12 + 3 = 15

Casi se me escapa septiembre!!! Pero aquí estamos, después de mudarnos, comenzar la escuela, despedir el verano, y darle la bienvenida a la estación más bonita del año: el otoño.

Hubo días durísimos, de esos que uno agradece poder apoyar la cabeza en la almohada, y desconectarse por un rato de la realidad. Han sido días de abrir cajas y más cajas (y aún no terminamos), de adaptarse a todo lo nuevo, desde las rutinas, hasta los nuevos ruidos (uno de nuestros vecinos tiene un reloj de péndulo antiguo precioso, pero que suena cada hora, así que los primeros días me despertaba a cada rato!!!), olores, etc. Pero como dice el dicho, “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Y ya tenía muchas ganas de recuperar este espacio, y el Calendario Fotográfico de Flor de Mums & Kids es la mejor excusa.

Para este mes que nos trajo el otoño, elegí una receta que es un clásico del desayuno holandés, Ontbijtkoek (literalmente, galleta de desayuno). En nuestro cuaderno de recetas familiar, la tenemos como Kruidkoek, algo así como galleta o torta de especias (en inglés la llaman Dutch Spice Cake).

Como lleva varias especias fuertes, el sabor es bastante intenso. Pero creo que los paladares holandeses están muy acostumbrados a este sabor, y es lo que para nosotros el pan durante el desayuno, de hecho las rebanadas de Kruidkoek se comen untadas con margarina o manteca.

BW siempre bromea, que su abuela era mucho más moderna que yo, sobre todo cuando me ve batiendo cosas con el tenedor. Pero lo hago por pura practicidad, antes de sacar la batidora y ensuciar un montón de cosas, prefiero, si no requiere mucho batido, hacerlo rápidamente con un tenedor. Y esto viene a cuento de que hoy en día, ya casi nadie hace su propio Kuidkoek para el desayuno, ya que se puede comprar en el supermercado y la marca más popular es Peijnenburg, y nosotros en casa, preferimos desayunar con pan negro. Además de que no se suele comer en el momento, una vez horneado, hay que dejarlo reposar envuelto, al menos por dos días, y después recién cortar.

Sin embargo, me pareció una buena propuesta para el café/té, porque es un sabor típico holandés, y hecho en casa, sabe a un budín de especias (lleva canela, nuez moscada, jengibre, etc).

Y con la satisfacción de la labor cumplida, me despido hasta dentro de unos días, cuando volvamos a encontrarnos con la publicación de la imagen de Octubre. Casi que se nos acaba el año, aunque tengamos la sensación que con el comienzo de las clases, esto recién empieza, y estamos contando los días para las vacaciones de otoño 🙂

 

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Eierkoeken

Eierkoeken

Ha vuelto el calor después de muchos días de lluvias torrenciales en el campo. BW me anuncia el “late summer” después de observar el verde oscuro de los árboles que rodean la casa. Para mi el verano sigue su ritmo en el campo, de hecho los granjeros van por la segunda tanda de puerros, y se siguen cosechando frutillas por doquier.

Pero llegó agosto, un mes bastante especial para nosotros, ya que nuestra peque cumple años, y este año además será un mes intenso. El 24 de agosto empiezan las clases, y Antoinette comenzará esta nueva aventura en una escuela bilingüe en Delft (Holanda). Esto supone una nueva mudanza, y todo lo que eso implica.

Así que en algún momento de mi vida, ojalá, pueda recuperar un ritmo de actualización medianamente “normal” en este bendito blog. El cual sigue en pie, gracias al calendario fotográfico de Flor de Mums & Kids. Y lo hago con mucho gusto, revisar mi cuaderno de recetas, asegurarme de tener los ingredientes, comentarlo con BW para que me cuente algún secreto de familia, y por supuesto, disfrutar mucho del proceso bajo la atenta supervisión de mi hija.

Y para este mes, elegí un super clásico, Eierkoek, literalmente “torta de huevo”, o como la llaman en inglés “Dutch Egg Cake”.

Son muy fáciles de hacer, no solo porque llevan unos pocos ingredientes, sino, porque se cocen en menos de 10 minutos.

