Contando estrellas…

Hoy recibí un mensaje de mi mejor amiga china, diciendo que nuestro jefe, Wu laoshi, había muerto en un accidente. Me embargó una tristeza infinita, y por un momento me llené de recuerdos, de la primera vez que entré a su oficina, y me impresionó su amabilidad y don de gente.

Wu laoshi era un chino del norte, alto, robusto como un roble, muy diferente al prototipo que todos imaginamos o conocemos de un hombre chino. Hablaba con voz pausada, y su acento norteño era inquebrantable.

Todos lo admirábamos muchísimo, porque siempre estaba embarcado en algún asunto interesante, yéndose a Estados Unidos para hacer una maestría, haciendo ejercicio a diario para mantenerse saludable, escribiendo algún libro, etc.

La primera vez que nos vimos, lo primero que me preguntó fue si había comido y me preparó té, me habló sobre su familia, y cuando nos despedimos me dio dinero. Mi amiga, que también era mi jefa, me explicó que al día siguiente era feriado, y que lo mejor era aceptar el dinero así podía comprar lo que hiciera falta esa misma noche. Con el tiempo entendí, que los chinos tienen otro concepto del dinero, muy diferente al nuestro, y siempre le estuve agradecida, no por el dinero, sino por el gesto. Por preocuparse por una persona que apenas conocía.

Pasaron los años, y muchísimas veces almorzamos juntos en la cantina de la universidad. Muchas veces almorzábamos en silencio, y solo intercambiábamos sonrisas. Y creo que lo apreciaba, porque aunque hubiera mesas vacías, siempre se acercaba y me preguntaba si podíamos compartir la mesa.

Se que hay un lugar especial para las personas como Wu laoshi, y me sabe tremendamente injusto, que una persona tan buena como él, tan dedicado, se haya ido así, sin más, dejando a su esposa y a su único hijo de 14 años, sin consuelo.

Y hoy, sigo contando estrellas, porque cada vez que mire al cielo, se que en alguna de esas estrellas que brillan resplandecientes, está la sonrisa contagiosa de ese hombre generoso, que me supo dar una cálida bienvenida, a ese lugar, que por algunos años, fue nuestra casa.

Hasta siempre Wu laoshi…

Nowruz

Nowruz, que se traduce literalmente como Nuevo Día,  es el Año Nuevo del Calendario Persa, que se celebra justo el día del equinoccio de primavera, el 21 de marzo, de este lado del mundo. Z. la maestra de Antoinette es de ascendencia persa (iraní) y con la llegada de la primavera celebra su Año Nuevo.

Y como ella y su familia, son muy especiales para Antoinette, decidimos hacerles unas tarjetas para saludarlos en esta fecha tan especial, celebrada por la comunidad persa por más de tres mil años.

En nuestras tarjetas, pusimos uno de los símbolos que suelen decorar la mesa persa durante esta festividad: peces. Y también como el número 7 es muy representativo, pegamos 7 pescaditos.

Lo más simbólico de este festival, es sin lugar el Haft Seen: La preparación de una mesa, que incluye siete cosas que comiencen con la letra “Seen” del alfabeto persa.

Algunas de esas cosas suelen ser: Seeb (manzana), Sabseh (pasto), Serkeh (vinagre), Samanoo (una comida típica), Senjed (una clase de fruta), Sekke (monedas) y Seer (ajo).

Y el plato típico para esta fecha suele ser arroz cocido con hierbas y pescado ahumado.

La escuelita Montessori le ha dado a Antoinette la oportunidad de conocer muchas cosas nuevas, y pensamos que es una buena idea que siga yendo a una escuela Montessori en Holanda. Sobre todo, porque tendrá que aprender un idioma nuevo, así que al menos, que el método escolar siga siendo familiar para ella.

Ya nos pusimos en contacto con la escuela Montessori de la ciudad donde viviremos, y ella podría comenzar el próximo 12 de mayo, si logramos terminar de traducir y legalizar la vida china, que nos está tomando su tiempo.

Estos días nuestra vida está reducida a: las terapias, la escuela y hacer trámites. Qué no es poco!!!

Siempre aparecen cosas nuevas para preocuparnos, eso es inevitable. Antoinette se ha venido quejando que le duelen las rodillas, y hemos detectado una especie de sobrehueso en su piecito izquierdo. Así que volveremos al especialista que le hizo los primeros estudios en Hong Kong allá por el 2011. Como estoy harta/cansada de preocuparme, ya directamente me ocupo. Así que ni bien advertimos este problema, pedimos un turno con el especialista.

Hay cosas que me resultan difíciles de explicar con palabras, pero ojalá pudiera trasmitirles la importancia de una  SONRISA. Aún en esos momentos, en que uno anda arrastrando el alma en penas. Esto se lo tengo que recordar a BW todo el tiempo, para que nuestra hija no note nuestro cansancio. Para ella una sonrisa, significa que todo está bien. Y eso es lo único que me importa.

