Antoinette: 34 meses

No, no la hemos metido en una caja. Pero ganas no nos faltaron. Es la primera vez que Antoinette ha pasado 3 semanas sin ver a BW, y aunque a diario nos conectamos a skype, y ella -si quiere, tiene ganas o interés- juega, habla o interactúa con él, esta vez no se lo dejó pasar y le ha pasado una factura enorme.

Me dió mucha pena por los dos. Por ella porque no sabía que más pedirle al padre. Por él, porque ha hecho todo lo que ella le ha pedido, y más.

Desde la última entrada, me dediqué la semana completa a temas administrativos -burocráticos-, llevándomela a todos lados, cosa que a ella le encanta. Además, cada día salimos a cenar con amigos para despedirnos, de hecho arreglamos para ir al mismo lugar cada vez, porque tiene un espacio de juegos ideal para los peques.

Disfrutó la semana completa a más no poder, haciendo todas las cosas que le gustan. Hasta que llegó BW.

El día antes de que llegara el padre, fuimos a una oficina del centro donde se hace el examen de salud que es requisito para el nuevo permiso de residencia. Le llamo oficina, porque no es precisamente un hospital, es un lugar donde tras pagar una suma de dinero, te hacen un par de estudios (análisis de sangre, radiografía, ecografía, electrocardiograma, y una revisión general), y finalmente te entregan un certificado o libreta con un reporte. Ese fue uno de los días más calurosos en mucho tiempo, y según una página china de reporte meteorológico, aquel día -jueves 4 de julio- Beilun, nuestro pueblo, era el lugar más “caliente” en todo China.

El reporte estaría listo para el día siguiente por la tarde, así que ni bien BW llegó fui al centro a retirarlo. Cuando volví todo parecía normal, los encontré jugando en el suelo con los legos. Por supuesto ella estaba feliz, y se pasó la tarde dándole indicaciones -que se siente aquí, no así no, así. Noooo! Aquiiiiiiii! Nooooo! Asiiiiiii!-. Esto se le suele pasar después de unas horas, y todo vuelve a la normalidad.

Pero… esta vez no se le pasó en varios días.

Habíamos planeado empacar todo el domingo, y así no volvernos locos. BW quería empezar el sábado, pero viendo el panorama y esperando que se le pasara un poco la cosa a la cría, decidimos dejarlo para el domingo. El domingo nos levantamos muy temprano, y cada uno se instaló en una habitación, donde estaba todo listo para meter en las cajas.

Cuando Antoinette se despertó desayunamos juntos, y nos dimos cuenta que la cosa seguía. Así que mientras el padre estaba con ella, yo seguí guardando cosas. A la hora de la siesta volvimos a duplicar la mano de obra, y por la noche ya teníamos todo listo.

El lunes por la mañana el contenedor llegó con una hora de retraso, y el conductor del camión no estaba muy seguro de poder encontrar el camino. Quería que uno de nosotros lo acompañara, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a hacerlo. Así que finalmente BW le explicó el camino con el google map, le imprimió un par de mapas y fue así como llegó un día después a destino, sano y salvo, con todas nuestras cosas.

Todo este tipo de cosas estaban previstas en mis planes, pero BW vive en otra realidad de China, así que siempre se enoja por las mismas cosas. Se supone que era una empresa de mudanzas, pero no tenían herramientas, ni nada que les permitiera agilizar el trabajo.

No tengo muchas cosas, eran 50 cajas livianas, que podrían haber sido 25 muy pesadas. Vinieron amigos a ayudar, así que en menos de una hora, todo estaba ordenado en el contenedor.

Nuestro avión debió haber salido a las 5 de la tarde, pero salió casi a las 10 de la noche. Así que en el aeropuerto tuvimos “fiesta”, hasta que se quedó rendida a eso de las 9 de la noche y no se despertó hasta que aterrizamos en Xiamen.

Dormida en el taxi, durante el trayecto al aeropuerto de Ningbo, con una foto suya que le regaló la señora que la cuidaba. Y su amado Wawa, que ya debería darse unas vueltas en la lavadora. 
Ambos, padre e hija, padecen los veranos chinos. 
La Diva del Chupete. No quiero cantar victoria antes de la gloria. Pero le acabamos de sacar el chupete. De hecho, ayer ha dormido su primera siesta y su primera noche completa sin chupete. Era ahora o nunca. 
Antoinette está altísima. Le encantan los animales. A. encontró un cachorro abandonado en la calle, y se lo trajo a la casa. Así que Antoinette se nos escapaba para verlo. Y cuando A. nos venía a visitar con el perro, ella los recibía con los brazos abiertos. Quizás más adelante pueda tener su propio perro, pero ahora realmente necesito ordenar todo esto, que como podrán imaginar es un CAOS. 
Mi bebé pequeño… casi 35 meses!