensayos.

En mi casa eran bastante restrictivos, así que nunca me dejaron bailar, pero eso no me privó de ver los ensayos, y de que mis abuelos nos llevaran a ver los Corsos del Pueblo. A mi prima hermana, si la dejaban participar, y cada año iba vestida de ninfa o mariposa, tirando besos desde la carroza donde iba la candidata a reina de los corsos.

Y llegaba febrero, las propagadoras de las esquinas, anunciaban los corsos. Todo estaba a punto, y podías comprar botes de espuma y cachiporras de plástico. Por las siestas los niños inflaban bombitas de agua, y se las lanzaban a los que pasaban por la calle. Algunos vecinos jugaban al carnaval a puro baldazo de agua. Hacía muchísimo calor, pero había que disfrutar al máximo, febrero era el último mes de vacaciones, y después de la quema del Rey Momo (fin de los corsos), llegaba el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma, y siendo el mes más corto del año, en un descuido llegaba marzo y había que volver a clases.

En China no había carnaval, pero sí Año Nuevo Chino, el Baile del León y toda la parafernalia para espantar a los malos espíritus, casi carnaval, esa mezcla de lo pagano y lo religioso, del bien y del mal.

Y por esas vueltas que tiene la vida, hoy estamos en otro rincón del mundo, donde celebran el Carnaval con bastante frío, pero no con menos color.

En mi pueblo el Carnaval sabía a algodón de azúcar y frutas caramelizadas, ahora sé a que sabe el Carnaval holandés.

Y ya saben, pueden pasar por el blog de Flor, y conocer a un montón de gente linda que se ha sumado a este desafío.

mums and kids