12+3=15

december

Llegó diciembre, y todo el mundo no hace más que hablar de Sinterklaas (San Nicolás de Bari). Los más pequeños están contando las horas, porque este sábado 5 de diciembre será el gran día. Las familias se reunirán, leerán poemas, y compartirán una tarde amena hasta el momento de los regalos.

Y ustedes se preguntarán,  ¿quién es Sinterklaas? ¿será la versión holandesa de Papá Noel?

Sinterklaas era el arzobispo de Mira, lo que hoy es Turquía. Cuando murió, su cuerpo fue llevado a Bari, Italia, que en aquel momento se encontraba bajo la corona de España. De ahí la leyenda popular de que Sinterklaas viene en su barco a vapor, lleno de regalos, con la ayuda de sus asistentes, desde España. Sinterklaas sería el origen de Papá Noel.

La llegada oficial de Sinterklaas fue el pasado 14 de noviembre, y desembarcó en La Haya. Desde entonces, montado en su caballo blanco, Amerigo, ha recorrido Holanda, dejando regalos por aquí y por allá.

A San Nicolás de Bari, se le atribuyen varios milagros, como por ejemplo, ayudar a tres jóvenes en edad casadera, que eran tan pobres, que no tenían dinero para su dote. Según la leyenda, una noche Sinterklaas les lanzó monedas de oro desde la chimenea, y estas cayeron en las medias que colgaban frente al fuego para secarse (de ahí la tradición de colgar medias o poner los zapatos para recibir regalos).

También se le atribuye haber resucitado a tres niños que cayeron de un árbol, y ayudar en una noche de tempestad en medio del mar a unos marineros. Y su milagro más reciente, fue durante la segunda guerra mundial, durante un bombardeo, en Italia, un niño que se había perdido de su madre, fue rescatado y puesto a salvo por un señor con las características de San Nicolás de Bari.

La leyenda popular holandesa tiene ya mucho años, y a los holandeses poco les gusta cambiar sus tradiciones, de ahí que suelen defender con fervor el hecho de que el Santo tenga ayudantes negros. Así las cosas, y a fin de apaciguar un poco las aguas, parece que los asistentes no serían negros, sino que se ensuciaron al bajar por la chimenea:)

Y si bien fiel a sus tradiciones, algunas partes de la historia van quedando a destiempo, como cuando a mi suegra le decían de niña,  que si se portaba mal, los ayudantes de Sinterklaas le iban a dar escobazos o azotes, y la pondrían en una bolsa de arpillera para llevársela a España. Supongo que hoy día muchos se portarían muy mal, con tal de pasar unos días de sol y playa en la Península:)

En la televisión pasan un Journal de Sinterklaas, nosotros no tenemos tele, pero se los pasan en la escuela, así que Antoinette estuvo bastante ocupada dejando sus zapatos cerca de la puerta de entrada, con zanahorias y manzanas para el caballo de Sinterklaas. Hubo varias actividades, y una panzada de regalos.

Sinterklaas met Antoinette

Esta foto es del año pasado, la anécdota es que lo encontramos a “Sinterklaas” en el metro, y Antoinette lo reconoció 🙂 

San Nicolás tiene un libro gordo, donde lleva todo anotado. Y antes de recibir los regalos, hay que responder algunas preguntas que el Santo tiene preparadas 🙂

Con la llegada de Sinterklaas, los supermercados se llenan de pepernoten, unas galletas típicas de esta época, que los Zwater Piet -ayudantes de Sinterklaas- arrojan a los niños (literalmente).

Y esta es la receta elegida, para la última foto del Calendario propuesto por Flor de Mums and Kids. Son muy fáciles de hacer, solo se necesita una taza de harina leudante, 3/4 taza de azúcar morena, un huevo, dos cucharadas de manteca y dos cucharadas abundantes de speculaas, aproximádamente 60 gramos (en medidas de cucharas de té, mezclar: 1 canela molida, 1 jengibre molido, 1 nuez moscada molida, 1 pimienta blanca molida, 1 semillas de anís molidas, 1 semillas de cilantro molidas y 1 cardamomo molido). Se mezcla todo, se amasa y se deja reposar la masa en la heladera por una noche, luego se estira y se cortan como los ñoquis. Se cocinan a 180 grados durante 8 minutos y listo!!!

