53 Semanas [8]

Reverdeciendo

“Nunca es tarde cuando la dicha es buena”, solía decir mi abuela. Así que con un poco de retraso, aquí la foto de la octava semana de este 2015  -que parece que tiene prisa-.

Esta imagen es de esta mañana, fuimos con Antoinette al almacén del pueblo a comprar azúcar negra. A la peque le encanta esta aventura, y se dedica a explorar el almacén de punta a punta, se quiere comprar todo, y va cambiando de opinión a medida que encuentra otras cosas más interesantes. Siempre volvemos con huevos Kinder y con las golosinas que la dependienta le regala.

Pueblito lindo es mágico, y lo único que podría criticarle son sus baos camperos y su falta de veredas. Hoy el día está precioso, pero huele a… criadero de cerdo/pollo. Si tuviera escuela, me quedaría a vivir aquí para siempre.

 

 

 

53 Semanas [7]

tea tima

Un poco tarde, pero aquí estamos con la foto del desafío 53 semanas, y si quieren ver un montón de fotos lindas pueden darse una vuelta por el blog de Paula, La Punta del Obelisco.

Esta semana fue la previa, a una semana con un montón de reuniones, así que teníamos “pre-reuniones”, llegué al jueves con la cabeza llena de información, completamente “overloaded”, sin poder sacar nada en limpio, porque en las “pre” no está todo dicho.

Por otro lado, tengo que reconocer que estoy bastante desacostumbrada a los parientes, tampoco nunca fui muy fanática, pero a veces me cuelgo mal, y me olvido que todos los días hay alguien que espera a la peque con mucha dedicación, siempre le tiene algo preparado, ya sean cajas vacías para hacer trenes, o papeles de colores, o como dice mi niña, “surprises” y “presents”. Y en mi “bola”, me olvido de agradecer, o de avisar que llegamos un poco más tarde, y es que en esta cultura, eso que para nosotros es un hecho o lo damos por descontado, tipo “una abuela dedicada a los nietos”, es un tanto diferente.

Había escuchado cientos de veces lo de “concertar citas” para ver a los parientes, pero no fue, hasta ahora mismo que nos está pasando, que no tomé conciencia de eso. Por ejemplo, este fin de semana tenemos el cumpleaños de la prima de BW, y recibimos la invitación casi un mes antes, por supuesto que yo no confirmé asistencia, porque “claro que vamos a ir”, su mamá es la madrina de Antoinette, siempre vamos a sus cumpleaños, etc. BW que se supone que es el que sabe que tiene que hacer, tampoco confirmó, y todo el mundo se andaba preguntando porque no íbamos.

En el caso de los abuelos, parece que el día miércoles suele ser el día que ellos comparten con los peques, porque al menos en esta parte de los Países Bajos, es el día que hay solo media jornada en la escuela.

Así las cosas, nosotras tenemos que agradecer un montón a la Oma, que nos espera todos los días, con un montón de actividades super divertidas para Antoinette, y no hay nada más lindo en el mundo, que las ricas meriendas en la casa de la Oma, después de un día ajetreado.

53 Semanas [6]

Rotterdam

Erasmusbrug

 

6 semanas ya!!! Y yo, con el pescado sin vender (prefiero ahorrarles todos los detalles). Una semana más sumándome al desafío de Paula, la chica de La Punta del Obelisco.  Y como esta semana hemos vuelto a nuestras rutinas, después de que la peque estuviera unos días “pachucha” (gripe), he decido mostrarles una foto de la ciudad donde “rutineamos”: Rotterdam.
En la foto pueden ver el Eramusbrug -Puente de Eramo-, y es que en esta ciudad, Don Erasmo ha sentado huella. El puente de marras fue diseñado por el arquitecto holandés Ben van Berkel, y cruza el río Nieuwe Mass -Nuevo Mosa- conectando el norte con el sur de Rotterdam.
Don Eramo de Rótedam, como se le conoce en español, fue un filósofo neerlandés nacido en Rotterdam en 1466, hijo de un sacerdote y una sirvienta. Su padre se encargó de que recibiera educación, y su vida fue muy rica en conocimientos, viajó a Inglaterra, estudió teología en Italia y fue un arduo defensor del pensamiento libre, y por ende un ferviente opositor de toda institución autoritaria que impidiera desarrollar dicho pensamiento.
Erasmo de Róterdam siempre me ha parecido un sujeto fascinante, y su obra “Elogio de la locura” es uno de esos clásicos que todo el mundo debería leer.
En Rotterdam, la Universidad también lleva su nombre, y por ende el Hospital Escuela.  Y en nuestro día a día, Don Erasmo nunca pasa desapercibido, siempre de algún modo u otro toca nombrarlo.
Ayer al mediodía, después de recoger a Antoinette de la escuela, nos fuimos a tomar nuestra colación frente al río. La verdad el día estaba bastante gris, pero no hacía mucho frío, así que nos quedamos un rato sacando fotos, hasta que Antoinette se durmió y nos pusimos en marcha a la casa de la Oma. Es solo cruzar la calle, y ya tenemos la estación del metro, esta parte del metro es subterránea, así que el Puente de Eramo desaparece a medida que bajamos en el ascensor, lo curioso es que en un par de estaciones más adelante, donde ya podemos ver el paisaje desde las ventanillas, el Puente vuelve a aparecer.
Rotterdam

