Nowruz

Nowruz, que se traduce literalmente como Nuevo Día,  es el Año Nuevo del Calendario Persa, que se celebra justo el día del equinoccio de primavera, el 21 de marzo, de este lado del mundo. Z. la maestra de Antoinette es de ascendencia persa (iraní) y con la llegada de la primavera celebra su Año Nuevo.

Y como ella y su familia, son muy especiales para Antoinette, decidimos hacerles unas tarjetas para saludarlos en esta fecha tan especial, celebrada por la comunidad persa por más de tres mil años.

En nuestras tarjetas, pusimos uno de los símbolos que suelen decorar la mesa persa durante esta festividad: peces. Y también como el número 7 es muy representativo, pegamos 7 pescaditos.

Lo más simbólico de este festival, es sin lugar el Haft Seen: La preparación de una mesa, que incluye siete cosas que comiencen con la letra “Seen” del alfabeto persa.

Algunas de esas cosas suelen ser: Seeb (manzana), Sabseh (pasto), Serkeh (vinagre), Samanoo (una comida típica), Senjed (una clase de fruta), Sekke (monedas) y Seer (ajo).

Y el plato típico para esta fecha suele ser arroz cocido con hierbas y pescado ahumado.

La escuelita Montessori le ha dado a Antoinette la oportunidad de conocer muchas cosas nuevas, y pensamos que es una buena idea que siga yendo a una escuela Montessori en Holanda. Sobre todo, porque tendrá que aprender un idioma nuevo, así que al menos, que el método escolar siga siendo familiar para ella.

Ya nos pusimos en contacto con la escuela Montessori de la ciudad donde viviremos, y ella podría comenzar el próximo 12 de mayo, si logramos terminar de traducir y legalizar la vida china, que nos está tomando su tiempo.

Estos días nuestra vida está reducida a: las terapias, la escuela y hacer trámites. Qué no es poco!!!

Siempre aparecen cosas nuevas para preocuparnos, eso es inevitable. Antoinette se ha venido quejando que le duelen las rodillas, y hemos detectado una especie de sobrehueso en su piecito izquierdo. Así que volveremos al especialista que le hizo los primeros estudios en Hong Kong allá por el 2011. Como estoy harta/cansada de preocuparme, ya directamente me ocupo. Así que ni bien advertimos este problema, pedimos un turno con el especialista.

Hay cosas que me resultan difíciles de explicar con palabras, pero ojalá pudiera trasmitirles la importancia de una  SONRISA. Aún en esos momentos, en que uno anda arrastrando el alma en penas. Esto se lo tengo que recordar a BW todo el tiempo, para que nuestra hija no note nuestro cansancio. Para ella una sonrisa, significa que todo está bien. Y eso es lo único que me importa.

Las terapias traen nuevos aprendizajes, y estos estimulan la confianza, y como en la vida, tiene un lado bueno y otra que hay que gestionarlo. Así que como está más independiente, también quiere resolver más cosas por sí misma, o quiere elegir que hacer y que no, y a veces todo no se puede. Así que vamos haciendo un poco y un poco, que a mi, lo de negociar no se me da. No sé porque, no creo que tenga que negociar algo con mi hija, podría charlarlo, explicarle porqué hacemos una cosa, escuchar su opinión o sus quejas de porqué no quiere hacerlas, pero las terapias hay que hacerlas sí o sí, aunque duela.

En el patio de la escuelita en Hong Kong hay un montón de cosas para jugar, cosas sencillas, como bicicletas, autitos, monopatines, pelotas. Y en los recreos, los peques pueden jugar con esto. A Antoinette le encantan, porque claro, no es lo mismo andar en bici en la escuela, que hacerlo en casa. Así que entre recreo y recreo tenemos “drama” cuando toca volver al aula.

 Como este año me dispuse disfrutar más, y la verdad que es todo un desafío, trato de que todos los días, estemos donde estemos, hagamos al menos una cosa que nos guste muchísimo. Como por ejemplo, visitar las librerías, o contar los días para el Viernes de Libro, que es cuando Antoinette se puede comprar un libro.

Paseamos, entramos a las tiendas. Poco a poco Antoinette interactúa más, así que siempre encuentra alguien con quien intercambiar “gustos”. 

Esta que pasó ha sido una semana bastante buena, y eso lo tengo que escribir, para cuando tengas días “de los otros”, y sienta que hace mucho tiempo que las cosas buenas no me pasan a mi. También tengo que reconocer que soy una persona con suerte, y que la perseverancia es mi mejor aliada a la hora de hacer que las cosas funcionen.

