53 Semanas [5]

playtime

“Play-time”

 

Esta semana nos hemos quedado en casa, curando una gripe que no se quiere ir. Ha nevado casi a diario, pero también tuvimos ratitos de sol. Antoinette se ha pasado muchas horas jugando solita, y me hace pensar en lo afortunada que fui de criarme con mi prima hermana (fui hija única hasta los 8 años).

Mi prima y nuestra amiga N. también eran prácticamente hijas únicas, así que teníamos la excusa perfecta para juntarnos en mi casa y jugar por horas.

No sé si tendremos más hijos biológicos, pero me encantaría que Antoinette tuviera herman@s de crianza, para pelear, para jugar y divertirse.

A Antoinette su imaginación nunca la deja sola, su perro fiel, hace piruetas y ella lo felicita “good boy”, es imposible jugar solo con tantos amigos (imaginarios).

12 + 3 = 15

Nonnevotten

Nonnevot

Llegó febrero, y otra oportunidad de sumarnos al desafío de Flor de Mums and Kids y su Calendario Fotográfico. Al igual que el mes anterior, la foto elegida para este mes, tiene que ver con la gastronomía holandesa: Nonnevotten.

Son típicos de la provincia de Limburg, especialmente durante el Vastelaovend, en criollo, Carnaval. Y como el mes de febrero, para mi siempre estuvo relacionado al carnaval y los corsos de mi pueblo, no podía dejar pasar estar oportunidad de ponerme “manos a la masa”.

En Rotterdam celebran el Carnaval durante el verano, mientras que el Carnaval de febrero es más típico de las zonas católicas de los Países Bajos. De hecho, la traducción literal de Nonnevot sería “nudo de monja” haciendo alusión al nudo que llevaban las monjas franciscanas del convento de la ciudad de Sittard (1600-1700), de donde son originarios.

Cuando encontré la receta, me resultó muy familiar, pues es la masa básica de las rosquillas (donuts), e incluso lleva manteca de cerdo, que en mis pagos llamamos grasa fina. En las panaderías argentinas también se puede encontrar esta masa frita, pero en forma de bolas, algunas veces están rellenas con crema pastelera o dulce de leche, y son popularmente conocidas como “bolas de fraile” ó “suspiros de moja”. Sin embargo en mi casa siempre las hacíamos con forma de “patitas de chancho”.

El Carnaval holandés se suele celebrar en las escuelas, y los peques asisten disfrazados, pero también se organizan “parades”. A ver si tenemos suerte y BW nos lleva a ver alguna.

En mi pueblo, apenas terminaban las fiestas, había rumores de comparsas. Todos los años, cada comparsa, escogía un tema y customizaba a su escuadrón. Enero suele ser un mes muy caluroso en mi pueblo, así que generalmente las comparsas ensayaban sus “pasos” (ritmos) al atardecer. Después que el regador pasaba a “apagar” las polvareda de las calles de tierra, se escuchaban las primeras baterías y redoblantes, poco a poco iban llegando las risas de los niños, y finalmente comenzaban los “ensayos”.

Así transcurría todo el mes de enero (vacaciones estivales), tratando de finiquitar la faena durante la mañana, para que quedaran las siestas libres para juntarse a bordar lentejuelas y pegar purpurina. Las más habilidosas cortaban y cosían los trajes de tafeta. Y finalmente llegaba la tardecita, para sentarse con el mate en la vereda, y ver los ensayos.

En mi casa eran bastante restrictivos, así que nunca me dejaron bailar, pero eso no me privó de ver los ensayos, y de que mis abuelos nos llevaran a ver los Corsos del Pueblo. A mi prima hermana, si la dejaban participar, y cada año iba vestida de ninfa o mariposa, tirando besos desde la carroza donde iba la candidata a reina de los corsos.

Y llegaba febrero, las propagadoras de las esquinas, anunciaban los corsos. Todo estaba a punto, y podías comprar botes de espuma y cachiporras de plástico. Por las siestas los niños inflaban bombitas de agua, y se las lanzaban a los que pasaban por la calle. Algunos vecinos jugaban al carnaval a puro baldazo de agua. Hacía muchísimo calor, pero había que disfrutar al máximo, febrero era el último mes de vacaciones, y después de la quema del Rey Momo (fin de los corsos), llegaba el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma, y siendo el mes más corto del año, en un descuido llegaba marzo y había que volver a clases.