Desde que llegó el frío, dan ganas de hornear algo por la tarde, para el té o la merienda; y estas galletas son la excusa perfecta, se cuecen en poco minutos, y los peques de la casa pueden ayudar 🙂

Eso si, son adictivas!!!

Y así completamos nuestro calendario, con el sabor de la labor cumplida. Muchísimas gracias Flor, fue un placer ponernos manos a la masa durante este año que nos trajo un montón de satisfacciones. Creo que más lo disfruté, cuando enmarañada de cosas, que aveces se complican más de la cuenta, pensaba en el calendario y sacaba el cuaderno de recetas, o cuando me enganchaba leyendo las entradas de las fotos e historias bonitas que se compartían 🙂

Un millón de gracias a todos los pasaron a visitarnos, y seguro seguiremos compartiendo mil cosas más durante el 2016!!!

Calendario 2015

12 + 3 = 15

Noviembre

Huele a Noviembre!!! Si, Holanda en noviembre, huele a speculaas 🙂 La receta para este mes, es la preferida del marido. No hay cosa que le guste más!!! Sobre todo las gevulde speculaas (especulaas rellenas con pasta de almendras).

Las speculaas son las galletas típicas que se hornean por estos lares antes de la llegada de Sinterklaas -San Nicolás-, no solo tienen un sabor intenso, sino que su aroma especiado invita a tener una infusión calentita entre las manos.

Los ingredientes estrella de esta receta son las especias que determinan el sabor: canela, pimienta blanca, jengibre, clavo de olor, nuez moscada y cardamomo.

La masa es muy sencilla: 2 tazas de harina leudante, 1 taza de azúcar moreno, 200 gramos de manteca, 2 cucharadas repletas de especias para speculaas, una pizca de sal, 50 ml de agua tibia y una yema de huevo para pintar. Se tamizan las especias con la harina, la sal y el azúcar moreno, y se integran con la manteca. Poco a poco se le va agregando el agua tibia, y se amasa hasta que quede una masa suave. Se recomienda guardarla por una noche en la heladera, y cocerla al día siguiente, así se intensifica el sabor, pero yo suele hacer la masa a primera hora de la mañana, y la pongo al horno cuando la peque vuelve de la escuela, y tenemos ese rato de merienda y charlas.

Acá en Holanda la pasta de almendras se puede encontrar en cualquier supermercado, pero sino, se puede poner una taza de almendras en remojo en un litro de agua caliente, durante media hora más o menos, y luego retirar el pellejo. Una vez peladas hay que procesarlas con una taza de azúcar. Para el relleno de las speculaas, a la pasta de almendras le agrego una yema de huevo y luego relleno la masa como un “alfajor”. Utilizo un molde de budín (rectangular), porque es mucho más fácil para cortar en porciones.  Se hornea a fuego medio (150C) durante 40 minutos.

Y para hacer más especial nuestro aporte al calendario fotográfico de Flor de Mums & Kids, también compartimos la música linda que nos regalan las amigas a la distancia, haciendo muy especiales nuestras meriendas y que nos permiten atesorar estos recuerdos que huelen a tardes de otoño y speculaas 🙂

 

12 + 3 = 15

Boerenkoek Octubre

Bienvenido Octubre!!! Qué lindos colores tiene este mes, la luz más bonita del año. Los chinos le llaman el medio otoño, y con la luna llena, que según dicen es la más grande porque es cuando más cerca de la tierra está, celebran uno de los festivales más importantes, el Festival del Medio Otoño. Las familias se reúnen para leer a la luz de la luna, beber vino de arroz, té y comer pasteles de luna.

