12 + 3 = 15

Noviembre

Huele a Noviembre!!! Si, Holanda en noviembre, huele a speculaas 🙂 La receta para este mes, es la preferida del marido. No hay cosa que le guste más!!! Sobre todo las gevulde speculaas (especulaas rellenas con pasta de almendras).

Las speculaas son las galletas típicas que se hornean por estos lares antes de la llegada de Sinterklaas -San Nicolás-, no solo tienen un sabor intenso, sino que su aroma especiado invita a tener una infusión calentita entre las manos.

Los ingredientes estrella de esta receta son las especias que determinan el sabor: canela, pimienta blanca, jengibre, clavo de olor, nuez moscada y cardamomo.

La masa es muy sencilla: 2 tazas de harina leudante, 1 taza de azúcar moreno, 200 gramos de manteca, 2 cucharadas repletas de especias para speculaas, una pizca de sal, 50 ml de agua tibia y una yema de huevo para pintar. Se tamizan las especias con la harina, la sal y el azúcar moreno, y se integran con la manteca. Poco a poco se le va agregando el agua tibia, y se amasa hasta que quede una masa suave. Se recomienda guardarla por una noche en la heladera, y cocerla al día siguiente, así se intensifica el sabor, pero yo suele hacer la masa a primera hora de la mañana, y la pongo al horno cuando la peque vuelve de la escuela, y tenemos ese rato de merienda y charlas.

Acá en Holanda la pasta de almendras se puede encontrar en cualquier supermercado, pero sino, se puede poner una taza de almendras en remojo en un litro de agua caliente, durante media hora más o menos, y luego retirar el pellejo. Una vez peladas hay que procesarlas con una taza de azúcar. Para el relleno de las speculaas, a la pasta de almendras le agrego una yema de huevo y luego relleno la masa como un “alfajor”. Utilizo un molde de budín (rectangular), porque es mucho más fácil para cortar en porciones.  Se hornea a fuego medio (150C) durante 40 minutos.

Y para hacer más especial nuestro aporte al calendario fotográfico de Flor de Mums & Kids, también compartimos la música linda que nos regalan las amigas a la distancia, haciendo muy especiales nuestras meriendas y que nos permiten atesorar estos recuerdos que huelen a tardes de otoño y speculaas 🙂

 

Volver al ruedo…

Hace rato que tengo ganas de volver a escribir, por ganas puras, y siempre me quedo pensando sobre que quiero escribir, y que fotos quiero publicar, y entre una cosa y la otra, no escribo. Y como publico fotos casi a diario en Instagram, quizás tenga que venir a este espacio y escribir, así sin más.

Llegó noviembre, y es como un cuaderno en blanco, descubriremos como es noviembre en nuestra nueva ciudad. Que de nueva no tiene nada, tiene un casco histórico precioso, lleno de historia, con edificios muy bonitos y casas muy típicas.

El ritmo de las rutinas los marca la escuela, y ya me están dando muchas ganas de aprovechar mejor el tiempo, a medida que entiendo como funciona la ciudad, el transporte público, los horarios, etc. voy armando mis propios esquemas, y comienzan a aparecer esos huequitos en los que puedo plantearme hacer algunas cosas diferentes.

Estoy haciendo un “research” chiquitito de derecho internacional, surgió de otra mamá, y nos reunimos a charlar, y las cosas se pusieron en marcha, quizás pueda dedicarle una mañana de la semana, y me gusta la idea de arrancar, así de a poco, y que además vaya mezclado con otras cosas, así puedo descubrir, explorar, y ver que hay más allá de todo esto.

Al principio no fue fácil, me angustié bastante y me sentí desorganizada, además de que no quiero descuidar las rutinas de mi casa, pero después de nuestro primer intercambio, de los primeros resultados, me sentí segura, y me dio la sensación de que puedo hacer mucho más, en mucho menos tiempo, y que las reuniones o charlas, ayudan un montón para “destrabarse”, y permiten que las cosas fluyan.

Así que ahora que me volvieron las ganas de escribir, en cualquier momento puedo volver, y seguir narrando todo eso que pasa a diario y que hace la cotidianidad un poco más interesante 🙂