e-maquinar

Muchas veces los viajes, esos que uno hace para desconectar de las rutinas, para cambiar de aire, para conocer lugares nuevos y aventurarse a experiencias diferentes, pueden resultar en un viaje interior, uno, que a través de paisajes, olores y sabores, te movilice de tal manera, que te vuelva a conectar con ese ser ancestral y nómade, que se desplazaba en busca de bienestar. “Salir de la zona de confort”, que le llaman.

Y de repente, es como si la vida fuera de eso, no solo de la búsqueda de bienestar, sino también de encontrar el balance justo entre conectar y desconectar. Y estos términos, que más allá de sus respectivos significados lisos y llanos del diccionario, también tienen una connotación cultural y de las circunstancias de cada uno, también se han “aggiornato” al paso del tiempo, y hoy en día hasta contamos con dispositivos o aparatos electrónicos para conectarnos. Y uno no solo busca conectarse con los demás, sino consigo mismo también.

Y todo esto viene a cuento de que hace días vengo intercambiando pensamientos/ideas con una amiga en whatsapp, y ella es una amiga nueva, de esas que llegan en la vida adulta, donde uno ya es más selectivo y más mezquino, entonces se aprecia que además de hablar castellano, uno pueda conectar desde otros ángulos, como por ejemplo el humor o las ganas de hacer cosas. Y pensando, tratando de activar la creatividad y la imaginación, hasta ese punto donde lo que uno hace a diario, te guste o no, también es percibido/absorbido de manera tal que puede sumar o restar, y es entonces cuando se va haciendo más claro y preciso, ese deseo de escribir, porque escribir permite ordenar los pensamientos.

Y escucho que los términos blog, blogger, etc ya caducaron y que nadie lee blogs. Qué parece que ahora la gente va por el mundo viendo videos y que la “cámara en vivo” es el hit del momento. Y pienso: Qué reiterativos! Yo, que hace nada acabo de descubrir los audio libros, leídos por sus propios autores, y no se me puede ocurrir nada más lindo y placentero, que disfrutar el resultado de ese proceso, tan sagrado e íntimo,  que es el escribir de los otros, de su manera de percibir el mundo, de su manera de amar, porque cada uno es tan diferente. Y se me hace claro y trasparente eso mismo que me dijo una chica escritora, que había escrito un libro sobre una experiencia muy personal, y que era la primera vez que sentía que no podía modificar nada de lo que había escrito, porque era el relato textual de su itinerario, y que este proceso la había llevado a descubrir la importancia de la autenticidad por sobre la perfección. Porque el deseo de escribir también es ancestral, desde los jeroglíficos en las cuevas, y a cada uno se le devela de una manera diferente, ya sea desde lo creativo, o de una experiencia personal, o de la necesidad de relatar o narrar.

Y le pregunto a mi amiga, que le sugiere el término “e-writer”, sin pensar que por supuesto ya existe un dispositivo llamado escritor electrónico, que no es más que una libreta electrónica donde hacer apuntes. Sin embargo sigo empecinada, porque “e”, siempre fue mi número preferido, por ser irracional y trascendente. Porque CREO en la “e-conexión”, entre la gente que escribe y la gente que lee, independientemente del formato o el dispositivo de moda.

Ya en China mis alumnas andaban fascinadas con un escritor taiwanés, que solo publicaba e-books, y dos por tres les tenía que secuestrar el teléfono en clase porque leían las aventuras de este autor con voracidad, y les brillaban los ojos cuando me contaban sus historias. Y para ellas, que el teléfono es un órgano vital, del que no se pueden desprender porque les falta el aire, y quedan desorientadas e incomunicadas e indefensas, era algo inconcebible. Y como con el enemigo, si no puedes con él… ya saben! Les pedía que me lo tradujeran. Y ahí andaba yo, desvelada con las tragedias chinas, pero conectada con ese grupo de gente que era una parte importante de mi vida.