Las terapias traen nuevos aprendizajes, y estos estimulan la confianza, y como en la vida, tiene un lado bueno y otra que hay que gestionarlo. Así que como está más independiente, también quiere resolver más cosas por sí misma, o quiere elegir que hacer y que no, y a veces todo no se puede. Así que vamos haciendo un poco y un poco, que a mi, lo de negociar no se me da. No sé porque, no creo que tenga que negociar algo con mi hija, podría charlarlo, explicarle porqué hacemos una cosa, escuchar su opinión o sus quejas de porqué no quiere hacerlas, pero las terapias hay que hacerlas sí o sí, aunque duela.

En el patio de la escuelita en Hong Kong hay un montón de cosas para jugar, cosas sencillas, como bicicletas, autitos, monopatines, pelotas. Y en los recreos, los peques pueden jugar con esto. A Antoinette le encantan, porque claro, no es lo mismo andar en bici en la escuela, que hacerlo en casa. Así que entre recreo y recreo tenemos “drama” cuando toca volver al aula.

 Como este año me dispuse disfrutar más, y la verdad que es todo un desafío, trato de que todos los días, estemos donde estemos, hagamos al menos una cosa que nos guste muchísimo. Como por ejemplo, visitar las librerías, o contar los días para el Viernes de Libro, que es cuando Antoinette se puede comprar un libro.

Paseamos, entramos a las tiendas. Poco a poco Antoinette interactúa más, así que siempre encuentra alguien con quien intercambiar “gustos”. 

Esta que pasó ha sido una semana bastante buena, y eso lo tengo que escribir, para cuando tengas días “de los otros”, y sienta que hace mucho tiempo que las cosas buenas no me pasan a mi. También tengo que reconocer que soy una persona con suerte, y que la perseverancia es mi mejor aliada a la hora de hacer que las cosas funcionen.

Esta semana teníamos todo listo para ir a Guangzhou, pero ya en el aeropuerto, después de varias horas de espera nos cancelaron el vuelo. BW está obsesionado con esto de los trámites, y que yo iniciara el trámite de mi pasaporte en el Consulado de Guangzhou, era un tema de vida o muerte para él. Era ya muy tarde, y la mayoría de los pasajeros estaban desbordados. Así que pensé que lo mejor era volver a casa, y lo más temprano posible volvería sola al aeropuerto a tratar de tomar el primer vuelo que saliera, y llegara a la hora que llegara, iba a tratar de hacer lo imposible por iniciar el trámite.

Llegué al aeropuerto a las 5 de la mañana, pero la oficina del primer vuelo a Guangzhou todavía estaba cerrada. Ni bien abrió conseguí un pasaje, y la promesa de un vuelo puntual. En el Consulado tenía turno a las 9.30 de la mañana. Pero la niebla que nos cubre durante esta época del año, me daban pocas chances de llegar a tiempo. Pero como dije antes, por una cuestión de suerte, a las 9:15 de la mañana ya estaba esperando mi turno en el Consulado.

Me registré en el Consulado, y pude hablar con el Cónsul para explicarle los motivos de mi apuro, pero como no todo puede ser perfecto, me comentó que ese día el sistema que carga los datos no funcionaba. Que estaban sin sistema desde el lunes, y ya era jueves.

Les dije que me arriesgaba a esperar hasta el viernes, y me dijeron que ni bien el sistema volvía me llamaban. Bajé a tomarme un café, y antes de terminarlo me llamaron porque milagrosamente el sistema comenzó a funcionar. Así que pude ingresar el trámite del pasaporte y del nuevo documento de identidad.

En Guangzhou, la humedad y el calor era un bochorno que te quitaba el aire. Me hizo recordar a mi pueblo, a esos minutos antes de que se largue a llover torrencialmente. Y así fue, mientras esperaba en el banco para pagar un estampillado, vi como la gente empezó a correr, mientras que otros abrían sus paraguas, y un monzón bastante fuerte cubrió la ciudad por un buen rato. Cuando salí del banco, ya se podía respirar, y con el correr de las horas, la temperatura descendió 10 grados.

Guangzhou 
Aeropuerto de Guangzhou
Así que ya estamos un paso más adelantados con nuestros trámites, y ahora solo nos resta esperar a que todo salga, para finalmente volver a presentar todo en el otro consulado. Trato de no pensar mucho en esto, simplemente cuando hay que hacer algo lo hago lo más rápido que puedo y así podemos seguir enfocados en lo que realmente importa. 
Antoinette sigue disfrutando de sus rutinas, ella siempre encuentra algo con que entretenerse, siempre descubre algo nuevo con que maravillarse. 
Los niños tienen esa cosa maravillosa de reponerse completamente con unas horas de sueño, aunque hayan tenido un día malo o ajetreado. Y para mi hija, el día sigue dividido por esa reparadora siesta, de la cual suele despertarse llena de energía y sonrisas. 