Solo se necesitan: 4 huevos, 1 taza grande de harina leudante, 3/4 taza de azúcar común, una pizca de sal, un chorro de vainilla o una cucharada de ralladura de limón.

Calentar el horno a 200 grados centígrados y enmantecar la fuente (o colocar directamente sobre la fuente papel manteca). Batir los huevos, el azúcar, la sal y la vainilla o limón hasta lograr una mezcla suave, luego se le agrega el harina leudante (si no hay harina leudante, harina común con una cucharada de polvo de hornear es lo mismo), y se revuelve hasta que no quede ningún grumo (durante esta última parte del proceso hay que evitar batir -solo mezclar- para que no se formen muchas burbujas).

Una vez que la mezcla está hecha, con una cuchara de helado o con un cucharón, hay que colocarla directamente sobre la fuente, se irán formando círculos, y hay que asegurarse que tengan suficiente espacio libre entre sí. Se llevan al horno por unos 7-10 minutos y listo!!! (La receta original es así de simple, pero también se le puede agregar pasas de uva o chips de chocolate negro o blanco.)

Saben al bizcochuelo o bizcocho de huevo común, y se pueden comer solas o untarlas con crema, manteca o nutella. Al ser esponjosas y tiernas, son perfectas para que los más chicos acompañen la leche o chocolatada del desayuno o la merienda.

BW tiene infinitos recuerdos de las “caseritas” que le preparaba su Oma, y también de las que se compraba en la panadería de su barrio para llevárselas a la escuela. Son esos sabores de la infancia que nos quedan grabados para siempre. Cuando las probré por primeva vez me vinieron a la mente, los restos de pionono que mi abuela Marta nos dejaba comer cada vez que preparaba arrollados o “troncos de árbol” (un arrollado relleno con dulce de leche y cubierto de chocolate).

Además son muy prácticos, se pueden guardar en bolsitas y meter al freezer. Así que no hay excusas, hay que probarlas!!!

Espero que estén disfrutando muchísimo del verano, recargando baterías y vitamina D. Y si todo va bien, la próxima entrada del calendario será desde la nueva ciudad, en nuestra nueva morada. Hasta entonces!!!

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Appelflap

Appelflap

Y llegó el verano a la campiña!!! 35 grados a la sombra. Y si mi marido se entera que encendí el horno, no vuelve a casa. Pero la causa lo amerita.  Flor de Mums & Kids nos invita un mes más a compartir nuestro calendario fotográfico, que como ya saben, el nuestro tiene como tema central, la pastelería holandesa.

Para Julio, elegimos un hojaldre que siempre nos saca de apuros: Appelflap.

Siempre que vamos al super, compramos un par de tapas de hojaldre de la marca Easy Bakery, es una marca holandesa, más precisamente de la localidad de Tilburg. Viene la masa frezada y lista para usar (en caja), son 10 tapas (cuadradas 10 x 10 cm aprox.) separadas por una lámina de plástico. La verdad es muy útil para hacer todo tipo de “empanada”, se la puede rellenar con jamón y queso, carnes guisadas o verduras. Pero también para hacer estos deliciosos hojaldres de manzana, pasas , miel y especias. Me gusta esta marca particularmente, porque el hojaldre está hecho con margarina, y para los que no pueden consumir leche y sus derivados, es una buena opción.

Los Appelflappen son muy fáciles de hacer. En un recipiente de vidrio o plástico (no metal), cortar dos manzanas en cubitos, agregarle unos 50 gramos de pasas de uva, espolvorearlos con una cucharada de canela, una cucharada de speculaas (mezcla que contiene: canela, nuez moscada, jengibre, clavo de olor, cardamomo y pimienta blanca), dos cucharadas de azúcar común y un chorro abundante de miel.

Preparar el relleno me llevó minutos. Y mientras la mezcla “reposaba”, separé las tapas de hojaldre sobre la mesada, y con un tenedor le hice algunos “agujeritos” para que no se hagan burbujas y exploten. Luego humedecí los bordes y los fui rellenando uno por uno.

Una vez rellenos, hay que doblarlos en forma de triángulo, y con un tenedor “sellar” los bordes.

