Estamos listos!

El próximo martes vamos a Shanghai para quedarnos, ya tenemos el bolso hecho, y si el doctor piensa que necesitamos un par de días mas, igual ya no volvemos a casa, nos quedamos en Shanghai para volver después que nuestra bebe nazca.
Descubrimos el motivo de nuestra “pesadilla”, una medicación para la acidez estomacal que nos receto el medico nos produce mucho sueno. Dejamos de tomar la medicación, y estamos volviendo poco a poco a la normalidad.
En principio yo estaba feliz, porque había podido dormir noches completas, y al siguiente día no solo me levanta super tarde, sino que ademas me pase toda la semana durmiendo largas siestas -todo esto sospechoso en mi, que no duermo mas de 5 horas corridas-. Pero cuando me percate que ella también estaba menos inquieta me asuste!
El calor no ayuda para nada, pero igual salimos a hacer las compras y a caminar un poco. En casa con el AC es llevadero.
Hoy BW tenia un BBQ en la playa con la gente del trabajo, pero yo no tenia ganas de ir, así que lo obligue a ir y me quede armando la mesa que reciclamos para poner el cambiador y la banera.
Como pendientes me queda cambiar una planta de maceta, que la que tiene ya le queda chica y la pobre esta sufriendo, y confirmar con A. si me da una mano con las plantas echándole un poco de agua mientras estemos en Shanghai. Falta poquito, casi nada …

Pesadilla …

Estoy cansada, el viaje a Shanghai cada vez me resulta mas tedioso, pensé que una siesta seria una buena idea, pero me despierto en medio de una pesadilla horrible.
Mar del Plata, pleno diciembre, sus calles están desiertas y se puede disfrutar del viento salado que mece el mar. O. y yo caminamos por veredas opuestas, el tiene las manos en los bolsillos y chancletea sus havaianas desgastadas, ambos sabemos que estamos volviendo del cine de ver “Historias mínimas”, en suenos puedo sentir la sensación de manejar un renault 12 por las infinitas rutas de la Patagonia. Tengo muchas ideas, pasar por la panaderia Pipon para comprar un paneton recubierto de azúcar negra y un poco de pasta. Pasar por el almacén y comprar alcaparras envasadas, y pasar por la pequeña verduleria improvisada en el viejo garaje para comprar unos melocotones -duraznos pelones o nectarinas-. Atravieso un montón de puertas hasta llegar al jardín de las lavandas, ese muro trasero siempre me dio miedo, Mar del Plata me hacia sentir insegura. La laptop esta sobre la mesa del comedor, y Dulce Pontes canta “balada para un loco” … El me mira y me sonríe, yo tengo unas tijeras en la mano. Corto su pelo, pero no es el, hablamos italiano, pero mi amiga A. interrumpe haciendo preguntas en euskera. Me miro los pies y veo como se deslizan sus rulos, pero el no tiene rulos, y cuando miro al espejo es mi cabeza la que esta rapada. Miro a un costado y ya no esta el parral de uvas, veo el infinito azul de la Bahía San Julian. Alguien me busca y no me puede encontrar, entonces me despierto desesperada buscando los movimientos de mi bebe, cambio varias veces de posición y me quedo quieta y en silencio esperando que ella se mueva, pasa el tiempo y nada, me levanto, camino, pongo agua para el te, me siento en el ordenador y pongo música a todo volumen, a la hora del te siempre escuchamos opera. Los segundos se me hacen eternos hasta que siento un leve movimiento y me pongo a llorar desconsoladamente. Mientras escucho el silbido de la pava hirviendo, la opera estronando para despertarla, tengo el teléfono en la mano, a punto de llamar a BW, pero no puedo pronunciar la oración “no se mueve”. Y no puedo hablar, porque no puedo parar de llorar, y maldigo a O. porque nunca me pude despedir de el, porque me quedaron adentro tantas cosas para decirle, y porque cada vez que leo, escucho, o pronuncio: alcaparras, melocotones, aceitunas, olivas, paella, fabianita, se me hace un nudo en la garganta, y solo tengo ganas de llorar. Porque no podría soportar perder a otra persona en mi vida. En mis suenos -o pesadillas- el siempre me mira y me sonríe, y aun en suenos soy consciente de que el no esta mas. Es mentira que uno aprende a convivir con las ausencias, uno aprende a convivir con el dolor.