Octubre es la época de cosechar el arroz. Por las tarde solía sentir el olor a quemado de los rastrojos, y estos días. que ya los vecinos empezaron a encender sus salamandras en el jardín, me trajeron muchos recuerdos.

De camino a la escuela vamos viendo como los árboles cambian de color y poco a poco van perdiendo sus hojas, y ya hemos juntado algunas piñas de pinos y castañas que caen de los árboles que bordean las veredas. Todo huele a otoño.

Y para nuestro calendario fotográfico de este mes, elegí una receta muy sencilla, pero potente!!! Boerenkoek, se traduce literalmente como torta de los agricultores o campesinos (farmer cake).

En la cocina holandesa utilizan la palabra “boeren” para referirse a las recetas sencillas, pero nutritivas. Por ejemplo la “boerensoepgroenten”, literalmente sopa de verduras de los campesinos o agricultores.

Creo que en Argentina, más que una torta, esto sería un budín, sobre todo por la cantidad de manteca que lleva (200 gramos). No necesita decoración o cobertura, y se la puede saborizar con vainilla, cáscara rallada de limón o naranja. Riquísima para acompañar con té o café. Pero como les decía, es bastante pesada, lleva 4 huevos, 200 gramos de harina tamizada con 200 gramos de azúcar (yo usé azúcar con sabor a vainilla) y 200 gramos de manteca. Una porción de 30 gramos tiene casi 150 calorías. Así que hay que andarse con cuidado.

Como el budín, se cocina a fuego medio (160 grados) durante una hora aproximadamente, y hay que dejarlo reposar al menos un día, envuelto, antes de cortarlo. De hecho lo horneé en un molde de budín, porque es más práctico para cortar y las porciones encajan perfectas en la lonchera de BW.

Y este ha sido nuestro aporte para Flor de Mums & Kids, a la que como siempre le agradezco infinitamente esta oportunidad de compartir con un montón de gente linda. Hasta la próxima!

12 + 3 = 15

Casi se me escapa septiembre!!! Pero aquí estamos, después de mudarnos, comenzar la escuela, despedir el verano, y darle la bienvenida a la estación más bonita del año: el otoño.

Hubo días durísimos, de esos que uno agradece poder apoyar la cabeza en la almohada, y desconectarse por un rato de la realidad. Han sido días de abrir cajas y más cajas (y aún no terminamos), de adaptarse a todo lo nuevo, desde las rutinas, hasta los nuevos ruidos (uno de nuestros vecinos tiene un reloj de péndulo antiguo precioso, pero que suena cada hora, así que los primeros días me despertaba a cada rato!!!), olores, etc. Pero como dice el dicho, “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Y ya tenía muchas ganas de recuperar este espacio, y el Calendario Fotográfico de Flor de Mums & Kids es la mejor excusa.

Para este mes que nos trajo el otoño, elegí una receta que es un clásico del desayuno holandés, Ontbijtkoek (literalmente, galleta de desayuno). En nuestro cuaderno de recetas familiar, la tenemos como Kruidkoek, algo así como galleta o torta de especias (en inglés la llaman Dutch Spice Cake).

Como lleva varias especias fuertes, el sabor es bastante intenso. Pero creo que los paladares holandeses están muy acostumbrados a este sabor, y es lo que para nosotros el pan durante el desayuno, de hecho las rebanadas de Kruidkoek se comen untadas con margarina o manteca.

BW siempre bromea, que su abuela era mucho más moderna que yo, sobre todo cuando me ve batiendo cosas con el tenedor. Pero lo hago por pura practicidad, antes de sacar la batidora y ensuciar un montón de cosas, prefiero, si no requiere mucho batido, hacerlo rápidamente con un tenedor. Y esto viene a cuento de que hoy en día, ya casi nadie hace su propio Kuidkoek para el desayuno, ya que se puede comprar en el supermercado y la marca más popular es Peijnenburg, y nosotros en casa, preferimos desayunar con pan negro. Además de que no se suele comer en el momento, una vez horneado, hay que dejarlo reposar envuelto, al menos por dos días, y después recién cortar.

