Dim Sum

Después de vivir 7 años en Ningbo, la cultura del Delta del Yangtze se había vuelto familiar para nosotros: los horarios, los tipos de comida, las clases de té. Sin embargo en Xiamen, 800 km al sur, había que aprender todo de nuevo.

Y en eso estábamos, aprendiendo y habituándonos a Xiamen -y su vasta cultura-, cuando surgió la oportunidad de aprender más sobre cultura china, esta vez la cultura cantonesa.

De la mano de una ciudad tan cosmopolita como Hong Kong, es difícil no sentirse inspirado por aprender y tratar de entender un poco más sus horarios, comidas, costumbres, etc.

Antoinette va a la escuela -centro de atención temprana- dos días a la semana, mientras espera poder incorporarse al programa completo. Y aunque 3 de sus terapeutas son extranjeros (Inglaterra, Italia e Irlanda), los demás, al igual que todo el personal administrativo, son hongkoneses. Aprender cantones no está en mis planes, ya me cuestan bastante los 4 tonos del mandarín, como para lidiar con los 9 tonos del cantones. Pero si me gustaría aprender mucho sobre su cultura en general.

Y hay algo que es muy importante para los cantoneses, el Dim Sum. La traducción literal sería “tocar el corazón”, y se trata nada menos que de comida. Son unos platillos especiales que se sirven acompañados de té, pero que tienen toda una connotación cultural muy difícil de pasar por alto.

Si una persona visita Hong Kong, o cualquiera de las ciudades del Cantón, en el sur de China, necesita vivir la experiencia del Dim Sum.

He leído que en algunas ciudades, los restaurantes comienzan con el ritual del Dim Sum a las 5 de la mañana, y que es muy común ver a las personas mayores, después de hacer sus ejercicios, reunirse para degustar juntos té y comida.

Para algunas personas el Dim Sum suele ser su desayuno o aperitivo, mientras que en los lugares más turísticos, se puede degustar este ritual casi hasta el atardecer.

Había escuchado esta palabra cientos de veces, pero no fue hasta este lunes pasado, que al salir de una de las terapias de Antoinette, nos fuimos a recorrer un mercado callejero en pleno corazón de Central, y el ver a grupos de personas sentadas comiendo, disfrutando, charlando, me sembró la duda de este ritual y su origen.

El mercado estaba repleto de productos frescos (verduras, frutas, tofu, etc) y cosas relacionadas al año nuevo chino, y mientras ascendíamos el aroma de la comida cantonesa nos iba envolviendo.

Pude sacar algunas fotos mientras Antoinette se me escabullía de un lado a otro, y cuando vi esta guía de bolsillo sobre el Dim Sum, no me pude resistir a comprarla.

Parece ser que el origen de todo esto, fue la ruta de la seda y sus mercaderes, los que se detenían de vez en cuando a descansar, relajarse y degustar algún bocadillo. En un principio, estas delicias no se acompañaban con té, pero cuando finalmente se descubrieron las propiedades digestivas del té, el ritual se transformó en lo que hoy día podemos degustar en un Dim Sum.

Cuando uno llega a un lugar donde sirven Dim Sum, el mesero lo primero que preguntará es “para cuántas personas”, luego de acomodar a los comensales, la segunda pregunta será “qué tipo de té quiere beber”. Comúnmente se bebe té Oolong, té de Jazmín, té Poo Nei, té Daffodil o té Iron Buddha.

El mesero colocará sobre la mesa una tetera y los comensales podrán servirse el té. La etiqueta indica que antes de servirse la propia taza, hay que servirle al resto de los comensales. Y éstos a modo de agradecimiento, darán un pequeño golpe en la mesa con los dedos índice y mayor doblados.

Esta costumbre de golpear la mesa, tiene una leyenda muy antigua. Dicen que un día, el emperador Qian Long, quiso darse una vuelta por el pueblo sin ser reconocido, así que vistió como la gente ordinaria y junto a un grupo de sirvientes se dirigieron a una casa de té.

El emperador ordenó un poco de té, y quedó fascinado en la forma en que el mesero lo servía. Desde lo alto, el té descendía como una catarata en la pequeña taza, sin que se derramara una solo gota fuera del recipiente.

El emperador quiso hacer el intento, y le sirvió de la misma manera el té a sus sirvientes. Estos estaban perplejos, y no querían hacer ningún tipo de reverencia que delatara la presencia del emperador. Así que uno de ellos, simuló con los dedos de su mano “la postura de rodillas”, y dio dos golpes en la mesa, a modo de reverencia.

Y es así como nació esta costumbre tan popular entre los cantoneses, de golpear la mesa a modo de agradecimiento, cuando alguien les sirve el té.

Los platillos que se sirven en el Dim Sum son muy variados, y suelen ser cocidos de diferentes maneras: al vapor, fritos en abundante aceite o fritos en el sartén. También se sirve Congee, que es una sopa de arroz, que puede tener verduras.

El Dim Sum también incluye deliciosos postres, como por ejemplo el budín de mango:)

La próxima vez que visitemos Hong Kong -ahora que tenemos la guía de bolsillo-, iremos a por nuestro Dim Sum. A ver que tal nos va!!!