Antoinette: 29 meses

A cierta personita no le gusta la carne, así que para que reciba las proteínas necesarias, además de las que consume provenientes de la soja, lo que hacemos es cocinarle suculentas sopas de pollo o de res, con toda clase de verduras, que son siempre bienvenidas.

En la foto está probando si la sopa está caliente, se acordó un poco tarde de controlar la temperatura, ya casi había terminado su almuerzo.

Siempre que vamos a cenar a un restaurante solemos pedir para Antoinette la sopa de maiz, que es bastante ligera, porque en general las sopas chinas son bien proteicas, ya sean las de pescado o de cerdo, que además suelen ser también picantes.

BW pensaba que la peque iba a resistirse a comer la sopa que hice ayer, porque era un poco más consistente de la que suele comer a diario, pero al igual que el monje budista de la leyenda de la sopa fo tiao qiang (佛跳墙), Antoinette ni siquiera pudo resistirse al aroma y desde ayer andaba dando vueltas por la cocina y hacía “mmmmmmm”.

Aprovechando que estamos de vacaciones, tengo un poco más de tiempo y ganas de cocinar, hemos inaugurado la temporada de sopas, aquí no hace tanto frío como en Ningbo, pero igual dan ganas de comer algo calentito. Y ayer me puse manos a la obra e hice una sopa de pollo y calabaza, que en realidad incluyó un montón de verduras:) Así que mientras Antoinette tomaba su sopa le contamos una leyenda.

Según cuenta la leyenda china, cierta vez un maestro viajaba con sus amigos, y llevaba toda su comida en un recipiente de porcelana de los que se utilizan para almacenar el licor de arroz. Y cada vez que se disponía a almorzar, calentaba su botellón de porcelana a fuego abierto y el aroma que desprendía era sumamente exquisito.

Cierto día, al llegar a Fuzhou, la capital de la provincia de Fujian el maestro y sus amigos estaban acampando cerca de un templo budista donde había muchos monjes meditando, cuando éste se dispuso a almorzar. Preparó el fuego y puso su damajuana a calentar.

A los monjes budistas que viven en los templos no se les permite comer carne, pero uno de ellos se dispuso a saltar la muralla  a fin de poder degustar tan delicioso manjar.

Fue así que uno de los amigos del maestro, poeta, dijo que incluso Buda hubiera saltado el muro para poder comer la deliciosa sopa.

Y fue así como esta sopa recibió el nombre fo tiao qiang (佛跳墙) que literalmente se traduce “Buda saltando sobre una pared”

Según la creencia popular china, la sopa es tan deliciosa, que ni siquiera los monjes budistas vegetarianos pueden resistirse a comerla.

Nuestra sopa es muchísimo más modesta que la famosa sopa fo tiao qiang, que suele incluir muchísimos ingredientes, desde jamón hasta brotes de bambú, e incluso otros ingredientes bastante criticados por la forma en que son capturados, como es el caso de las aletas de tiburón. Pero no por eso menos exquisita:)