Sin embargo, me pareció una buena propuesta para el café/té, porque es un sabor típico holandés, y hecho en casa, sabe a un budín de especias (lleva canela, nuez moscada, jengibre, etc).

Y con la satisfacción de la labor cumplida, me despido hasta dentro de unos días, cuando volvamos a encontrarnos con la publicación de la imagen de Octubre. Casi que se nos acaba el año, aunque tengamos la sensación que con el comienzo de las clases, esto recién empieza, y estamos contando los días para las vacaciones de otoño 🙂

 

12 + 3 = 15

Appelflap

Appelflap

Y llegó el verano a la campiña!!! 35 grados a la sombra. Y si mi marido se entera que encendí el horno, no vuelve a casa. Pero la causa lo amerita.  Flor de Mums & Kids nos invita un mes más a compartir nuestro calendario fotográfico, que como ya saben, el nuestro tiene como tema central, la pastelería holandesa.

Para Julio, elegimos un hojaldre que siempre nos saca de apuros: Appelflap.

Siempre que vamos al super, compramos un par de tapas de hojaldre de la marca Easy Bakery, es una marca holandesa, más precisamente de la localidad de Tilburg. Viene la masa frezada y lista para usar (en caja), son 10 tapas (cuadradas 10 x 10 cm aprox.) separadas por una lámina de plástico. La verdad es muy útil para hacer todo tipo de “empanada”, se la puede rellenar con jamón y queso, carnes guisadas o verduras. Pero también para hacer estos deliciosos hojaldres de manzana, pasas , miel y especias. Me gusta esta marca particularmente, porque el hojaldre está hecho con margarina, y para los que no pueden consumir leche y sus derivados, es una buena opción.

Los Appelflappen son muy fáciles de hacer. En un recipiente de vidrio o plástico (no metal), cortar dos manzanas en cubitos, agregarle unos 50 gramos de pasas de uva, espolvorearlos con una cucharada de canela, una cucharada de speculaas (mezcla que contiene: canela, nuez moscada, jengibre, clavo de olor, cardamomo y pimienta blanca), dos cucharadas de azúcar común y un chorro abundante de miel.

Preparar el relleno me llevó minutos. Y mientras la mezcla “reposaba”, separé las tapas de hojaldre sobre la mesada, y con un tenedor le hice algunos “agujeritos” para que no se hagan burbujas y exploten. Luego humedecí los bordes y los fui rellenando uno por uno.

Una vez rellenos, hay que doblarlos en forma de triángulo, y con un tenedor “sellar” los bordes.

En Holanda los suelen rebozar (de un solo lado) con un azúcar granulada especial, que se parece a la sal gruesa, pero como no tenía y me olvidé de comprar, los rebocé con azúcar común.

Finalmente se llevan al horno por unos 15 o 20 minutos (hasta que se doren), y listo!!! Se pueden comer calientes o fríos. A BW le gusta acompañarlos con crema batida.

Si tienen ganas de ver el paso a paso en fotos, pueden pasar de visita por mi Instagram.

Espero que puedan disfrutar muchísimo del verano. Hasta la próxima!!!

12 + 3 = 15

Paasstol

Paasstol

Abril no podía comenzar de mejor manera, en familia disfrutando del feriado de Pascuas. Marzo fue una especie de vorágine que nos pasó por encima, y terminamos los tres, aunque con la misión cumplida, agotadísimos y engripados. Cambio de estación, supongo.

No tenemos planes de vacaciones, porque cada vez que nos pillan unos días libres, aprovechamos para quedarnos en casa y descansar. No digo dormir más, porque si hay algo que en esta casa se hace poco, es dormir. Pero si estar en casa en pijamas, haciendo turnos en el sofá, leyendo, rodeados de libros y revistas.

