Matching – Juego de Correspondencia

En una entrada anterior había publicado un DIY sobre unos contenedores de plástico, y ahora vuelvo a usar los mismos contenedores, para hacer este juego de correspondencia.

Estos contenedores en particular, están reciclados de las ciruelas pasas que usualmente compramos, pero se podría utilizar cualquier tipo de envase plástico vacío, que sea seguro para los peques (no tóxico/con los extremos desafilados, etc).

En la tapa, le hice un corte como si fuera una alcancía. Y por esa ranura se pueden ir metiendo las piezas. Se trabaja la motricidad fina (sobre todo si las figuras son chiquitas), y es una divertida manera de aprender colores, figuras geométricas, números, letras, etc. 
 

 En este tipo de actividades también se trabaja la motivación y la confianza/seguridad, por eso es importante hacerlos bastante sencillos, poco a poco, y a medida que los peques los van “controlando” mejor, se puede ir haciéndolos un poco más complicados.

En el caso de Antoinette, como sigue escuchando tres idiomas a diario (chino, inglés y español), nos aseguramos de que primero entienda las instrucciones (que además las aprende en lengua de señas). En esta actividad solo trabajamos con las figuras geométricas y los colores. Eran solo 3 piezas, así que entendió rápidamente de que iba la actividad, este tipo de motivación nos sirve para pedirle que se comunique con señas si quiere “más”, si “terminamos”, a decir “por favor”, “gracias”, etc.

En uno de los frentes hay que pegarle la figura con la que tiene que coincidir, también se le puede escribir el nombre de la figura o del color. En esta actividad no usamos letras, la idea era solo trabajar con las figuras geométricas y los colores (amarillo, rojo y azul). 
Corté en cartulina 3 cuadrados, 3 círculos y 3 triángulos. Este tipo de juegos se puede hacer con todo los peques, no son exclusivos para peques con necesidades especiales. Aprender jugando es una herramienta sumamente útil. Y hasta los 6 años, los niños absorben absolutamente todo, después de los 6, aprender requiere un esfuerzo extra. 
Si se trabaja solo con las figuras geométricas, entonces se puede cortar una misma figura en diferentes colores. Y si se trabaja con los colores, se pueden cortar diferentes figuras en un mismo color. 
Podemos ir contando las piezas a medida que las insertan por la ranura, podemos escribirles los números en las figuras para que los vayan absorbiendo. 
Esta semana hemos hecho más cosas, y pensé que tendría más tiempo para compartir un poco más, pero la realidad es que algunos días, apenas alcancé a repetir las actividades de los terapeutas. Aún tengo que organizarme mejor con el tiempo. 
Tenemos una mesa chiquita, con una silla cómoda para ella, y ya entendí que por más que fuéramos a hacer solo 3 actividades, tengo que prepararme 5 o más. Lo ideal es que tengamos todo a mano para que no se distraigan. Pero a veces pasa que no se enganchan con una actividad, y entonces no podemos salir corriendo a buscar otra cosa. De ahí la sugerencia de preparar varias actividades -y tenerlas a mano-, aunque se vayan a realizar 2 o 3. 
Espero que les sea útil, o al menos que los inspire para hacer muchas actividades con los peques de la casa 🙂

Apuntes sobre autismo

La maestra de Antoinette preparó un plan de trabajo especialmente diseñado para ella, y yo me emocioné. Ella nunca trabajó con chicos con necesidades especiales, y con lo ocupada que está, me sorprendió gratamente que haya tomado esta iniciativa. Mi única expectativa era que Antoinette compartiera con otros peques un rato. Pero que tenga sus propias actividades programadas, es un plus que se agradece infinitamente.