Esta semana teníamos todo listo para ir a Guangzhou, pero ya en el aeropuerto, después de varias horas de espera nos cancelaron el vuelo. BW está obsesionado con esto de los trámites, y que yo iniciara el trámite de mi pasaporte en el Consulado de Guangzhou, era un tema de vida o muerte para él. Era ya muy tarde, y la mayoría de los pasajeros estaban desbordados. Así que pensé que lo mejor era volver a casa, y lo más temprano posible volvería sola al aeropuerto a tratar de tomar el primer vuelo que saliera, y llegara a la hora que llegara, iba a tratar de hacer lo imposible por iniciar el trámite.

Llegué al aeropuerto a las 5 de la mañana, pero la oficina del primer vuelo a Guangzhou todavía estaba cerrada. Ni bien abrió conseguí un pasaje, y la promesa de un vuelo puntual. En el Consulado tenía turno a las 9.30 de la mañana. Pero la niebla que nos cubre durante esta época del año, me daban pocas chances de llegar a tiempo. Pero como dije antes, por una cuestión de suerte, a las 9:15 de la mañana ya estaba esperando mi turno en el Consulado.

Me registré en el Consulado, y pude hablar con el Cónsul para explicarle los motivos de mi apuro, pero como no todo puede ser perfecto, me comentó que ese día el sistema que carga los datos no funcionaba. Que estaban sin sistema desde el lunes, y ya era jueves.

Les dije que me arriesgaba a esperar hasta el viernes, y me dijeron que ni bien el sistema volvía me llamaban. Bajé a tomarme un café, y antes de terminarlo me llamaron porque milagrosamente el sistema comenzó a funcionar. Así que pude ingresar el trámite del pasaporte y del nuevo documento de identidad.

En Guangzhou, la humedad y el calor era un bochorno que te quitaba el aire. Me hizo recordar a mi pueblo, a esos minutos antes de que se largue a llover torrencialmente. Y así fue, mientras esperaba en el banco para pagar un estampillado, vi como la gente empezó a correr, mientras que otros abrían sus paraguas, y un monzón bastante fuerte cubrió la ciudad por un buen rato. Cuando salí del banco, ya se podía respirar, y con el correr de las horas, la temperatura descendió 10 grados.

Guangzhou 
Aeropuerto de Guangzhou
Así que ya estamos un paso más adelantados con nuestros trámites, y ahora solo nos resta esperar a que todo salga, para finalmente volver a presentar todo en el otro consulado. Trato de no pensar mucho en esto, simplemente cuando hay que hacer algo lo hago lo más rápido que puedo y así podemos seguir enfocados en lo que realmente importa. 
Antoinette sigue disfrutando de sus rutinas, ella siempre encuentra algo con que entretenerse, siempre descubre algo nuevo con que maravillarse. 
Los niños tienen esa cosa maravillosa de reponerse completamente con unas horas de sueño, aunque hayan tenido un día malo o ajetreado. Y para mi hija, el día sigue dividido por esa reparadora siesta, de la cual suele despertarse llena de energía y sonrisas. 

Y cuando volvemos a la isla, y vuelven nuestras rutinas de escuela, también vuelven mis rutinas de ama de casa, y aunque no le he terminado de encontrar la vuelta a esto, aunque sigo pensando que necesito un trabajo aunque sea de media jornada, trato de seguir haciendo cosas que me permitan descubrir y aprender cosas nuevas.

En mis descansos y entre tazas de té, sigo enganchada a las fotos y mis manualidades, cada viernes, una foto para el Florar Friday. 
Y ahora gracias a Roville me engaché con el #drawingalongmarch de Gemma de Wasel. Un dibujo por día. Dibujos sencillos, y los que más me gustan son los doodles. 

Y así van pasando nuestros días, entre mandados y viajes. Y aunque a veces el cansancio hace estragos, la consigna es Never Give Up!!! -No bajar los brazos!!!-.

Y aunque hay días en los que me tomaría una damajuana de varios galones del más puro licor de arroz, siempre encuentro el momento para el slowdown -bajar la velocidad-, repensar las cosas y volver a aliarme con mi mejor aliada, la perseverancia del Never Give Up.

Nota importante: Quiero responder todos los comentarios de las entradas anteriores, pero solo necesito un poquito de tiempo. Muchas gracias por su visita, por su tiempo, y sobre todo por sus lindas palabras.