Y cuando volvemos a la isla, y vuelven nuestras rutinas de escuela, también vuelven mis rutinas de ama de casa, y aunque no le he terminado de encontrar la vuelta a esto, aunque sigo pensando que necesito un trabajo aunque sea de media jornada, trato de seguir haciendo cosas que me permitan descubrir y aprender cosas nuevas.

En mis descansos y entre tazas de té, sigo enganchada a las fotos y mis manualidades, cada viernes, una foto para el Florar Friday. 
Y ahora gracias a Roville me engaché con el #drawingalongmarch de Gemma de Wasel. Un dibujo por día. Dibujos sencillos, y los que más me gustan son los doodles. 

Y así van pasando nuestros días, entre mandados y viajes. Y aunque a veces el cansancio hace estragos, la consigna es Never Give Up!!! -No bajar los brazos!!!-.

Y aunque hay días en los que me tomaría una damajuana de varios galones del más puro licor de arroz, siempre encuentro el momento para el slowdown -bajar la velocidad-, repensar las cosas y volver a aliarme con mi mejor aliada, la perseverancia del Never Give Up.

Nota importante: Quiero responder todos los comentarios de las entradas anteriores, pero solo necesito un poquito de tiempo. Muchas gracias por su visita, por su tiempo, y sobre todo por sus lindas palabras. 

Flores

La verdad, las flores nunca me habían llamado mucho la atención. Yo soy más del verde, así que las platas que cuidamos en casa son: bambú, potus, lazos… Plantas bastante resistentes, pero que también hacen su aporte, purificando el aire de la casita donde vivimos.

Cada vez que mis alumnos me regalaban ramos de flores, con lo caros que son, yo solía recordarles, que prefería que me regalen plantas, porque las puedo conservan más tiempo, y porque son más eco-friendly que los arreglos florales envueltos en cientos de papeles, con lazos y purpurinas, perfume artificial y todas esas cosas que después hay que tirar a la basura.

Y mis plantas, son mis plantas, y para mi tienen el mismo valor que tiene una mascota para sus dueños. Son parte de mi día a día, y Antoinette lo ha ido absorbiendo, y es muy cuidadosa con ellas.

En mi casa siempre hubo flores, pero las cultivábamos para llevarlas al cementerio: claveles, crisantemos, gladiolos, calas, etc.

Sin embargo, a través de la fotografía, empecé a ver/mirar las flores de otra manera. Y con un poco de reticencia, he logrado, cada viernes, comprar un par de flores. De algunas no sé el nombre en español, así que hay pocas posibilidades de que vaya a recordar el nombre en chino.

Pero en las últimas semanas, las flores han ido ocupando un lugar en nuestra casa. Ya sea en la ventana de la mini-cocina, o sobre la mesa del comedor. Poquitas flores. En floreros hechos de frascos reciclados. Con agua fresca cada mañana.

En el barrio tenemos una pequeña florería, que una vez por semana, tiene flores frescas. Así que viernes de por medio, compramos un ramito de algo…

Y desde hace un par de viernes -también- participamos en Instagram del Floral Friday. Una iniciativa de Emily del blog The Startup Wife.

Así que si alguien tiene ganas de ver fotos lindas, sacar fotos lindas, disfrutar de una rica taza de té mientras la luz de la tarde entra por la ventana de la manera justa, ya sabe que puede sumarse a este proyecto. 

La hora del té

Para muchos la hora del té, es tipo 5 de la tarde. Para otros, a las 3. Para mi no hay una hora exacta, cualquier momento del día es bueno para reponer energías con una taza de té.

Generalmente me levanto cuando BW cierra la puerta, por supuesto me despierto con su despertador a las 5 de la mañana, pero como el marido no se lleva bien con las mañanas, y anda por la casa como un elefante en un bazar, prefiero dejarlo solo, con sus espacios, con sus tiempos.

No debería criticarlo, porque es un santo. Literalmente. En todo el sentido de la palabra. Solo diré que mi hepersencibilidad matutina a los olores, hace que nuestras mañanas sean incompatibles. Cuando BW se levanta de la cama, lo primero que hace es preparar el café, bien fuerte, como para levantar a un muerto. Y luego se mete al baño y se da una ducha con su jabón líquido, que me hace contar los segundos hasta escuchar el ruido de la puerta cerrarse, y entonces corro como una paseída al baño, para abrir la ventana y  que se ventile.

Entonces comienza “mi mañana”. Yo suelo tomar café, pero a media mañana, casi nunca en el desayuno. Mis mañanas siempre comienzan con té o mate cocido, desde que tengo uso de razón. Así que lo primero que hago, es poner el agua a hervir, y después me preparo un termo té negro, que suele acompañarme mientras hago mis quehaceres.

