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Dutch Vlaai

Dutch Vlaai

Junio!!! Tenemos unos días bastante frescos en la campiña belga, ha llovido mucho, y el viento es nuestra música de fondo. Pero se anuncian días de calor, y con todo enteramente reverdecido, no hacemos más que esperar la llegada del verano.

Y siguiendo con el desafío de Flor de Mums & Kids, hemos vuelto a poner “las manos en la masa”, y en la foto de hoy se puede ver un típico Vlaai (haciendo click podrán encontrar la receta, pues fue uno de los primeros dulces holandeses que aprendí a hacer).

Es un pastel muy sencillo de preparar, y aunque para este usé restos de mermeladas, lo cierto es que el verdadero Vlaai lleva muchísima fruta (hay que calcular unos 400 gramos de relleno más o menos), y es una manera muy práctica de aprovechar la fruta madura (casi pasada), sobre todo los frutos del bosque (pero también se pueden utilizar damascos, duraznos, albaricoques, ciruelas, etc).

En Argentina le llamaríamos tarta de frutas, porque la masa debería ser una capa muy fina que sirva de base, y el resto para hacer la trama que va sobre la fruta. Pero, como la masa es bastante rica, uso un molde más pequeño (debería ser un molde de 30 cm de diámetro), y así me queda más “gordita”, tipo bizcocho. En realidad tipo pastafrola 🙂  (Y ya me dio antojo de dulce de membrillo!!!)

Suelo hacerlo de manzanas, pasas y canela, pero no tenía ninguna manzana viejita (y se me acabó el amaretto para poner las pasas de uva en remojo), así que aproveché y junté unos restos de mermeladas que tenía (higos, duraznos, albaricoques y naranja). Si tienen ganas de probar el relleno de manzanas, también es muy fácil de preparar: Se ponen las pasas en un plato (100 gramos aprox.), y se las rocía con un chorro generoso de amaretto (licor de almendras), y mientras quedan un rato en remojo, se pueden cortas dos o tres manzanas grandes en trozos pequeños tipo juliana. Luego poner unos 100 ml de agua en una cacerola y poner la manzana a hervir. Cuando ya rompió el hervor hay que agregarle las pasas y una cucharada abundante de canela. Cuando el líquido este casi reducido, apagar el fuego y dejar reposar un rato. Es mejor usar el relleno tibio. También se pueden hervir los frutos del bosque, o simplemente pasarlos por la procesadora para que los corte, no licuarlos.

Si no tienen ganas de hacer la masa típica, también se pueden usar tapas de Pascualina (las mismas que se usan para hacer las tartas de verdura o los quiché). Colocan una tapa en el molde aceitado, y con el tenedor le hacen unos agujeritos para que no se hagan burbujas de aire, luego se le coloca el relleno de fruta. La tapa restante se corta en tiras, y se cubre sobre la fruta como si fuera una reja 🙂 Para que las tiritas queden doradas, se pueden “pintar” con un poco de huevo batido. Y para serles franca yo no lo hago, porque no me gusta el sabor que le da, por eso, si es una tarta dulce, prefiero pasarle unas pinceladas de mermelada de durazno o naranja, o dejarlo así nomás, aunque estéticamente no quede tan bien como “pintado” con huevo o mermelada.

Y volviendo a la historia de este pastel, Limburgo, la región sur holandesa, es la cuna del típico vlaai holandés. Según he leído por ahí, el origen del vlaai viene de los tiempos de los germanos, que solían cocer una masa de pan sobre una piedra, y la cubrían con frutos y miel. Y durante el medioevo, eran los monjes los encargados de preparar este pastel durante las pascuas. Actualmente se puede comprar el típico vlaai limburgués precocido (congelado) en el supermercado, pero creo que mucha gente lo sigue haciendo en la casa de manera artesanal.

El pastel precocido es una postal, pero prefiero el encanto de las cosas hechas en casa con mucho amor. Aquí en el pueblo, la señora de la panadería hacer unos muy especiales, entre la base y la fruta, le pone una capa de crema pastelera, que a mi me encanta, pero todo va en gustos, porque muchas veces sobre la fruta le pone una capa de gelatina sin sabor, y eso me gusta menos.

Así que no hay excusas, es super fácil de hacer. Espero que lo disfruten mucho!!!