12 + 3 = 15

zeeuw

Zeeuwse bolus

Marzo, casi primavera, y en el campo, el cielo se cubre y despeja varias veces al día. Todavía hace frío, y dan ganas de una buena taza de té.

Mientras la peque duerme la siesta, afuera cae un fuerte chaparrón. Taza de té en mano, hojeo el cuaderno de recetas familiares del marido, y trato de descifrar que dice.

Me decanto por una receta que parece simple, y tiene un ingrediente que me gusta mucho: azúcar negra. Uno asocia los ingredientes a los sabores familiares, y para mí, azúcar negra es sinónimo de “caras sucias”, también conocidas como “tortitas negras“. Mi mamá solía separar un trozo de la masa del pan, del cual cortaba unos cuantos bollos y los cubría con azúcar negra, y para mi no había nada más rico.

Abro el paquete de azúcar, y me invaden los recuerdos, no solo los cañaverales del pueblo, el sabor y olor a melasa del ingenio de azúcar, sino también el vendedor de caña a la salida de la Universidad en China.

Por eso me encanta este desafío fotográfico de Flor de Mums and Kids, no solo porque me permite aprender un montón de cosas nuevas, sino porque me transporta a todos esos recuerdos que parecían tan lejanos, pero que sin embargo siempre están ahí, y se hacen más “vividos” mientras se hornean los Zeeuwse Bolus.

Los Zeeuwse Bolus, son unos bollos dulces típicos de la provincia de Zeeland, suelen servirse untados con manteca y acompañan al café.

Su origen se remonta al siglo XVII, y fueron creados por panaderos pertenecientes a una comunidad judía sefardí que emigró a esta provincia holandesa, proveniente de Portugal.

Son muy fáciles de hacer, y si me preguntan a que saben, puedo decirles que se parecen bastante a los rollos de canela en cuanto a su sabor, pero en realidad su textura es completamente diferente, ya que son más húmedos (y pegajosos).

Llevan una masa básica de pan, y lo que les da el toque de distinción, es que antes de enrollar la masa para armar los bollos, hay que hacerla “rodar” sobre azúcar negra tamizada con canela. Se hornean solo por 6 minutos, a 250 grados, y preferentemente con una fuente de agua que haga efecto “vapor”.

Ni bien salen del horno, hay que envolverlos en papel film, para que conserven la humedad que les da esa textura tan característica, bien pegajosa.

La canela, es sin lugar a dudas, uno de los sabores preferidos de los holandeses. Y tengo que reconocer, que es uno de mis aromas favoritos.

Espero que les haya gustado esta alternativa de la pastelería holandesa, y seguimos compartiendo a través de Mums and Kids.

mums and kids

 

12.13.14

Llegó Marzo, y el Calendario Chino marca el Festival de Shangsi (上巳节) o Festival del doble 3, porque se celebra el tercer día del tercer mes del calendario lunar. 三 -san- significa “tres” y 月-yue- significa “mes”, así que para referirse a este festival, suelen escribir 三月三节 -sanyuesan jie-.

Este es un festival muy antiguo, celebrado principalmente por la etnia han (los han, son la mayoría étnica en China, y sus rasgos son los típicos rasgos que los occidentales asociamos con los chinos: piel pálida (amarilla) y ojos rasgados). En China conviven más de 56 etnias, con sus respectivas lenguas, costumbres y tradiciones.

Al ser uno de los festivales más antiguos, se cree que comparte origen con el Festival Samjinsal o Sangsa, que celebran los coreanos, y el Festival Hinatmasuri celebrado por los japoneses.

El tercer mes (o período) del calendario lunar se llama 惊蛰 -Jinzhe-,  y se traduce literalmente “despertar de los insectos”.

Así que este tercer período, que coincide con el mes de marzo del calendario internacional, es precisamente el período del despertar de los insectos -empiezan a aparecen las primeras mariposas- y el despertar de las flores. De repente los campos chinos (también los coreanos y japoneses) se vuelven amarillos al florecer las canolas. De ahí la imagen para este mes de marzo, “Campos de Canolas en Flor”.

En el Festival de Shangsi, también se celebra el cumpleaños del Emperador Amarillo. Se considera que durante este día se deben practicar rituales de limpieza, para llamar a la buena fortuna, espantar a los malos espíritus y prevenir enfermedades.

En algunas regiones de China, ofrendan a la Diosa Gao Mei (Fu Xi), que es la diosa protectora de los matrimonios y la procreación, celebrando rituales de inmersión, donde participan jóvenes en edades “casaderas”. En China, el matrimonio no es cosa de dos individuos, sino de 2 familias al completo. Al igual que el tema “hijos”.

En la ciudad de Wuxi, en la provincia de Jiangsu, las mujeres suelen comer calabazas durante este día, pues existe la creencia, que esto les garantiza parir hijos varones (cada loco con su tema).

Antiguamente este festival se celebraba en las afueras, a la vera de los ríos. Nunca se menciona mucho esto, pero en la cultura china, desde tiempos inmemoriales, con el comienzo del buen tiempo, los chinos celebraban algunos de sus festivales haciendo picnics. Familias al completo, compartiendo comida y canciones. También solían hacer flotar en los ríos huevos, dátiles, copas de vino y recogían orquídeas.

Siempre sentí que eso es algo que llevan dentro, he tenido la suerte de compartilo muchas veces, ya sea en las excursiones con mis compañeros de trabajo o alumnos. Y nos ha pasado con Antoinette hace unos días. Estábamos en el aeropuerto de Hong Kong, volviendo a casa, y una señora se acercó y me pidió sacarse una foto con Antoinette. Le dije que si Antoinette quería no había problema, y la peque aceptó encantada. Lo que no sabía, era que ella era parte de un grupo de mujeres (viajaban juntas), y después que ella se sacó la foto, vinieron todas sus compañeras para sacarse la respectiva foto. Eran más de diez.

Mientras se sacaban fotos, charlamos un rato, y me preguntaron porqué tenía una sola hija, y les dije que porque ya estaba vieja jajaja Me preguntaron cuántos años tenía y les dije que ese día cumplía 37. Entonces me empezaron a saludar, y sacaron comida para compartir. Me cantaron el feliz cumpleaños en chino, y me preguntaron si sabía alguna canción en chino.

Yo me sé las canciones típicas (clásicas) del karaoke, así que al rato estábamos en pleno picnic, comiendo y cantando. De vez en cuando, se acercaba alguien a preguntar que pasaba, y alguna de ellas respondía “estamos celebrando el cumpleaños de nuestra amiga” (ni siquiera teníamos el mismo vuelo jajaja). Antoinette, a los 5 minutos ya les estaba diciendo “ayi” -tía- a todas, aunque había una que le gustaba más, y a esa la llamaba “nainai” -abuela-.

Nos despedimos como si nos conociéramos de toda la vida, deseándonos que todo vaya tranquilo, y me regalaron un montón de comida. Y esto me ha pasado muchísimas veces, ya sea viajando o esperando en las estaciones de tren o autobús.  

Y así llegó marzo, el mes de mi cumpleaños, el mes de las flores de canola, el mes del Festival de Shangsi. Y con estos despertares, va llegando el tiempo de las actividades “outdoor”. No dejen de visitar plazas, parques, jardines botánicos. Hagan muchos picnics con sus seres queridos. Canten y bailen.

Este es nuestro pequeño mensaje desde este lado del mundo, gracias a la iniciativa de Flor de Mums and Kid in Madrid. Un mes más compartiendo la vida china, y disfrutando del calendario de un montón de gente linda que se suma y comparte. ¡Hasta la próxima!