Erasmusbrug

53 Semanas [5]

playtime

“Play-time”

 

Esta semana nos hemos quedado en casa, curando una gripe que no se quiere ir. Ha nevado casi a diario, pero también tuvimos ratitos de sol. Antoinette se ha pasado muchas horas jugando solita, y me hace pensar en lo afortunada que fui de criarme con mi prima hermana (fui hija única hasta los 8 años).

Mi prima y nuestra amiga N. también eran prácticamente hijas únicas, así que teníamos la excusa perfecta para juntarnos en mi casa y jugar por horas.

No sé si tendremos más hijos biológicos, pero me encantaría que Antoinette tuviera herman@s de crianza, para pelear, para jugar y divertirse.

A Antoinette su imaginación nunca la deja sola, su perro fiel, hace piruetas y ella lo felicita “good boy”, es imposible jugar solo con tantos amigos (imaginarios).

53 Semanas 2015 [4]

Crochet & Books #pueblitolindo #winter #january #books #crochet

Aquí mi aporte al desafío “53 semanas”, propuesto por Paula de La Punta del Obelisco. Y esta foto, que a simple vista parece tan sencilla, en realidad, contiene varios proyectos.

Por un lado, es la foto del proyecto “53 semanas”, pero también está mi proyecto de Crochet-Terapia; nuestro proyecto de leer un libro de papel por semana (que incluye la misión de buscar y encontrar este libro de papel a buen precio) y también es la foto para el desafío de Mariana de Florcita, quien en su página de facebook me nominó al The Art Chain, a fin de publicar durante cinco días el trabajo de uno, e invitar a otra persona a hacer lo propio.

Mi proyecto de Crochet-Terapia sigue en su etapa de maceración, pero pronto pasará a su segunda etapa, que espero poder compartirla pronto por aquí.

Nuestro proyecto de leer un libro de papel por semana, va -como dirían mis alumnos- ¡Viento en Popa!. Y es que esta semana he encontrado una super oferta, y por la módica suma de un euro y medio, me traje a casa el proyecto de Miriam Samson.

La autora ha publicado este libro llamado “Haal de oorlog uit het kind”(2009) –Editorial Clavis-, donde los verdaderos protagonistas son los niños que viven en zonas de guerra. El libro es un compilado de cartas, dibujos y recetas, hechas por niños de diferentes países que han tenido la terrible experiencia de vivir en zonas bélicas.

La iniciativa del proyecto es destinar un euro por cada libro vendido, en favor de estos niños. Y fue justamente un euro y medio lo que pagué por un bonito libro encuadernado en tapas duras, y lleno de imágenes que me han hecho pensar en todo lo que los adultos le debemos a la infancia.

El libro tiene algunos textos en inglés, pero otros en holandés, así que BW nos ha leído los testimonios en nerlandés, y los hemos escuchado atentamente, como si se trataran de cuentos, y nunca mejor dicho, la realidad supera la ficción. Hemos mirado sus fotos de garabatos cientos de veces, y cada vez que lo re-vemos descubrimos cosas nuevas.

Me hizo pensar en una de mis mejores amigas, que sobrevivió a la guerra de los Balcanes (1995), y a mi misma, cuando chica y frente a la posibilidad de que mi papá, como si fuera un número de conscripto más, tuviera que prestar servicio militar en combate durante la guerra de las Malvinas (temblábamos cada vez que venía el cartero).  Me hizo pensar en todas las lágrimas de mi abuela, porque tenía un hijo en combate y otro a punto de ir. Me hizo recordar a los períodos de oscurecimiento, a esos tiempos, de mis primeras memorias, cuando la policía caminera nos hacía bajar del auto y lo revisaban completo, y que no fueran a encontrar un libro de los que estaban prohibidos, o que no tuvieran tu nombre escrito en su lista. Ojalá mi hija -ningún hijo- nunca tenga que dibujar y relatar este tipo de cosas.

La autora del libro es de origen judio-alemán y junto a su familia tuvo que huir a Sudáfrica durante la segunda guerra mundial. Si hacen click sobre su nombre, van a encontrar un texto biográfico en español.