En Holanda los suelen rebozar (de un solo lado) con un azúcar granulada especial, que se parece a la sal gruesa, pero como no tenía y me olvidé de comprar, los rebocé con azúcar común.

Finalmente se llevan al horno por unos 15 o 20 minutos (hasta que se doren), y listo!!! Se pueden comer calientes o fríos. A BW le gusta acompañarlos con crema batida.

Si tienen ganas de ver el paso a paso en fotos, pueden pasar de visita por mi Instagram.

Espero que puedan disfrutar muchísimo del verano. Hasta la próxima!!!

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Dutch Vlaai

Dutch Vlaai

Junio!!! Tenemos unos días bastante frescos en la campiña belga, ha llovido mucho, y el viento es nuestra música de fondo. Pero se anuncian días de calor, y con todo enteramente reverdecido, no hacemos más que esperar la llegada del verano.

Y siguiendo con el desafío de Flor de Mums & Kids, hemos vuelto a poner “las manos en la masa”, y en la foto de hoy se puede ver un típico Vlaai (haciendo click podrán encontrar la receta, pues fue uno de los primeros dulces holandeses que aprendí a hacer).

Es un pastel muy sencillo de preparar, y aunque para este usé restos de mermeladas, lo cierto es que el verdadero Vlaai lleva muchísima fruta (hay que calcular unos 400 gramos de relleno más o menos), y es una manera muy práctica de aprovechar la fruta madura (casi pasada), sobre todo los frutos del bosque (pero también se pueden utilizar damascos, duraznos, albaricoques, ciruelas, etc).

En Argentina le llamaríamos tarta de frutas, porque la masa debería ser una capa muy fina que sirva de base, y el resto para hacer la trama que va sobre la fruta. Pero, como la masa es bastante rica, uso un molde más pequeño (debería ser un molde de 30 cm de diámetro), y así me queda más “gordita”, tipo bizcocho. En realidad tipo pastafrola 🙂  (Y ya me dio antojo de dulce de membrillo!!!)

Suelo hacerlo de manzanas, pasas y canela, pero no tenía ninguna manzana viejita (y se me acabó el amaretto para poner las pasas de uva en remojo), así que aproveché y junté unos restos de mermeladas que tenía (higos, duraznos, albaricoques y naranja). Si tienen ganas de probar el relleno de manzanas, también es muy fácil de preparar: Se ponen las pasas en un plato (100 gramos aprox.), y se las rocía con un chorro generoso de amaretto (licor de almendras), y mientras quedan un rato en remojo, se pueden cortas dos o tres manzanas grandes en trozos pequeños tipo juliana. Luego poner unos 100 ml de agua en una cacerola y poner la manzana a hervir. Cuando ya rompió el hervor hay que agregarle las pasas y una cucharada abundante de canela. Cuando el líquido este casi reducido, apagar el fuego y dejar reposar un rato. Es mejor usar el relleno tibio. También se pueden hervir los frutos del bosque, o simplemente pasarlos por la procesadora para que los corte, no licuarlos.

Si no tienen ganas de hacer la masa típica, también se pueden usar tapas de Pascualina (las mismas que se usan para hacer las tartas de verdura o los quiché). Colocan una tapa en el molde aceitado, y con el tenedor le hacen unos agujeritos para que no se hagan burbujas de aire, luego se le coloca el relleno de fruta. La tapa restante se corta en tiras, y se cubre sobre la fruta como si fuera una reja 🙂 Para que las tiritas queden doradas, se pueden “pintar” con un poco de huevo batido. Y para serles franca yo no lo hago, porque no me gusta el sabor que le da, por eso, si es una tarta dulce, prefiero pasarle unas pinceladas de mermelada de durazno o naranja, o dejarlo así nomás, aunque estéticamente no quede tan bien como “pintado” con huevo o mermelada.

Y volviendo a la historia de este pastel, Limburgo, la región sur holandesa, es la cuna del típico vlaai holandés. Según he leído por ahí, el origen del vlaai viene de los tiempos de los germanos, que solían cocer una masa de pan sobre una piedra, y la cubrían con frutos y miel. Y durante el medioevo, eran los monjes los encargados de preparar este pastel durante las pascuas. Actualmente se puede comprar el típico vlaai limburgués precocido (congelado) en el supermercado, pero creo que mucha gente lo sigue haciendo en la casa de manera artesanal.

