Domingo en Rotterdam

Casi una semana en Holanda, una semana de locos, levantándonos a las 4 de la mañana y yéndonos a dormir a las 8 de la noche. Teníamos 3 días hábiles para hacer un montón de trámites, y teníamos un fin de semana para compartir con la familia y participar del memorial del papá de BW. 
Tratamos de estirar al máximo posible cada minuto, y Antoinette pudo pasar bastante tiempo con su Oma. Y el domingo conoció a prácticamente toda la familia de BW, solo faltaban 2 primos, pero el resto estaban todos. 
Nos habían dejado el coche aparcado en el aeropuerto en Amsterdam, así que de ahí nos fuimos directo a Rotterdam, y el domingo el memorial fue en La Haya. Caminamos bastante, porque había muchos trámites para hacer, pero es mejor dejar el coche estacionado en algún estacionamiento y caminar, y caminar, y caminar. Lo bueno de esto, es que amerita de vez en cuando, tomarse algo calentito, comer algo rico, para reponer energías. 
Como arrancábamos muy temprano por la mañana, teníamos la ciudad para nosotros, y aunque hacía bastante frío, sobrevivimos!
BW nació y se crió en Rotterdam, y la conoce como la palma de su mano, yo apago todas las luces y lo sigo. Durante esos días atravesamos varias veces la Estación Central de trenes, pues estacionábamos el coche justo detrás. 
La Estación Central, aunque todavía está en obras, no deja de ser llamativa. Las personas se vuelven diminutas, se absorben en el diseño del edificio. 
Rotterdam es una mezcla de edificios antiguos y modernos, con mucha cultura: museos, obras de teatro, etc. 
Hay muchísimos lugares donde comprar comida de paso (mucha comida asiática), donde tomarse un chocolate o café, o simplemente donde sentarse a comer unas ricas papas fritas. 
La ciudad se está preparando para las fiestas (San Nicolás, Navidad y Año Nuevo), hay mucho color por todos lados. 
Un montón de cosas interesantes para ver, unas tiendas super lindas de craft, un montón de cosas ricas para comer (aunque a mi me bastan unos paquetes de roomboter stroopkoeken con unas tazas de té English de Pickwick), la gente es muy agradable, casi todo el mundo habla inglés y te dan charla. 
Antoinette disfrutó un montón, y creo que nos tomará unos días terminar de procesar tanta información para los sentidos. Una ciudad muy bonita y muy “caminable” 🙂  (el tráfico y encontrar lugar donde aparcar es harina de otro costal!)