En el libro también han participado los cocineros holandeses Herman den Blijker  (Rotterdam) y Pierre Wind  (La Haya).

Y el último proyecto de la foto, pero no el menos importante, es la lectura de la cría. Esta semana sumamos el libro Welterusten, Kleine Beer, sobre un osito que no puede dormir. Y así podemos seguir hablando, de esos temas abstractos que mencionaba en la entrada anterior, sobre dormir, apagar la luz, y lo más abstracto aún pero no menos real, los sueños y las pesadillas nocturnas.

The Cat who came in off the roof, de la clásica autora holandesa Annie M. G. Schmidt, que es la María Elena Walsh holandesa.

Y de eso va esta semana, mientras afuera hay lluvia, viento y tormenta -también tuvimos nieve el fin de semana-, adentro nos cobijamos con libros y crochet, mi peque se recupera de algo que parece ser un brote de rubeola y yo materno mientras BW trabaja como un descocido (este lunes estuvo en 4 países en un solo día: Croacia -Zagreb, Split y en una isla pequeñita que no recuerdo el nombre-, de ahí a Alemania, luego Amsterdam para finalmente llegar a casa (Bélgica) a la hora de la cena).

 

53 Semanas 2015 [3]

 

Red China Blues - Jan Wong

Red China Blues – Jan Wong

 

La foto de la semana, siguiendo el desafío de Paula, ha sido una super oferta que encontré en las rebajas de Zeeman, una tienda que suele tener todo tipo de cosas a buen precio.

BW es adicto a la lectura, pero bastante quisquilloso a la hora de comprar un libro. Como no le gusta la ficción, y en inglés leemos más o menos lo mismo, muchas veces preferimos la versión digital. Pero lo cierto es, como dijera mi amiga Mónica, que el “peso del libro en las manos, no tiene comparación”.

Los libros nuevos son bastante caros en Holanda, pero se pueden conseguir a muy buen precio los usados. Claro, que todavía estoy a años luz de poder encontrar buenos libros a buen precio en holandés 🙂

Y ahí estaba el lunes pasado, revolviendo una caja llena de ofertas, y mientras iba separando medias de lana de frutas de fieltro, empezaron a aparecer algunos libros y revistas.

Inmediatamente reconocí el libro de Jan Wong, lo leí en español hace años, y se lo había comentado muchas veces a BW, sobre todo, cada vez que hablábamos con uno de sus compañeros de trabajo, que había vivido durante aquellos años en China, cuando en Shanghai no había casi autos, y era muy común cruzarse con hordas de ciclistas en todas las calles.

Wong es una periodista china-canadiense, que en su juventud, supo ser una fanática seguidora del Maoísmo, a tal punto que abandonó sus estudios, para ser una de las primeras extranjeras en enrolarse en la Universidad de Beijing como estudiante.

Ya en China, las consecuencias de la Revolución Cultural fueron cambiando el parecer de Wong, y en este libro, que es un tanto autobiográfico, también puede contar en primera persona lo que fue la masacre de la Plaza de Las Puertas del Cielo, donde oficiales comunistas acribillaron a estudiantes a balazos, y muchos de sus cuerpos nunca aparecieron.

Por supuesto que de todos estos temas no se habla en China, y generalmente son temas que despiertan muchísima curiosidad en los extranjeros.

Y ahí lo tengo al marido, ensimismadísimo leyendo Red China Blues. Y ojalá podamos cumplir uno de nuestros propósitos para este año, volver a la lectura intensiva del libro de papel.

53 Semanas 2015 [2]

siesta

La foto de esta semana resume, una pequeña, pero importante parte de nuestro día a día. La hora del descanso, un pequeño “break” que divide nuestro día en dos. Ese ratito que la peque desconecta para recargar energías, y arrancar la tarde “fresca como una lechuga”. Y ese ratito que me regala para hacer esas cosas que requieren concentración: leer un libro, organizar papeles, etc.

La siesta es sagrada en el campo. Y Antoinette siempre las ha hecho en el sofá, rodeada de artilugios que va acumulando mientras reniega de cansancio. Porque en la foto se la ve plácidamente dormida, pero esos ratitos antes de entregarse a los brazos de Morfeo, suelen ser los más irritables. Empieza a pedir cosas del tipo “el libro amarillo”, “el puzzle de Hello Kitty”, sigue con las preguntas de los “bueyes perdidos”, ¿Dónde está fulanita? ¿y sultanito?.

En China todos los niños duermen la siesta, en los jardines de infantes suelen tener camas (pero también se estila colchonetas en el piso), y después del almuerzo, se van todos a dormir de 12 a 2. El almuerzo suele servirse entre las 11 y 11.30 AM. Y a las 12 PM comienza a sonar una música suave invitando al sueño. A las 2 de la tarde suelen poner música festiva para despertarlos.