Mi marido viene de una familia atea, así que él no está acostumbrado a la parte religiosa de la Semana Santa, pero si ha crecido rodeado de los rituales de las familias cristianas, más precisamente protestantes. Su abuela, solía preparar un desayuno de Pascuas, y también recuerda haber pintado huevos con sus hermanos de niños.

Aparentemente, al igual que durante la Navidad, las familias se reunirán este domingo o el lunes (aquí el feriado es domingo y lunes solamente) y compartirán la comida o el café.

Y si hay algo que no puede faltar en la mesa de Pascuas, es el famoso Paasstol (también conocido como Paasbrod), Pan de Pascuas.

Es prácticamente un Pan Dulce, como los de Navidad (el típico panettone italiano), pero está relleno con pasta de almendras, y cubierto con azúcar impalpable. De hecho, también se come durante la navidad, solo le cambian el nombre: Kerststol (Pan de Navidad).

Hace unas semanas, me sorprendió ver panettones en el supermercado, primero pensé que habían puesto de promoción los que sobraron de navidad, pero como no estaban más baratos, descarté esta idea jajaja Además vi que había “Feesstol”, que es otra manera de llamar al Paasstol y al Kerststol, por lo que deduje que también se comía Pan Dulce durante las Pascuas.

En Argentina durante las Pascuas, solemos comer Rosca de Pascuas, además de todas las cosas ricas que estoy añorando con morriña (mucha) todos estos días: empanadas de vigilia, pastel de atún, cornalitos, un rico surubí recién pescado, unos ricos huevos de chocolate de la vieja confitería Los Dos Chinos, y la lista podría seguir y seguir…

Así que me propuse hacer nuestro propio Pan de Pascuas, y en vez de las frutas abrillantadas y de las cáscaras confitadas que al hombre de la casa, no le gustan nada de nada, solo le puse pasas de Corinto y un chorro abundante de agua de azahar, que me trajo mi amiga C. de Italia, para hacer los Panettones caseros en China.

Era la primera vez que rellenaba el pan con pasta de almendras, así que al leer las instrucciones descubrí que había que agregarle a la pasta, medio huevo batido.

En nada teníamos un riquísimo Paasstol, listo para comenzar a celebrar las Pascuas en familia.

Como se aprecia en la foto, el nuestro está bastante livianito, solo pasas y ese sabor especial que le da el agua de azahar, pero se le puede poner todo tipo de frutas secas y abrillantadas. Se sirve en rodajas, y los holandeses suelen untar las rodajas con manteca o margarina. Yo prefiero untar mi rebanada de Paasstol con el mismo relleno de pasta de almendras.

Con esta imagen, acompañamos un mes más a Flor de Mums & Kids, y quiero agradecerle especialmente la entrevista en su blog. No solo porque es una oportunidad para compartir y conocernos un poco más, sino porque también es una manera de concienciar a otras personas sobre la realidad de las enfermedades raras, y lo que es el día a día de una familia, que trata de salir adelante a pesar de las adversidades.

El hecho de que el Departamento de Genética, de la Universidad de Groningen, sea el único lugar donde se esté llevando acabo una investigación sobre las mutaciones genéticas en el cromosoma 6, fue también lo que nos impulsó a mudarnos a Holanda. Actualmente, con la ayuda económica de muchos padres alrededor del mundo, y con el liderazgo de la Profesora Conny van Ravenswaaij, se está armando una página donde padres y médicos puedan tener acceso a información específica sobre esta mutación.

También existe un grupo cerrado en Facebook, donde padres con peques con mutaciones en el cromosoma 6, comparten su día a día.