El pastel precocido es una postal, pero prefiero el encanto de las cosas hechas en casa con mucho amor. Aquí en el pueblo, la señora de la panadería hacer unos muy especiales, entre la base y la fruta, le pone una capa de crema pastelera, que a mi me encanta, pero todo va en gustos, porque muchas veces sobre la fruta le pone una capa de gelatina sin sabor, y eso me gusta menos.

Así que no hay excusas, es super fácil de hacer. Espero que lo disfruten mucho!!!

La “motherhood”

Happy Mother's Day #pueblitolindo #may #Spring

Hoy en Holanda (al igual que en otros países) se celebra el día de la Madre. De todos los festivos comerciales, este, es el que menos me gusta. No porque me parezca mal celebrar a las madres, sino por las mamás que no tienen nada que celebrar.

Hace unas semanas, una bebé por nacer fue diagnosticada con la misma alteración genética de Antoinette, con la diferencia, de que a medida que el embarazo avanzaba, algunos órganos vitales dejaron de desarrollarse. El mayor problema estaba en el cerebro, que poco a poco se llenó de fluidos y comenzó a tener convulsiones constantes. Osea, que cuando su mamá la sentía, no eran los movimientos normales de un bebé saludable, sino un bebé bajo los efectos de una convulsión. Los médicos le propusieron a esta familia, interrumpir el embarazo, para evitar que la peque tenga dolor físico, ya que su malformación era irreversible, y las posibilidades de vida eran nulas. Los papás aceptaron esta propuesta, y ahora E. es pura luz, y somos muchas las personas que a través de ella conocemos un poco más sobre esta patología genética.

Es injusto, triste y muy doloroso. Es la vida en sí, y cuando muchas alteraciones o mutaciones genéticas son muy buenas, muchas otras son terribles, incluso incompatibles con la vida.

Ser mamá, es (lejos), la experiencia más fuerte que he tenido. Ya no creo que tengamos otros hijos, y esta, que está siendo, será mi única experiencia con la maternidad. Trato de ser cada día la mejor mamá para Antoinette, y muchas veces nadamos contra la corriente. Me había jurado que no iba a despotricar contra el sistema de salud holandés, pero cuando la terapeuta ocupacional utilizó los 15 minutos de terapia semanal de Antoinette, para que fuera a buscar a una oficina un rollo de cinta adhesiva, y la hizo envolver unos chocolates (que Antoinette no debería haber tocado), y ni siquiera se molestó de que la peque entendiera acabadamente de que iba la cosa, me sobrepasó. Sobre todo, porque la misma mañana, una de las asistentes de la clase no le contestó el saludo a Antoinette cuando llegó (Antoinette la saludó tres veces, y cuando se acercó para tocarla, la esquivó).

Era viernes, la oficina de reclamos estaba cerrada, porque solo atiende de lunes a jueves, pero me pienso quejar con un testamento completo. BW me dice “move on”. Este es un país donde la gente está educada para responder que está satisfecha con su vida. Y si bien él entiende que las terapias dejan mucho que desear, me pide que no idealice, que no me fije falsas expectativas, que trate de sobrellevar las cosas con lo que hay. Y trato, pero creo que si no me quejo de las cosas que están mal, no estoy haciendo bien mi trabajo de madre. Así que a quejarme a donde corresponde, la oficina de quejas.

En un país donde no hay público y privado, sino organizaciones contratadas por el estado para prestar servicios, es muy difícil poder controlar algo. Lógicamente el interés que prima, es el de las organizaciones. Y nosotros necesitamos velar por los intereses de nuestra hija. Aunque el individualismo indique, que cada uno debe velar por sus propios intereses, y que debería dejar que Antoinette comience a velar por sus propios intereses, o dejar las cosas en manos de los profesionales (?).

