Antoinette: 35 meses

Casi 3 años! Antoinette sigue tomándose su tiempo para todo. Estos días están siendo bastante difíciles. Descubrir que hay cosas que hay que aceptar, también le está costando. Hace rato que dejé de leer temas sobre que se espera de los críos a determinada edad, sin embargo es inevitable “comparar”, y a veces cuando comparto información con otras mamás que tienen peques de la misma edad, veo que tienen un montón de cosas en común con Antoinette. Y entonces me repito mentalmente, debe ser la edad. 
Recuerdo que el pediatra nos había dicho que fuéramos viendo -comparando- a Antoinette con peques de su misma edad, que vivieran a nuestro alrededor. Esto en un principio me pareció terrible, pero poco a poco entendí cual era la idea. Y con un poco de sentido común las cosas empezaron a tomar forma. 
Todavía no tenemos los resultados de los análisis genéticos, pero sé que este será solo el primer paso, independientemente de los resultados tendremos que hacer los exámenes neurológicos también. Yo busco respuestas que quizás nunca encuentre, y me cuesta aceptar lo que hay. En ese sentido nos parecemos mucho con Antoinette. 
Ayer ella no se sentía bien, hace varios noches que apenas dormimos. Para despejarnos un poco, bajamos a la playa. El tiempo estaba raro, parecía que fuera a largarse una lluvia torrencial en cualquier momento, sin embargo era solo una llovizna muy fina pero persistente. No hacía calor, pero mientras caminábamos por la vereda que baja a la playa, donde la vegetación es abundante, la humedad era sofocante. Fue cerca del mediodía, así que la playa estaba casi desierta. A eso de las 2 de la tarde, cuando emprendimos el regreso, empezaron a llegar los vendedores de cocos y mangos. 
Verde, siempre verde… el camino que baja a la playa. 
En la otra orilla, está la compañía donde trabaja BW
Antes de llegar a la arena, hay césped, bastante bien cuidado y limpio. 
La arena está muy descuidad, sucia, llena de basura. 
Entre Xiamen y Taiwan hay muchísimas islas e islotes. 
Antoinette corrió durante un buen rato, por supuesto después no quería volver a casa. Nos habíamos llevado el coche -la carriola-, por si se dormía, pero no, prefirió jugar y jugar. Estaba fascinada con tanta agua. Y cada vez que pasaban algunos peques corriendo, ella se quería ir con ellos. 
Su necesidad de interactuar con otros críos crece día a día, siempre está tratando de invitar a otros a jugar. Así que creemos que la escuela será muy positiva para Antoinette. Estoy segura que le gustará, lo que me da un poco de miedo, es el nivel de violencia que hay en muchos peques, porque claro, les pegan y gritan bastante. Pero también entiendo que poco a poco tendremos que ir saliendo de nuestro “lugar de confort” y empezar a experimentar el mundo real. 
Lo que más le está costando a Antoinette estos días, es aceptar que el padre se va por las mañanas a trabajar. Ella entiende perfectamente lo que es ir a trabajar, porque conoce y recuerda las oficinas, tanto la del padre, como la que yo tenía en la universidad. Y sabe que es ahí donde trabajamos, y que no se pueden tocar las cosas, ni abrir los cajones, que hay que sentarse y esperar. A veces también jugamos con ella a la “oficina”, y ella se despide con su bolsa y sus llaves para ir a trabajar. Sin embargo, eso de que BW se va y no la lleva, le queda clavado como una espina. 
Por las tardes el padre vuelve, y es la gloria. Y entonces jugamos los 3, a la oficina, o nos sentamos en el sofá y ella nos prepara té, o nos sirve la comida que prepara con sus verduras de plástico. Y en algún punto volvemos al tema, de que BW se tiene que sentar acá, no no no, mejor allá. Hasta que llega la hora de los libros, y nos vamos a dormir. O a tratar de dormir un poco. 
El resto del día lo pasa bastante bien, separando las cosas por colores. Ordenando una y otra vez sus cosas. Mirando sus libros. Todavía no he podido terminar de ordenar sus juguetes, así que va jugando con las cosas que van saliendo poco a poco de las cajas. Y algunas veces se entretiene con las cosas que le gusta jugar y sabe que no son juguetes. En fin… 
Estos días los estamos viviendo con mucha intensidad. Reunificar la familia. Reunificar nuestras cosas, que aunque carecen de valor material, tienen un profundo valor afectivo para nosotros. Encontrar cada uno su espacio en nuestra nueva casita china. Antoinette lleva una semana sin chupete, y no es un detalle menor. Se fueron terminando etapas, fuimos cerrando casitas -3 en un año-, ahora comienza una nueva etapa para nosotros 3, justo unos días antes de que Antoinette cumpla 3.