Muchas veces es difícil que las cosas se den de la manera que uno quisiera, y a veces uno siente eso de “el mundo contra mi”, pero sería injusto no agradecer a todas esas personas con vocación de servicio, que dedican un poco (o todo) su tiempo en beneficio de los demás. Desde los terapeutas, pasando por las personas que trabajan como técnicos de laboratorio, hasta la dulce T. que hacía una pasantía en el grupo donde Antoinette hace rehabilitación, y que cuando se intership llegó a su fin, se despidió con lágrimas. Si existe la posibilidad de un mundo mejor, es gracias a este tipo de personas.

Nadie está exento de todo esto, yo me lo repito todos los días, porque en el centro donde la peque hace rehabilitación, también hay niños y adolescentes que han tenido accidentes, y que de un día para el otro, su vida, y la de su familia y entorno, cambió para siempre.

Más allá del credo de cada uno, ojalá que estas Pascuas, o que este Qingming Jie que celebran los chinos para ofrecer respeto a los que están en el más allá (Día de la claridad, como ellos le llaman), nos ilumine e inspire para que podamos creer, porque ese es el secreto de la fe. Y recordar siempre que Servir es un arte supremo. Y esto no tiene nada que ver con religión (como control social), sino con la esencia del ser humano mismo, porque si ustedes conocieran a Rebeca Atencia, una chica gallega que cuida chimpancés huérfanos en el Congo o a Lisa Lovatt, otra chica española, que ha logrado cerrar decenas de orfanatos en Ghana, estarían de acuerdo en que solo hace falta creer en algo para conseguirlo.

Buena Pascua para todos (y perdón por el rollo).

12 + 3 = 15

zeeuw

Zeeuwse bolus

Marzo, casi primavera, y en el campo, el cielo se cubre y despeja varias veces al día. Todavía hace frío, y dan ganas de una buena taza de té.

Mientras la peque duerme la siesta, afuera cae un fuerte chaparrón. Taza de té en mano, hojeo el cuaderno de recetas familiares del marido, y trato de descifrar que dice.

Me decanto por una receta que parece simple, y tiene un ingrediente que me gusta mucho: azúcar negra. Uno asocia los ingredientes a los sabores familiares, y para mí, azúcar negra es sinónimo de “caras sucias”, también conocidas como “tortitas negras“. Mi mamá solía separar un trozo de la masa del pan, del cual cortaba unos cuantos bollos y los cubría con azúcar negra, y para mi no había nada más rico.

Abro el paquete de azúcar, y me invaden los recuerdos, no solo los cañaverales del pueblo, el sabor y olor a melasa del ingenio de azúcar, sino también el vendedor de caña a la salida de la Universidad en China.

Por eso me encanta este desafío fotográfico de Flor de Mums and Kids, no solo porque me permite aprender un montón de cosas nuevas, sino porque me transporta a todos esos recuerdos que parecían tan lejanos, pero que sin embargo siempre están ahí, y se hacen más “vividos” mientras se hornean los Zeeuwse Bolus.

Los Zeeuwse Bolus, son unos bollos dulces típicos de la provincia de Zeeland, suelen servirse untados con manteca y acompañan al café.

Su origen se remonta al siglo XVII, y fueron creados por panaderos pertenecientes a una comunidad judía sefardí que emigró a esta provincia holandesa, proveniente de Portugal.

Son muy fáciles de hacer, y si me preguntan a que saben, puedo decirles que se parecen bastante a los rollos de canela en cuanto a su sabor, pero en realidad su textura es completamente diferente, ya que son más húmedos (y pegajosos).

Llevan una masa básica de pan, y lo que les da el toque de distinción, es que antes de enrollar la masa para armar los bollos, hay que hacerla “rodar” sobre azúcar negra tamizada con canela. Se hornean solo por 6 minutos, a 250 grados, y preferentemente con una fuente de agua que haga efecto “vapor”.

Ni bien salen del horno, hay que envolverlos en papel film, para que conserven la humedad que les da esa textura tan característica, bien pegajosa.

La canela, es sin lugar a dudas, uno de los sabores preferidos de los holandeses. Y tengo que reconocer, que es uno de mis aromas favoritos.