Y como decía, uno puede conectar con otros desde muchos ángulos, como cuando esta misma amiga, te manda la foto de una receta, o te invita a cocinar y degustar un plato. Y en esa misma reunión hay otra persona, que te invita a una actividad budista, y las maneras de conectar se hacen infinitas. Y siento la necesidad de estar en todas partes, y vivir todas esas experiencias, porque creo que también es una parte importante, la posibilidad de seguir aprendiendo y descubriendo.

Y entonces escribo, escribo principalmente para mi. Quizás inspirada por las amigas a las que visité recientemente, y que se dedican a traducir otros decires, y una acababa de traducir El Hambre de Caparrós, y la otra estaba recién llegada de Corea, todavía con uso horario del lejano oriente, y tratando de traducir en prosa todo eso que había vivido en tierras remotas.

Escribo, porque siento que al igual que con la fotografía, uno puede capturar esos momentos y atesorarlos, como esa pequeña charla que me traje de souvenir de la chuppah de mi amiga, cuando todos los rituales religiosos habían terminado, y sentada en medio del novio y mi marido, hablábamos de tiempo y espacio en GB, y entonces el novio me preguntó, que hasta donde imaginaba yo que pudiera llegar a desarrollarse la tecnología, y mi respuesta en términos de velocidad les robó una carcajada a los dos, que muy animados trataban de retrucarme utilizando a modo de ejemplo los vinilos long play de toda la vida, con esa nostalgia del sonido analógico. Pero aunque la tecnología pueda desarrollarse más allá de nuestra imaginación, gracias a esas mentes tan diferentes, tengo que reconocer que todavía me da mucha pena, pensar que las estrellas también van envejeciendo, y que una a una se van apagando, y que un día el cielo quedará absolutamente oscuro, en términos de tiempo, porque su paso es inexorable, aunque en este momento parezca imposible que pueda llenarse alguna vez ese vacío tan inmenso, en términos de espacio.

5 thoughts on “e-maquinar

  1. Fabi, que bello lo que compartís 🙂
    Es tan cierto, escribir es algo propio y ajeno a la vez, que depende tanto de quien lo produce como de quien lo recibe. Genera una conexión que siempre va más allá de las palabras, así como este espacio que es tu blog 🙂
    Un beso muy grande y cariños para tu pequeña!

    Ceci

  2. Que lindo escrito! lo describiste precioso, el tema es profundo, pero creo que siempre habrá alguien que lea a ese alguien que escribe, así sea uno mismo. Lo que dices es muy cierto, escribir organiza pensamientos e incluso acciones.

    Con respecto a conectar y desconectar y el equilibrio del que hablas no ha llegado a mi vida aún! siento que estoy conectada con lo que debería desconectarme y viceversa…ya veremos…

    Un abrazo grande!

  3. Que bueno volver a leer tus relatos tan inspiradores… no dejes de hacerlo, siempre al pendiente cuando escribes.

    Saludos!

  4. De repente me he “reencontrado” con tu blog.
    He leido lo que escribiste, en principio, por curiosidad. Queria saber como te encontrabas y con que andabas liada. Pero al cabo de unas frases me he enganchado por completo a tus palabras. Me ha parecido lindo de verdad y ademas ayuda a pensar sobre uno mismo, algo vital para todos.

    Espero que sigas escribiendo para que los demas podamos seguir disfrutando con ello.

  5. Fabi, hoy estaba retomando mi blog de hace un siglo y leí un comentario que me habías dejado, me explicabas cómo los chinos conjugan los tiempos, “tengo” es pasado y “quiero” es futuro. No te imaginas lo revelador que es ese comentario para mí en este momento.

    Quería contártelo y decirte que extraño cómo escribes, saber más profundamente de Martita ;), cómo vas en tu nueva vida y tus recuerdos de China.

    Te mando un abrazo!!!

    Pd: Nostalgia blogera 😉

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