Mis días están llenos de “tea time”, de los “cinco minutos” de La Virginia. Y como aún no me he podido comprar un mueble para ordenar mis bártulos del té, los guardo como tesoros en unos baúles abajo de la mesa.

Cuando estoy triste (o mejor dicho, tengo rabia!) tomo té, cuando estoy contenta, también.

La cultura del té es tan vasta y variada, que se que no me va a alcanzar la vida para aprender o experimentar todo. Pero cada vez que visitamos un lugar, yo no me puedo ir, sin investigar un poco los rituales de su té.

Cuando estamos en Hong Kong, los lunes por la tarde, tenemos un rato libre para nosotras. Aunque tengo que reconocer que soy yo, la que orquesta los planes. Y Antoinette ya comienza a rebelarse jajaja Le dan berrinches antes de subirse al taxi, o no se quiere bajar del taxi y la tengo que bajar con ayuda del taxista jajaja Por supuesto que lo hacemos todo con humor, ya saben que las cosquillas nunca fallan.

Este lunes pasado, nos arriesgamos un poco y fuimos a otra parte del archipiélago. Es un lugar bastante conocido por nosotras, pero se que si se lo hubiese planteado a BW, me hubiera dicho que mejor no. Pero allá fuimos las dos, y nos perdimos un poco en unos mercado callejeros de Prince Edward, con la finalidad de comprar un poco de lana merino para tejerle un chaleco.

Había buscado información por internet, y las explacaciones de como llegar al lugar no me resultaron muy claras, pero no perdíamos nada (más allá de perdernos). Y nos recompensaríamos con un buen té en el Hotel The Peninsula.

Antoinette había dormido una buena siesta, así que salimos un poco tarde. Le pregunté al primer taxista si nos llevaba a Kowloon, y me miró como si fuera Jack el destripador. Entonces le pedí que nos acercara hasta una calle donde los taxistas de Kowloon, esperan para volver a la península.

Llegamos a Prince Edward y empezamos a recorrer, en busca del edificio donde se supone estaba la tienda de lanas. Finalmente lo encontramos después de perdernos un rato en un mercado de mascotas y plantas.

Teníamos el tiempo en contra, y la hora volaba. Compramos la lana que necesitábamos, y emprendimos nuestro viaje al Hotel. En The Peninsula, sirven el té hasta las 7 de la tarde, pero la realidad es que a las seis y media, ya te miran medio raro.

Nosotras llegamos a las 6 en punto!!! Y nos acomodamos en una mesita, Antoinette por supuesto quería ir a explorar todo. Pero logré convencerla de que nos tomáramos un té, a cambio de prestarle mis lanas.

El lugar es muy bonito, es una pena que no haya podido sacar buenas fotos. Ya poco y nada quedaba de luz, y la gente comenzaba a irse. Al rato que nosotras llegamos, comenzaron a encender las velas. Y entonces la hora del té se termina, y comienza la hora del cocktail.

En Hong Kong hay cientos de lugares donde tomarse un té o un café, pero el The Peninsula, es uno de los pocos lugares donde lo sirven al estilo inglés (colonial).

 Ellos tienen sus propios blends, y por la tarde sirven el Afternoon Tea, de todas maneras uno puede pedir el tipo de té o café que desee.

Al sentarse te traen el menú, y uno puede elegir el servicio dependiendo de la cantidad de personas. Como es abundante, solo pedimos para una persona. Había lo clásico: sándwiches, scones con mermelada de frutilla y crema, y unos dulces.

La gente es sumamente amena, pero no te agobian como en otros lugares. El ambiente es muy relajado y tranquilo, y se nota que la mayoría de las personas eran residentes de la isla, aunque había algún que otro turista. Todo el mundo estaba muy distendido charlando, y poco a poco se fueron despidiendo.

Es un lugar sumamente recomendable, así que si visitan Hong Kong, no se pueden perder la hora del Té en este famoso hotel: The Peninsula.

El Hotel fue fundado en el año 1938 apróximadamente, y fue destruido en gran parte, durante la invasión japonesa. Sin embargo, fue reconstruido y no ha perdido su encanto. El hotel también ofrece un servicio de avistaje de la isla en helicóptero, cosa que nunca haremos jajaja No me gustan los helicópteros!

Y después de nuestro rico té, volvimos a Causeway Bay con unos chocolates amargos para BW, que no salía de su asombro cuando le contamos donde estábamos:)

También nos trajimos un poco de té en hebras para seguir disfrutando de esta experiencia en casa:)

Estos macarones rellenos con una crema de limón bastante dulce y ácida, son IMPERDIBLES!!!