Espero que les haya gustado esta alternativa de la pastelería holandesa, y seguimos compartiendo a través de Mums and Kids.

mums and kids

 

12 + 3 = 15

Nonnevotten

Nonnevot

Llegó febrero, y otra oportunidad de sumarnos al desafío de Flor de Mums and Kids y su Calendario Fotográfico. Al igual que el mes anterior, la foto elegida para este mes, tiene que ver con la gastronomía holandesa: Nonnevotten.

Son típicos de la provincia de Limburg, especialmente durante el Vastelaovend, en criollo, Carnaval. Y como el mes de febrero, para mi siempre estuvo relacionado al carnaval y los corsos de mi pueblo, no podía dejar pasar estar oportunidad de ponerme “manos a la masa”.

En Rotterdam celebran el Carnaval durante el verano, mientras que el Carnaval de febrero es más típico de las zonas católicas de los Países Bajos. De hecho, la traducción literal de Nonnevot sería “nudo de monja” haciendo alusión al nudo que llevaban las monjas franciscanas del convento de la ciudad de Sittard (1600-1700), de donde son originarios.

Cuando encontré la receta, me resultó muy familiar, pues es la masa básica de las rosquillas (donuts), e incluso lleva manteca de cerdo, que en mis pagos llamamos grasa fina. En las panaderías argentinas también se puede encontrar esta masa frita, pero en forma de bolas, algunas veces están rellenas con crema pastelera o dulce de leche, y son popularmente conocidas como “bolas de fraile” ó “suspiros de moja”. Sin embargo en mi casa siempre las hacíamos con forma de “patitas de chancho”.

El Carnaval holandés se suele celebrar en las escuelas, y los peques asisten disfrazados, pero también se organizan “parades”. A ver si tenemos suerte y BW nos lleva a ver alguna.

En mi pueblo, apenas terminaban las fiestas, había rumores de comparsas. Todos los años, cada comparsa, escogía un tema y customizaba a su escuadrón. Enero suele ser un mes muy caluroso en mi pueblo, así que generalmente las comparsas ensayaban sus “pasos” (ritmos) al atardecer. Después que el regador pasaba a “apagar” las polvareda de las calles de tierra, se escuchaban las primeras baterías y redoblantes, poco a poco iban llegando las risas de los niños, y finalmente comenzaban los “ensayos”.

Así transcurría todo el mes de enero (vacaciones estivales), tratando de finiquitar la faena durante la mañana, para que quedaran las siestas libres para juntarse a bordar lentejuelas y pegar purpurina. Las más habilidosas cortaban y cosían los trajes de tafeta. Y finalmente llegaba la tardecita, para sentarse con el mate en la vereda, y ver los ensayos.

En mi casa eran bastante restrictivos, así que nunca me dejaron bailar, pero eso no me privó de ver los ensayos, y de que mis abuelos nos llevaran a ver los Corsos del Pueblo. A mi prima hermana, si la dejaban participar, y cada año iba vestida de ninfa o mariposa, tirando besos desde la carroza donde iba la candidata a reina de los corsos.

Y llegaba febrero, las propagadoras de las esquinas, anunciaban los corsos. Todo estaba a punto, y podías comprar botes de espuma y cachiporras de plástico. Por las siestas los niños inflaban bombitas de agua, y se las lanzaban a los que pasaban por la calle. Algunos vecinos jugaban al carnaval a puro baldazo de agua. Hacía muchísimo calor, pero había que disfrutar al máximo, febrero era el último mes de vacaciones, y después de la quema del Rey Momo (fin de los corsos), llegaba el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma, y siendo el mes más corto del año, en un descuido llegaba marzo y había que volver a clases.

En China no había carnaval, pero sí Año Nuevo Chino, el Baile del León y toda la parafernalia para espantar a los malos espíritus, casi carnaval, esa mezcla de lo pagano y lo religioso, del bien y del mal.