Cuando Antoinette no está bien, para mi el pronóstico del tiempo es nublado con fuerte amenazas de tormenta. Esta mañana se levantó con conjuntivitis. Desde que llegamos a Holanda, jamás nos habíamos enfermado tanto: gripes, virus, bacterias, etc. Cansancio. Agotamiento.

Hace un año que estamos acá, y hemos hecho mucho, sobre todo la parte burocrática. Pero la peque sigue en lista de espera para unos estudios, que ya nos dijeron que posiblemente serán después del verano. Y vivo el día, vivimos el día. Y tengo esperanzas de un mañana mejor, donde haya más apoyo para las madres, pero apoyo real, no una fecha comercial. Conciliación, respeto por los tiempos que requiera cada madre con su peque, entre tantas otras cosas.

Pero igual quiero desearles un feliz día, porque sé que hay muchas mamás del otro lado que si sienten este día como uno muy especial, un día para hacer homenajes.

Mi momento especial de madre es cada noche, cuando me acuesto al lado de mi hija y ella me dice “tonight mamma” (good night mamma).

Jardín Zoológico de Amberes (Antwerpen Zoo)

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Este fin de semana hemos visitado el Jardín Zoológico de Amberes (Bélgica). Para nuestra peque es el plan perfecto, ya que incluye animales y mapas, dos de sus cosas preferidas. Antoinette y el padre tienen un GPS incorporado en el cerebro, cosa que les envidio, ya que mi sentido de la orientación es pésimo. BW suele decir que tengo “sentido de la desorientación”, y es verdad. Me suelo perder muy fácil.

Cada uno tiene sus cosas, y cuando uno carece de algo, la economía del cerebro hace que rápidamente se sustituya por otra, así que yo generalmente llego a todos lados preguntando 🙂

Esa parte de preparar una ruta de viaje es como que la tengo negada, pero padre e hija la disfrutan un montón. Miran mapas y hacen planos, anotan cosas, buscan información en internet, y así llegaron al zoológico, prácticamente sabiendo donde quedaba cada cosa.

Con los Jardines Zoológicos tengo una especie de dicotomía, por un lado me parecen algo sumamente antinatural, pero por el otro, sobre todo en los países que son parte de programas de preservación de especies, me parecen lugares donde se puede conocer y estudiar mejor la fauna, para protegerla lo mejor posible.

Muchos de los animales que vimos en el zoológico, han nacido en cautiverio (en otros zoológicos), y son verdaderamente objetos de estudio.

El Antwerpen Zoo está muy bien mantenido, es literalmente un jardín, rodeado de árboles y muchas flores. Si tengo la sensación, de que en el Zoológico de Rotterdam, los animales están en mejores condiciones edilicias, pero lógicamente es mucho más grande.

La ubicación del Jardín Zoológico de Amberes es muy buena para los turistas, ya que está prácticamente pegada a la Estación Central de Trenes. Pero si van en coche, se puede estacionar perfectamente a unos pocos metros, en una zona que se llama Roosevelt.

A la entrada del zoológico se puede tomar un mapa, pero también se puede planificar la visita mediante su página web Zoo Antwerpen (les dejo el link).

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Ni bien entramos, visitamos el invernadero de las mariposas. Hay unos ejemplares preciosos de mariposas de Costa Rica, con unas alas de un azul intenso que te quitan el aire. Además el invernadero está climatizado y hay muchas plantas tropicales.

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Cuando salimos del Invernadero, el recorrido es bastante fácil, como se puede apreciar en el mapa. Además en la entrada hay una ficha donde explica diferentes actividades para los animales en distintos horarios. Como llegamos casi al mediodía, era la hora de comer de los elefantes. Pero decidimos no seguir esa lista, sino hacer el recorrido como lo indicaba el mapa.

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El koala es la nueva atracción del Zoo y por supuesto Antoinette no se pudo resistir a sus encantos, de hecho logró convencer al padre de que le compre un mini koala de peluche. Y ha pedido ver su vídeo varias veces, se debe pensar que lo está viendo en vivo.

