53 Semanas 2015 [4]

Crochet & Books #pueblitolindo #winter #january #books #crochet

Aquí mi aporte al desafío “53 semanas”, propuesto por Paula de La Punta del Obelisco. Y esta foto, que a simple vista parece tan sencilla, en realidad, contiene varios proyectos.

Por un lado, es la foto del proyecto “53 semanas”, pero también está mi proyecto de Crochet-Terapia; nuestro proyecto de leer un libro de papel por semana (que incluye la misión de buscar y encontrar este libro de papel a buen precio) y también es la foto para el desafío de Mariana de Florcita, quien en su página de facebook me nominó al The Art Chain, a fin de publicar durante cinco días el trabajo de uno, e invitar a otra persona a hacer lo propio.

Mi proyecto de Crochet-Terapia sigue en su etapa de maceración, pero pronto pasará a su segunda etapa, que espero poder compartirla pronto por aquí.

Nuestro proyecto de leer un libro de papel por semana, va -como dirían mis alumnos- ¡Viento en Popa!. Y es que esta semana he encontrado una super oferta, y por la módica suma de un euro y medio, me traje a casa el proyecto de Miriam Samson.

La autora ha publicado este libro llamado “Haal de oorlog uit het kind”(2009) –Editorial Clavis-, donde los verdaderos protagonistas son los niños que viven en zonas de guerra. El libro es un compilado de cartas, dibujos y recetas, hechas por niños de diferentes países que han tenido la terrible experiencia de vivir en zonas bélicas.

La iniciativa del proyecto es destinar un euro por cada libro vendido, en favor de estos niños. Y fue justamente un euro y medio lo que pagué por un bonito libro encuadernado en tapas duras, y lleno de imágenes que me han hecho pensar en todo lo que los adultos le debemos a la infancia.

El libro tiene algunos textos en inglés, pero otros en holandés, así que BW nos ha leído los testimonios en nerlandés, y los hemos escuchado atentamente, como si se trataran de cuentos, y nunca mejor dicho, la realidad supera la ficción. Hemos mirado sus fotos de garabatos cientos de veces, y cada vez que lo re-vemos descubrimos cosas nuevas.

Me hizo pensar en una de mis mejores amigas, que sobrevivió a la guerra de los Balcanes (1995), y a mi misma, cuando chica y frente a la posibilidad de que mi papá, como si fuera un número de conscripto más, tuviera que prestar servicio militar en combate durante la guerra de las Malvinas (temblábamos cada vez que venía el cartero).  Me hizo pensar en todas las lágrimas de mi abuela, porque tenía un hijo en combate y otro a punto de ir. Me hizo recordar a los períodos de oscurecimiento, a esos tiempos, de mis primeras memorias, cuando la policía caminera nos hacía bajar del auto y lo revisaban completo, y que no fueran a encontrar un libro de los que estaban prohibidos, o que no tuvieran tu nombre escrito en su lista. Ojalá mi hija -ningún hijo- nunca tenga que dibujar y relatar este tipo de cosas.

La autora del libro es de origen judio-alemán y junto a su familia tuvo que huir a Sudáfrica durante la segunda guerra mundial. Si hacen click sobre su nombre, van a encontrar un texto biográfico en español.

En el libro también han participado los cocineros holandeses Herman den Blijker  (Rotterdam) y Pierre Wind  (La Haya).

Y el último proyecto de la foto, pero no el menos importante, es la lectura de la cría. Esta semana sumamos el libro Welterusten, Kleine Beer, sobre un osito que no puede dormir. Y así podemos seguir hablando, de esos temas abstractos que mencionaba en la entrada anterior, sobre dormir, apagar la luz, y lo más abstracto aún pero no menos real, los sueños y las pesadillas nocturnas.

The Cat who came in off the roof, de la clásica autora holandesa Annie M. G. Schmidt, que es la María Elena Walsh holandesa.

Y de eso va esta semana, mientras afuera hay lluvia, viento y tormenta -también tuvimos nieve el fin de semana-, adentro nos cobijamos con libros y crochet, mi peque se recupera de algo que parece ser un brote de rubeola y yo materno mientras BW trabaja como un descocido (este lunes estuvo en 4 países en un solo día: Croacia -Zagreb, Split y en una isla pequeñita que no recuerdo el nombre-, de ahí a Alemania, luego Amsterdam para finalmente llegar a casa (Bélgica) a la hora de la cena).

 

Cuentos para Antoinette:)

Mi lecto-comprensión de chino se limita a los cuentos infantiles, así que desde que Antoinette estaba en la panza los cuentos chinos comenzaron a habitar nuestros estantes. Los libros chinos son muy baratos y las ilustraciones son super lindas. Hay algunos que incluyen textos en ingles, como para que los peques se vayan familiarizando no solo con el alfabeto sino también con el vocabulario.
Este es un libro ilustrado para peques de 0 a 3 años
 Sus paginas son plegables y al abrirlas podemos descubrir de que fruta o verdura se trata (la palabra que se puede leer significa paraguas o sombrilla
Al abrirlo descubrimos que se trata de calabazas:) 
La mariquita esconde manzanas:)
El zorro esconde pimientos rojos picantes y así sucesivamente:)
Esta es una colección de libros para bebes:)

Con estos libros disfrutamos de sus ilustraciones, y ahora que viene Li a jugar con Antoinette ella se los lee con la pronunciación correcta.

Pero para el entero goce de la lectora de la casa tenemos un par de cuentos que ella puede retorcer hasta el cansancio sin que los estropee, porque son de plástico, se los trajo la Oma y están en holandés pero son textos muy simples.
Cuando N. paso por China nos trajo de regalo una colección de los clásicos en miniatura:) Y en español! 
Estas semanas de vacaciones que nos pasamos con la peque acompañando a BW nos conecto con la lectura y las ganas de seguir indagando mas …