La Cocinita

Resulta que Eli de zapallos en almibar organizó una fiesta virtual, y como mañana es el cumpleaños de Antoinette y el tema es relacionado a los niños me animé y estoy participando:) Gracias Eli por tanta generosidad:)

Es la primera vez que participo en una fiesta de enlaces y como me encanta la idea de compartir y conocer a otras personas he aquí mi aporte:)

Tengo un bebé que mañana cumplirá 2 años, aunque en rigor de verdad, ya poco queda de ese bebé que me pusieron en brazos aquella mañana calurosa de agosto. Lo cierto es que esta personita, tan especial e inquieta no deja de sorprendernos con sus ocurrencias y ha puesto mi imaginación a volar!

Estos últimos días, entre juegos y risas me ha transportado a mi propia infancia, a ese tiempo de juegos y disfrute que siempre voy a llevar grabado en mi corazón.

Recuerdo que en mi pueblo las siestas eran eternas, y con mi prima no queríamos dormir, no podíamos perder ni un solo minuto de nuestro tiempo durmiendo: era tiempo de jugar y jugar, de imaginar y de crear.

Y ahora mi hija, con casi dos años, se pasa todo el día ocupada: jugando:)

Lleva un tiempo obsesionada con preparar comida y alimentarnos, de repente prepara un té, y al rato nos sirve un café. Y después llega con una bandeja con pescado. Y hay que comer! jajaja

Primero iba de acá para allá con una taza y un cuenco, hasta que finalmente le regalamos un jueguito de cocina de plástico. Lo compramos en el mercado de conveniencia que está bajando el cerro:) aquí en el puerto de Zhangzhou y ha sido una buena inversión, porque nunca un juguete tan barato le dió mayor entretenimiento jajaja

El tema es que es un poco obsesiva con “su” orden, y sobre la mesa chiquita que tiene, ha ordenado sus legos. Por ende el sofá se transformó en su cocina personal:)

Finalmente hoy por la tarde, mientras la observaba -y disfrutaba viéndola- como batía algo en su cuenco, me vino a la mente la vieja cocina longvie de mi abuela Marta. Creo que estuvo en mi casa por más de 30 años, y el horno funcionaba perfecto! Cocinamos cientos de rosquitas de huevos de ñandú, incontables pastafrolas y los budines de pan que salían tan ricos:)

Mientras pensaba en todo esto, y estaba atenta a mi hija, el aroma dulzón del bizcochuelo de vainilla que se estaba cocinando en nuestro hornito eléctrico me hizo encender la lamparita:)

Recordé que tenía la caja del horno -regalo de BW- y que lo único que necesitaba era papel para forrarla. Así que cuando el bizcochuelo estuvo listo, fuimos a la librería y compramos papel y cinta aisladora:)

Por el camino nos encontramos con BW que me hablaba de no se que cosa, yo iba concentrada pensando en la vieja longvie, no me acordaba si tenía 3 hornallas o 4. Iba imaginado como tranformar esa caja en La Cocinita para Antoinette:)

Y después de la cena, cuando padre e hija se fueron a dormir, me puse manos a la obra:)

Lo primero que hice fue darle forma a la caja, separé uno de los extremos para que fuera el “respaldo” de la cocinita y cerré completamente la caja con cinta adhesiva.

Luego para reforzar el “respaldo” le pegué otro trozo de cartón que tenía, de manera que quede firme:)

El siguiente paso fue forrarla con el papel rosa que compramos en la papelera del pueblo, y para asegurar sellé todos los extremos con cinta adhesiva, no ha quedado muy estético, porque el papel es opaco y la cinta brilla, pero no tenía cola de carpintería que seque rápido.

Cuando la caja estuvo completamente forrada y asegurada, comenzó la parte más divertida: la decoración:)

Con cinta aisladora negra le hice algunas guardas, y dibujé lo que sería la puerta del horno. Recorté 4 círculos de cartulina roja y se los pegué como si fueran las perillas:)

Cuando todo estuvo listo, ordené los juguetes de mi hija pensando en la carita que va a poner cuando vea su regalo de cumpleaños:)

Para personalizarla un poco más, en el “respaldo” le puse unos broches para enganchar notitas, y hablando de broches, el broche de oro -valga la redundancia- fue haber encontrado un ganchito autoadhesivo que le pegué en un costado para poder colgar sus bolsas -carteras- que a ella le encantan:)

Y así fue como con un poco de imaginación e inspirada en la vieja cocina longvie de mi abuela Marta surgió La Cocinita para Antoinette:)

Ya es muy tarde de este lado del mundo, pero todavía la casa sigue impregnada con el perfume de la esencia de vainilla, afuera se escuchan los grillos y el mar golpea el muelle, mi hija duerme, descansa de su agotador día de juegos y mimos.

Les dejo un abrazo enorme, y ahora me voy a dormir saboreando el placer de la tarea cumplida:) La Cocinita para Antoinette:)