Gulong Market – Xiamen

La verdad es que con las temperaturas de este verano no dan muchas ganas de salir a la calle, por eso estoy esperando ansiosamente que llegue el otoño y poder empezar a hacer un poco de turismo en nuestra nueva ciudad. 

Aunque todavía sigo sumergida en el caos de cajas-juguetes, y mientras se materializa nuestra ida a Ikea para comprar el par de muebles que faltan y terminar de ordenar, he estado viendo cosas en internet.

Finalmente encontré la dirección del Mercado de Telas y Sastres -Gulong Market-, y pacientemente esperé al día sábado para que BW cuidara a Antoinette y yo poder escaparme a comprar un par de telas, a ver si de una vez por todas desempolvo mi máquina de coser.

Grande fue mi sorpresa cuando WB me dijo: “I also want to come”.

Así que el sábado, cuando más calor no podía hacer, emprendimos viaje, la ciudad está repleta de turistas, y aunque todo es muy pintoresco, encontrar un taxi es una especie de lotería.

El mercado, para una persona como yo, es una especie de perdición. Hay de todo, desde telas hasta todo lo que uno podría encontrar en una mercería: hilos, cintas, canutillos, botones, cierres, abrojos, etc. La lista sería interminable.

En Ningbo también hay un mercado grande de telas, pero me quedaba muy lejos del pueblo. A veces se armaban grupos de mujeres extranjeras para ir de compras, pero lo hacían en el horario en que sus hijos estaban en la escuela, y era lógicamente mi horario de trabajo. Así que nunca fui.

La variedad es infinita, diferentes tipos de tela y claro, desde cosas muy muy baratas, hasta algunas piezas de tela de buena calidad, que claro, los precios son tirando a normales. Por supuesto hay que regatear, pero nada extremo.

Mi plan era comprar tela para un matel diario, otro poco de tela para arreglar unos pantalones de trabajo de BW, y ver si tenían viyellas de verano para hacer un par de cositas para Antoinette.

BW tenía un plan secreto, y llevaba un par de pantalones en la mochila, porque lo que él buscaba era un sastre, para ver si podía copiar uno de sus pantalones. Así que juntos íbamos viendo las telas, hasta que él también encontró una que le gustaba y le preguntamos al señor del puesto, si podía recomendarnos algún sastre y justo en el stand de enfrente había una familia completa trabajando.

Les dejamos la tela y el pantalón de BW y tenemos que volver a por el, el próximo fin de semana. Veremos si tenemos suerte o no. Encontrar ropa para BW es casi imposible en China, y la ropa que compra en Holanda es carísima. Si el sastre logra hacerle el pantalón tal cual, y la tela es más o menos resistente, estaría pagando por un pantalón 10 veces menos de lo que le costó el que dejamos de muestra. Así que estamos expectantes!!!

Todo lo relacionado a telas y sastres se concentra en este mercado, si algo no hay es porque no existe. Los sastres hacen desde trajes de novia hasta disfraces. Hay sastres que solo hacen trajes de hombres, otros solo camisas, y hay otros que garantizan poder copiar todo, hasta en el mínimo detalle. Hay tiendas que hacen cortinas, tapizados, almohadones, sábanas, toallas y todo lo que tenga que ver con lo textil está aquí.

Los pantalones de BW tienen 8 bolsillos, y el señor que nos atendió no estaba tan contento con esto, sobre todo porque los bolsillos internos del pantalón llevan cierre. Y BW no es una persona fácil de cambiar de ideas, y él quería su pantalón tal cual o nada.

Al final yo solo compré las telas, porque de los 3 la más interesada en las mercerías era Antoinette, y sabíamos que si estrábamos a una, iba a ser un problema. Así que quedamos en que otro día vuelvo sola, y compro los broches y la cinta al bies que necesito.

Además, si voy sola y con tiempo, puedo tomar el autobús que cuesta solo 1 RMB -0,10 centavos de euro-. Si vamos los 3, es más fácil ir en taxi, cuesta más o menos 18 RMB -1.80 Euros-, pero andamos un poco a las corridas con los horarios de comer, y el calor, y la gente a los que BW y Antoinette les llaman mucho la atención. Yo paso desapercibida.

Este será uno de esos lugares al cual volveré muchas veces, porque es un regalo al alma. Tantos colores, texturas, y el lugar es bastante especial en sí, porque es como el patio interno de un edificio, y las tiendas/puestos, están todos alineados en los pasillos o galerías. Era la siesta, pero se veía a la gente muy tranquila, distendida, tomando té, jugando al dominó chino, cortando telas, ordenando botones, me dio mucha paz. Se me llenó la cabeza de ideas 🙂

Y cuando el clima mejore, sé que Antoinette también disfrutará mucho de este lugar, porque no hay cosa que le guste más que tocar, explorar, sentir… diferentes texturas:)