Mi suegra nos había recomendado que fuéramos muy temprano, o cerca de la hora de cierre, que generalmente coincide con la hora de alimentar a los animales, y es cuando más activos están. Pero como fuimos de siesta, hemos visto a las mayoría muy tranquilos o completamente dormidos, como el koala en la foto. Los camellos estaban como muertos, la foto es bastante perturbadora jajaja

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Si esto no es dormir a pata suelta, entonces qué? Los leones también estaban disfrutando de la siesta.

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Padre e hija no se perdieron de nada, yo opté por no ver el acuario, no solo porque había mucha gente, sino porque el olor era demasiado fuerte. Así que mi recorrido fue muy tranquilo.

Es un paseo muy recomendable, ahí nomás, en pleno centro de Amberes, muy cerca del China Town, y con un montón de terrazas para tomarse un café, té o refresco.

Nota: no es muy barato, no sé si será que sigo pensando en yuanes chinos o que. Pero los menores de 3 años no pagan, de 3 a 13 pagan 17,5 euros y los adultos pagan 22, 5 euros. Pero si uno se lleva la comida y la bebida de casa, hay un montón de lugares para hacerse un buen picnic y disfrutar de todo un día en el Zoo.

 

 

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Stroopkoeken

Stoopkoeken

Primer domingo de mayo, y en algunos países se celebra el día de la Madre, así que ¡Feliz Día!. Por estos lares, domingo fresco en el campo, con amenaza de lluvia, día especial para compartir algo rico, mate, té o café mediante.

Y continuando con el desafío de Flor de Mums & Kids, este mes se lo dedicamos a mis galletas preferidas. Tengo que confesar, que en Holanda, la galleta típica se llama Stroopwafel, y que también me gusta mucho, pero como no tengo la plancha de hierro especial, que se usa para hacer los wafles, me conformo con los Stroopkoeken.

Además, los Stroopkoeken son como los alfajores argentinos de dulce de leche, aunque el sirope o caramelo holandés sabe bastante diferente al dulce de leche criollo.

En Argentina los alfajores son muy típicos, y cada provincia tiene su propia receta. En mi provincia, Santa Fe, los alfajores típicos tienen como base una masa salada, es como hacer un sándwich de galletas saladas y dulce de leche, y luego cubrirlo con merengue.

El alfajor argentino común que se compra en los quioscos, por lo general está compuesto por galletas dulces, rellenas con dulce de leche y una cobertura de chocolate de leche o chocolate blanco. La variedad es infinita. También los hay rellenos con mermelada o con cremas tipo nutella.

Así que cuando se me antoja un alfajor, me conformo con un stroopkoeken, que como su nombre indica es “stroop” sirope o caramelo y “koeken”, galleta.

 

La gurú del orden: Marie Kondo

Marie Kondo, es una joven japonesa “Consultora en Organización” y escritora. La descubrí hace unos años, gracias a una amiga china, que un día nos invitó a un grupo de amigas a una “fiesta para limpiar” (cleaning party).

Como era la primera vez que iba a este tipo de reunión, mi imaginación solo llegó hasta “necesita ayuda para limpiar”, otra de las chicas se apareció con guantes de goma, y ofreció la aspiradora que siempre cargaba en el auto. Pero nuestra anfitriona tenía otros planes.

Había pilas de objetos clasificados por todas partes,  es decir, en un rincón: toda la ropa. En otro rincón una pila enorme de papeles y libros. Y sobre el piso de la pequeña cocina, prácticamente había vaciado el alacena.

A ver… esto es bastante común en China, lo hacen los chicos en el campus de la Universidad, la semana antes de volver a casa por las vacaciones. Durante esos días, las personas que limpian, se encargan de reciclar todo: papeles, trapos, cartones, botellas, plástico, etc.

Pero este, era un fin de semana cualquiera, y aunque era común reunirnos, no era común hacerlo en la casa de alguien en particular, generalmente íbamos a una casa de té, o a un restaurante, incluso podríamos reunirnos en algún centro de belleza.

Y ahí estábamos las cinco, muertas de risa, porque no entendíamos de que iba la cosa. Y fue entonces que nuestra anfitriona dijo que haría un ritual para deshacerse de un montón de cosas que ya no necesitaba. Primero iba a separar lo que se quería quedar, y del resto podíamos elegir las cosas que nos gustaban antes de que viniera la señora de limpieza a llevarse los remanentes para reciclar.

