Plumeria:)

Zhangzhou sigue repleta de flores, y es que hay plumerias por doquier:) Esta especie aunque originaria del continente americano, se ha esparcido por toda Asia. Al punto de formar parte de la mitologia y de las ceremonias budistas e indues. 

Recuerdo haber visto en Bali (Indonesia) a las mujeres llevarlas no solo en el cabello sino también en sus canastos como ofrendas. Aunque la variedad que más abunda en Bali es la de las flores blancas y ellos las llaman kamdoja. 

foto tomada de google
En chino la llaman “緬梔花” y en Filipinas “calachuchi”:) Es la flor nacional de Nicaragua y en la lengua nahuatl la llaman  “sacuanjoche”. Su nombre cientifico “plumeria” le hace honor al botánico frances Charles Plumier -de la Orden de los Mínimos- quien recorrió el continente americano de punta a punta descubriendo nuevas plantas y especies:) 
Charles Plumier -foto tomada de google-
Se utiliza mucho en perfumeria, por su aroma intenso y dulce, similar al de la vainilla:) 
En mi vida todo de alguna manera está conectado, asi que abrir las ventanas por las mañanas en Zhangzhou y sentir el perfume me hace divagar en esa asociasión de ideas que me transportan a todos los lugares que visité y en los que vi este generoso árbol de flores nobles. 
Aprendí a amar Nicaragua a través de la escritora nicaraguense Gioconda Belli, que hoy en día es una de las pocas mujeres que empuña el poder femenino y el fuego de la escritura sin hacer divergencias o clasificaciones -que separen o dividan-, sino que unifica el género y nos alienta a luchar por nuestros ideales. 
Gioconda Belli -foto tomada de google-

Ceibo – Erythrina crista-galli

Este árbol que también ronda por doquier en Zhangzhou y sus alrededores, no solo da sombra en el patio de mi escuela o las veredas de mi pueblo, sino que su flor es la flor nacional de Argentina.

Tiene un leyenda muy bonita, y este es otro de los nombres que me gustaba para mi peque “Anahí”.

Anahí era una indiecita guaraní que por su ferocidad los españoles quemaron en la hoguera, y a la mañana siguiente se encontraron con un frondoso árbol repleto de flores rojas.

Pata de buey – Bauhinia forficata

Ya en Hong Kong me había encontrado con algunos árboles “familiares”, pero ahora en Zhangzhou los tengo por todos lados. 
En mi pueblo hay muchísimos árboles, muchos son nativos de la zona -región chaqueña-, y fueron duramente explotados durante largo tiempo sin ser reforestados. 
A mi abuelo C. siempre le gustaron los árboles, y lo he visto cultivar diferentes clases: cítricos, frutales, de sombra, ornamentales, etc. 
Mi padrino es carpintero, y mi papá puede hacer todo tipo de cosas con madera. Desde bretes y mangas para los corrales, hasta portones y tranqueras. 
El olor que desprenden determinados árboles, sobre todo los que tienen abundante resina, me transportan a mi pueblo. 
Pero este árbol, que en mi pueblo es conocido como pata de buey, pero muchos lo llaman pata de vaca, me recuerdo particularmente a mi abuela Marta. 
Mi abuela padeció diabetes toda su vida, y para mantener la glucosa controlada solía hacerse infusiones con las hojas de este árbol.