Shanghai por un día…

El viernes pasado, por primera vez en 4 años, Antoinette y yo, no dormimos juntas y cerquita. Estaba apenas recuperándose de su gripe mala y del jet lag del mini-viaje a Holanda, así que con BW decidimos que no era buena idea que se fuera de viaje por un día a Shanghai conmigo.

Yo iba a participar como examinadora de los exámenes DELE en la biblioteca del Cervantes, y solo podía llevármela si BW venía con nosotras, pues de 11 a 7 de la tarde iba a estar ocupada.

Si se queda con el padre, no puede estar en mejores manos, pero para mi era un paso difícil, sobre todo porque la que se despierta varias veces a la noche a controlar que todo esté en orden soy yo. Estaba segura de que si se quedaban solos, BW la metería a la cama temprano, y el se quedaría dormido primero. Cosa que confirmé al día siguiente, cuando volví tarde y me encontré con que Antoinette había llenado de pegatinas su cama, y BW roncaba como un lirón.

Ese viernes con BW apenas nos vimos, él llegó del trabajo y yo partí rauda al aeropuerto. Estaba encantada porque me había organizado un viaje express low cost. Pagué el precio de un ticket por un viaje ida y vuelta, y reservé habitación con un super descuento en un hostal.

El aeropuerto en Xiamen estaba lleno de gente, y casi todos los vuelos demorados. En un aeropuerto chico, como es este, esto se hace cuesta arriba porque primero te ponen a esperar en la puerta, luego el tiempo se hace eterno esperando en el autobús como sardinas enlatadas, para finalmente ver y sentir como pasa el tiempo sentada en tu asiento, y pensando en como un viaje que supuestamente iba a durar una hora y media, ya se ha llevado más de 3 horas de tu tiempo.

 
Después de una hora y media de vuelo, aterrizamos en Shanghai cerca de la medianoche. La temperatura es un poco más baja que en Xiamen, con lo cual fue llegar y sentir frío, sumado al cansancio, lo único que quería era meterme en la cama a dormir. 
Hice la cola infinita para tomar un taxi, y casi una hora más tarde estaba de camino al hostal. Las chicas del hostal me habían enviado un mail ofreciendo ir a recogerme al aeropuerto, cosa que es un servicio bastante común de los hostales en China (recoger a los pasajeros en las estaciones de tren, autobús o aeropuerto), pero me pareció caro, comparado con el metro que me pensaba tomar. Finalmente terminé pagando lo mismo que hubiera pagado por el servicio, más una hora de espera en el frío. 
Llegué al hostal, hice el check in y me fui directo a la cama. Y hubiera dormido hasta la mañana siguiente, si no fuera por un grupo de “adolescentes para siempre” que llegó a los gritos a las 3 de la mañana. Los escuché durante 20 minutos, hasta que me tuve que levantar a pedirles que dejen de gritar. 
A las 7 de la mañana sonó la alarma del teléfono, y yo tenía la sensación de que recién me había metido a la cama. Pero tenía que arrancar el día si le quería sacar provecho a la mañana. Así que un rato más tarde ya estaba de camino a la biblioteca. 
El hostal está en la concesión francesa, y queda super cerca de la biblioteca. La zona me es familiar, porque tengo que pasar por el hospital donde nació Antoinette. Quería desayunar en nuestra cafetería preferida (Baker and Spice), y para hacerlo cómoda tenía que llegar temprano. 
 
La ropa colgando en las veredas, la gente a su ritmo y en su mundo, ese olor tan típico de Shanghai… 
Me ilusionó ver las butacas vacías frente a la cafetería, pero claro, con el fresco de la mañana era obvio que todo el mundo quería estar acurrucado adentro, en la única mesa que hay. Es una mesa larga, donde caben muchas personas con buena voluntad de compartir. 
Y el olor de todas las cosas ricas y frescas, se mezcla con el aroma del café recién molido, y a través de los cristales ver los dos puestitos que venden flores y cerámica antigua, todo se transforma en una postal. 
El lugar estaba repleto, así que me pedí un café y un scone con pasas y miel, y me senté afuera, solo hasta que se hiciera un lugar para volver al calorcito. No tuve que esperar mucho tiempo, y me instalé en un lugar cómodo y pude leer un poco las noticias, intercambiar algunos mensajes con BW y ya iba siendo hora de cruzarme a la biblioteca, que queda justo enfrente. Me hacía ilusión ver que novedades tenían, pero justamente por el examen la biblioteca iba a estar cerrada 🙁 Así que solo tuve acceso a la sala de exposiciones. 
Exponían dos artistas latinos, y en la misma sala tendrían lugar clases de flamenco y guitarra española, y casi al final de la jornada también hubo un pequeño concierto de guitarra.

