Beijing: Ginkgos en otoño

Es otoño en Beijing, y para mí, fines de octubre y principios de noviembre es la mejor época para visitar la capital del norte. Aunque no me gustan para nada las ciudades grandes, creo que si me gustaría vivir un tiempo en Beijing, y recorrer todos sus rincones:)

Como no podía ser de otra manera -en esta época del año- más allá de sus famosos cielos grises y la polución de cada día, tuvimos un fin de semana de CIELO AZUL:)

 foto tomada desde el taxi, ayer domingo, al mediodía:) 
El viaje desde Ningbo fue en un vuelo de Air China, que tras el “retraso de rigor” no tuvo la mejor idea que almacenar mi equipaje con un cargo de pescado fresco. Mi maleta llegó a Beijing completamente empapada y oliendo a pescado. Todo estaba absolutamente mojado. 
La oficina de reclamos parecía una broma, una chica tratando de calmar las fieras y ofreciendo maletas nuevas y un reintegro de 20 euros. En mi valija no había nada de valor, pero cada cosa que teníamos dentro, era absolutamente necesaria. 
Cuando finalmente hice mi descargo, yo no quería ni maleta nueva ni dinero, puse todas mis cosas en unas bolsas de plástico resistentes que tienen, y me encaminé a la salida. Una de las chicas se ofreció a acompañarme y explicarle al taxista a donde iba. Grande fue nuestra sorpresa al salir, pues nos encontramos con una demora de una hora para tomar un taxi:( 
Ya en el hotel, y pese a que habíamos llamado para avisar que llegaría más tarde de lo acordado, me recibieron con una sonrisa y un “ha perdido la reserva”. No puedo imaginar mi cara de eso momento, pero cuando pedí hablar con el gerente, me pidieron 10 minutos para solucionar mi problema. 
En menos de 5 minutos estuvimos completando el ingreso y subieron nuestras bolsas. Y cuando ya estuvimos instaladas, comenzaron las tareas para acondicionar la habitación de manera tal que BW pudiera entretener a Antoinette allí, mientras yo estuviera en la Consejería haciendo el curso. 
El hotel es de la cadena Holiday Inn, y está muy cerca del aeropuerto. Es una zona bastante nueva, hay muchas construcciones en pleno proceso. 
BW llegó a media noche, y nos fuimos a dormir. Por la mañana temprano, después del suculento desayuno chino, emprendí viaje dejando a la cría con el padre. 
Fideos fritos, huevo, salchichas, croquetas de arroz y café
En Beijing tomar un taxi es una odisea, al menos para mi, que cuando llego a una gran ciudad me desoriento.  Los taxistas no me parecen tan amables como en Ningbo, y además te preguntan a donde vas, para ver si les conviene o no el viaje. 
Imagen tomada de una calcomanía que el taxista llevaba pegada
Para evitarme malentendidos imprimí la dirección, con tanta mala suerte que el taxista se leyó todo mi papel y a mitad de viaje empezó a protestar por la “operación emperador”, diciendo que los españoles estaban tratando injustamente a los chinos. Y a cada cosa que me decía, yo apelaba al “disculpe, pero no le entiendo”. 
Por suerte fue llegar, y el ambiente en la sala de recursos de la Consejería es muy ameno. Hay muchísimos libros, gente muy agradable. Muchas personas habían viajado desde diferentes ciudades de China para participar de las actividades. 
A la hora del almuerzo, dos chicas españolas que viven en Beijing me invitaron a almorzar y pasamos un rato super entretenido. 
Mis fotos no le hacen justicia a lo lindo que es el lugar
El domingo por la tarde tuvimos tiempo libre para disfrutar un poco, y decidimos ir a Sanlitun. Como queríamos ver la ciudad, tomamos otro taxi, y así poder ir viendo lo cambiada que está Beijing desde la última vez que estuvimos -2009-. 
El contraste de las hojas amarillas de los ginkgos con el resto de los follajes aún verdes, le dan un aspecto especial a los parques y paseos. 
 Ya en Sanlitun nos dimos unas vueltas, tomamos té, le dimos la merienda a la cría, y después de un par de horas había que volver a la ardua tarea de encontrar un taxi y encaminarnos al aeropuerto. 
Ya en el aeropuerto disfrutamos de un atardecer precioso, nuestro avión despegó a horario y a las 11 de la noche estuvimos en nuestra casita china, preparándonos para ir a dormir:)