Las escuelas -en general- y las universidades tienen dormitorios, así que de 11.30 a 13.30 también se hace un “break” para almorzar y descansar. Mis alumnos universitarios solían venir a la primera clase de la tarde con la marca de la almohada en la cara 🙂

BW también hace siestas cuando está en casa, y todo el mundo piensa que esta es una tradición mía, pero lo cierto es que yo jamás dormí siesta (de hecho la odiaba), porque fui a una escuela de jornada completa, donde las clases de extensión eran a la siesta, quizás de ahí mis hábitos costureros, tejedores, lectores, scraperos de la siesta jajaja

Nuestra pequeña familia de tres, adquirió los hábitos siesteros en la China 🙂 Donde queda totalmente desubicado querer hacer alguna actividad entre las 11.30 y las 2 de la tarde. La gente come y se “echa una siesta”, aunque muchos lo hacen directamente con los brazos apoyados sobre el escritorio, o como el dueño de la tienda de conveniencias que lo hacía sobre el mostrador, y después de las 2 de la tarde podías ver la marca del mostrador en su frente, muchos otros se van directamente a su casa y vuelven después de las 2.

Los chinos tienen toda clase de argumentos sobre la importancia de la siesta. En los niños para que tengan mejor rendimiento en los estudios. En las mujeres para mantenerse jóvenes y no arrugarse. Y en los hombres para mantener la virilidad jajaja Jamás se me hubiera ocurrido decirle a un chino que las siestas son un invento español o latinoamericano, ya saben que ellos, con sus cinco mil años de historia, seguro que lo hubieran retrucado, diciendo que el emperador Qin ya había firmado un decreto ordenando la siesta obligatoria en el año 521 antes de Cristo jajaja

Por lo demás, todos los padres de hijos chiquitos, saben lo importante que son las siestas!!!!!

53 Semanas 2015 [1]

Los Reyes Magos

Los Reyes Magos

 

¡Arrancando un nuevo reto! 53 Semanas de Paula Visne, la chica de La Punta del Obelisco. Ideal para la gente que gusta de la fotografía y los retos tranquilos. Como dice Paula, una vez por semana, publica lo quiere, donde quiere, cuando quiere. Así que quedan todos, formalmente, invitados.

Nuestra primera semana en particular, ha estado marcada por la llegada de Los Reyes Magos, sus Majestades han estado en las rebajas (un anillo con luces, unos autitos de plástico y el ski-overall de las rebajas de H&M), pues aquí en Holanda, venimos desde mediados de noviembre dando la lata con Sinterklaas, que llegó con regalos el pasado 5 de diciembre, justo cuando ya estábamos dando clases de “paciencia” con el bendito calendario de Adviento. Y después hubo de todo, Papa Noël, el Niño Dios, etc etc.

Poco a poco, los bloques de Lego, se han ido transformando en la casa de los muñequitos de Playmobil, primeros unos heredados de BW y sus hermanos, y después otros que le hemos ido comprando en las ofertas, particularmente los animales, que son los preferidos de Antoinette.

El año pasado, hemos comprado nuestra primera Natividad (pesebre), pues en China nunca conseguimos una. Y desde que pusimos el arbolito, Antoinette se ha pasado jugando con todos sus integrantes. Al principio solo teníamos un pequeño set de la familia hecho en madera, de las tiendas Tiger, pero un día apareció BW con los Reyes Magos de Playmobil.

Antoinette puede pasarse horas jugando con sus muñequitos y autos, los Reyes Magos se han deslizado cientos de veces por el tobogán de plástico, y han ido y venido de la casa de la Oma infinidades de veces.

El anillo de plástico con luces, me ayudará a desarmar el arbolito, pues tiene unas llamativas luces intermitentes para cuando Antoinette extrañe las luces del árbol. Desde muy chica se va a la cama con una linterna, para cuando se despierta por la noche. Más de una vez, BW o yo, solemos despertarnos encandilados por la linterna de Antoinette, que pregunta insistentemente si es hora de ir a la escuela o no. Nuestra hija tiene una fijación particular con la luz.

El overol es super práctico para entrar y salir de casa, a ella que le encanta jugar a la pelota con el padre en el jardín, los fines de semana. O para cuando nos damos un paseo por el campo, generalmente los sábados por la mañana antes de ir al supermercado.

Así que infinitas gracias a sus Majertades de Oriente, por tantas horas de juego, y por todas las que podrá disfrutar con los regalos que le han traído.

Ahora solo pido que me deseen suerte, así puedo volver a meter en sus respectivas cajas todos los artilugios de navidad: arbolito, libros, natividad, etc.

¡Buena semana para todos!