Nos pasamos horas separando cosas, muchas de ellas estaban nuevas, ropas aún con sus etiquetas, cuadernos que nunca se usaron, incluso recuerdos de viajes, y fotos!!!

Como la charla siempre había sido en chino, me perdí la primera parte, donde pensé que estábamos haciendo un ritual antes de tomar el té, cuando en realidad lo que hizo fue “llamar” a unas deidades para que pudiera despojarse de todo lo que no necesitaba.

Un par de horas más tarde yo tenía mi pila lista de papeles y cacharros, de su ropa no me entraba un pie :), entonces ella se acercó para agradecer, pero no a mi, sino a las cosas. No pregunté mucho, y me despedí de mis quehaceres de amiga, para volver a mis quehaceres de madre.

Ya en casa, pensé que sería un buen tema para escribir una entrada, así que me puse a investigar un poco, pero no encontré nada chino relacionado a esto.

Pasó el tiempo y llegó el momento de mudarnos, una de las chicas me preguntó si necesitaba ayuda, pero le dije que como solo podía armar cajas cuando la peque dormía, lo más seguro es que lo que no me llevara se lo dejara a la señora que hacía mantenimiento en el edificio. Y volvió a surgir el tema de nuestra “fiesta de la limpieza”, entonces ella comentó que en realidad era una especie de ritual “japonés” que estaba de moda.

Con este dato más preciso, busqué información y fue así como fui a dar con Kondo San.

En sí, Kondo San es una profesional que ofrece sus servicios para que puedas ordenar tu casa, tiene mucho de su propia cultura y filosofía en lo que hace, y tengo que reconocer que como dobla las medias o los calzones, no es precisamente lo que más me atrae de ella.

Cuando leí por primera vez -a vuelo de pájaro- eso de que había que tirar todo, o que los papeles eran el peor enemigo, pensé que no teníamos nada en común. Aún así, le di crédito, por esa cuestión del ritual.

Los rituales me gustan mucho, y creo que la vida moderna (a las apuradas), han dejado de darle importancia, a esos momentos de “conexión”. Yo echo muchísimo en falta las “sobremesas” de mi familia argentina, y en China era más notorio, porque todo el mundo come con un resorte y a máxima velocidad, para levantarse cuando todavía no terminó de tragar el último bocado.

Y siempre me ha gustado eso de sacar todo, y volverlo a ordenar. Pero no lo hago todos los días, sino muy de vez en cuando, y es algo que me produce mucha satisfacción.

Así que esto me ayudó a entender, que no es el plegado de Kondo San lo que me produce admiración, sino su manera de conectarse con personas que no conoce, para inspirarles el “ritual” del orden. Quizás nunca le de golpecitos a las cosas para despertarlas, y saber si me producen satisfacción o no, quizás tampoco pueda hacer una pila de ropa en el centro de la habitación para tomar prenda por prenda y ver si me hace feliz o no, pero creo que si puedo disfrutar del ritual de ordenar, y sentir satisfacción al ver el resultado.

Generalmente no escribo sobre estas cosas, pero la semana pasada, en una revista holandesa que me gusta mucho (flow) justo venía de regalo un folder para guardar papeles, y junto al nombre de la diseñadora había un pequeño artículo sobre Kondo San y sus tips en como ordenarlos. En la misma revista había una nota sobre Nepal y su riqueza cultural 🙁 Y todo esto me llevó a pensar en la manera en que las personas nos conectamos, incluso con esas que no conocemos.

Y hoy mientras veía como Antoinette doblaba la ropa (se lo enseñaron en la escuelita Montessori en China), me vino a la mente Kondo San, que en uno de sus tantos reportajes, recuerda que su fascinación con el tide up, viene de su infancia temprana.

Cada uno tiene su propio orden, BW hace pilas. Yo odio las pilas. Antoinette hace filas. Cada uno tiene su propia manera de conectarse con los demás. Así que no importa como, lo importante es encontrar satisfacción en lo que uno hace (eso es lo que inspira a los demás).