Antoinette: 23 Meses:)

Casi 2 años, 3 veranos juntos, 2 vacaciones en Zhangzhou:) Hemos vuelto después de la ajetreada mudanza. Me sorprende su capacidad de adaptación, en muchas cosas se parece tanto a BW. No habla mucho, pero es muy precisa. Tiene una ensalada rusa de idiomas, aunque entiende los 3 que escucha a diario, y alguna que otra frase que el padre repite y repite en su lengua materna.

Cuando no me ve grita en chino: mama ne? 妈妈呢? Mamá donde estás? Seguramente porque cuando estoy trabajando, Li le pregunta, dónde está mamá?

Ha dejado de decirle “papa” a BW y simplemente lo llama “Bob”. Así que ahí andamos los dos repitiéndole todo el día “papá Bob”. Nos mira y dice “papa”, y afirma con la cabeza, pero cuando se le pierde de vista o necesita algo grita “Bob”. Y esto es porque una de mis amigas siempre le pregunta “dónde está Bob?” (Yo no le digo Bob a BW, yo lo llamo “Velázquez”, es que en nuestra primera cita se la pasó toda la noche hablando de las pinturas del pintor español Diego Velázquez)

Cuando Antoinette ve que estoy preparando la mesa dice: “A momeeeee”.

Los benditos 3 días que duró la mudanza, anduvo de fiesta, M. -mi alumna (lo cual es invaluable de mis alumnos porque ellos estás en vacaciones de verano por 2 meses) vino a cuidarla y distraerla mientras yo terminaba de poner cosas en cajas. Saludaba a todo el mundo, y andaba de ayudante de las personas que vinieron a desarmar los muebles -para bajarlos por la escalera de un quinto piso y subirlos de la misma forma a otro quinto piso-.

Por las noches terminó exhausta, así que se durmió de un tirón a eso de las 10 de la noche y había que despertarla al día siguiente, pero al ver que estaba M. se le dibujaba una sonrisa y le estiraba los brazos para que la saque de la cama.

El nuevo departamento en el campus está a medias, aún sin cocina y el baño parece de utilería, tiene ducha pero nunca la conectaron y tampoco hicieron lo propio con el termotanque. Protesté bastante para que pusieran en condiciones los aire acondicionados y al final decidí volver a Zhangzhou y dejar todo como estaba, apenas abrí unas 10 de cajas de las 50 en las que empaqué mi vida china.

Antoinette hace las cosas como si fueran rituales, sube al avión, se sienta en su asiento, se traba sola el cinturón de seguridad -yo solo se lo ajusto-, saca los “book” -revistas- y los mira una y otra vez, muerde su “tete” -chupete- cuando la altura y las turbulencias bloquean los oídos (generalmente pide el chupete para dormir, pero también cuando la gente la empieza a estresar), y saca su “cup” cuando pasan las chicas para que le den “agua” (seven-up).

Cuando llegamos a Xiamen, después de buscar nuestro equipaje y su coche, ella camina rápido por el pasillo buscando a “Bob”.

Ya en la casa va directamente al cuarto donde le cambiamos los pañales y saca todos sus juguetes del placard.

Cuenta en chino ” yi, er, san” (1, 2, 3) y salta. Y se sabe muchos juegos que le enseñan Li y mis alumnos.

M. mi amigo de siempre me ayudó con la mudanza, la verdad es que ese tipo de gestos desinteresados uno nunca los termina de agradecer, al igual que mis alumnas que también vinieron a ayudar, y que gracias a ellas todo fue más rápido y eficiente. Y mientras Antoinette las veía como se pasaban las cosas entre ellas, ella también trataba de ayudar.

Mi bebé pequeño se va haciendo más independiente, y durante los días de mudanza se dormía sola, sin cuentos ni canciones. Pero ya de vuelta en Zhanghou tiene padre y madre a disposición las 24 horas del día:)