La biblioteca es ya parte de la vida diaria de los shanghaineses, y por la mañana temprano se puede ver a personas mayores haciendo taichi  y también se ve gente acercándose a ver el programa de espectáculos. Ojalá la biblioteca permanezca por mucho tiempo allí, no solo porque podemos disfrutar de ella  los que estamos relacionados a la enseñanza o aprendizaje del español, sino porque es un lugar donde se respira cultura.

Hace poco la escritora argentina Samanta Schweblin, presentó en la biblioteca su libro “Pájaros en la boca”, y por no leer mi correo a tiempo, me perdí este evento. Samanta fue una de las primeras personas con las que tuve contacto cuando decidí venirme a China. Llegué a ella a través de mi amiga A. que trabajaba como pasante en la revista independiente La mujer de mi vida. Intercambiamos un par de correos, y finalmente yo me vine a China por mi cuenta y no fue hasta ahora, casi 7 años después, que tuve noticias de ella.

Cada semana hay diferentes espectáculos, presentaciones, y eventos culturales relacionados al mundo de habla hispana. Así que si se dan una vuelta por Shanghai, recuerden visitar la biblioteca Miguel de Cervantes.

Mi día terminó a las corridas, y a las 7 PM me despedí de mis colegas y sali corriendo -literalmente- a tomarme el metro desde la estación Jing’an, justo frente al templo Jing’an, hasta el aeropuerto de Pudong.

Después de más de una hora en metro, tenía exactamente 23 minutos para recoger mi ticket -que ya lo tenían impreso-, y pasar por seguridad antes de empezar a abordar. El avión salió a horario, y una hora y media más tarde estaba haciendo cola para tomar un taxi que me dejara en casa. Finalmente el domingo pudimos dormir, dormir y dormir. Ni siquiera BW se despertó para el café y las noticias. 

Misión cumplida!

Llega esta época y hay que comenzar a renovar contratos, permisos de residencia, y esta vez también tocaba renovar pasaporte. 
Sabia que había cambiado el cónsul, y hacia un par de años que no iba al Consulado, pero me lleve una agradable sospresa al ver que habían actualizado la pagina web.  
Les escribí un mail solicitando información sobre renovar el pasaporte y me lo respondieron inmediatamente, pero la respuesta no fue la que esperaba: para renovar mi pasaporte necesitaba viajar a Argentina, ellos solo me podían expedir un pasaporte de emergencia por un año. 
Les volví a escribir, quejándome/protestando! BW había renovado su pasaporte, solo tuvo que presentarse una vez en el consulado, y a los 10 días le mandaron el pasaporte nuevo por correo. Pago por todo el tramite 49 euros. Si tenia que viajar a Argentina para renovar el pasaporte me costaría una fortuna, y la lógica me decía que no podían dejarme sin pasaporte en China, que no me renovarían ni el contrato de trabajo ni el permiso de residencia con un pasaporte de emergencia.  
Ese mismo día publique un comentario en el grupo de facebook de Mamas argentinas en … y varias chicas compartieron info, entre ellas N. que hablaba sobre una resolución. Rápidamente la busque en Infoleg y di con ella
Así descubrí que mi pasaporte que había sido revalidado por la entonces cónsul en el 2008, podía ser re-revalidado por otros 5 años mas. 
Me volví a contactar con el consulado y recibí una llamada del cónsul pidiéndome que le escaneara mi pasaporte, y que si la foto estaba bastante actualizada, y había varias hojas “limpias”, me lo re-revalidaba por 3, que al final fueron 5 años mas! 
Hicimos un turno para el viernes pasado y con la cría emprendimos el viaje:) 
También se cambiaron de edificio, ahora están prácticamente en el Bund de Shanghai, lo que se conoce como la concesión inglesa. En menos de una hora habíamos hecho todo el tramite, y estábamos listas para emprender nuestra aventura del fin de semana: iríamos desde Shanghai a Xiamen para conocer a Kusy y su peque, y a disfrutar del día de la madre en familia:) 
Por supuesto, antes de ir a Hongqiao pasamos por un restaurante italiano que esta en la calle Fuzhou, para festejar como corresponde:) 