En la cuenta regresiva …

Hace dos días me lleve un susto, estaba charlando en la escalera con M. y de repente sentí que me bajaba la presión -o subía-, se me durmió el brazo derecho, no tenia fuerza, y tenia dificultades para hablar -y pensar-. Subí a mi casa, faltaba poquito para que llegara BW, así que trate de estar tranquila. Cuando llego, le serví la comida y me fui a recostar un rato. Paso el susto, y quedo lo anécdota para charlar con el medico al día siguiente.
Ayer, en la consulta -previo viaje de rigor a Shanghai- tenia la presión por la nubes, ellos trataban de tranquilizarme, pero “ya estoy curada de espantos”. Así que fuimos a controlar los movimientos de la cría, que a mi lo único que me tranquiliza es saber que ella esta bien. La maquina perdía senal, porque la peque es bastante inquieta, pero sus pulsaciones eran normales. Después pasamos por el ecografo, ella sigue en la posición correcta, y el medico nos explico sobre el encajamiento.
El próximo martes -si Dios quiere- ya vamos listos para quedarnos, el medico dice que ya podría inducir el parto, veremos que pasa.
Ayer hicimos un examen completo de sangre (de urgencia) para descartar preeclampsia, el medico llego a la conclusión de que la presión alta se debe a que estoy nerviosa y estresada, que necesito descansar mas. No se como controlar esto, creo que es una cuestión de carácter, BW es un mar de calma, sin embargo yo, siempre estoy en pie de guerra.