DIY: Faroles chinos de Papel

Como reza el dicho “lo prometido es deuda”. Así que he aquí, nuestro farol de papel y las instrucciones paso a paso, de como hacer uno 🙂

Ya había comentado en la entrada anterior, que el pasado viernes 14 de febrero, coincidió con la primera luna llena del calendario lunar, así que la comunidad china estuvo de fiesta. Celebraron el Festival de los Faroles.

Los viernes andamos a las corridas, porque Antoinette va a la escuela a la mañana, después viene a almorzar, duerme la siesta, y volvemos a la escuela para la clase de música.

Generalmente cuando volvemos a casa, ya es la hora de preparar la cena y esperar al padre. Pero el viernes pasado, BW nos invitó a cenar, así que teníamos un ratito para pegar papelitos y explicarle un poco sobre este festival, tan importante para las personas del país donde vivimos.

Se necesita: Un par de tijeras, pegamento, cinta adhesiva, un trozo de cartulina roja y otro amarillo (o dorado).

Son muy fáciles de hacer, y la idea original la pueden encontrar aquí!!!

12.13.14

Farolillos Chinos 

Los primeros días de febrero (primer período del Calendario Lunar) nos los hemos pasado festejando el Año Nuevo Chino (o el Inicio de la Primavera), pero todo va llegando a su fin y ya va siendo hora de ir preparando los farolillos chinos. Y es que justamente este viernes 14 de febrero, coincide con el décimo quinto día del primer mes del calendario lunar, y se celebra la primera luna llena del año. 

Este acontecimiento tan especial, recibe el nombre de Yuanxiao Jie o Shangyuan Jie, Fiesta de los Farolillos Chinos (en inglés Lantern Festival). Las familias volverán a reunirse, para celebrar un banquete con mucha comida y de postre se servirá “tangyuan“, unas bolas dulces de arroz glutinoso rellenas, que simbolizan la luna. 
Y esta fiesta, también dará por terminado todos los festejos del Año Nuevo, dando comienzo al segundo período del Calendario Lunar.  

En China, el Año Nuevo Lunar también es conocido como la Fiesta -o Festival- de la Primavera (en inglés Spring Festival). Y se celebra durante 15 días consecutivos, durante los cuales hay una serie de rituales y costumbres que la mayoría de los chinos realizan con entusiasmo.

El primer período del Calendario Lunar, se llama Lichun: Inicio de la Primavera, y le sigue Yushui: Agua de lluvia. Lluvias que ya comenzaron a llegar, trayendo consigo el frío. Febrero y Marzo suelen ser meses de lluvias ininterrumpidas, y se siente la humedad y el frío en los huesos -en la mayoría de las casas chinas no hay calefacción ni horno-. De ahí la creencia popular, de que la estación más fría del año es la primavera, mientras en el sur llueve a cántaros, en el norte de China, nieva.

Los farolillos chinos son muy típicos, y casi todo el mundo los conoce. Forman parte de la decoración del Año Nuevo, pero es sin lugar a dudas, durante la noche de la primera luna llena del año, cuando cobran todo el protagonismo. 
Hay muchas historias sobre el origen de este festival, pero la idea que más ilusión me hace, es la de mantener las buenas relaciones entre las personas, entre la familia, y la posibilidad de compartir una noche de luna llena con mucha luz, como augurio de un montón de cosas positivas. 
Antiguamente eran los niños los encargados de transportar los faroles, pero la modernidad ha hecho lo suyo, y ahora el Festival de los Faroles no se representa solo con farolillos, sino que se montan unos escenarios impresionantes, donde el elemento principal es la luz. Se pueden ver todo tipo de figuras resplandeciendo en la noche y la idea principal sigue siendo la misma, iluminar la noche de la primera luna llena del año para que todos tengamos mucha salud, para que haya abundancia, buena fortuna y prosperidad.  

Así que desde este rincón del mundo les deseamos mucha luz, mucha claridad y todo eso que simboliza la luz: vida, sabiduría, entendimiento. Que este sea un año de mucha salud, prosperidad y buena suerte.

Nosotras tenemos planeada una actividad para hacer farolitos chinos con cartulina:) Pero eso se lo contaremos en otra entrada, que esta es muy especial, y es para compartir nuestra segunda foto del Calendario 12.13.14 🙂 (Puedes hacer click en el link, conocer el blog de Flor y ver muchas fotos preciosas) 

Primavera by Kokoro – Origami & Etceteras

Con el comienzo del nuevo año lunar, ha llegado la primavera (Es por eso, que al Año Nuevo Chino también se lo conoce como la Fiesta de la primavera). Y este año, nuestra primavera llegó de la mano del Kokoro -corazón- de Paola:) y todos sus buenos deseos para este año del Caballo recién estrenado. 

Hace ya un tiempo que con Paola de Kokoro – Origami & Etceteras intercambiamos mensajes, saludos y comentarios, pero justo a finales del año pasado, tenía muchas ganas de hacerle un pedido de algunas de las cosas preciosas que hace, para alegrar nuestro día a día.