“Westin Sunday Brunch Goes Argentina”

“El próximo domingo 16 de octubre el Hotel Westin de Shanghái -ubicado en el número 88 de la calle Henan Central- organizará un Brunch dedicado a la gastronomía y la cultura argentina. En esta oportunidad, el reconocido Brunch que todos los domingos organiza el mencionado hotel llevará por título “Westin Sunday Brunch Goes Argentina”, y ofrecerá distintos tipos de platos y bebidas nacionales, además de espectáculos en vivo de música y baile de tango, milonga y folklore.


Primer festival de tango en Shanghai …

Hoy recibí un e-mail del Consulado Argentino invitándonos al Primer Festival de Tango de Shanghai. Me hubiera encantado asistir, pero estamos en plan “descanso en familia” así que otra vez será:)


“1er. Festival de Tango de Shanghái, organizado por la compañía local Tangobang, con el apoyo del Consulado Argentino. A partir del próximo miércoles 5 de octubre, y durante cinco días, los amantes del tango tendrán la oportunidad de asistir a 18 clases de baile dictadas por 3 parejas de maestros argentinos, además de poder presenciar distintas perfomances cada noche con la participación de DJs internacionales. Asimismo, se presentará en el marco del Festival la compañía Conjurotango,compuesta por músicos, cantantes y bailarines del mas alto nivel, quienes nos visitarán directamente desde Buenos Aires. Conjurotango brindará un show con 22 artistas en escena durante la Gala de Apertura del Festival el día miércoles 5 de octubre a las 19.30 hs en el VIP Hall del Gong Stage, situado en el número 433 de la calle Yan’an (Este).


Una vuelta por el barrio …

Seguimos de vacaciones, nos levantamos con tiempo, desayunamos con tiempo …
Estamos en un hostal en el distrito de Putuo, un barrio típicamente shanghainés, muy pintoresco. Por la tarde se arma una feria itinerante de verduras frescas y animales (patos, gallinas, codornises, peces, ranas, langostas, etc). Todos sentados en la banquina, con su balancita de pilón en mano. Los clientes regatean divertidos con la complicidad de la gente que se conoce y se tiene confianza.
Hay muchas pequeñas tiendas que también funcionan como talleres para reparar cosas, desde zapatos hasta bicicletas.
Hay peluquerias, casas de masajes, prostitutas, afiladores de cuchillos y tijeras, muchísimas fruterías, melones y sandías por doquier.
Los duraznos y ciruelas saben a gloria, super jugosos y dulces.
Hoy caminamos desde el Hospital, que está en la concesión francesa, pasando por el distrito de Jing An, hasta el hostal. Hacía calor, pero no había humedad y soplaba viento, asi que aprovechamos. Llegamos cansados, pero nos reconfortamos con un rico te.
Son casi las 10 de la noche, y BW duerme. Me gusta el barullo que se escucha por la ventana, solo entiendo palabras sueltas, el dialecto de Shanghai es muy diferente al dialecto del lugar donde vivimos.
La anécdota del día fue un pequeño choque, íbamos en taxi al consulado, para buscar unos formularios e ir adelantando el papeleo que nos toca para registrar a la cría cuando nazca, y nuestro taxi chocó a otro que frenó de golpe. Nada, ni siquiera un susto. No nos dió tiempo a reaccionar, igual ya estábamos casi llegando.