Y por esas vueltas que tiene la vida, hoy estamos en otro rincón del mundo, donde celebran el Carnaval con bastante frío, pero no con menos color.

En mi pueblo el Carnaval sabía a algodón de azúcar y frutas caramelizadas, ahora sé a que sabe el Carnaval holandés.

Y ya saben, pueden pasar por el blog de Flor, y conocer a un montón de gente linda que se ha sumado a este desafío.

mums and kids

12+3=15

Dutch Calendar

Oliebollen de Nochevieja

 

 

Cuando leí el nuevo reto de Flor de Mums & Kids, supe que esta sería mi revancha!!! Este es el segundo año consecutivo que Flor invita a participar de su Calendario Fotográfico. Lamentablemente el año pasado tuve que abandonar mi Calendario Chino, pues nuestra nueva realidad me había superado, y no pude con todo.

Pero aquí estamos nuevamente, no solo para acompañar a Flor y conocer a un montón de gente linda a través de la fotografía, sino que también, para aprender un montón de cosas nuevas.

Este año, Flor sugiere algunas categorías y he escogido “Gastronomía”, aunque creo que me decantaré por la pastelería holandesa. Y la verdad me hace mucha ilusión, pues espero contar con la ayuda de mi Santo (marido), BW.

Como muchos de ustedes saben, BW y yo, nos conocimos en China, en el otoño del Año de la Rata (2008), y aunque nuestros planes siempre fueron quedarnos en China, el año pasado decidimos mudarnos a  los Países Bajos para que nuestra pequeña hija tuviera mejores oportunidades.

BW ha nacido y se ha criado en la cosmopolita Rotterdam, donde la variedad gastronómica es bastante amplia, debido a la influencia de muchas culturas diferentes, y aunque a mi Santo le encanta la comida asiática, sus dulces preferidos son los holandeses.

Así que este fin de año, como la tradición manda, BW preparó las tradicionales Oliebollen de Nochevieja, utilizando una receta familiar de varias generaciones. Creo que lo único que se ha modificado con el tiempo en esta receta familiar, ha sido la levadura, pues antes usaban levadura fresca artesanal, que luego la Oma (abuela) de BW varió en un poco de levadura fresca que conseguía en la panadería amiga, pero ahora solo pudimos conseguir levadura en polvo.

Y en eso consiste la primera foto de nuestro calendario, las Oliebollen caseras que preparó el hombre de la casa para celebrar la Nochevieja.

¡Y ustedes se preguntarán a que saben!

Pues, para serles franca, se parecen mucho a (por no decir, son…) los buñuelos de manzana y pasas de toda la vida, solo que estos llevan dos clases diferentes de pasas de uva: pasas de uva comunes y pasas de Corinto, que son muy pequeñitas y bastante dulces. Se sirven como postre o bocadillo (snack), y mientras algunos los acompañan con champán otros los acompañamos con café o té.

El origen de estos buñuelos, o bolas de aceite como lo indica su traducción literal (olie = aceite y bollen = bolas), se remonta a las tribus germánicas, que solían prepararlos para celebrar el Festival del Yule (Júl).

Tengo que reconocer, que pese a que en Argentina solemos comer buñuelos todo el año (tanto de acelga como de manzanas), estas bolas son bastante calóricas. Lo cierto es que una vez al año, y durante el invierno, creo que no le hacen mal a nadie (¡Júrenmelo! Llevamos 3 días comiendo Oliebollen).

Y la nota de humor la puso Antoinette, que cuando servimos los Oliebollen y la invitamos a probar uno, nos miró muy seriamente y dijo “No! No! I don’t like it!!!”, y después se come unos bocadillos chinos de arroz glutinoso, como si supieran a gloria.  Ya saben… “sobre gustos, no hay nada escrito”.

Y no dejen de pasar por el blog de Flor, y visitar a toda la gente linda que se ha dispuesto a compartir este nuevo reto.

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Mums & Kids