Por esas casualidades de la vida, Paola me escribió y fue entonces que me animé a hacerle el deseado pedido, un poco con culpa, porque era justo fin de año, y ella estaba preparando su viaje a Argentina (Paola vive en Japón).

No me quería ilusionar, porque el correo chino no es muy benevolente con nosotros, las cosas no llegan, llegan rotas o tenemos que pagar muchísimo dinero para retirarlas. Siempre tenemos que pedirle ayuda a alguien para que podamos encontrar el correo, siempre tenemos que dar explicaciones de lo que hay en el paquete.

Pero esta vez fue distinto, aunque lo vivimos con un poco de vértigo, porque Paola me había enviado el número de la encomienda, para seguirla por internet, y un día nos encontramos con que figuraba entregada, pero pasaban los días y no llegaba a las manos de BW.

Hasta que un día, BW se dispuso a salir de su oficina para recorrerse todos los puestos de seguridad y ver si alguno de ellos había recibido la encomienda y no la había reportado.

Y ahí estaba nuestra cajita con flores, en uno de los puestos de vigilancia. Así de informal es el correo cuando quiere.

Nosotras estábamos en Hong Kong, así que BW nos sorprendió a la vuelta. Y qué alegría!!! Una preciosa caja con florcitas, nos traía la tan ansiada primavera desde Japón.

Las cosas que hace Paola y el empeño que le pone, es difícil de describir con palabras, porque recibir una encomienda suya, es una EXPERIENCIA. Una experiencia inolvidable.

Emociona infinito recibir algo de una persona tan generosa, que hace las cosas con tanto AMOR. Ella, es de ese tipo de personas que puede convertir en algo muy especial todo lo que toca.

Sus plegados de Origami, con papeles de Japón, prolijamente enlazados en cintas de raso, envueltos en papeles perfumados… Paola está en cada detalle.

Todavía no le hemos encontrado un rincón definitivo a nuestros tesoros, así que los tenemos en la cajita con flores, y de vez en cuando Antoinette me pide los “paper” para olerlos, le encanta el perfume de los papeles. Y los mira uno por uno con mucha atención y va repitiendo “eli” (elefantes de origami), “agua” (pescaditos de origami), etc.

Paola también nos mandó un cuentito en español, con lo que nos gustan los libros!!! Y con lo que nos gusta SOÑAR!!! Un cuentito que no nos cansamos de ojear, leer y volver a leer, que tiene tan rico olor!!! 
Y por la magia de las manos de Paola, y por tener un corazón tan grande, este rinconcito de nuestra casa floreció una tarde. Y tuvimos nuestro especial Sakura, con muchos pliegues de papel de Japón, y sentimos el calorcito de tantos buenos deseos, y pensamos que este Año del Caballo, no pudo haber empezado de mejor manera, de la mano de Paola. 
Estoy segura que muchos ya conocen a Kokoro, pero si no, los invito a visitar su blog y su página de facebook, donde podrán encontrar un montón de cosas preciosas: postales, origamis, washi tapes, papeles, etc. Todo hecho en Japón con mucho amor. 
Pao este es nuestro pequeño homenaje para vos, y las cosas lindas que haces!!! 
Muchas gracias Pao!!! Yo se que nunca te voy a poder agradecer lo suficiente, siempre tenés una palabra de aliento, un mensaje de amor, palabras dulces para mi hija, y valoro muchísimo recibir estas cosas hechas con tanto amor. 
Vos sabes que sueño dormida y despierta, con darme un paseo por los jardines de Kyoto, que esta última vez que estuviste, a través de tus ojos paseé un poquito, y que tu optimismo, y tu manera de ver el mundo, no hacen otra cosa que inspirarme y darme fuerzas para seguir adelante. Porque vos mejor que nadie, sabes lo que es estar lejos de la familia, viviendo en una cultura tan diferente, viendo a nuestros hijos chiquitos crecer en este lado del planeta. 
Y como te dije antes, en el mensajito, yo solo espero que todo lo que das, se te retribuya con creces, con un montón de cosas lindas para vos y para Facu. Esperamos que estes disfrutando mucho del verano argento, de tu familia y seres queridos, te deseamos unas vacaciones llenas de creatividad, y ojalá podamos vernos a la vuelta!!! 

Dim Sum

Después de vivir 7 años en Ningbo, la cultura del Delta del Yangtze se había vuelto familiar para nosotros: los horarios, los tipos de comida, las clases de té. Sin embargo en Xiamen, 800 km al sur, había que aprender todo de nuevo.

Y en eso estábamos, aprendiendo y habituándonos a Xiamen -y su vasta cultura-, cuando surgió la oportunidad de aprender más sobre cultura china, esta vez la cultura cantonesa.