Esperando …

Esta entrada podría titularse “de vacaciones en Shanghai”, porque eso es lo que haremos mientras esperamos que nuestra peque se decida a nacer.
Ayer fuimos a la consulta semanal, y como mi presión sanguínea esta bien, el doctor nos recomendó esperar a que el trabajo de parto comience normalmente. Hasta ahora vamos bien, ayer comenzaron los primeros dolores de espalda, y algunas de las contracciones -con horas de diferencia- han sido molestas. Tenemos la tranquilidad, de que sea la hora que sea, podemos salir corriendo al hospital porque no estamos lejos. Así que pienso relajarme y tratare de disfrutar de mis últimos días de vacaciones.
En Shanghai el calor es -literalmente- agobiante, muchísima humedad, ayer la temperatura fue de 39 grados. Por la noche hubo tormenta y llovio torrencialemente un rato, asi que cuando escampó salimos a dar una vuelta.
Disfrutar de la comida de Shanghai, pasear un poco cuando la temperatura lo permite, algunos helados … eso haremos mientras esperamos!

Ikea en Shanghai …

Mas de tres horas de ida, y otras tres de vuelta -sumado el calor-, implica nuestro desplazamiento a Shanghai. Recuerdo que la primera vez que trate de ubicar Ningbo en un mapa, me alegre de ver la distancia que la separaba de Shanghai -120km-. Lo que nadie me había explicado es desde donde habían medido esa distancia, porque antes de que tuviéramos el “puente mas largo del mundo”, que atraviesa la Bahía de Hangzhou y une Ningbo con Shanghai, teníamos unas 4 horas de viaje bordeando toda la Bahía. Es verdad que ahora con el puente es mas directo, pero con suerte si o si, hay -mínimo- 3 horas de viaje. Y si el transito esta pesado, paciencia, nos ha tocado -con demora incluida- estar casi 5 horas en viaje.
En fin … que ahora las visitas de control al medico son semanales, y si bien BW pone toda su buena onda, no se queja de nada, incluso cuando todo tipo de asiento es pequeño para su humanidad de mas de 2 metros de largo, también se cansa. Y me pongo en su lugar y trato de que cada tortura, perdón, viaje a Shanghai incluya una actividad “motivadora”, ademas del placer de ver a su hija en el monitor del ecografo y constatar que tenemos una “patilarga”. REZO: No importa que sea alta como el padre, pero Dios mio, que no calce 47 y medio.
Algunas veces vamos a su restaurante favorito, otras pasamos por una panadería que esta en la concesión francesa -cerca del hospital al que vamos-, y nos compramos unos scons con frutas abrillantadas y pasas de uva.
Pero este ultimo viaje, tenia una trampa, no le dije directamente que iríamos a Ikea, porque estaba segura de que se iba a negar, pero le dije que iríamos a un lugar donde podríamos comprar galletas de jengibre y unos caramelos negros “horribles” que a el le encantan. Yo necesitaba comprar un cambiador para nuestra hija que había visto en la pagina web y me pareció super económico.
El reportaje en fotos se los debo para cuando el proxy me permita cargarlas. Porque para mi, Ikea en cada país es un fenómeno social diferente.
Por ejemplo, durante el mismo mes (pero en 2009), un día de semana, y durante la misma hora (tarde) en el Ikea de Holanda, vi a un montón de familias con peques. Sin embargo, el Ikea de Shanghai estaba plagado de adultos mayores de 60 anios. En el Ikea de Holanda la gente circulaba, aquí en Shanghai estaban todos estáticos, he llegado a la conclusión de que muchos llevaban horas sentados -disfrutando del aire acondicionado- en el patio de comidas -que ademas estaba repleto, no entraba un alfiler-. Osea, que la entrada fue una odisea, porque el patio de comidas esta a la entrada.
Por suerte, el espacio para bebes -que era el contiguo- estaba casi desierto, y solo había algunos extranjeros (coreanos y japoneses) comprando. Así que pudimos comprarle el cambiador a la cría, y mirar algunas otras cosas.
Pero la salida fue otro caos. En fin, que BW salio realizado con sus galletas de jengibre (pepparkakor) y sus caramelos negros salados.