En China no había carnaval, pero sí Año Nuevo Chino, el Baile del León y toda la parafernalia para espantar a los malos espíritus, casi carnaval, esa mezcla de lo pagano y lo religioso, del bien y del mal.

Y por esas vueltas que tiene la vida, hoy estamos en otro rincón del mundo, donde celebran el Carnaval con bastante frío, pero no con menos color.

En mi pueblo el Carnaval sabía a algodón de azúcar y frutas caramelizadas, ahora sé a que sabe el Carnaval holandés.

Y ya saben, pueden pasar por el blog de Flor, y conocer a un montón de gente linda que se ha sumado a este desafío.

mums and kids

12.13.14

Farolillos Chinos 

Los primeros días de febrero (primer período del Calendario Lunar) nos los hemos pasado festejando el Año Nuevo Chino (o el Inicio de la Primavera), pero todo va llegando a su fin y ya va siendo hora de ir preparando los farolillos chinos. Y es que justamente este viernes 14 de febrero, coincide con el décimo quinto día del primer mes del calendario lunar, y se celebra la primera luna llena del año. 

Este acontecimiento tan especial, recibe el nombre de Yuanxiao Jie o Shangyuan Jie, Fiesta de los Farolillos Chinos (en inglés Lantern Festival). Las familias volverán a reunirse, para celebrar un banquete con mucha comida y de postre se servirá “tangyuan“, unas bolas dulces de arroz glutinoso rellenas, que simbolizan la luna. 
Y esta fiesta, también dará por terminado todos los festejos del Año Nuevo, dando comienzo al segundo período del Calendario Lunar.  

En China, el Año Nuevo Lunar también es conocido como la Fiesta -o Festival- de la Primavera (en inglés Spring Festival). Y se celebra durante 15 días consecutivos, durante los cuales hay una serie de rituales y costumbres que la mayoría de los chinos realizan con entusiasmo.

El primer período del Calendario Lunar, se llama Lichun: Inicio de la Primavera, y le sigue Yushui: Agua de lluvia. Lluvias que ya comenzaron a llegar, trayendo consigo el frío. Febrero y Marzo suelen ser meses de lluvias ininterrumpidas, y se siente la humedad y el frío en los huesos -en la mayoría de las casas chinas no hay calefacción ni horno-. De ahí la creencia popular, de que la estación más fría del año es la primavera, mientras en el sur llueve a cántaros, en el norte de China, nieva.

Los farolillos chinos son muy típicos, y casi todo el mundo los conoce. Forman parte de la decoración del Año Nuevo, pero es sin lugar a dudas, durante la noche de la primera luna llena del año, cuando cobran todo el protagonismo. 
Hay muchas historias sobre el origen de este festival, pero la idea que más ilusión me hace, es la de mantener las buenas relaciones entre las personas, entre la familia, y la posibilidad de compartir una noche de luna llena con mucha luz, como augurio de un montón de cosas positivas. 
Antiguamente eran los niños los encargados de transportar los faroles, pero la modernidad ha hecho lo suyo, y ahora el Festival de los Faroles no se representa solo con farolillos, sino que se montan unos escenarios impresionantes, donde el elemento principal es la luz. Se pueden ver todo tipo de figuras resplandeciendo en la noche y la idea principal sigue siendo la misma, iluminar la noche de la primera luna llena del año para que todos tengamos mucha salud, para que haya abundancia, buena fortuna y prosperidad.  

Así que desde este rincón del mundo les deseamos mucha luz, mucha claridad y todo eso que simboliza la luz: vida, sabiduría, entendimiento. Que este sea un año de mucha salud, prosperidad y buena suerte.

Nosotras tenemos planeada una actividad para hacer farolitos chinos con cartulina:) Pero eso se lo contaremos en otra entrada, que esta es muy especial, y es para compartir nuestra segunda foto del Calendario 12.13.14 🙂 (Puedes hacer click en el link, conocer el blog de Flor y ver muchas fotos preciosas)