En solo un par de semanas le tomó el ritmo, y tiene casi cronometrado el tiempo que Antoinette le dedica a algo y cuales son sus preferencias. Antoinette se entretiene con figuras geométricas para encajar, rompecabezas y tarjetas para memorizar. Ahora “trabajan” en “usar el material por turno” y “volver a ordenar las cosas en su lugar”. 
En las últimas Jornadas Internacionales de Montessori (The Natural Child) que se celebraron en Portland (Oregon – USA), Z. quedó impactada con Judith Snow, y me comentó que fue esta mujer y su postura frente a la inclusión, lo que la inspiró a trabajar con Antoinette en clase. 
Hablamos durante casi una hora, y fue volver a vivir cada uno de esos momentos que me congelaron el alma, como cuando a las 20 semanas de embarazo, nos confirmaron que Antoinette tenía una malformación en el cordón umbilical y que sobre este diagnóstico no había suficiente información. O como cuando trataba de alentar a BW en el taxi de camino al aeropuerto, después de haber escuchado el diagnóstico. 
La mamá de Z. fue la primera persona, que dejó lo que estaba haciendo, y me pidió que le explicara en detalle todo sobre nuestra hija. Y en casi 4 años, fue la primera vez que sentí que alguien me escuchaba, sin poner cara de agobio, sin sacarle importancia, a algo que para nosotros, es TODO un tema. 
Ese día charlamos sobre todas las palabras que condicionan a una persona diferente: Dis- capacitado (sin capacidad), IN-válido (sin), MINUS-válido (menos), todas palabras con una connotación negativa. Palabras que comienzan con un NO. 
Yo no quiero que mi hija crezca con una idea negativa sobre su condición, no hay nada malo, ella no ha hecho nada malo, y también creo que es una gran oportunidad para las personas que nos rodean, tener la oportunidad de incluir en sus vidas a una persona con capacidades diferentes. 
Ese mismo día, con la mamá de Z. (la maestra de Antoinette), terminamos viendo un video de Aimee Mullins: La oportunidad en la adversidad. (Si hacen click en el link, pueden ver el vídeo de TED con subtítulos en español, y una breve referencia sobre el disertante, también en español). 
También hace unos días, en un comentario, compartía con una persona a quien quiero mucho, el tema de cuanto duele la ignorancia. De todos los prejuicios y comentarios inapropiados, de las miradas, de la falta de respeto hacia los demás. 
El día que nos dieron el diagnóstico de Antoinette, para no mi no fue el fin, sino todo lo contrario, fue el comienzo de algo, para lo cual no estaba preparada, y que seguramente iba a exigir de mi, mucho más de lo que pudiera imaginar. 
Desde ese día, y hasta el día que finalmente pude hablar con la mamá de Z., que terminó siendo uno de esos días cuando finalmente pude ver la luz, y me pude ver realmente desde otra perspectiva, nadie, absolutamente nadie, ni siquiera la familia, preguntó que es lo que Antoinette tiene exactamente. Y justamente por eso, no me extraña que tanta gente ignore lo que es el autismo. Tanta gente relacione a las vacunas, siendo que es un síndrome neurobiológico que afecta a una persona en su período embrionario. Con un barrido de cerebro, se puede ver exactamente que parte del cerebro los autistas utilizan para pensar, para pensar diferente. 
Y buscando información que nos guíe un poco, para tratar de descifrar que tipo de “pensante” es Antoinette, con una foto completa de como se activan sus sentidos (cuando come salsa de tomate, cuando la ponemos en su cama para dormir y siente el olor de sus cosas y se le ilumina la cara de felicidad, y hace esos sonidos “placenteros”, cuando se conecta con los perros y los gatos como solo ella puede hacerlo), me encontré con Temple Grandin: El mundo necesita todo tipo de mentes
El viernes Antoinette estaba trabajando con una de las terapeutas, y BW estaba viéndola fascinado por todas las cosas que hacía, y aún viviendo esta situación -tan implicado- como lo está haciendo, no se daba cuenta que todas esas acciones repetitivas que Antoinette hace pueden ser encausadas en actividades que le permitan aprender cosas, y que ella necesita estar ocupada la mayor parte del tiempo posible, para que el “causa-efecto” la estimule en el proceso de aprendizaje. Y en este sentido la escuela hace un trabajo increíble.

En ese mismo momento, otra de las terapistas nos orientaba con una charla, y nos preguntó sobre los autistas en nuestra familia, y fue ahí cuando recordé que el primo hermano de mi mamá (sus respectivas madres son hermanas), es el presidente de APAdeA, la Asociación Argentina de Padres de Autistas.

J. en una nota del diario La Nación (Los enigmas de Ignacio, mi hijo autista.) explica como fue descubrir que I. (que ahora tiene 28 años) era autista.

El autismo siempre estuvo ahí, mucho más cerca de lo que imaginaba, sin embargo no había hecho nada para involucrarme, por eso entiendo perfectamente que nadie pregunte, que muchos ignoren, porque no hemos sido educados para eso, porque ignoramos.

Hay un libro muy interesante (tengo que ver si está traducido al españo), se llama “A history of Autism” escrito por Adam Feinstein, publicado en el año 2010.

La película sobre la vida de Temple Grandin, también aporta mucha información sobre lo que es el autismo.

Nos queda un largo camino por recorrer, y no podemos hacerlo sumidos en la ignorancia. Mi cabeza está llena de preguntas sin responder, pero no puedo perder tiempo, tengo que maximizar las habilidades de Antointte, para construir sobre eso. Y aunque suele ser desgastante, es sumamente gratificante ver sus progresos 🙂