De la mano de una ciudad tan cosmopolita como Hong Kong, es difícil no sentirse inspirado por aprender y tratar de entender un poco más sus horarios, comidas, costumbres, etc.

Antoinette va a la escuela -centro de atención temprana- dos días a la semana, mientras espera poder incorporarse al programa completo. Y aunque 3 de sus terapeutas son extranjeros (Inglaterra, Italia e Irlanda), los demás, al igual que todo el personal administrativo, son hongkoneses. Aprender cantones no está en mis planes, ya me cuestan bastante los 4 tonos del mandarín, como para lidiar con los 9 tonos del cantones. Pero si me gustaría aprender mucho sobre su cultura en general.

Y hay algo que es muy importante para los cantoneses, el Dim Sum. La traducción literal sería “tocar el corazón”, y se trata nada menos que de comida. Son unos platillos especiales que se sirven acompañados de té, pero que tienen toda una connotación cultural muy difícil de pasar por alto.

Si una persona visita Hong Kong, o cualquiera de las ciudades del Cantón, en el sur de China, necesita vivir la experiencia del Dim Sum.

He leído que en algunas ciudades, los restaurantes comienzan con el ritual del Dim Sum a las 5 de la mañana, y que es muy común ver a las personas mayores, después de hacer sus ejercicios, reunirse para degustar juntos té y comida.

Para algunas personas el Dim Sum suele ser su desayuno o aperitivo, mientras que en los lugares más turísticos, se puede degustar este ritual casi hasta el atardecer.

Había escuchado esta palabra cientos de veces, pero no fue hasta este lunes pasado, que al salir de una de las terapias de Antoinette, nos fuimos a recorrer un mercado callejero en pleno corazón de Central, y el ver a grupos de personas sentadas comiendo, disfrutando, charlando, me sembró la duda de este ritual y su origen.

El mercado estaba repleto de productos frescos (verduras, frutas, tofu, etc) y cosas relacionadas al año nuevo chino, y mientras ascendíamos el aroma de la comida cantonesa nos iba envolviendo.

Pude sacar algunas fotos mientras Antoinette se me escabullía de un lado a otro, y cuando vi esta guía de bolsillo sobre el Dim Sum, no me pude resistir a comprarla.

Parece ser que el origen de todo esto, fue la ruta de la seda y sus mercaderes, los que se detenían de vez en cuando a descansar, relajarse y degustar algún bocadillo. En un principio, estas delicias no se acompañaban con té, pero cuando finalmente se descubrieron las propiedades digestivas del té, el ritual se transformó en lo que hoy día podemos degustar en un Dim Sum.

Cuando uno llega a un lugar donde sirven Dim Sum, el mesero lo primero que preguntará es “para cuántas personas”, luego de acomodar a los comensales, la segunda pregunta será “qué tipo de té quiere beber”. Comúnmente se bebe té Oolong, té de Jazmín, té Poo Nei, té Daffodil o té Iron Buddha.

El mesero colocará sobre la mesa una tetera y los comensales podrán servirse el té. La etiqueta indica que antes de servirse la propia taza, hay que servirle al resto de los comensales. Y éstos a modo de agradecimiento, darán un pequeño golpe en la mesa con los dedos índice y mayor doblados.

Esta costumbre de golpear la mesa, tiene una leyenda muy antigua. Dicen que un día, el emperador Qian Long, quiso darse una vuelta por el pueblo sin ser reconocido, así que vistió como la gente ordinaria y junto a un grupo de sirvientes se dirigieron a una casa de té.

El emperador ordenó un poco de té, y quedó fascinado en la forma en que el mesero lo servía. Desde lo alto, el té descendía como una catarata en la pequeña taza, sin que se derramara una solo gota fuera del recipiente.

El emperador quiso hacer el intento, y le sirvió de la misma manera el té a sus sirvientes. Estos estaban perplejos, y no querían hacer ningún tipo de reverencia que delatara la presencia del emperador. Así que uno de ellos, simuló con los dedos de su mano “la postura de rodillas”, y dio dos golpes en la mesa, a modo de reverencia.

Y es así como nació esta costumbre tan popular entre los cantoneses, de golpear la mesa a modo de agradecimiento, cuando alguien les sirve el té.

Los platillos que se sirven en el Dim Sum son muy variados, y suelen ser cocidos de diferentes maneras: al vapor, fritos en abundante aceite o fritos en el sartén. También se sirve Congee, que es una sopa de arroz, que puede tener verduras.

El Dim Sum también incluye deliciosos postres, como por ejemplo el budín de mango:)

La próxima vez que visitemos Hong Kong -ahora que tenemos la guía de bolsillo-, iremos a por nuestro Dim Sum. A ver que tal nos va!!!