Un poco de orden en mi cabeza …

A mi, mis padres nunca me pegaron, entonces no puedo entender como es tan natural para mi pensar: “de vez en cuando no le viene nada mal un chirlo”. Si mi papa me escuchara se sorprendería, porque en su cabeza no cabe la idea de que un adulto, con la fuerza que tiene en las manos, pueda golpear a un crío.
Sin embargo, las técnicas de castigo que utilizo mi padre para conmigo, no fueron de las mas didácticas: me hacia amanecer haciendo multiplicaciones y divisiones, y de las mas complicadas. Mi carácter siempre fue difícil, y entre mis fechorías tenia la costumbre de declararle la guerra durante todo un día a mi madre, y no parar hasta que la pobre llorara. Siempre tenia respuestas para todo, y contestaba mal. Así que las veces que amanecí sumando, multiplicando, dividiendo, leyendo el Martín Fierro en voz alta, o repitiendo las tablas de multiplicar -con la frente en alto, porque si las horas transcurrían era porque no se me caía una lagrima ni me disculpaba por lo que había hecho, les ganaba por cansancio-, fue sin lugar a dudas porque lo tenia merecido.
Mi papa llego a la conclusión, de que el único remedio para mi era el “Santo temor de Dios”. Y entonces empezó mi vida relacionada a la iglesia, que era al único lugar al que me permitían ir. No me dejaban ir a jugar a la casa de nadie, ni a los cumpleaños de nadie, nunca me dejaron ir a bailar -y vivíamos en un pueblo que no tiene mas de 4 mil habitantes, donde nos conocemos todos y nunca pasa nada-.
En mi interior yo siempre le tuve miedo a mi papa: miedo a que me dejara de querer, miedo a que me juzgara, miedo a que no le gustara la persona que yo era, etc. Pero nunca se lo demostré, aunque estuviera aterrada, aunque el corazón me fuera a salir por la boca.
Siempre pensé que si pude sobrevivir a un padre así, con sus locuras, con sus métodos poco convencionales de educar a sus hijos, podría soportar cualquier cosa. Sin embargo, me prometí a mi misma que jamas soportaría a una persona como el en mi vida. Y lógicamente cargue todas las culpas en mi madre, y me prometí que jamas permitiría que nadie tratara a mis hijos así.
Y estos días descubrí algo que NO ME GUSTA, surgió mientras hablamos con BW de como educar a nuestra hija. Para BW es mas natural, el me dice: “Creo que seré como fueron mis padres conmigo, nunca me pegaron, jugamos mucho, compartimos muchas cosas …”. Entonces se me cruzo por la cabeza “poca disciplina”, no me gusta. Y automáticamente el HORROR, soy igual a mi papa.
Disciplinar a una persona, si cuando lo pienso me parece aberrante. Y se que también tengo algunas cosas buenas, que me gustaría que desarrollara su creatividad, que me gustaría que fuera feliz, y que siempre tuviera opciones, y que ella misma pueda decidir y nosotros acompañarla.
Cuando supe que seria una nena, fue una presión terrible, porque a mi no me interesa la moda, ni la ropa bonita, no soy muy femenina, y claro, mi carácter. Sin embargo, en contrapeso esta BW, que es elegante, ordenado, educado, cortes, tolerante, paciente, tranquilo, calmo, entre tantas otras cosas. Y entonces pienso que ella se va a enamorar de el, y eso me quita presión, y me ilusiona. Para mi, educar una hija (mujer), es una responsabilidad muy grande.
Y necesito poner orden en mi cabeza, porque mientras debería estar disfrutando de su ropita, y preparar el ajuar, y agradecerle a Dios la posibilidad de que tenemos las condiciones de traer esta cría al mundo, mi cabeza se desvela pensando en como “educar una hija para que sepa desenvolverse en esta sociedad del caos donde vivimos”. Y se que la respuesta para todo es el amor, pero mientras, sigo sumida en mi naturaleza: “batallando conmigo misma”.-

Impaciente …

Al ritmo de Nessun Dorma y Una furtiva lagrima lave y planche toda la ropa de mi hija. Estamos en la semana 35 de gestación. Dos semanas mas y ya puede nacer. No veo la hora de verla, de poder abrazarla, me desespera la idea de que este incomoda o en peligro todo el tiempo. Con la cantidad de liquido amniótico que surge de la ecografia es prácticamente imposible un parto normal, seria muy riesgoso para ella. Veremos que planes tiene Dios para nosotros.

4.36 AM …

En un rato el marido parte raudo para el aeropuerto rumbo a Hong Kong. Espero que a la hija no se le ocurra nacer antes de que vuelva el padre. El le habla a la panza y le pide que lo espere. Ella se mueve cuando escucha su voz.
Ayer misa en español, una bendición del cielo. El Padre Anton, un gallego con el corazón de oro. Todo el mundo salio emocionado. Cantar en español, rezar en español … tiene otro sabor. Compartir.

Detalles …

Han comenzado mis vacaciones. Hoy entregue las ultimas notas de los exámenes. Tengo mis permisos -de residencia y trabajo- en orden.
Hemos ido con BW a comprarle a nuestra hija sus primeros panales, unas mamaderas -biberones-, chupete y jabón liquido, entre otras cosas.
Tengo que lavar toda su ropa, y ordenarla en el bolso que llevaremos al hospital.
El calor y la humedad son indescriptibles. De a ratos hay tormentas eléctricas, truenos y llueve.
Necesito terminar de ordenar mi casa, deshacerme de todo lo que no usamos y guardar todos mis libros hasta que vuelvan a comenzar las clases.
El próximo semestre sera bastante movidito, tendré 40 alumnos nuevos, y por primera vez -gracias a un proyecto de cooperación- 10 estudiantes vendrán de otras provincias.
Falta poquito 🙂