Invierno en Hong Kong

Nuestra vida se divide por semestres lectivos chinos (Septiembre-Enero/Febrero-Julio), antes porque yo trabajaba en la Universidad, y ahora porque Antoinette va a la escuela. Así que estos últimos días estamos organizando el próximo semestre lectivo, mientras disfrutamos de las vacaciones de invierno, y seguimos con las terapias (en Hong Kong).

Así que semanalmente nos tomamos un avión, que nos lleva desde nuestra isla (Amoy-Xiamen), hasta la otra isla, Hong Kong. Es una hora de vuelo, que como lo hacemos de manera metódica-rutina (armar la valija, preparar la mochila, tomar el taxi al aeropuerto, etc.), Antoinette lo lleva bastante bien, salvo los días en que no se quiere sentar sola en su asiento, o quiere viajar parada.

Hong Kong es parte de China, pero tiene un régimen independiente, por ende, viajar a Hong Kong es como viajar al extranjero, pasaporte en mano, sello de salida y de entrada en China. En Hong Kong no necesitamos visa, y en el aeropuerto no nos sellan los pasaportes, solo nos imprimen un papelito para recordarnos que solo podemos estar en la isla como turistas por 90 días.

Desde Xiamen solemos viajar en Dragonair o Xiamen Airlines, pero todo depende de los horarios y los precios. Durante las vacaciones de invierno y por el Año Nuevo Chino, los precios se disparan una ridiculez.

En Hong Kong encontramos un hotel chiquito, que por precio y ubicación es perfecto para nosotros. Está en Causeway Bay, muy cerca de Time Square. Y en los ratos libres salimos a explorar un poco.

Este último viaje salimos a caminar un rato después de la cena, y descubrimos unos mercados con productos japoneses.

Le había sacado una foto a estas botellas, pero no tenía idea de que podrían ser. No quería tocar nada que no fuera a comprar, porque si yo toco, Antoinette también quiere tocar. Así que a predicar con el ejemplo! Al publicar la foto en Instagram, las chicas me desasnaron, son botellas de jugo (zumo) de manzanas, unas manzanas muy especiales de Japón. 
Me gustan mucho las sopas, así que compré esta sopa de calabazas para probar. Groso error prepararla sin leer las instrucciones, ya que me la preparé en una taza con más agua de la necesaria, y por supuesto, no sabía a nada. La segunda taza (media taza de agua para ser más precisa), preparada previa lectura de las instrucciones, tenía sabor a calabaza:) 
Me quedé impresionada con estas frutillas ENORMES!!! Pero me quedé con las ganas de probarlas, porque eran carísimas. 
Estas cosas deshidratadas y acarameladas son mi perdición, ya ni hablar de las frutas secas. Esto, y las judías rojas en los postres, se transformaron en mi adicción al venir a China. 
Las gelatinas también me gustan mucho, y tienen algo especial para mi, porque cuando era chica, en la esquina de mi jardín de infantes, había una tienda de productos “sueltos”, y mi mamá siempre compraba gelatina en polvo, y me dejaba prepararla. 

Y estas -de la foto-, son las famosas manzanas japonesas de Aomori (manzanas Fuji).

Causeway Bay es muy pintoresco, está repleto de edificios altos y grandes almacenes, dicen que los precios de los edificios comerciales son los más caros del mundo. Y aún siendo un lugar muy moderno, sigue teniendo sus rincones típicos. Muchas tiendas budistas y de productos relacionados a la medicina tradicional china, restaurantes pequeños al paso con mucho olor a frito y gente que va y viene las 24 horas del día.

De camino a Time Square, que es un complejo de grandes almacenes y oficinas había “avistado” un café con mucho estilo. BW siempre se queja, de que soy la persona más desastrosa para vertirse, pero que después va y se sienta en una casa de té y se pide un “Shakespeare”  con pastel de zanahorias, pasas de uva y nueces, y ojea revistas de moda jajaja Yo no miro las revistas de moda por la “moda”, a veces hay reportajes interesantes.

Así que tras mucho insistir, primero porque BW no quería entrar, después porque las veces que pasamos estaba llenísimo de gente, pude finalmente sentarme y pedirme un “Shakespeare” en The Coffee Academïcs en Causeway Bay.

El té me lo pedí de postre, porque como ya era la hora de la cena, no hizo falta insistirle mucho a BW para ordenar algo salado primero. Él se pidió un “taco”, una ensalada para Antoinette y para mi una mini-tarta de espinaca y queso.

Un ratito de relax, para dos días super intensos!!! Antoinette hace en dos días 4 terapias diferentes, así que fue el premio a dos días de mucho trabajo para los 3. Si pasan por Hong Kong, este lugar -café- es sumamente recomendable, la atención es muy buena, y los precios son adecuados al lugar.

Y esto ha sido un poquito de Hong Kong, que tiene muchísimo para ofrecer, y que iremos explorando poco a poco.